
La pintora Paula Bonet, que desde 2019 sufre acoso por parte de un hombre, ha denunciado este lunes en las redes sociales que alguien ha entrado de nuevo en su taller de Barcelona, ha movido cuadros y ha robado una pieza, por lo que ha puesto una denuncia y los Mossos d’Esquadra investigan los hechos. Bonet explica que los hechos coinciden con que su acosador, que desde hace un año ha permanecido en prisión preventiva justo por entrar en junio pasado en su galería, ha sido puesto en libertad y que la nueva entrada en su galería se ha producido “exactamente diez días después”. “Alguien ha roto el cristal de la puerta de mi galería de arte, moviendo cuadros de lugar y robando una pieza pequeña”, revive la artista un duro hostigamiento que la llevó a apartarse de la vida pública. También revela que durante un tiempo tuvo escolta policial. “Ya está puesta la denuncia y ya ha estado la policía científica en el taller haciendo su trabajo”, añade.
La pintora afincada en Barcelona ha explicado en redes que alguien entró en su galería desordenando los cuadros, igual que hizo su agresor el año pasado
La pintora afincada en Barcelona ha explicado en redes que alguien entró en su galería desordenando los cuadros, igual que hizo su agresor el año pasado


La pintora Paula Bonet, que desde 2019 sufre acoso por parte de un hombre, ha denunciado este lunes en las redes sociales que alguien ha entrado de nuevo en su taller de Barcelona, ha movido cuadros y ha robado una pieza, por lo que ha puesto una denuncia y los Mossos d’Esquadra investigan los hechos. Bonet explica que los hechos coinciden con que su acosador, que desde hace un año ha permanecido en prisión preventiva justo por entrar en junio pasado en su galería, ha sido puesto en libertad y que la nueva entrada en su galería se ha producido “exactamente diez días después”. “Alguien ha roto el cristal de la puerta de mi galería de arte, moviendo cuadros de lugar y robando una pieza pequeña”, revive la artista un duro hostigamiento que la llevó a apartarse de la vida pública. También revela que durante un tiempo tuvo escolta policial. “Ya está puesta la denuncia y ya ha estado la policía científica en el taller haciendo su trabajo”, añade.
Una vez más, la artista de origen valenciano, relata que teme por su integridad: “Nunca pensé que volvería a hacer esto, pero me veo obligada, por mi integridad física” a hacer pública la situación, que va más allá del trabajo por el que sería el único motivo para salir en los medios, lamenta. El caso de Paula Bonet destapó que su acosador, Víctor G. tenía en 2022 otra causa abierta por hechos similares y otras dos mujeres contactaron con la abogada de la ilustradora.
Bonet explica en su escrito publicado en Instagram que el nuevo episodio llega cuando lleva un año “intentando hacer vida normal”, porque no quiere “renunciar” a la felicidad que le dan su trabajo, familia, sus amigas, su perra y su pareja. “Llevo un año convenciéndome de que es posible y he vuelto a pintar y escribir”, añade antes de explicar que durante un tiempo tuvo escolta pero que ahora no tiene “más seguridad” que su red de amigas, vecinas y conocidas.
El acoso a Bonet ha tenido varios episodios en los juzgados. En una primera sentencia de 2020 la jueza ordenó el internamiento psiquiátrico del procesado tras dar por probado el acoso al que sometió a Bonet: se presentaba repetidamente a las puertas del taller de la capital catalana donde ella trabajaba y persiguiéndola en presentaciones y actos públicos.
En julio de 2022 la juez condenó al acosador de Bonet a no acercarse a ella durante 10 años, al tiempo que reconocía que el nombre padece un trastorno mental ”erótico-maníaco”, lo que le eximía de entrar en prisión Víctor G, pero le condenaba a cumplir una pena de tres años en un centro de internamiento. Con anterioridad, el mismo año, el acosador había pasado ocho meses en prisión por saltarse una orden de alejamiento. El hombre, que amenazó con violar y asesinar a la artista, quedó en libertad, lo que llevó a Bonet a alejarse de la escena pública.
En marzo de 2023, la Audiencia de Barcelona anuló la sentencia de tres años y tres meses de internamiento psiquiátrico e instó a la juez a dictar una nueva resolución razonando mejor los atenuantes que aplicó por un trastorno “erótico-maníaco”. En abril de 2023 el acosador fue de nuevo absuelto por su trastorno “erótico” y la juez ordenó que siga tratamiento psiquiátrico durante un máximo de cuatro años.
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