La vaca talismán de Juan Manuel Moreno Bonilla ha estado muerta, viva, y con dudas de si estaba muerta o viva en las últimas horas. ¿Y cómo está? Por partes (esta historia, se entiende). Si la campaña electoral estaba resultando muy plana, sin riesgos, tampoco anuncios polémicos ni nada de rifirrafes en los debates y mucho menos mediática —más aún tras el viaje de Isabel Díaz Ayuso a México, la llegada del crucero a Tenerife y la rueda de prensa de Florentino Pérez— este jueves ha dado un vuelco inesperado. A 24 horas del cierre de campaña, el presidente popular ha visitado la ganadería El Cruce por tercera vez desde 2018. La expectación era máxima. Pero todo comenzó una mañana de diciembre de hace ocho años.
La vaca talismán del candidato del PP ocupa la recta final de una anodina campaña electoral
La vaca talismán de Juan Manuel Moreno Bonilla ha estado muerta, viva, y con dudas de si estaba muerta o viva en las últimas horas. ¿Y cómo está? Por partes (esta historia, se entiende). Si la campaña electoral estaba resultando muy plana, sin riesgos, tampoco anuncios polémicos ni nada de rifirrafes en los debates y mucho menos mediática —más aún tras el viaje de Isabel Díaz Ayuso a México, la llegada del crucero a Tenerife y la rueda de prensa de Florentino Pérez— este jueves ha dado un vuelco inesperado. A 24 horas del cierre de campaña, el presidente popular ha visitado la ganadería El Cruce por tercera vez desde 2018. La expectación era máxima. Pero todo comenzó una mañana de diciembre de hace ocho años.
Entre pastos y alfalfa, Moreno Bonilla agarró por el lomo a una vaca gigante con mucha confianza. Habló con ella. Cara a cara. Fadi pesaba entonces 800 kilos. Era enorme. Medía casi dos metros de alto. Sacaba 80 litros de leche al día. Una empresa de producción láctea en sí misma. Menudo ejemplar, la Fadi. El entonces candidato del PP a la Junta de Andalucía convocó a la prensa en esta granja familiar cordobesa para un acto muy habitual en las campañas electorales. Pero —siempre hay peros cuando un político toca a un animal (y más para pedir el voto)—, sin medias tintas, delante de los fotógrafos y las cámaras de televisión, Moreno Bonilla tomó confianza y se acercó un momento al oído de Fadi para preguntar una cuestión no menor:
—¿Tú vas a votar al PP o no? ¡Di que sí, hombre!
Fadi, quizá un tanto nerviosa (el PP nunca había gobernado en Andalucía todavía), guardó silencio. La imagen con la vaca se viralizó por todos los grupos de WhatsApp familiares andaluces. Aunque Fadi en teoría no votó, en la práctica Moreno Bonilla se hizo con el sillón presidencial aquel diciembre de 2018 gracias a los votos de Ciudadanos y Vox.
Cuatro años después, el presidente andaluz volvió a visitarla, también en plena campaña. “Está perfecta”, dijo Moreno Bonilla en sus redes sociales. “Eres una campeona, ¿verdad? Me tienes que traer suerte otra vez”. Y jugó una última baza: “¿Te vienes a San Telmo?”. Fadi, sibilina, se quedó muda (el PP nunca había gobernado Andalucía con mayoría absoluta todavía). Antonio, uno de sus ganaderos, un tipo alto y serio, miraba de reojo a Moreno Bonilla con cierto recelo, pero Fadi se quedó en su sitio. Era una vaca muy popular, sí, pero sobre todo familiar.

Cuatro años después, ocho si se cuenta desde el principio, la pregunta ha sido evidente durante estos días. ¿Hablará con ella por tercera vez?, ¿volverá a visitarla?, ¿estará viva? El Diario de Sevilla optó por la vía más sencilla: entrevistarla. La charla se publicó el 7 de mayo con un titular muy interesante: “No me siento atendida”. El periodista fue con todo, eso sí:
−Cuénteme, ¿cómo vivió la visita de su amigo Juanma Moreno?
