La familia de Nicholas Brandram, el principal sospechoso de uno de los misterios policiales más mediáticos de los últimos años ocurrido en Londres, está dispuesta a dar la batalla para intentar salvar su nombre y su reputación. El veterano de guerra, banquero y pariente lejano de la familia real británica y griega, fue hallado muerto en su domicilio del barrio de Chiswick este miércoles.
Las hermanas del exveterano de guerra y banquero, desgranan las pruebas que, según ellas, lo exonerarían
La familia de Nicholas Brandram, el principal sospechoso de uno de los misterios policiales más mediáticos de los últimos años ocurrido en Londres, está dispuesta a dar la batalla para intentar salvar su nombre y su reputación. El veterano de guerra, banquero y pariente lejano de la familia real británica y griega, fue hallado muerto en su domicilio del barrio de Chiswick este miércoles.
La Policía Metropolitana de Londres centró todas sus sospechas en él, convencida de que se trataba del “Putney Pusher” (Algo así como el “empujador de Putney”). En 2017, las cámaras de seguridad callejeras grabaron a un corredor que atravesaba el puente de Putney, al oeste de Londres. Sin razón o provocación alguna, el hombre empujó contra la calzada a una mujer que encontró a su paso. Solo los reflejos del conductor del autobús que circulaba en esos momentos por ahí evitaron que el aparato arrollara la cabeza de la viandante, que logró salvar su vida.
Durante años, la policía no pudo dar con el corredor misterioso, a pesar de que llegó a interrogar a más de cincuenta personas y a detener a tres sospechosos que acabó soltando sin cargos. La viralidad en redes sociales de la imagen del incidente, el interrogatorio a una ex pareja del banquero y una pista anónima llevaron finalmente a New Scotland Yard a abrir una investigación con Brandram como principal sospechoso.
Su estatus social y económico, junto con el hecho de que estuviera emparentado con dos familias reales, crearon el caldo de cultivo perfecto para que el nombre del sospechoso inundara las redes. Los mensajes, la presión social y el acoso, explica ahora la familia de Brandram, lo llevaron a buscar ayuda médica y, finalmente, a quitarse la vida.
Ahora, sus dos hermanas, Alexia Hicks y Sophie Voelcker, se han lanzado a la arena pública para acusar a la Policía Metropolitana de Londres de haber forzado con su aparente negligencia el desenlace trágico.
La familia ha vuelto a poner sobre la mesa todos los argumentos utilizados en su momento por los abogados de Brandram para rechazar que fuera él quien aparece en la grabación del puente.
La familia de Brandram señala que el hombre, que había servido como capitán en la Guardia Escocesa y participado en la guerra de Afganistán, tenía una pierna seriamente atrofiada por herida de guerra, con el gemelo muy dañado. Las imágenes del corredor, muy borrosas, no permiten identificar su rostro, pero muestran dos piernas bastante musculosas.
Las hermanas señalan además que Brandram tenía un tatuaje prominente en su antebrazo, que no parece verse en la grabación, aunque en este caso la calidad de la imagen es muy pobre.
El sospechoso, dice su familia, tenía los ojos azules, mientras que la víctima del ataque aseguró en su declaración los del agresor eran marrones.
Brandram aportó además, aparentemente, un correo electrónico enviado desde su despacho en la misma franja horaria en la que tuvo lugar el incidente, a las 07:40 de la mañana (08:40 en horario peninsular español) del 5 de mayo de 2017.
Finalmente, el sospechoso ofreció a la policía una muestra de su ADN para que pudiera ser cotejado con el que habían recabado en la escena del crimen. Nunca recibió una respuesta.
“Para Nick, las consecuencias no desaparecieron. Arrastró durante meses el estigma de una acusación escandalosa para la que, según admitió la propia policía, no existían pruebas que la sustentaran”, aseguraba la familia este jueves en un comunicado. “Vivió con la vergüenza, la ansiedad, la humillación y la extraordinaria presión derivada de una investigación innecesaria”, acusaban sus allegados.
Cuando la policía arrestó a Brandram en junio de este año, muchos medios se apresuraron a resaltar el valor de su vivienda (unos 1,6 millones de euros) y su parentesco aristocrático, con lo que presentaron de ese modo a un personaje en apariencia altivo y soberbio.
Durante el momento del arresto, además, el hombre portaba consigo estupefacientes y fue acusado de posesión de drogas. La policía aseguró también que las cámaras volvieron a captarlo 15 minutos después del incidente, cuando corría por el puente en sentido contrario, y que ignoró a la mujer cuando quiso hablar con él.
Brandram era descendiente directo de la reina Victoria; su bisabuelo fue el rey Constantino I de Grecia, y su abuela, la princesa Catalina de Grecia. El esposo de Isabel II, Felipe de Edimburgo, fue padrino de su padre. Brandram sería también, por tanto, familiar lejano de la reina Sofía de España, sobrina de la princesa Catalina de Grecia.
Al hallar su cuerpo en el domicilio de Chiswick, se activó automáticamente el mecanismo por el que la Oficina Independiente de Conducta Policial (Asuntos Internos) abre una investigación, pero New Scotland Yard sigue insistiendo en que el caso sigue su curso. Brandram fue puesto en libertad después de ser interrogado.
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