Los cambios en Buckingham rara vez pasan desapercibidos, pero algunos trascienden el relevo de un cargo. El anunciado adiós de Sir Clive Alderton, el hombre que durante más de dos décadas ha sido la mano derecha de Carlos III y Camila, llega en un momento especialmente delicado para la Familia Real británica y ya ha despertado una pregunta inevitable: ¿puede allanar el camino hacia una reconciliación con el Príncipe Harry ?El Palacio de Buckingham ha confirmado que Alderton abandonará sus funciones coincidiendo con su 60º cumpleaños, en 2027, poniendo fin a una etapa en la que ha sido una de las figuras más influyentes de la Casa Real. Su salida se produce apenas unas semanas después del acercamiento entre padre e hijo durante la reciente visita del duque de Sussex al Reino Unido.Aunque el anuncio responde a un relevo previsto desde hace tiempo, el nombre de Sir Clive nunca ha sido uno más dentro de la institución. Para Harry representaba precisamente aquello contra lo que llevaba años cargando: el poder de los asesores que, según él, movían los hilos desde la sombra.El hombre al que Harry bautizó como ‘La Avispa’Sir Clive Alderton ha sido mucho más que el secretario principal del Rey. Diplomático de carrera y uno de los colaboradores más estrechos de Carlos III desde su etapa como Príncipe de Gales, desempeñó un papel decisivo en algunos de los momentos más importantes de la monarquía reciente, desde el fallecimiento de Isabel II hasta la organización de la coronación o la gestión de la enfermedad del monarca.Sin embargo, su figura nunca fue bien recibida por todos los miembros de la familia real. Según recuerda ‘The Times’, su popularidad dentro de Buckingham siempre fue desigual, especialmente entre quienes mantenían una relación más tensa con la institución.El caso más evidente es el del Príncipe Harry. Aunque nunca llegó a mencionar expresamente a Alderton en sus memorias ‘En la sombra’ (Spare), sí le puso un sobrenombre que no pasó inadvertido: ‘La Avispa’, describiéndolo como una persona capaz de lanzar ataques inesperados desde las sombras.El último de los llamados «hombres de traje gris»Alderton era uno de los tres altos cargos a los que Harry responsabilizaba de haber bloqueado buena parte de sus peticiones durante la conocida cumbre de Sandringham, celebrada en enero de 2020 para negociar las condiciones de su salida de la familia real junto a Meghan Markle.En aquel relato también aparecían sir Edward Young, al que identificó como ‘La Abeja’, y Simon Case, apodado ‘La Mosca’. Con la marcha anunciada de Alderton, desaparece el último integrante de ese grupo de asesores al que el duque de Sussex señalaba como símbolo de una institución que, según él, actuó en su contra.Tal y como recuerda Newsweek, Harry llegó incluso a vincular a estos altos funcionarios con el proceso que terminó derivando en la retirada de su protección policial en el Reino Unido, una decisión que Buckingham siempre ha insistido en desvincular de Palacio al recordar que correspondía al comité independiente RAVEC.Gtres¿Una oportunidad para acercar posturas?La coincidencia temporal entre este relevo y los últimos gestos de acercamiento entre Carlos III y su hijo ha provocado que algunos interpreten la salida de Alderton como una oportunidad para rebajar la tensión que arrastran desde hace años.No obstante, varios especialistas en la Casa Real británica consideran que resulta precipitado establecer una relación directa entre ambos acontecimientos. La analista Kinsey Schofield advertía en declaraciones a ‘Page Six’ que interpretar esta marcha como una victoria para Harry sería un error.«Sir Clive Alderton ha sido uno de los asesores de mayor confianza de Carlos III, pero la política de Palacio no se articula en torno a una sola persona. Los desacuerdos que fracturaron la relación (la falta de confianza, la confidencialidad rota y las críticas de Harry hacia la institución) no desaparecen simplemente porque un alto funcionario se jubile», señaló.El final de una etapa en BuckinghamMás allá del papel que haya desempeñado en las tensiones familiares, la salida de Sir Clive Alderton marca el final de una era dentro de Buckingham. Durante casi veinte años fue una de las figuras imprescindibles en el entorno de Carlos III y uno de los principales arquitectos de la transición que vivió la monarquía tras la muerte de Isabel II.Ahora se abre un nuevo proceso para encontrar a la persona que asumirá una de las responsabilidades más influyentes de la Casa Real británica. Mientras tanto, la incógnita sigue siendo la misma: si este relevo servirá para suavizar la relación entre Carlos III y el Príncipe Harry o si, como apuntan los expertos, las heridas abiertas durante los últimos años son demasiado profundas para cerrarse con un simple cambio de nombres en los despachos de Buckingham. Los