“Histérica, desproporcionada y absurda”. El exjefe de la diplomacia europea (y española), Josep Borrell, ha lamentado la reacción de la UE ante la entrada de 80.000 personas en Ceuta a finales de julio. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, criticó con dureza a España tras esa avalancha; solo cuando el grueso de la crisis se solucionó (más de 70.000 marroquíes volvieron a su país en solo unas horas), felicitó tanto a España como a Marruecos. Y hasta 22 países, capitaneados por la ultraderechista italiana Giorgia Meloni y la socialdemócrata danesa Mette Frederiksen, vincularon la regularización de migrantes y la política migratoria española, más abierta que la del resto de Europa, con la crisis ceutí. Un portavoz de la Comisión dio un paso más allá y llegó a reclamar hace unos días que España devuelva a Marruecos a todos los que siguen en Ceuta, varios miles de personas, a pesar de que 2.500 son menores y 2.500 más son potenciales solicitantes de asilo. Ambos colectivos están amparados por las leyes y las sentencias de tribunales españoles, y por la legislación europea.
El exjefe de la diplomacia europea insta a España a lanzar “una llamada de atención” a Bruselas
El exjefe de la diplomacia europea insta a España a lanzar “una llamada de atención” a Bruselas

JUAN MANUEL SERRANO ARCE-EUROPA (Europa Press)

“Histérica, desproporcionada y absurda”. El exjefe de la diplomacia europea (y española), Josep Borrell, ha lamentado la reacción de la UE ante la entrada de 80.000 personas en Ceuta a finales de julio. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, criticó con dureza a España tras esa avalancha; solo cuando el grueso de la crisis se solucionó (más de 70.000 marroquíes volvieron a su país en solo unas horas), felicitó tanto a España como a Marruecos. Y hasta 22 países, capitaneados por la ultraderechista italiana Giorgia Meloni y la socialdemócrata danesa Mette Frederiksen, vincularon la regularización de migrantes y la política migratoria española, más abierta que la del resto de Europa, con la crisis ceutí. Un portavoz de la Comisión dio un paso más allá y llegó a reclamar hace unos días que España devuelva a Marruecos a todos los que siguen en Ceuta, varios miles de personas, a pesar de que 2.500 son menores y 2.500 más son potenciales solicitantes de asilo. Ambos colectivos están amparados por las leyes y las sentencias de tribunales españoles, y por la legislación europea.
“Varios países, todos salvo Francia, Portugal, Luxemburgo e Irlanda, han entrado en pánico. La solidaridad europea ha desaparecido. Las leyes hay que aplicarlas”, ha dicho Borrell poco antes de la apertura del curso ¿Quo Vadis, Europa?, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander.
Borrell tiene un largo historial de contenciosos con Von der Leyen, con quien se enfrentó repetidamente en la pasada legislatura europea. El exministro de Exteriores español no ha entrado a valorar la tibia respuesta del Gobierno, que no ha dejado de glosar la “ejemplar” colaboración con Marruecos a pesar de que cada vez está más claro que las autoridades marroquíes miraron hacia el otro lado en los momentos más críticos. Borrell, que ve imprescindible “reforzar las fronteras”, pone el énfasis en la gestión de las autoridades españolas de los menores y los solicitantes de asilo: “El Gobierno español hace bien en enfatizar que los menores tienen derechos: hay que aplicar las leyes”. Sí reclamó una posición más firme de España en Bruselas: “Hay que hacer una llamada de atención y poner firmes a aquellos que dicen que la crisis de Ceuta es consecuencia de la política migratoria española. Eso no es cierto”.
En el inicio del curso, el exalto representante ha destacado la triple presión a la que se enfrenta la UE: guerras en el vecindario con Rusia apretando los dientes, la pujanza industrial de China y el trumpismo, que considera a Europa un adversario político. A ese triple desafío se suma la presión migratoria. “La UE debe aspirar a convertirse en un actor geopolítico en un mundo en el que hemos descubierto que tenemos muchos más adversarios que aliados”.
El liberal Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga y expresidente del Parlamento Europeo, ha subrayado, por su parte, que Europa aspira a ser un proyecto federal, pero de momento se queda “en un confederalismo que se hace llamar Unión Europea pero tiene poco de unión, con un presupuesto irrisorio y una toma de decisiones lastrada por la unanimidad”.
“El nuevo orden internacional obliga a Europa a despertar. Es un momento fundacional para la Unión”, ha concluido Verhofstadt. La dependencia histórica de Estados Unidos afronta un momento crítico bajo la “disrupción Trump”, lo que exige reformas urgentes para que la Unión actúe de forma autónoma, según Borrell.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
