Nueve millones de hogares españoles han tenido un susto esta semana después de que la Comisión Europea pidera a los Estados que todavía mantienen tarifas reguladas de electricidad que elaboren hojas de ruta para ir hacia precios minoristas del mercado, es decir, una transición hacia la tarifa libre.La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, calmó los ánimos el viernes asegurando que «en este momento no hay ninguna previsión de eliminar» esa tarifa porque «las condiciones actuales del mercado no son las adecuadas para que el PVPC pueda desaparecer».La clave de la propuesta de BruselasBorja Osta, subdirector y experto en energía de Selectra, destaca que el verdadero motivo de fondo de la propuesta de Bruselas es «que la existencia de una tarifa regulada provoca el estancamiento del mercado libre, mientras que Europa persigue un mercado liberalizado y dinámico». Por ello, indica que «si toda la población estuviese acogida a la tarifa PVPC » el modelo sería similar al de hace 20 años.«Cuando se liberaliza un mercado, el objetivo es que funcione de forma completamente libre. En este sentido, el PVPC puede considerarse una tarifa contraria a la liberalización del mercado», destaca Osta. El experto pone como ejemplo qué ocurre con la tarifa regulada del gas -la TUR-, que se diseñó como una opción de protección al consumidor durante la crisis aunque sus condiciones están muy alejadas de lo que pueden conseguir las comercializadoras.«La rentabilidad de las comercializadoras de referencia está respaldada por decreto: si registran pérdidas o alcanzan una rentabilidad inferior a la prevista – en torno al 8% o 10%-, el sistema les compensa la diferencia hasta garantizar dicho nivel. Precisamente este tipo de mecanismos es lo que Europa pretende evitar», zanja.En España, cada consumidor puede elegir qué tarifa se ajusta mejor a sus necesidades entre las ofertas de las diferentes comercializadoras. El mercado libre se caracteriza por no tener esa dependencia de las fluctuaciones en el precio. En cambio, en la regulada hay que estar pendientes de los horarios para buscar las mejores horas de consumo.En qué se nota la diferencia entre la tarifa libre y la reguladaLa tarifa PVPC establece hasta 96 precios diferentes cada día y está disponible para potencias de hasta 10 kilovatios, mientras que el libre está disponible para cualquier potencia eléctrica.Otra de los condicionantes de esta tarifa es que permite solicitar el boo social, no tiene permanencia, pero tampoco permite descuentos y promociones, como sí ocurre con el mercado libre.En cuanto al «contexto» del que hablaba la ministra el conflicto en Oriente Próximo, como aseguran en Selectra, tiene un impacto directo en el PVPC porque al estar indexada en el mercado mayoristas las subidas se notan casi de forma inmediata: «Si el gas se encarece oir las tensiones geopolíticas, tu recibo de la luz sube al mes siguiente».La factura puede tener una gran diferencia, pero está determinada no solo por el contexto geopolítico sino también por los propios hábitos. Respecto a la tarifa libre, la factura a veces serña más económica y otras más caras. No obstante, dado el contexto ahora mismo la tarifa regulada es de las más cara que la libre. De hecho, el coste se ha disparado hasta en las horas más intempestivas.Durante el 2026, el precio por kilovatio hora llegó en el mes de marzo hasta los 137,90 euros. Desde 2024, los precios han demostrado una gran volatilidad con picos en el último trimestre de 2024 y una estabilización durante 2025. Nueve millones de hogares españoles han tenido un susto esta semana después de que la Comisión Europea pidera a los Estados que todavía mantienen tarifas reguladas de electricidad que elaboren hojas de ruta para ir hacia precios minoristas del mercado, es decir, una transición hacia la tarifa libre.La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, calmó los ánimos el viernes asegurando que «en este momento no hay ninguna previsión de eliminar» esa tarifa porque «las condiciones actuales del mercado no son las adecuadas para que el PVPC pueda desaparecer».La clave de la propuesta de BruselasBorja Osta, subdirector y experto en energía de Selectra, destaca que el verdadero motivo de fondo de la propuesta de Bruselas es «que la existencia de una tarifa regulada provoca el estancamiento del mercado libre, mientras que Europa persigue un mercado liberalizado y dinámico». Por ello, indica que «si toda la población estuviese acogida a la tarifa PVPC » el modelo sería similar al de hace 20 años.«Cuando se liberaliza un mercado, el objetivo es que funcione de forma completamente libre. En este sentido, el PVPC puede considerarse una tarifa contraria a la liberalización del mercado», destaca Osta. El experto pone como ejemplo qué ocurre con la tarifa regulada del gas -la TUR-, que se diseñó como una opción de protección al consumidor durante la crisis aunque sus condiciones están muy alejadas de lo que pueden conseguir las comercializadoras.