Alberto García Reyes, taurino, poeta, periodista y director de ABC Sevilla -entre otras muchas cosas más- firmó un fastuoso pregón del Toreo Jerezano que fue el deleite de los presentes y que constituyó un bellísimo homenaje a Rafael de Paula, torero jerezano fallecido hace unos meses. Con su prosa, sus versos, sus anécdotas y reflexiones, el pregonero firmó una faena de puerta grande. El recibo capotero y las tandas de naturales las dio con la palabra, con su palabra. Tandas de versos de enormes quilates con las que soñó el toreo y su verdad.Media hora antes de acceder a los Claustros, tuvo el pregonero su particular ‘patio de cuadrillas’ -salvando las distancias-. Entró García Reyes en la anexa iglesia conventual de Santo Domingo, encomendándose ante el sagrario y ante la imagen de la Virgen del Rocío, acompañado de su fiel ‘subalterno’ en el día de hoy y presentador José María Castaño.Comenzó García Reyes su pregón a porta gayola con un precioso homenaje en forma de romance a Rafael de Paula, que nos dejó el dos de noviembre del año pasado. Firmaba con sus versos una eterna verónica como las que rubricaba el añorado ‘gitano de Santiago’. Dedicó el romance al hijo del genio, Jesús Soto de Paula, e hizo un certero y precioso recorrido por la vida, el barrio, el legado y la figura de Rafael de Paula, que arrancó los primeros aplausos y encogía los corazones del respetable.El pregonero es, además de taurino, un amante del flamenco y del vino de Jerez, especialmente del palo cortao. Se desenvolvía en la esencia albariza como un torero le anda al toro.Su vinculación con de Paula y su familia, además de la devoción por el flamenco y el elixir que atesoran las botas de las bodegas jerezanas, influiría en que la Tertulia Taurina Los 13 le encargase la XXXVIII edición del Pregón del Toreo Jerezano al reconocido periodista, sabedores también de su enorme y profundo amor al arte del toreo y también de sus tablas. García Reyes cuenta con una dilatada trayectoria en los atriles, destacando el Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2017 o el Pregón Taurino de la Feria de Abril de Sevilla en 2019. Asimismo, su trayectoria profesional ha estado también ligada en cierto modo al mundo del toro, pues ha sido durante varios años cronista taurino.El suelo parecía tomar el color de los muros y hacerse albero cuando el pregonero trazaba los versos al arte del rejoneo, especialmente, los dedicados a la saga rejoneadora de los Domecq y de Bohórquez, entre otros nombres propios. «Este es un año de ausencias», hacía referencia a la pérdida, también en el pasado mes de noviembre y pocos días después de la de Paula, del rejoneador jerezano Álvaro Domecq, quien también tuvo su homenaje a la altura de su legado.Por soleás, que es «la cadencia del toro» -tal y como acuñó-, glosó García Reyes la figura principal de la fiesta: el toro. Seguía el poeta dibujando una faena en el aire y en el imaginario de los asistentes que tomaba tintes de triunfo rotundo.Ligó con una tanda sobre las conversaciones que ha mantenido con Curro Romero, muchas de ellas sobre Jerez y sobre el torero de Santiago. «No se puede ser currista sin ser paulista, ni paulista sin ser currista», sentenció entre aplausos.El capote que flanqueaba el atril parecía emocionarse escuchando las anécdotas de aquellos que, como nadie, toreaban con el rosa hecho capa. «Sus muñecas contenían lo que se sabe para hacer lo que nadie sabe», fue otra de las frases antológicas que desde el atril el director de ABC Andalucía pronunció sobre de Paula y Romero. Los añejos y fastuosos arcos de los Claustros parecían tornarse en aquellos otros arcos que sostienen la cubierta de la Plaza de Toros cuando describía la faena de Morante de la Puebla desde la perspectiva de Rafael de Paula. «Fue la última faena que dio de Paula desde el cuerpo de Morante», certeramente describía el pregonero, quien guarda enmarcada la americana manchada con la sangre de eternidad del toro de Domingo Hernández al que el de la Puebla le cortó dos orejas y rabo en aquella tarde histórica maestrante. García Reyes es currista, paulista, aguadista y, cómo no, morantista. Casi ná’.La sala de los Claustros de Santo Domingo lucía lleno absoluto, como en las grandes tardes. Entre las butacas, se vislumbraban reconocidos rostros, como el de la vicepresidenta primera del Parlamento de Andalucía Ana Mestre; el Secretario General de la Consejería del Interior David Gil; la alcaldesa del Ayuntamiento de Jerez María José García-Pelayo; el delegado de Cultura Francisco Zurita; el presidente de la