cambios en Buckingham rara vez pasan desapercibidos, pero algunos trascienden el relevo de un cargo. El anunciado adiós de Sir Clive Alderton, el hombre que durante más de dos décadas ha sido la mano derecha de Carlos III y Camila, llega en un momento especialmente delicado para la Familia Real británica y ya ha despertado una pregunta inevitable: ¿puede allanar el camino hacia una reconciliación con el Príncipe Harry ?El Palacio de Buckingham ha confirmado que Alderton abandonará sus funciones coincidiendo con su 60º cumpleaños, en 2027, poniendo fin a una etapa en la que ha sido una de las figuras más influyentes de la Casa Real. Su salida se produce apenas unas semanas después del acercamiento entre padre e hijo durante la reciente visita del duque de Sussex al Reino Unido.Aunque el anuncio responde a un relevo previsto desde hace tiempo, el nombre de Sir Clive nunca ha sido uno más dentro de la institución. Para Harry representaba precisamente aquello contra lo que llevaba años cargando: el poder de los asesores que, según él, movían los hilos desde la sombra.El hombre al que Harry bautizó como ‘La Avispa’Sir Clive Alderton ha sido mucho más que el secretario principal del Rey. Diplomático de carrera y uno de los colaboradores más estrechos de Carlos III desde su etapa como Príncipe de Gales, desempeñó un papel decisivo en algunos de los momentos más importantes de la monarquía reciente, desde el fallecimiento de Isabel II hasta la organización de la coronación o la gestión de la enfermedad del monarca.Sin embargo, su figura nunca fue bien recibida por todos los miembros de la familia real. Según recuerda ‘The Times’, su popularidad dentro de Buckingham siempre fue desigual, especialmente entre quienes mantenían una relación más tensa con la institución.El caso más evidente es el del Príncipe Harry. Aunque nunca llegó a mencionar expresamente a Alderton en sus memorias ‘En la sombra’ (Spare), sí le puso un sobrenombre que no pasó inadvertido: ‘La Avispa’, describiéndolo como una persona capaz de lanzar ataques inesperados desde las sombras.El último de los llamados «hombres de traje gris»Alderton era uno de los tres altos cargos a los que Harry responsabilizaba de haber bloqueado buena parte de sus peticiones durante la conocida cumbre de Sandringham, celebrada en enero de 2020 para negociar las condiciones de su salida de la familia real junto a Meghan Markle.En aquel relato también aparecían sir Edward Young, al que identificó como ‘La Abeja’, y Simon Case, apodado ‘La Mosca’. Con la marcha anunciada de Alderton, desaparece el último integrante de ese grupo de asesores al que el duque de Sussex señalaba como símbolo de una institución que, según él, actuó en su contra.Tal y como recuerda Newsweek, Harry llegó incluso a vincular a estos altos funcionarios con el proceso que terminó derivando en la retirada de su protección policial en el Reino Unido, una decisión que Buckingham siempre ha insistido en desvincular de Palacio al recordar que correspondía al comité independiente RAVEC.Gtres¿Una oportunidad para acercar posturas?La coincidencia temporal entre este relevo y los últimos gestos de acercamiento entre Carlos III y su hijo ha provocado que algunos interpreten la salida de Alderton como una oportunidad para rebajar la tensión que arrastran desde hace años.No obstante, varios especialistas en la Casa Real británica consideran que resulta precipitado establecer una relación directa entre ambos acontecimientos. La analista Kinsey Schofield advertía en declaraciones a ‘Page Six’ que interpretar esta marcha como una victoria para Harry sería un error.«Sir Clive Alderton ha sido uno de los asesores de mayor confianza de Carlos III, pero la política de Palacio no se articula en torno a una sola persona. Los desacuerdos que fracturaron la relación (la falta de confianza, la confidencialidad rota y las críticas de Harry hacia la institución) no desaparecen simplemente porque un alto funcionario se jubile», señaló.El final de una etapa en BuckinghamMás allá del papel que haya desempeñado en las tensiones familiares, la salida de Sir Clive Alderton marca el final de una era dentro de Buckingham. Durante casi veinte años fue una de las figuras imprescindibles en el entorno de Carlos III y uno de los principales arquitectos de la transición que vivió la monarquía tras la muerte de Isabel II.Ahora se abre un nuevo proceso para encontrar a la persona que asumirá una de las responsabilidades más influyentes de la Casa Real británica. Mientras tanto, la incógnita sigue siendo la misma: si este relevo servirá para suavizar la relación entre Carlos III y el Príncipe Harry o si, como apuntan los expertos, las heridas abiertas durante los últimos años son demasiado profundas para cerrarse con un simple cambio de nombres en los despachos de Buckingham.
