Pocos autores han mantenido un público tan fiel e incondicional como el francés Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), premio Nobel de Literatura 2014 . Pocos escritores de nuestros días, de altísima e invariable calidad, jamás logran decepcionar, libro tras libro, ni narran tanto y tan intensamente, como un pintor o compositor de música en unas cuantas notas y pinceladas, como él. De nuevo vuelve a suceder con esta belleza concentrada y etérea , misteriosa y seductoramente velada, que es su novela breve ‘La bailarina’, magníficamente traducida por María Teresa Gallego Urrutia. Su poder de evocación es más perturbador que nunca; su poesía de lo apenas insinuado, conciso y dejado caer; los fantasmas que nunca se han acabado de ir y regresan en cada encrucijada del camino; la nostalgia por un París de no hace tanto en el que los cafés aún no estaban «a rebosar, incluso con colas»; las sombras huidizas de un pasado «eterno» que vuelve con sus enigmas de entonces indescifrables; las escasas fotos sobrevivientes de aquellos días, impregnan todo en medio de las brumas de unos locales y cabarets semiclandestinos a los que se accedía tras «unas cortinas corridas que ocultaban la ancha avenida desierta que bajaba hacia el Sena». Narrativa ‘La bailarina’ Autor Patrick Modiano Traducción María Teresa Gallego Urrutia Editorial Anagrama Año 2024 Páginas 112 Precio 18,90 euros Valoración *****Todo ello parece citarse en la memoria de un narrador que bucea y se sumerge desordenadamente en recuerdos que de repente asoman la cabeza «igual que suben los ahogados a la superficie del río ».En esta historia, de nuevo magnética y llena de fascinación, un parisino que siente que la ciudad ya no le pertenece y en la que tan solo es un extranjero más, vuelve a su juventud y a un periodo de su vida que comúnmente es llamado «el tiempo de los encuentros .Noticia relacionada No No Mi hermosa lavandería París, sombras y luces Isabel CoixetEn aquellos días era un escritor que comenzaba y que hacía de negro, y a la vez de traductor, para un turbio editor. Mientras tanto, moraba en una minúscula habitación sin calefacción de una especie de casa de huéspedes, junto a una serie de seres que parecen haberse esfumado en la nada. Un día conoce a una bailarina por la que inmediatamente siente una atracción indescriptible. A causa de sus múltiples ensayos para el ballet ‘El tren de las rosas’, el joven no tardará en hacerse cargo de Pierre, su hijo pequeño, recogiéndolo en el colegio o llevándolo a películas de Disney en un cine para niños de la avenida de la Ópera.Pero el tiempo ha pasado, él ya es un adulto y aquella época un día hace insólitamente irrupción: ¿Qué fue de todos ellos? ¿de unos cuerpos que, ya entonces, «como en los sueños parecían flotar en el vacío »? En aquel mundo de cicatrices mal curadas, de secretos y huidas, de crímenes y ajustes de cuentas, de múltiples imprecisiones y fragmentos iluminados «por una luz nunca segura», el narrador saldrá en la busca de todos ellos: «Éramos nosotros, las mismas situaciones, los mismos pasos, los mismos gestos se repiten a través del tiempo. No se han perdido, están grabados para toda la eternidad en las aceras, en las paredes y en los vestíbulos de las estaciones. Es el eterno retorno de lo mismo ». Pocos autores han mantenido un público tan fiel e incondicional como el francés Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), premio Nobel de Literatura 2014 . Pocos escritores de nuestros días, de altísima e invariable calidad, jamás logran decepcionar, libro tras libro, ni narran tanto y tan intensamente, como un pintor o compositor de música en unas cuantas notas y pinceladas, como él. De nuevo vuelve a suceder con esta belleza concentrada y etérea , misteriosa y seductoramente velada, que es su novela breve ‘La bailarina’, magníficamente traducida por María Teresa Gallego Urrutia. Su poder de evocación es más perturbador que nunca; su poesía de lo apenas insinuado, conciso y dejado caer; los fantasmas que nunca se han acabado de ir y regresan en cada encrucijada del camino; la nostalgia por un París de no hace tanto en el que los cafés aún no estaban «a rebosar, incluso con colas»; las sombras huidizas de un pasado «eterno» que vuelve con sus enigmas de entonces indescifrables; las escasas fotos sobrevivientes de aquellos días, impregnan todo en medio de las brumas de unos locales y cabarets semiclandestinos a los que se accedía tras «unas cortinas corridas que ocultaban la ancha avenida desierta que bajaba hacia el Sena». Narrativa ‘La bailarina’ Autor Patrick Modiano Traducción María Teresa Gallego Urrutia Editorial Anagrama Año 2024 Páginas 112 Precio 18,90 euros Valoración *****Todo ello parece citarse en la memoria de un narrador que bucea y se sumerge desordenadamente en recuerdos que de repente asoman la cabeza «igual que suben los ahogados a la superficie del río ».En esta historia, de nuevo magnética y llena de fascinación, un parisino que siente que la ciudad ya no le pertenece y en la que tan solo es un extranjero