
“Déjalo estar, déjalo estar…”, se obtiene al preguntar a los parroquianos del bar del pequeño y recóndito Padrones de Bureba (Burgos) por qué el censo pasa de repente de 46 a 23 personas. No todos los clientes son del pueblo; nadie se pronuncia más allá de esa frase envuelta en un conflicto que divide al municipio, un pulso entre bandos. Uno lo lidera el alcalde, Miguel Ángel García (PP), y el otro el concejal de la oposición, Dariusz Tomasiak (Vía Burgalesa). El regidor sostiene que hay vecinos empadronados que no viven allí y que han sido eliminados del censo por tal motivo; su rival esgrime que García y sus adeptos denuncian ante el Instituto Nacional de Estadística (INE) a quienes no lo votan o lo critican. El resultado, tensión y reducción de empadronados que los agraviados consideran un ardid del alcalde para seguir gobernando y favoreciendo a los suyos.

Varios vecinos denuncian que el regidor intenta mantenerse en el cargo eliminando a los críticos a base de acusarlos de vivir fuera 
“Déjalo estar, déjalo estar…”, se obtiene al preguntar a los parroquianos del bar del pequeño y recóndito Padrones de Bureba (Burgos) por qué el censo pasa de repente de 46 a 23 personas. No todos los clientes son del pueblo; nadie se pronuncia más allá de esa frase envuelta en un conflicto que divide al municipio, un pulso entre bandos. Uno lo lidera el alcalde, Miguel Ángel García (PP), y el otro el concejal de la oposición, Dariusz Tomasiak (Vía Burgalesa). El regidor sostiene que hay vecinos empadronados que no viven allí y que han sido eliminados del censo por tal motivo; su rival esgrime que García y sus adeptos denuncian ante el Instituto Nacional de Estadística (INE) a quienes no lo votan o lo critican. El resultado, tensión y reducción de empadronados que los agraviados consideran un ardid del alcalde para seguir gobernando y favoreciendo a los suyos.