Plaza de Toros jerezana Jesús Rodríguez, entre otras autoridades.Abrió el acto el quintento ‘Mirabrás con el pasodoble ‘Tertulia Taurina Los 13’, formación musical que amenizó el acto. También lucía sobre las tablas una obra taurina de José Luis Tejedor, con la colaboración de Willie Márquez. Tomó en primer lugar la palabra Elena Aguilar, miembro de la Tertulia organizadora del pregón, y posteriormente la alcaldesa jerezana.Su amigo José María Castaño, en su presentación del pregonero, desgranó la vinculación profesional y personal con el mundo del toro y, muy especialmente, su condición «currista», cuestiones que florecieron desde el atril.Expiraba el pregón regalando versos para la historia. «Hoy Jerez celebra el espíritu santo de Rafael de Paula ante el toro eterno». Con este reconocimiento en forma de glosa, el pregonero desnudaba «la cornada que tengo en el recuerdo». Brindó -¡y de qué manera!- antes de redondear la faena. Estoque en todo lo alto. Un final sin espada, pero que igualmente se clavó en los corazones emocionados que escucharon aquel homenaje genuino al genio de Santiago, a Rafael de Paula. El diestro ya eterno que, como afirmaba el pregonero, «dese la Plazuela y el Arco torea por las esquinas». Y seguirá toreando mientras poetas como Alberto García Reyes sigan dibujando sus verónicas gitanas en el eco de los tiempos y del recuerdo. Las palmas por bulerías envolvieron la firma final del poeta: «Va por el duende paulista, que Dios lo tenga en su gloria». Alberto García Reyes, taurino, poeta, periodista y director de ABC Sevilla -entre otras muchas cosas más- firmó un fastuoso pregón del Toreo Jerezano que fue el deleite de los presentes y que constituyó un bellísimo homenaje a Rafael de Paula, torero jerezano fallecido hace unos meses. Con su prosa, sus versos, sus anécdotas y reflexiones, el pregonero firmó una faena de puerta grande. El recibo capotero y las tandas de naturales las dio con la palabra, con su palabra. Tandas de versos de enormes quilates con las que soñó el toreo y su verdad.Media hora antes de acceder a los Claustros, tuvo el pregonero su particular ‘patio de cuadrillas’ -salvando las distancias-. Entró García Reyes en la anexa iglesia conventual de Santo Domingo, encomendándose ante el sagrario y ante la imagen de la Virgen del Rocío, acompañado de su fiel ‘subalterno’ en el día de hoy y presentador José María Castaño.Comenzó García Reyes su pregón a porta gayola con un precioso homenaje en forma de romance a Rafael de Paula, que nos dejó el dos de noviembre del año pasado. Firmaba con sus versos una eterna verónica como las que rubricaba el añorado ‘gitano de Santiago’. Dedicó el romance al hijo del genio, Jesús Soto de Paula, e hizo un certero y precioso recorrido por la vida, el barrio, el legado y la figura de Rafael de Paula, que arrancó los primeros aplausos y encogía los corazones del respetable.El pregonero es, además de taurino, un amante del flamenco y del vino de Jerez, especialmente del palo cortao. Se desenvolvía en la esencia albariza como un torero le anda al toro.Su vinculación con de Paula y su familia, además de la devoción por el flamenco y el elixir que atesoran las botas de las bodegas jerezanas, influiría en que la Tertulia Taurina Los 13 le encargase la XXXVIII edición del Pregón del Toreo Jerezano al reconocido periodista, sabedores también de su enorme y profundo amor al arte del toreo y también de sus tablas. García Reyes cuenta con una dilatada trayectoria en los atriles, destacando el Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2017 o el Pregón Taurino de la Feria de Abril de Sevilla en 2019. Asimismo, su trayectoria profesional ha estado también ligada en cierto modo al mundo del toro, pues ha sido durante varios años cronista taurino.El suelo parecía tomar el color de los muros y hacerse albero cuando el pregonero trazaba los versos al arte del rejoneo, especialmente, los dedicados a la saga rejoneadora de los Domecq y de Bohórquez, entre otros nombres propios. «Este es un año de ausencias», hacía referencia a la pérdida, también en el pasado mes de noviembre y pocos días después de la de Paula, del rejoneador jerezano Álvaro Domecq, quien también tuvo su homenaje a la altura de su legado.Por soleás, que es «la cadencia del toro» -tal y como acuñó-, glosó García Reyes la figura principal de la fiesta: el toro. Seguía el poeta dibujando una faena en el aire y en el imaginario de los asistentes que tomaba tintes de triunfo rotundo.Ligó con una tanda sobre las conversaciones que ha mantenido con Curro Romero, muchas