Este jueves, en una sala de vistas de la Audiencia Nacional ubicada junto a la madrileña calle de Génova, a escasos metros de la sede del PP, Jorge Fernández Díaz ha observado ya cómo su abogado se lanzaba sin paliativos contra quien fuera su secretario de Estado de Seguridad y mano derecha durante años en el Ministerio del Interior, Francisco Martínez. Sin que este haya ofrecido ningún tipo de respuesta. “¿[Esos SMS] han sido manipulados?”, ha preguntado incisivo el letrado a un perito contratado por el exministro para desacreditar los mensajes telefónicos que lo implican en la Operación Kitchen, aportados por el propio Martínez a los investigadores. “Hay elevados indicios de que algo no cuadra y de algún tipo de manipulación”, ha dicho el técnico al tribunal, apoyando así la tesis exculpatoria que Fernández Díaz intenta erigir para lograr la absolución.
La defensa de Francisco Martínez evita cuestionar la pericial contratada por el exministro para desacreditarlo y acepta, incluso, declarar antes que su antiguo jefe
Este jueves, en una sala de vistas de la Audiencia Nacional ubicada junto a la madrileña calle de Génova, a escasos metros de la sede del PP, Jorge Fernández Díaz ha observado ya cómo su abogado se lanzaba sin paliativos contra quien fuera su secretario de Estado de Seguridad y mano derecha durante años en el Ministerio del Interior, Francisco Martínez. Sin que este haya ofrecido ningún tipo de respuesta. “¿[Esos SMS] han sido manipulados?”, ha preguntado incisivo el letrado a un perito contratado por el exministro para desacreditar los mensajes telefónicos que lo implican en la Operación Kitchen, aportados por el propio Martínez a los investigadores. “Hay elevados indicios de que algo no cuadra y de algún tipo de manipulación”, ha dicho el técnico al tribunal, apoyando así la tesis exculpatoria que Fernández Díaz intenta erigir para lograr la absolución.
La sesión de este jueves del juicio de Kitchen —la número 20 desde que comenzara el 6 de abril— ha servido para poner buena parte de las cartas sobre la mesa. Frente al ataque de Fernández Díaz para desvincularse de la operación de espionaje urdida en Interior contra Luis Bárcenas en 2013, su antiguo número dos calla. Pese a que esa ofensiva ha supuesto acusarle de mentir y de manipular pruebas para implicarle en la trama. En sus declaraciones como testigos, Mariano Rajoy, expresidente del PP y del Gobierno, y María Dolores de Cospedal, ex secretaria general de los populares, ya extendieron un manto de protección sobre el exministro.
El interrogatorio al perito informático, Javier Rubio Alamillo, ha comenzado con las preguntas del abogado de Fernández Díaz, Jesús Mandri. El letrado cuestiona la veracidad de los SMS que Martínez llevó a dos notarios y que incluyen datos concretos del espionaje a Bárcenas —unos mensajes que, según contó el ex secretario de Estado a los investigadores, le envió su jefe en pleno despliegue de la trama—. A preguntas de Mandri, el técnico se ha sumado a la tesis del exministro y ha repetido que esos SMS (recogidos en las actas levantadas por los fedatarios) presentan múltiples “irregularidades” que le hacen dudar de ellos.
“La morfología de los mensajes es distinta, cuando supuestamente se trata de la misma aplicación. Tampoco aparecen elementos indicativos de la aplicación SMS: el botón hacia atrás, el botón de información… Son pantallazos extraños”, ha enumerado el perito, que ha insistido igualmente en que no existe una “evidencia digital” que demuestre que esos textos se los remitió el exministro a Martínez. “Lo que hizo el notario fue manifestar lo que le indicó el cliente. Y el cliente le indicó que esos mensajes procedían del teléfono de Fernández Díaz”, ha apostillado Rubio Alamillo.
—¿Han sido manipulados? —se ha lanzado finalmente y de forma directa el abogado de Fernández Díaz.
—Desde mi punto de vista técnico, hay elevados indicios de que hay algo que no cuadra y de algún tipo de manipulación. Todo parece indicar que esto no está bien —ha contestado.
Pese a tales aseveraciones, la defensa del ex número dos de Interior ha evitado cuestionarle y no le ha hecho ninguna pregunta al perito.
