Juan Tamariz fallecía el pasado 18 de agosto a los 83 años tras unos meses ingresado en una residencia a causa del avanzo estado del párkinson que padecía. Su muerte, que ha lamentado no solo el gremio sino también todo el mundo del espectáculo en España e internacionalmente, ha destapado ahora el conflicto que existía entre los c uatro hijos del ilusionista y la que era su mujer desde hacía 17 años.En 2008, Juan Tamariz se casó con Consuelo Lorgia, maga e ilusionista colombiana que fue profesora de Pepe Carroll. Era su tercer matrimonio, de los dos anteriores ya había tenido a sus cuatro hijos: Mónica y Ana Tamariz son fruto de su relación con la enfermera Purificación Nirêlis y Alicia y Juan Diego nacieron del segundo, aunque su madre siempre se mantuvo en el anonimato para el gran público.Tampoco se conocía a nivel público la relación que existía entre la descendencia de Juan Tamariz y Consuelo, aunque fue evidente para los medios la aparente ausencia de la ilusionista en el tanatorio. Los hijos han hablado en todo momento de unidad, pero nunca se ha mencionado a la que fue la última pareja de su padre. Tal y como se ha conocido después, la maga colombiana sí estaba en el velatorio, pero se mantuvo en todo momento apartada .Los hijos del ilusionista habían ingresado a su padre, que llevaba tiempo con problemas de movilidad debido al párkinson, sin contar con la mujer de este, con quien convivía. «Los hijos se lo llevaron a la residencia a mis espaldas . Era el 29 de enero y no me dijeron dónde estaba», explicó Consuelo en conversación con ‘El programa de Sonsoles’. Según explica, se lo llevaron sin su autorización y sin decirle nada. « Yo lloré dos días seguidos . Le dejé a Juan muchos ‘whastapps’ y le preguntaba ‘¿dónde estás?’», revela ella, explicando que intentó preguntar a varios amigos, compañeros de profesión y hasta al hermano de Juan. «Su hermano me dijo: ‘Me dicen que no puedo hablar contigo’». «Le habían prohibido a todo el mundo decirme dónde estaba por lo que le había hecho yo. ¿Qué le hice yo?», alega ella.Ana Tamariz, durante el velatorio de su padre. GtresFinalmente le encontró, y tuvo que convencer a los trabajadores de que era la esposa de Juan enseñando fotografías de su boda. Pero la cosa no acaba ahí. Cuenta que no le dejaron verle en sus últimas horas, y que le mintieron respecto a la hora de la muerte de Juan: «Te lo juro, te lo juro por Dios santo, que yo todavía no lo entiendo . Todavía no entiendo muchas cosas». Sin embargo, la relación entre Consuelo y los hijos no fue mala desde el principio. Ana, la mayor, incluso estuvo presente en el enlace de 2008 y ejerció un papel importante. Pero más adelante la situación cambió. Ahora, los hijos se muestran disgustados con las palabras de Consuelo, según explica Lorena Vázquez. «Dicen que [esta versión] dista mucho de la realidad», añade. Explica que, según le han comentado compañeros de profesión, que el matrimonio tampoco era idílico. «Creo que no se sabía hasta ahora es que también me aseguran que la relación entre Juan y Consuelo era una relación complicada, y dicen complicada sin dar demasiados detalles», comparte la periodista. «Hay muchos compañeros que sí podían entrar en la residencia a ver a Juan tranquilamente, con el permiso de sus hijos, pero, sobre todo, con el permiso de Juan porque Juan estaba perfectamente bien, me aseguran, de salud mental. Él era consciente de quién le visitaba, de quién no», revela, aclarando que fue así hasta el último momento. Juan Tamariz fallecía el pasado 18 de agosto a los 83 años tras unos meses ingresado en una residencia a causa del avanzo estado del párkinson que padecía. Su muerte, que ha lamentado no solo el gremio sino también todo el mundo del espectáculo en España e internacionalmente, ha destapado ahora el conflicto que existía entre los c uatro hijos del ilusionista y la que era su mujer desde hacía 17 años.En 2008, Juan Tamariz se casó con Consuelo Lorgia, maga e ilusionista colombiana que fue profesora de Pepe Carroll. Era su tercer matrimonio, de los dos anteriores ya había tenido a sus cuatro hijos: Mónica y Ana Tamariz son fruto de su relación con la enfermera Purificación Nirêlis y Alicia y Juan Diego nacieron del segundo, aunque su madre siempre se mantuvo en el anonimato para el gran público.Tampoco se conocía a nivel público la relación que existía entre la descendencia de Juan Tamariz y Consuelo, aunque fue evidente para los medios la aparente ausencia de la ilusionista en el tanatorio. Los hijos han hablado en todo momento de unidad, pero nunca se ha mencionado a la que fue la última pareja de su padre. Tal y como se ha conocido después, la maga colombiana sí estaba en el velatorio, pero se mantuvo en todo momento apartada .Los hijos del ilusionista habían ingresado a su padre, que llevaba tiempo con problemas de movilidad debido al párkinson, sin contar con la mujer de este, con quien convivía. «Los hijos se lo llevaron a la residencia a mis espaldas . Era el 29 de enero y no me dijeron dónde estaba», explicó Consuelo en conversación con ‘El programa de Sonsoles’. Según explica, se lo llevaron sin su autorización y sin decirle nada. « Yo lloré dos días seguidos . Le dejé a Juan muchos ‘whastapps’ y le preguntaba ‘¿dónde estás?’», revela ella, explicando