de ellas sobre Jerez y sobre el torero de Santiago. «No se puede ser currista sin ser paulista, ni paulista sin ser currista», sentenció entre aplausos.El capote que flanqueaba el atril parecía emocionarse escuchando las anécdotas de aquellos que, como nadie, toreaban con el rosa hecho capa. «Sus muñecas contenían lo que se sabe para hacer lo que nadie sabe», fue otra de las frases antológicas que desde el atril el director de ABC Andalucía pronunció sobre de Paula y Romero. Los añejos y fastuosos arcos de los Claustros parecían tornarse en aquellos otros arcos que sostienen la cubierta de la Plaza de Toros cuando describía la faena de Morante de la Puebla desde la perspectiva de Rafael de Paula. «Fue la última faena que dio de Paula desde el cuerpo de Morante», certeramente describía el pregonero, quien guarda enmarcada la americana manchada con la sangre de eternidad del toro de Domingo Hernández al que el de la Puebla le cortó dos orejas y rabo en aquella tarde histórica maestrante. García Reyes es currista, paulista, aguadista y, cómo no, morantista. Casi ná’.La sala de los Claustros de Santo Domingo lucía lleno absoluto, como en las grandes tardes. Entre las butacas, se vislumbraban reconocidos rostros, como el de la vicepresidenta primera del Parlamento de Andalucía Ana Mestre; el Secretario General de la Consejería del Interior David Gil; la alcaldesa del Ayuntamiento de Jerez María José García-Pelayo; el delegado de Cultura Francisco Zurita; el presidente de la Plaza de Toros jerezana Jesús Rodríguez, entre otras autoridades.Abrió el acto el quintento ‘Mirabrás con el pasodoble ‘Tertulia Taurina Los 13’, formación musical que amenizó el acto. También lucía sobre las tablas una obra taurina de José Luis Tejedor, con la colaboración de Willie Márquez. Tomó en primer lugar la palabra Elena Aguilar, miembro de la Tertulia organizadora del pregón, y posteriormente la alcaldesa jerezana.Su amigo José María Castaño, en su presentación del pregonero, desgranó la vinculación profesional y personal con el mundo del toro y, muy especialmente, su condición «currista», cuestiones que florecieron desde el atril.Expiraba el pregón regalando versos para la historia. «Hoy Jerez celebra el espíritu santo de Rafael de Paula ante el toro eterno». Con este reconocimiento en forma de glosa, el pregonero desnudaba «la cornada que tengo en el recuerdo». Brindó -¡y de qué manera!- antes de redondear la faena. Estoque en todo lo alto. Un final sin espada, pero que igualmente se clavó en los corazones emocionados que escucharon aquel homenaje genuino al genio de Santiago, a Rafael de Paula. El diestro ya eterno que, como afirmaba el pregonero, «dese la Plazuela y el Arco torea por las esquinas». Y seguirá toreando mientras poetas como Alberto García Reyes sigan dibujando sus verónicas gitanas en el eco de los tiempos y del recuerdo. Las palmas por bulerías envolvieron la firma final del poeta: «Va por el duende paulista, que Dios lo tenga en su gloria».
Alberto García Reyes, taurino, poeta, periodista y director de ABC Sevilla -entre otras muchas cosas más- firmó un fastuoso pregón del Toreo Jerezano que fue el deleite de los presentes y que constituyó un bellísimo homenaje a Rafael de Paula, torero jerezano fallecido hace unos … meses. Con su prosa, sus versos, sus anécdotas y reflexiones, el pregonero firmó una faena de puerta grande. El recibo capotero y las tandas de naturales las dio con la palabra, con su palabra. Tandas de versos de enormes quilates con las que soñó el toreo y su verdad.
Media hora antes de acceder a los Claustros, tuvo el pregonero su particular ‘patio de cuadrillas’ -salvando las distancias-. Entró García Reyes en la anexa iglesia conventual de Santo Domingo, encomendándose ante el sagrario y ante la imagen de la Virgen del Rocío, acompañado de su fiel ‘subalterno’ en el día de hoy y presentador José María Castaño.
Comenzó García Reyes su pregón a porta gayola con un precioso homenaje en forma de romance a Rafael de Paula, que nos dejó el dos de noviembre del año pasado. Firmaba con sus versos una eterna verónica como las que rubricaba el añorado ‘gitano de Santiago’. Dedicó el romance al hijo del genio, Jesús Soto de Paula, e hizo un certero y precioso recorrido por la vida, el barrio, el legado y la figura de Rafael de Paula, que arrancó los primeros aplausos y encogía los corazones del respetable.
El pregonero es, además de taurino, un amante del flamenco y del vino de Jerez, especialmente del palo cortao. Se desenvolvía en la esencia albariza como un torero le anda al toro.
