Quiso ser Laura M. Flores, pero sigue siendo Laura Matamoros . Con todas las letras. La hija del controvertido colaborador ha regresado al espectáculo de la televisión en las tardes de Telecinco para demostrar que es difícil cambiar lo que se lleva en la sangre. Su conflicto con Juls Janeiro a cuenta de unos chicles es la prueba del algodón.Hace años, Laura Matamoros anunció a bombo y platillo que renegaba de su apellido. Por lo que fuera. La hija de uno de los colaboradores más polémicos de televisión avanzaba que se haría llamar Laura M. Flores, con la pretensión de dar más protagonismo al apellido de su madre, que su vida había dado un giro y que quería dedicarse de lleno al mundo de la moda, donde pretendía que la reconociera por el apellido Flores.Pero algo no ha salido bien por el camino y Laura M. Flores sigue siendo Laura Matamoros. En realidad, así ha seguido siendo todos estos años. Lo que pasa es que ahora la hija de Kiko Matamoros ha vuelto a la arena del circo televisivo en pleno esplendor y a voz en grito, protagonizando polémicas y participando del show «a la manera Matamoros».la gresca del chicleLa demostración más palpable ha sido su nueva gresca con Juls Janeiro a cuenta de una polémica más bien extravagante. La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, que durante años había renegado de la prensa del corazón y marcado límites con los periodistas, ha dado el salto a la escena rosa y hasta se ha metido con Belén Esteban, lo cual ya es volar muy alto. La llamó «meme televisivo» y la acusó de ser «la sombra de Jesulín».«Habla de respeto y clase una persona que, masticando chicle, nos está dando una supuesta lección de moral. Es que es infumable e incomible», decía Laura Matamoros sobre Juls JaneiroY aquí es donde ha entrado Laura Matamoros, antes Laura M. Flores. «Habla de respeto y clase una persona que, masticando chicle, nos está dando una supuesta lección de moral. Es que es infumable e incomible», soltaba la colaboradora en el plató de ‘De lunes a viernes’. El mismo medio de Telecinco que le ha mostrado la reacción de Juls Janeiro.«Soy más de caramelos»«Lo que sí que me he enterado es que se quejan mucho de que mastico chicle. A todas esas personas que critican que coma chicle, les voy a regalar un paquete de chicles, para que se lo coman ellos también», decía la hija de Jesulín. Y Laura Matamoros respondía: «La verdad es que soy más de caramelos que de chicles, pero muchas gracias».Y más. Le proponían que le dé las gracias mientras se come un chicle, algo a lo que se ha negado porque «yo no soy Juls Janeiro». También le preguntaban que cómo se comería un chicle y ella lo rechazaba: «No, es que el chicle es una ordinariez». Este era el show y una forma de demostrar que Laura sigue siendo Matamoros. Lo de Flores ya forma parte de la historia. Porque el show siempre debe continuar, y más cuando un apellido tiene una historia detrás. Quiso ser Laura M. Flores, pero sigue siendo Laura Matamoros . Con todas las letras. La hija del controvertido colaborador ha regresado al espectáculo de la televisión en las tardes de Telecinco para demostrar que es difícil cambiar lo que se lleva en la sangre. Su conflicto con Juls Janeiro a cuenta de unos chicles es la prueba del algodón.Hace años, Laura Matamoros anunció a bombo y platillo que renegaba de su apellido. Por lo que fuera. La hija de uno de los colaboradores más polémicos de televisión avanzaba que se haría llamar Laura M. Flores, con la pretensión de dar más protagonismo al apellido de su madre, que su vida había dado un giro y que quería dedicarse de lleno al mundo de la moda, donde pretendía que la reconociera por el apellido Flores.Pero algo no ha salido bien por el camino y Laura M. Flores sigue siendo Laura Matamoros. En realidad, así ha seguido siendo todos estos años. Lo que pasa es que ahora la hija de Kiko Matamoros ha vuelto a la arena del circo televisivo en pleno esplendor y a voz en grito, protagonizando polémicas y participando del show «a la manera Matamoros».la gresca del chicleLa demostración más palpable ha sido su nueva gresca con Juls Janeiro a cuenta de una polémica más bien extravagante. La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, que durante años había renegado de la prensa del corazón y marcado límites con los periodistas, ha dado el salto a la escena rosa y hasta se ha metido con Belén Esteban, lo cual ya es volar muy alto. La llamó «meme televisivo» y la acusó de ser «la sombra de Jesulín».