Descienden las entradas irregulares de migrantes a la Unión Europea, en general, pero aumentan las llegadas por la ruta del Mediterráneo occidental, hacia España. Los últimos datos de Frontex, la agencia europea de fronteras, muestran una caída del 35% en las entradas irregulares a la UE en los ocho primeros meses de 2026, hasta algo más de 74.000. Sin embargo, mientras las llegadas se desplomaron en el Mediterráneo central y en la ruta de África occidental, la conocida como la ruta canaria, aumentaron con fuerza por el Mediterráneo occidental hacia España, según las cifras de Frontex. Los datos no tienen en cuenta la crisis de Ceuta, cuando a finales de julio entraron irregularmente desde Marruecos a la ciudad autónoma española decenas de miles de personas.
El flujo baja en un 35% en los ocho primeros meses de 2026, según Frontex. La ruta canaria registra un desplome del 58%
Descienden las entradas irregulares de migrantes a la Unión Europea, en general, pero aumentan las llegadas por la ruta del Mediterráneo occidental, hacia España. Los últimos datos de Frontex, la agencia europea de fronteras, muestran una caída del 35% en las entradas irregulares a la UE en los ocho primeros meses de 2026, hasta algo más de 74.000. Sin embargo, mientras las llegadas se desplomaron en el Mediterráneo central y en la ruta de África occidental, la conocida como la ruta canaria, aumentaron con fuerza por el Mediterráneo occidental hacia España, según las cifras de Frontex. Los datos no tienen en cuenta la crisis de Ceuta, cuando a finales de julio entraron irregularmente desde Marruecos a la ciudad autónoma española decenas de miles de personas.
La del Mediterráneo occidental es la única de las principales rutas de entrada a la UE que registró un aumento, del 34%, con unas 15.900 detecciones entre enero y agosto. Ese incremento contrasta con una caída del 55% en el Mediterráneo central, hasta unas 19.400 detecciones, y en el Mediterráneo oriental donde disminuyeron en 25%, hasta unas 24.200. Destaca el desplome del 58% (hasta alrededor de 5.100) en la ruta de África occidental, la ruta canaria. España tiene acuerdos con los países cercanos de África, como Mauritania y Senegal. Aunque esa ruta vivió un pico en julio, cuando se detectaron más salidas desde Gambia, Senegal e incluso desde Guinea-Bissau.
Los datos, difundidos este viernes, muestran una reducción sustancial de los flujos en términos agregados, pero también una creciente concentración de la presión en determinadas zonas. El aumento en la ruta occidental, que conecta principalmente el norte de África con España, se produce mientras las autoridades europeas han expandido y reforzado su política de pactos y acuerdos migratorios con los países de origen y tránsito siguiendo la filosofía de pagar para que estos contengan las salidas y así frenar las llegadas irregulares.
Argelia se ha convertido en el principal punto de salida de la ruta occidental, según Frontex. Las islas Baleares y la costa española concentran parte de las llegadas, según muestran los datos. El Mediterráneo central, por el contrario, registra ahora una de las mayores caídas. Libia continúa siendo un importante punto de partida, pero el número de detecciones se ha reducido a menos de la mitad respecto al mismo periodo de 2025.
Frontex no ha incluido en su informe el episodio migratorio de Ceuta, según explica en un comunicado. La agencia indica que la mayoría de las personas que cruzaron regresaron posteriormente a Marruecos sin haber sido registradas.
El descenso de 2026 prolonga una tendencia iniciada en 2025. En los primeros meses del año pasado, Frontex registró 112.375 cruces irregulares, un 21% que un año antes. Sin embargo, esas caídas en las llegadas no han eliminado la cuestión migratoria de la agenda política europea. Al contrario. La UE mantiene posiciones cada vez más severas sobre la migración.
Tras la entrada en vigor del pacto de migración y asilo, que endurece las normas para el control, registro y tramitación de las solicitudes de las personas que llegan a las fronteras exteriores, varios Estados negocian acuerdos con países de fuera de la Unión para abrir allí campos de deportación para solicitantes de asilo. El grupo, capitaneado por Dinamarca, gobernado por una coalición encabezada por el partido socialdemócrata, quiere abrir el primer centro el próximo año.
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