Su vinculación con de Paula y su familia, además de la devoción por el flamenco y el elixir que atesoran las botas de las bodegas jerezanas, influiría en que la Tertulia Taurina Los 13 le encargase la XXXVIII edición del Pregón del Toreo Jerezano al reconocido periodista, sabedores también de su enorme y profundo amor al arte del toreo y también de sus tablas. García Reyes cuenta con una dilatada trayectoria en los atriles, destacando el Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2017 o el Pregón Taurino de la Feria de Abril de Sevilla en 2019. Asimismo, su trayectoria profesional ha estado también ligada en cierto modo al mundo del toro, pues ha sido durante varios años cronista taurino.
El suelo parecía tomar el color de los muros y hacerse albero cuando el pregonero trazaba los versos al arte del rejoneo, especialmente, los dedicados a la saga rejoneadora de los Domecq y de Bohórquez, entre otros nombres propios. «Este es un año de ausencias», hacía referencia a la pérdida, también en el pasado mes de noviembre y pocos días después de la de Paula, del rejoneador jerezano Álvaro Domecq, quien también tuvo su homenaje a la altura de su legado.
Por soleás, que es «la cadencia del toro» -tal y como acuñó-, glosó García Reyes la figura principal de la fiesta: el toro. Seguía el poeta dibujando una faena en el aire y en el imaginario de los asistentes que tomaba tintes de triunfo rotundo.
Ligó con una tanda sobre las conversaciones que ha mantenido con Curro Romero, muchas de ellas sobre Jerez y sobre el torero de Santiago. «No se puede ser currista sin ser paulista, ni paulista sin ser currista», sentenció entre aplausos.
El capote que flanqueaba el atril parecía emocionarse escuchando las anécdotas de aquellos que, como nadie, toreaban con el rosa hecho capa. «Sus muñecas contenían lo que se sabe para hacer lo que nadie sabe», fue otra de las frases antológicas que desde el atril el director de ABC Andalucía pronunció sobre de Paula y Romero. Los añejos y fastuosos arcos de los Claustros parecían tornarse en aquellos otros arcos que sostienen la cubierta de la Plaza de Toros cuando describía la faena de Morante de la Puebla desde la perspectiva de Rafael de Paula. «Fue la última faena que dio de Paula desde el cuerpo de Morante», certeramente describía el pregonero, quien guarda enmarcada la americana manchada con la sangre de eternidad del toro de Domingo Hernández al que el de la Puebla le cortó dos orejas y rabo en aquella tarde histórica maestrante. García Reyes es currista, paulista, aguadista y, cómo no, morantista. Casi ná’.
La sala de los Claustros de Santo Domingo lucía lleno absoluto, como en las grandes tardes. Entre las butacas, se vislumbraban reconocidos rostros, como el de la vicepresidenta primera del Parlamento de Andalucía Ana Mestre; el Secretario General de la Consejería del Interior David Gil; la alcaldesa del Ayuntamiento de Jerez María José García-Pelayo; el delegado de Cultura Francisco Zurita; el presidente de la Plaza de Toros jerezana Jesús Rodríguez, entre otras autoridades.
Abrió el acto el quintento ‘Mirabrás con el pasodoble ‘Tertulia Taurina Los 13’, formación musical que amenizó el acto. También lucía sobre las tablas una obra taurina de José Luis Tejedor, con la colaboración de Willie Márquez. Tomó en primer lugar la palabra Elena Aguilar, miembro de la Tertulia organizadora del pregón, y posteriormente la alcaldesa jerezana.
Su amigo José María Castaño, en su presentación del pregonero, desgranó la vinculación profesional y personal con el mundo del toro y, muy especialmente, su condición «currista», cuestiones que florecieron desde el atril.
Expiraba el pregón regalando versos para la historia. «Hoy Jerez celebra el espíritu santo de Rafael de Paula ante el toro eterno». Con este reconocimiento en forma de glosa, el pregonero desnudaba «la cornada que tengo en el recuerdo».
Brindó -¡y de qué manera!- antes de redondear la faena. Estoque en todo lo alto. Un final sin espada, pero que igualmente se clavó en los corazones emocionados que escucharon aquel homenaje genuino al genio de Santiago, a Rafael de Paula. El diestro ya eterno que, como afirmaba el pregonero, «dese la Plazuela y el Arco torea por las esquinas». Y seguirá toreando mientras poetas como Alberto García Reyes sigan dibujando sus verónicas gitanas en el eco de los tiempos y del recuerdo. Las palmas por bulerías envolvieron la firma final del poeta: «Va por el duende paulista, que Dios lo tenga en su gloria».
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