que intentó preguntar a varios amigos, compañeros de profesión y hasta al hermano de Juan. «Su hermano me dijo: ‘Me dicen que no puedo hablar contigo’». «Le habían prohibido a todo el mundo decirme dónde estaba por lo que le había hecho yo. ¿Qué le hice yo?», alega ella.Ana Tamariz, durante el velatorio de su padre. GtresFinalmente le encontró, y tuvo que convencer a los trabajadores de que era la esposa de Juan enseñando fotografías de su boda. Pero la cosa no acaba ahí. Cuenta que no le dejaron verle en sus últimas horas, y que le mintieron respecto a la hora de la muerte de Juan: «Te lo juro, te lo juro por Dios santo, que yo todavía no lo entiendo . Todavía no entiendo muchas cosas». Sin embargo, la relación entre Consuelo y los hijos no fue mala desde el principio. Ana, la mayor, incluso estuvo presente en el enlace de 2008 y ejerció un papel importante. Pero más adelante la situación cambió. Ahora, los hijos se muestran disgustados con las palabras de Consuelo, según explica Lorena Vázquez. «Dicen que [esta versión] dista mucho de la realidad», añade. Explica que, según le han comentado compañeros de profesión, que el matrimonio tampoco era idílico. «Creo que no se sabía hasta ahora es que también me aseguran que la relación entre Juan y Consuelo era una relación complicada, y dicen complicada sin dar demasiados detalles», comparte la periodista. «Hay muchos compañeros que sí podían entrar en la residencia a ver a Juan tranquilamente, con el permiso de sus hijos, pero, sobre todo, con el permiso de Juan porque Juan estaba perfectamente bien, me aseguran, de salud mental. Él era consciente de quién le visitaba, de quién no», revela, aclarando que fue así hasta el último momento.
Juan Tamariz fallecía el pasado 18 de agosto a los 83 años tras unos meses ingresado en una residencia a causa del avanzo estado del párkinson que padecía. Su muerte, que ha lamentado no solo el gremio sino también todo el mundo del espectáculo … en España e internacionalmente, ha destapado ahora el conflicto que existía entre los cuatro hijos del ilusionista y la que era su mujer desde hacía 17 años.
En 2008, Juan Tamariz se casó con Consuelo Lorgia, maga e ilusionista colombiana que fue profesora de Pepe Carroll. Era su tercer matrimonio, de los dos anteriores ya había tenido a sus cuatro hijos: Mónica y Ana Tamariz son fruto de su relación con la enfermera Purificación Nirêlis y Alicia y Juan Diego nacieron del segundo, aunque su madre siempre se mantuvo en el anonimato para el gran público.
Tampoco se conocía a nivel público la relación que existía entre la descendencia de Juan Tamariz y Consuelo, aunque fue evidente para los medios la aparente ausencia de la ilusionista en el tanatorio. Los hijos han hablado en todo momento de unidad, pero nunca se ha mencionado a la que fue la última pareja de su padre. Tal y como se ha conocido después, la maga colombiana sí estaba en el velatorio, pero se mantuvo en todo momento apartada.
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Los hijos del ilusionista habían ingresado a su padre, que llevaba tiempo con problemas de movilidad debido al párkinson, sin contar con la mujer de este, con quien convivía. «Los hijos se lo llevaron a la residencia a mis espaldas. Era el 29 de enero y no me dijeron dónde estaba», explicó Consuelo en conversación con ‘El programa de Sonsoles’.
Según explica, se lo llevaron sin su autorización y sin decirle nada. «Yo lloré dos días seguidos. Le dejé a Juan muchos ‘whastapps’ y le preguntaba ‘¿dónde estás?’», revela ella, explicando que intentó preguntar a varios amigos, compañeros de profesión y hasta al hermano de Juan. «Su hermano me dijo: ‘Me dicen que no puedo hablar contigo’». «Le habían prohibido a todo el mundo decirme dónde estaba por lo que le había hecho yo. ¿Qué le hice yo?», alega ella.

(Gtres)
Finalmente le encontró, y tuvo que convencer a los trabajadores de que era la esposa de Juan enseñando fotografías de su boda. Pero la cosa no acaba ahí. Cuenta que no le dejaron verle en sus últimas horas, y que le mintieron respecto a la hora de la muerte de Juan: «Te lo juro, te lo juro por Dios santo, que yo todavía no lo entiendo. Todavía no entiendo muchas cosas».
Sin embargo, la relación entre Consuelo y los hijos no fue mala desde el principio. Ana, la mayor, incluso estuvo presente en el enlace de 2008 y ejerció un papel importante. Pero más adelante la situación cambió. Ahora, los hijos se muestran disgustados con las palabras de Consuelo, según explica Lorena Vázquez. «Dicen que [esta versión] dista mucho de la realidad», añade.
Explica que, según le han comentado compañeros de profesión, que el matrimonio tampoco era idílico. «Creo que no se sabía hasta ahora es que también me aseguran que la relación entre Juan y Consuelo era una relación complicada, y dicen complicada sin dar demasiados detalles», comparte la periodista. «Hay muchos compañeros que sí podían entrar en la residencia a ver a Juan tranquilamente, con el permiso de sus hijos, pero, sobre todo, con el permiso de Juan porque Juan estaba perfectamente bien, me aseguran, de salud mental. Él era consciente de quién le visitaba, de quién no», revela, aclarando que fue así hasta el último momento.
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