El jueves pasado, Kristian Daniel Jr. y su padre celebraban uno de los pasos más importantes de su incipiente trayectoria deportiva. El joven piloto estadounidense, de 17 años, acababa de firmar su primer contrato profesional en el Mundial de motociclismo para correr con KTM en Moto3 a partir de 2027. Una semana después, la pesadilla ha invadido el sueño familiar: el padre del talento es una de las víctimas mortales de las inundaciones que han asolado Cataluña estos últimos días.
El talento estadounidense de 17 años acababa de firmar su primer contrato profesional para competir con KTM en Moto3 a partir de 2027
El jueves pasado, Kristian Daniel Jr. y su padre celebraban uno de los pasos más importantes de su incipiente trayectoria deportiva. El joven piloto estadounidense, de 17 años, acababa de firmar su primer contrato profesional en el Mundial de motociclismo para correr con KTM en Moto3 a partir de 2027. Una semana después, la pesadilla ha invadido el sueño familiar: el padre del talento es una de las víctimas mortales de las inundaciones que han asolado Cataluña estos últimos días.
El cuerpo de Kristian Daniel Sr., de 43 años, fue hallado por las autoridades muy cerca de la furgoneta en la que padre e hijo se desplazaban a diario para entrenar en moto, encallada dentro de un túnel inundado en Les Franqueses del Vallès (Barcelona). La familia había denunciado su desaparición el día anterior.
“Sé que probablemente no podrás leer esto y no sabes lo duro e irreal que es escribir este mensaje para mí. Pero quiero que sepas que deberías estar orgulloso. Me has dado todo lo que necesito para ser una gran persona”, le despedía su hijo esta mañana a través de las redes sociales. “Me hubiera encantado poder celebrar nuestros éxitos y no es justo que te hayan arrancado de mi lado ahora que empezábamos el verdadero trabajo. Pero parece que ha llegado tu hora y quiero que me veas, papá, porque voy a llegar muy lejos. Nunca me rendiré, tal y como tú me enseñaste”, añadía en una emotiva carta pública acompañada de una veintena de fotografías.
Para alcanzar las categorías de promoción de MotoGP, la familia de Daniel Jr. abandonó una vida cómoda en el sur de California para trasladarse a España, la gran cantera del motociclismo mundial, país que ha conquistado 13 de los últimos 16 campeonatos de la categoría reina. El chico tenía ocho años cuando todos, incluido su hermano pequeño Jaydon, su madre Evelin y sus abuelos, se mudaron a Barcelona. Allí, sus padres hicieron todo lo posible para financiar una trayectoria tan exigente como costosa, incluso impartiendo clases particulares de inglés en sus escasas horas libres para obtener ingresos adicionales.
El sueño de llegar algún día a MotoGP comenzó a miles de kilómetros de distancia, en 2013. Ese año, el campeonato aterrizó por primera vez en Austin (Texas), donde Daniel Jr., con apenas cuatro años, tuvo la oportunidad de fotografiarse con un debutante que causaba sensación en la parrilla: Marc Márquez. El español ganó allí su primera carrera en MotoGP y dejó una huella imborrable en el niño. La impresión de aquel fin de semana terminó de marcar su destino y durante los dos años siguientes no dejó de pedir su primera moto.
Aunque Daniel Sr. era un apasionado del motociclismo, se resistió cuanto pudo e intentó que su hijo se conformara con las bicicletas o se interesara por el baloncesto o la música. “Mis padres bromean con que absorbí la pasión por el motor antes de nacer, porque fueron a ver MotoGP en Laguna Seca cuando mi madre estaba embarazada de mí”, explicaba el joven hace unos años. A los cinco años recibió su primera moto y ya nadie pudo apartarle de la competición.
Padre e hijo recorrieron el sur de California, donde acumularon victorias y campeonatos en categorías infantiles hasta quedarse prácticamente sin rivales. Convencido de que el panorama estadounidense se le había quedado pequeño, su padre decidió ponerlo a prueba en una carrera del campeonato infantil catalán en 2017. Aunque aquella jornada terminó con una caída, Daniel Jr. impresionó al rodar en segunda posición y su actuación acabó de inclinar la balanza.

“Pensé que iba a tener mucho éxito, pero cuando hizo la primera carrera a nivel nacional, le dieron una buena paliza. Lo aniquilaron. Yo ya pensaba que iba a ser el siguiente Márquez”, recordaba hace unos días Daniel Sr. en un perfil publicado por ESPN. De repente, delante de él estaban los 50 mejores pilotos jóvenes del planeta. La aspiración de Daniel Jr. era más modesta, aunque igualmente ambiciosa: convertirse en el primer estadounidense en llegar a MotoGP en más de una década y recoger el testigo de Nicky Hayden, el último representante de su país en la categoría reina, en 2016.
Pese a las dificultades iniciales de su llegada a España, Daniel Jr. progresó de forma constante hasta ganarse una plaza en la Red Bull Rookies Cup, la principal cantera de acceso al Mundial. En su temporada de debut logró un quinto puesto en Aragón y terminó undécimo en la clasificación general. Un año después consiguió su primer podio y concluyó décimo. En 2026 dio un nuevo salto al finalizar cuarto del campeonato, con cuatro podios y tres finales rozando la victoria, resultados que terminaron de convencer a KTM, una marca interesada también en reforzar la presencia estadounidense en MotoGP.
“Me gustaría convertirme en el primer piloto y campeón negro de MotoGP y añadir mi nombre al de otras leyendas del deporte del motor como James Stewart y Lewis Hamilton”, explicaba el adolescente a las puertas de convertirse en el primer afroamericano con una plaza permanente en la escalera de formación hacia la élite. “Kristian tendrá solo 18 años la próxima temporada, pero hemos seguido de cerca su progresión y la primera palabra que nos viene a la cabeza es determinación”, destacaba Nicolas Goyon, responsable deportivo del KTM Tech3, estructura dirigida por el mediático exjefe de Fórmula 1 Guenther Steiner.
Kristian Daniel Jr. deberá continuar ahora su prometedora trayectoria sin el apoyo de su padre, que fue todo para él dentro y fuera de los circuitos. Mentor, entrenador y mecánico, fue también la gran inspiración que le enseñó a soñar a lo grande en un mundo poco acostumbrado a ver referentes de su color de piel. “Sé que me estarás viendo desde arriba. Te quiero mucho y me encantaría seguir bromeando y disfrutando del camino juntos. Siempre estarás en mi corazón, papá. Vuela alto”, escribió para despedirse de él.
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