«La rentabilidad de las comercializadoras de referencia está respaldada por decreto: si registran pérdidas o alcanzan una rentabilidad inferior a la prevista – en torno al 8% o 10%-, el sistema les compensa la diferencia hasta garantizar dicho nivel. Precisamente este tipo de mecanismos es lo que Europa pretende evitar», zanja.En España, cada consumidor puede elegir qué tarifa se ajusta mejor a sus necesidades entre las ofertas de las diferentes comercializadoras. El mercado libre se caracteriza por no tener esa dependencia de las fluctuaciones en el precio. En cambio, en la regulada hay que estar pendientes de los horarios para buscar las mejores horas de consumo.En qué se nota la diferencia entre la tarifa libre y la reguladaLa tarifa PVPC establece hasta 96 precios diferentes cada día y está disponible para potencias de hasta 10 kilovatios, mientras que el libre está disponible para cualquier potencia eléctrica.Otra de los condicionantes de esta tarifa es que permite solicitar el boo social, no tiene permanencia, pero tampoco permite descuentos y promociones, como sí ocurre con el mercado libre.En cuanto al «contexto» del que hablaba la ministra el conflicto en Oriente Próximo, como aseguran en Selectra, tiene un impacto directo en el PVPC porque al estar indexada en el mercado mayoristas las subidas se notan casi de forma inmediata: «Si el gas se encarece oir las tensiones geopolíticas, tu recibo de la luz sube al mes siguiente».La factura puede tener una gran diferencia, pero está determinada no solo por el contexto geopolítico sino también por los propios hábitos. Respecto a la tarifa libre, la factura a veces serña más económica y otras más caras. No obstante, dado el contexto ahora mismo la tarifa regulada es de las más cara que la libre. De hecho, el coste se ha disparado hasta en las horas más intempestivas.Durante el 2026, el precio por kilovatio hora llegó en el mes de marzo hasta los 137,90 euros. Desde 2024, los precios han demostrado una gran volatilidad con picos en el último trimestre de 2024 y una estabilización durante 2025.
Nueve millones de hogares españoles han tenido un susto esta semana después de que la Comisión Europea pidera a los Estados que todavía mantienen tarifas reguladas de electricidad que elaboren hojas de ruta para ir hacia precios minoristas del mercado, es decir, una transición hacia … la tarifa libre.
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, calmó los ánimos el viernes asegurando que «en este momento no hay ninguna previsión de eliminar» esa tarifa porque «las condiciones actuales del mercado no son las adecuadas para que el PVPC pueda desaparecer».
La clave de la propuesta de Bruselas
Borja Osta, subdirector y experto en energía de Selectra, destaca que el verdadero motivo de fondo de la propuesta de Bruselas es «que la existencia de una tarifa regulada provoca el estancamiento del mercado libre, mientras que Europa persigue un mercado liberalizado y dinámico». Por ello, indica que «si toda la población estuviese acogida a la tarifa PVPC» el modelo sería similar al de hace 20 años.
«Cuando se liberaliza un mercado, el objetivo es que funcione de forma completamente libre. En este sentido, el PVPC puede considerarse una tarifa contraria a la liberalización del mercado», destaca Osta. El experto pone como ejemplo qué ocurre con la tarifa regulada del gas -la TUR-, que se diseñó como una opción de protección al consumidor durante la crisis aunque sus condiciones están muy alejadas de lo que pueden conseguir las comercializadoras.
«La rentabilidad de las comercializadoras de referencia está respaldada por decreto: si registran pérdidas o alcanzan una rentabilidad inferior a la prevista – en torno al 8% o 10%-, el sistema les compensa la diferencia hasta garantizar dicho nivel. Precisamente este tipo de mecanismos es lo que Europa pretende evitar», zanja.
En España, cada consumidor puede elegir qué tarifa se ajusta mejor a sus necesidades entre las ofertas de las diferentes comercializadoras. El mercado libre se caracteriza por no tener esa dependencia de las fluctuaciones en el precio. En cambio, en la regulada hay que estar pendientes de los horarios para buscar las mejores horas de consumo.
En qué se nota la diferencia entre la tarifa libre y la regulada
La tarifa PVPC establece hasta 96 precios diferentes cada día y está disponible para potencias de hasta 10 kilovatios, mientras que el libre está disponible para cualquier potencia eléctrica.
Otra de los condicionantes de esta tarifa es que permite solicitar el boo social, no tiene permanencia, pero tampoco permite descuentos y promociones, como sí ocurre con el mercado libre.
En cuanto al «contexto» del que hablaba la ministra el conflicto en Oriente Próximo, como aseguran en Selectra, tiene un impacto directo en el PVPC porque al estar indexada en el mercado mayoristas las subidas se notan casi de forma inmediata: «Si el gas se encarece oir las tensiones geopolíticas, tu recibo de la luz sube al mes siguiente».
La factura puede tener una gran diferencia, pero está determinada no solo por el contexto geopolítico sino también por los propios hábitos. Respecto a la tarifa libre, la factura a veces serña más económica y otras más caras. No obstante, dado el contexto ahora mismo la tarifa regulada es de las más cara que la libre. De hecho, el coste se ha disparado hasta en las horas más intempestivas.
Durante el 2026, el precio por kilovatio hora llegó en el mes de marzo hasta los 137,90 euros. Desde 2024, los precios han demostrado una gran volatilidad con picos en el último trimestre de 2024 y una estabilización durante 2025.
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