«Habla de respeto y clase una persona que, masticando chicle, nos está dando una supuesta lección de moral. Es que es infumable e incomible», decía Laura Matamoros sobre Juls JaneiroY aquí es donde ha entrado Laura Matamoros, antes Laura M. Flores. «Habla de respeto y clase una persona que, masticando chicle, nos está dando una supuesta lección de moral. Es que es infumable e incomible», soltaba la colaboradora en el plató de ‘De lunes a viernes’. El mismo medio de Telecinco que le ha mostrado la reacción de Juls Janeiro.«Soy más de caramelos»«Lo que sí que me he enterado es que se quejan mucho de que mastico chicle. A todas esas personas que critican que coma chicle, les voy a regalar un paquete de chicles, para que se lo coman ellos también», decía la hija de Jesulín. Y Laura Matamoros respondía: «La verdad es que soy más de caramelos que de chicles, pero muchas gracias».Y más. Le proponían que le dé las gracias mientras se come un chicle, algo a lo que se ha negado porque «yo no soy Juls Janeiro». También le preguntaban que cómo se comería un chicle y ella lo rechazaba: «No, es que el chicle es una ordinariez». Este era el show y una forma de demostrar que Laura sigue siendo Matamoros. Lo de Flores ya forma parte de la historia. Porque el show siempre debe continuar, y más cuando un apellido tiene una historia detrás.
Quiso ser Laura M. Flores, pero sigue siendo Laura Matamoros. Con todas las letras. La hija del controvertido colaborador ha regresado al espectáculo de la televisión en las tardes de Telecinco para demostrar que es difícil cambiar lo que se lleva en la sangre. … Su conflicto con Juls Janeiro a cuenta de unos chicles es la prueba del algodón.
Hace años, Laura Matamoros anunció a bombo y platillo que renegaba de su apellido. Por lo que fuera. La hija de uno de los colaboradores más polémicos de televisión avanzaba que se haría llamar Laura M. Flores, con la pretensión de dar más protagonismo al apellido de su madre, que su vida había dado un giro y que quería dedicarse de lleno al mundo de la moda, donde pretendía que la reconociera por el apellido Flores.
Pero algo no ha salido bien por el camino y Laura M. Flores sigue siendo Laura Matamoros. En realidad, así ha seguido siendo todos estos años. Lo que pasa es que ahora la hija de Kiko Matamoros ha vuelto a la arena del circo televisivo en pleno esplendor y a voz en grito, protagonizando polémicas y participando del show «a la manera Matamoros».
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Daniella Bejarano
la gresca del chicle
La demostración más palpable ha sido su nueva gresca con Juls Janeiro a cuenta de una polémica más bien extravagante. La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, que durante años había renegado de la prensa del corazón y marcado límites con los periodistas, ha dado el salto a la escena rosa y hasta se ha metido con Belén Esteban, lo cual ya es volar muy alto. La llamó «meme televisivo» y la acusó de ser «la sombra de Jesulín».
«Habla de respeto y clase una persona que, masticando chicle, nos está dando una supuesta lección de moral. Es que es infumable e incomible», decía Laura Matamoros sobre Juls Janeiro
Y aquí es donde ha entrado Laura Matamoros, antes Laura M. Flores. «Habla de respeto y clase una persona que, masticando chicle, nos está dando una supuesta lección de moral. Es que es infumable e incomible», soltaba la colaboradora en el plató de ‘De lunes a viernes’. El mismo medio de Telecinco que le ha mostrado la reacción de Juls Janeiro.
«Soy más de caramelos»
«Lo que sí que me he enterado es que se quejan mucho de que mastico chicle. A todas esas personas que critican que coma chicle, les voy a regalar un paquete de chicles, para que se lo coman ellos también», decía la hija de Jesulín. Y Laura Matamoros respondía: «La verdad es que soy más de caramelos que de chicles, pero muchas gracias».
Y más. Le proponían que le dé las gracias mientras se come un chicle, algo a lo que se ha negado porque «yo no soy Juls Janeiro». También le preguntaban que cómo se comería un chicle y ella lo rechazaba: «No, es que el chicle es una ordinariez». Este era el show y una forma de demostrar que Laura sigue siendo Matamoros. Lo de Flores ya forma parte de la historia. Porque el show siempre debe continuar, y más cuando un apellido tiene una historia detrás.
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