−Yo no lo llamaría amigo.
“La verdad es que no tuve relaciones con él”, continuó. “Se han publicado muchas cosas inexactas y otras que son totalmente falsas. Por eso no me gusta hablar con la prensa, dicen cosas que me pueden hacer daño. Tenga en cuenta que yo en el valle vivo con mi familia, mis sementales… y hay muchas murmuraciones. El mundo vacuno, en contra de lo que la gente piensa, es muy cotilla”. Y tanto.
El 8 de mayo, este periódico consultó al equipo de campaña de Moreno Bonilla si el presidente tenía intención de visitarla por tercera vez, pero no hubo respuesta. Sin embargo, uno de los ganaderos confesó a este periódico por teléfono que nadie del Partido Popular se había puesto en contacto con ellos para esta campaña. La mayoría absoluta, a veces, tiene sus riesgos.
—¿Pero está viva?
Horas después, eldiario.es publicó: “Fadie, la vaca ‘talismán’ que Juanma Moreno visitaba en campaña en Córdoba y ya no está en estas elecciones”. Y añadía una información de alto valor:“Falleció, hará casi dos años, confirman Manuel y Miguel Rodríguez, dos de los cuatro hermanos propietarios de la ganadería y que están al frente de la misma”.
El PP, mientras tanto, guardaba silencio. Hasta el lunes de esta semana. Moreno Bonilla tuvo encuentro informativo con la Cadena SER en Sevilla. No era una entrevista al uso, sino un encuentro informal por el que han pasado todos los candidatos y que, junto a humoristas, busca sacar el lado más personal de los políticos:
—Si la vaca estuviera viva, ¿no habría visitado a Chewbacca? [El candidato hizo un vídeo para sus redes con el personaje de Star Wars].
—Noticia de última hora, eh. Ojo. La vaca está viva.
Y continuó. “Después de un gran ejercicio de veterinarios y rehabilitación, está en plena forma”, contó. “La voy a visitar. Ha pasado por momentos duros. Yo pensaba que esta campaña se me iba al carajo sin mi vaca. Es un ejemplar único, maravillosa”.
El desmentido corrió como la pólvora entre los medios. “Juanma Moreno confirma que su vaca talismán sigue viva y en plena forma”, uno. “Moreno visitará de nuevo a Fadi, su vaca talismán”, otro. “La vaca Fadi, mayor pero viva: el presidente andaluz anuncia que volverá a verla en campaña”. “El talismán de Juanma reaparece en campaña”. Y muchos más.
La rotundidad de Moreno Bonilla provocó que este diario llamara de nuevo al ganadero este mismo lunes. Las vacas, por las dudas, suelen vivir de forma natural entre 15 y 20 años, aunque hay excepciones. El libro Guinness de los Récords recoge a Big Bertha como la más longeva de la historia con 48 años y 9 meses. El escritor Turtle Bunbury contó en el diario The Guardian en 2010 cómo llegó a la aldea de Sneem, de poco más de 200 vecinos, de casualidad. Y se topó con el velatorio del animal.
El pueblo se reunió en la típica taberna irlandesa con pintas y con flores. Jerome O’Leary, el dueño, le contó que la vaca solía encabezar un desfile municipal recaudando dinero para la lucha contra el cáncer, y cómo él mismo le daba whisky para calmar sus nervios en medio de la multitud.
¿Y Fadi, la más famosa de Andalucía? “La vaca está muerta”, insistía este lunes el ganadero, a pesar de la resurrección insólita del PP. El asunto, en fin, era ya una cuestión de fe.
Pero el equipo de Moreno Bonilla comenzó a recular a las pocas horas. “Alguien le dijo [al presidente] que estaba viva”, aseguraba un portavoz de campaña por teléfono esta semana, “pero ahora tenemos dudas. Habrá que hablar con el ganadero y, en el peor de los casos, visitaremos las cenizas de Fadi”. La caravana de la campaña ha llegado este jueves a Córdoba. Y Fadi −ay, la Fadi− desapareció.