Los cambios en Buckingham rara vez pasan desapercibidos, pero algunos trascienden el relevo de un cargo. El anunciado adiós de Sir Clive Alderton, el hombre que durante más de dos décadas ha sido la mano derecha de Carlos III y Camila, llega en un … momento especialmente delicado para la Familia Real británica y ya ha despertado una pregunta inevitable: ¿puede allanar el camino hacia una reconciliación con el Príncipe Harry?
El Palacio de Buckingham ha confirmado que Alderton abandonará sus funciones coincidiendo con su 60º cumpleaños, en 2027, poniendo fin a una etapa en la que ha sido una de las figuras más influyentes de la Casa Real. Su salida se produce apenas unas semanas después del acercamiento entre padre e hijo durante la reciente visita del duque de Sussex al Reino Unido.
Aunque el anuncio responde a un relevo previsto desde hace tiempo, el nombre de Sir Clive nunca ha sido uno más dentro de la institución. Para Harry representaba precisamente aquello contra lo que llevaba años cargando: el poder de los asesores que, según él, movían los hilos desde la sombra.
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El hombre al que Harry bautizó como ‘La Avispa’
Sir Clive Alderton ha sido mucho más que el secretario principal del Rey. Diplomático de carrera y uno de los colaboradores más estrechos de Carlos III desde su etapa como Príncipe de Gales, desempeñó un papel decisivo en algunos de los momentos más importantes de la monarquía reciente, desde el fallecimiento de Isabel II hasta la organización de la coronación o la gestión de la enfermedad del monarca.
Sin embargo, su figura nunca fue bien recibida por todos los miembros de la familia real. Según recuerda ‘The Times’, su popularidad dentro de Buckingham siempre fue desigual, especialmente entre quienes mantenían una relación más tensa con la institución.
El caso más evidente es el del Príncipe Harry. Aunque nunca llegó a mencionar expresamente a Alderton en sus memorias ‘En la sombra’ (Spare), sí le puso un sobrenombre que no pasó inadvertido: ‘La Avispa’, describiéndolo como una persona capaz de lanzar ataques inesperados desde las sombras.
El último de los llamados «hombres de traje gris»
Alderton era uno de los tres altos cargos a los que Harry responsabilizaba de haber bloqueado buena parte de sus peticiones durante la conocida cumbre de Sandringham, celebrada en enero de 2020 para negociar las condiciones de su salida de la familia real junto a Meghan Markle.
En aquel relato también aparecían sir Edward Young, al que identificó como ‘La Abeja’, y Simon Case, apodado ‘La Mosca’. Con la marcha anunciada de Alderton, desaparece el último integrante de ese grupo de asesores al que el duque de Sussex señalaba como símbolo de una institución que, según él, actuó en su contra.
Tal y como recuerda Newsweek, Harry llegó incluso a vincular a estos altos funcionarios con el proceso que terminó derivando en la retirada de su protección policial en el Reino Unido, una decisión que Buckingham siempre ha insistido en desvincular de Palacio al recordar que correspondía al comité independiente RAVEC.

¿Una oportunidad para acercar posturas?
La coincidencia temporal entre este relevo y los últimos gestos de acercamiento entre Carlos III y su hijo ha provocado que algunos interpreten la salida de Alderton como una oportunidad para rebajar la tensión que arrastran desde hace años.
No obstante, varios especialistas en la Casa Real británica consideran que resulta precipitado establecer una relación directa entre ambos acontecimientos. La analista Kinsey Schofield advertía en declaraciones a ‘Page Six’ que interpretar esta marcha como una victoria para Harry sería un error.
«Sir Clive Alderton ha sido uno de los asesores de mayor confianza de Carlos III, pero la política de Palacio no se articula en torno a una sola persona. Los desacuerdos que fracturaron la relación (la falta de confianza, la confidencialidad rota y las críticas de Harry hacia la institución) no desaparecen simplemente porque un alto funcionario se jubile», señaló.
El final de una etapa en Buckingham
Más allá del papel que haya desempeñado en las tensiones familiares, la salida de Sir Clive Alderton marca el final de una era dentro de Buckingham. Durante casi veinte años fue una de las figuras imprescindibles en el entorno de Carlos III y uno de los principales arquitectos de la transición que vivió la monarquía tras la muerte de Isabel II.
Ahora se abre un nuevo proceso para encontrar a la persona que asumirá una de las responsabilidades más influyentes de la Casa Real británica. Mientras tanto, la incógnita sigue siendo la misma: si este relevo servirá para suavizar la relación entre Carlos III y el Príncipe Harry o si, como apuntan los expertos, las heridas abiertas durante los últimos años son demasiado profundas para cerrarse con un simple cambio de nombres en los despachos de Buckingham.
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