Durante sus comparecencias en la vista oral, los notarios explicaron al tribunal que ellos no podían sostener al 100% que esos SMS los remitiera el exministro en última instancia, pero uno de ellos añadió que comprobó que el mensaje procedía del número que el secretario de Estado tenía guardado a nombre de Fernández Díaz. “A mí lo que me dijo Francisco Martínez es que había habido una operación, que algo había salido mal y que le estaban intentando responsabilizar a él”, contextualizó el fedatario Enrique Franch a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, que considera todos estos SMS como una prueba clave de la implicación del ministro, para quien reclama 15 años de cárcel.
Estos mensajes de móvil constituyeron un gran cóctel explosivo en la fase de instrucción. Su aportación provocó la imputación de Fernández Díaz, que negó ser el autor de los mismos y que acusó a su número dos de mentir. Entonces, el ex secretario de Estado le respondió: “De qué me invento yo esto. A santo de qué”. Fuentes cercanas a Martínez aseguran que, cuando declare como acusado, mantendrá la veracidad de esos SMS, pero es un tema sobre el que no incidirá.
Además, el abogado de Fernández Díaz ha pedido al tribunal que su cliente declare después de Martínez, para poder responder a las posibles acusaciones que el ex secretario de Estado vierta sobre él. “Entendemos que don Jorge se pueda defender en el caso de que Martínez sostenga estas imputaciones”, ha expuesto, antes de remachar: “Tenemos un ejemplo muy cercano: Víctor de Aldama declaró en primer lugar; y en segundo lugar, el exministro José Luis Ábalos”.
“Esta defensa no tiene inconveniente en alterar el orden”, ha aceptado el abogado del ex secretario de Estado: “Pero el señor Martínez no es el señor Aldama. No es un confeso”. Frente a esta postura, la Fiscalía sí ha mostrado más reticencias: “En el derecho a la última palabra, [el exministro] podría contestar a todas las cuestiones que considere que han quedado incompletas”. El tribunal resolverá esta solicitud en los próximos días
Las acusaciones contraatacan
Desde que comenzó el juicio a principios de abril, Jorge Fernández Díaz ha marcado distancias con el resto de acusados. Su defensa no entra en si Kitchen fue una operación policial legal o ilegal. Sino que el exministro del Interior repite que, directamente, él nunca supo nada de ella, que se ejecutó al margen de él. Pese a la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, que lo sitúa en la cúspide de la trama y pide 15 años de cárcel para el exdirigente del PP, su abogado Jesús Mandri repite que el relato acusatorio se basa en simples “aseveraciones y conjeturas, que derivan de una interpretación interesada, sesgada y voluntarista de los hechos”. “En absoluto, se corresponde con la realidad”, apostilla uno de sus escritos enviados a la Audiencia Nacional.
Las acusaciones han tratado de contrarrestar este jueves el valor del informe pericial aportado por la defensa de Fernández Díaz. Ante las supuestas “irregularidades” relatadas por el técnico, Anticorrupción ha expuesto que construye sus conclusiones sin haberse entrevistado con los notarios ni con Martínez, y sin haber tenido acceso al volcado del móvil del ex secretario de Estado. El ministerio público ha cargado especialmente contra algunos de sus argumentos. Por ejemplo, contra esta afirmación de Rubio, con la que ha sembrado duda sobre la veracidad de esos textos bajo sospecha: “No se puede acreditar que esos mensajes sean SMS […] ante las diferencias que constan entre los mensajes, cuando no debería ser asi porque supuestamente son mensajes de la misma aplicación y del mismo terminal”. “¿Por qué identifica que es el mismo terminal, si pasan varios meses [entre las actas de los dos notarios]?”, le ha interrogado el fiscal.
Podemos, que ejerce la acusación popular, ha ahondado en esa línea y ha preguntado si los SMS podrían tener una apariencia distinta si fueron llevados a los notarios en teléfonos diferentes. Aunque ha tratado de esquivar la cuestión, el perito finalmente lo ha aceptado: “Si son móviles disntintos, la morfología puede ser distinta”. El PSOE, también personado como acusación popular, ha recordado que los notarios dieron fe y “acreditaron” que vieron los mensajes.