más, vuelve a su juventud y a un periodo de su vida que comúnmente es llamado «el tiempo de los encuentros .Noticia relacionada No No Mi hermosa lavandería París, sombras y luces Isabel CoixetEn aquellos días era un escritor que comenzaba y que hacía de negro, y a la vez de traductor, para un turbio editor. Mientras tanto, moraba en una minúscula habitación sin calefacción de una especie de casa de huéspedes, junto a una serie de seres que parecen haberse esfumado en la nada. Un día conoce a una bailarina por la que inmediatamente siente una atracción indescriptible. A causa de sus múltiples ensayos para el ballet ‘El tren de las rosas’, el joven no tardará en hacerse cargo de Pierre, su hijo pequeño, recogiéndolo en el colegio o llevándolo a películas de Disney en un cine para niños de la avenida de la Ópera.Pero el tiempo ha pasado, él ya es un adulto y aquella época un día hace insólitamente irrupción: ¿Qué fue de todos ellos? ¿de unos cuerpos que, ya entonces, «como en los sueños parecían flotar en el vacío »? En aquel mundo de cicatrices mal curadas, de secretos y huidas, de crímenes y ajustes de cuentas, de múltiples imprecisiones y fragmentos iluminados «por una luz nunca segura», el narrador saldrá en la busca de todos ellos: «Éramos nosotros, las mismas situaciones, los mismos pasos, los mismos gestos se repiten a través del tiempo. No se han perdido, están grabados para toda la eternidad en las aceras, en las paredes y en los vestíbulos de las estaciones. Es el eterno retorno de lo mismo ».
Pocos autores han mantenido un público tan fiel e incondicional como el francés Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), premio Nobel de Literatura 2014. Pocos escritores de nuestros días, de altísima e invariable calidad, jamás logran decepcionar, libro tras libro, ni narran tanto y tan … intensamente, como un pintor o compositor de música en unas cuantas notas y pinceladas, como él. De nuevo vuelve a suceder con esta belleza concentrada y etérea, misteriosa y seductoramente velada, que es su novela breve ‘La bailarina’, magníficamente traducida por María Teresa Gallego Urrutia.
Su poder de evocación es más perturbador que nunca; su poesía de lo apenas insinuado, conciso y dejado caer; los fantasmas que nunca se han acabado de ir y regresan en cada encrucijada del camino; la nostalgia por un París de no hace tanto en el que los cafés aún no estaban «a rebosar, incluso con colas»; las sombras huidizas de un pasado «eterno» que vuelve con sus enigmas de entonces indescifrables; las escasas fotos sobrevivientes de aquellos días, impregnan todo en medio de las brumas de unos locales y cabarets semiclandestinos a los que se accedía tras «unas cortinas corridas que ocultaban la ancha avenida desierta que bajaba hacia el Sena».
Narrativa
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‘La bailarina’

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Autor
Patrick Modiano -
Traducción
María Teresa Gallego Urrutia -
Editorial
Anagrama -
Año
2024 -
Páginas
112 -
Precio
18,90 euros -
Valoración
*****
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Todo ello parece citarse en la memoria de un narrador que bucea y se sumerge desordenadamente en recuerdos que de repente asoman la cabeza «igual que suben los ahogados a la superficie del río».
En esta historia, de nuevo magnética y llena de fascinación, un parisino que siente que la ciudad ya no le pertenece y en la que tan solo es un extranjero más, vuelve a su juventud y a un periodo de su vida que comúnmente es llamado «el tiempo de los encuentros.
Noticia relacionada
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Mi hermosa lavandería
Isabel Coixet
En aquellos días era un escritor que comenzaba y que hacía de negro, y a la vez de traductor, para un turbio editor. Mientras tanto, moraba en una minúscula habitación sin calefacción de una especie de casa de huéspedes, junto a una serie de seres que parecen haberse esfumado en la nada. Un día conoce a una bailarina por la que inmediatamente siente una atracción indescriptible. A causa de sus múltiples ensayos para el ballet ‘El tren de las rosas’, el joven no tardará en hacerse cargo de Pierre, su hijo pequeño, recogiéndolo en el colegio o llevándolo a películas de Disney en un cine para niños de la avenida de la Ópera.
Pero el tiempo ha pasado, él ya es un adulto y aquella época un día hace insólitamente irrupción: ¿Qué fue de todos ellos? ¿de unos cuerpos que, ya entonces, «como en los sueños parecían flotar en el vacío»? En aquel mundo de cicatrices mal curadas, de secretos y huidas, de crímenes y ajustes de cuentas, de múltiples imprecisiones y fragmentos iluminados «por una luz nunca segura», el narrador saldrá en la busca de todos ellos: «Éramos nosotros, las mismas situaciones, los mismos pasos, los mismos gestos se repiten a través del tiempo. No se han perdido, están grabados para toda la eternidad en las aceras, en las paredes y en los vestíbulos de las estaciones. Es el eterno retorno de lo mismo».
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