La ganadería vive una metamorfosis imparable en la que el cencerro de metal está cediendo el testigo al collar conectado, una suerte de centinela digital que monitoriza en tiempo real a los animales para velar por su seguridad. Sensores, inteligencia artificial y blockchain son tecnologías con las que el campo está cada vez más familiarizado porque ayudan a ubicar en todo momento a los animales, obtener información constante de lo que hacen y recibir alertas cuando algo no va bien. Este control mejora tanto el bienestar de los seres vivos como la rentabilidad de la producción y la calidad de vida de los ganaderos , que, desde una plataforma virtual, saben lo que sucede en su explotación sin necesidad de estar presentes físicamente.La modernización se refleja en que casi el 75% de las instalaciones ganaderas de nuestro país presentan alguna tarea automatizada, según el informe ‘Estado de la Transformación Digital de la Ganadería Española’, elaborado por el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario. Con el objetivo de mejorar la eficiencia y la productividad, el 92,2% de los profesionales desean robotizar alguna de las actividades de su granja, estando a la cabeza la monitorización del bienestar animal, seguida de la sanidad y los partos. Los beneficios de la puesta al día, como recoge el documento, abarcan diversos aspectos de la gestión productiva, desde la detección precoz de enfermedades y optimización de la alimentación hasta el perfeccionamiento de los cuidados diarios.Javier Alejandre, miembro del Gabinete Técnico de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), señala que la creación de mapas de calor permite optimizar el uso del suelo, induciendo al ganado a moverse hacia las zonas menos transitadas. “La tecnología aporta información muy valiosa para la toma de decisiones”, resume.Al facilitar el sistema de trabajo, la tecnología hace que el sector resulte más atractivo para los jóvenes. “Hay que recordar que la ganadería extensiva se desarrolla en zonas periféricas y, si bien lo ideal es fijar población en el territorio, gracias a este tipo de soluciones el ganadero puede elegir dónde vivir sin renunciar a su profesión”, señala Juan Luis Delgado, ganadero, vicepresidente de Asaja Nacional, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, y presidente de Asaja Salamanca. Estas herramientas también alivian la escasez de mano de obra en los entornos alejados de la ciudad al “simplificar el manejo y supervisión del ganado”. Un ejemplo es la sustitución de vallas físicas por vallados virtuales, lo que elimina el mantenimiento constante.Noticia relacionada No No GPS y satélites para mejorar el pasto que consumen las vacas madrileñas Sara MedialdeaRetos en el horizonteSin embargo, la adopción de tecnología lleva aparejados desafíos, como la capacitación del personal o las dificultades económicas y técnicas que pueden enfrentar las pequeñas explotaciones, comunes en España. Juan Luis Delgado pide un impulso decidido por parte de las administraciones: «Las ayudas siguen muy centradas en líneas clásicas como la compra de un tractor, pero este tipo de implementaciones deberían tener un plus porque son el futuro». Javier Alejandre, de UPA, indica que hasta ahora el precio y las dificultades de conectividad han sido los principales frenos para la generalización de estos dispositivos, aunque confía en que los costes se reduzcan a medida que avance la tecnología. “Por otra parte, conforme seamos capaces de extraer mayor valor añadido a los datos que generan los dispositivos, los ganaderos podrán amortizar antes la inversión”. Para Alejandre, tanto el Kit Digital como los planes de mejora ganadera han supuesto un apoyo importante para la implementación de estas soluciones. “Desde UPA consideramos que la ganadería extensiva debe ser objetivo prioritario en el modelo de ayudas porque es el sector agrario donde el avance de la digitalización es menor”, concluye.La oportunidad no ha pasado por alto para el ecosistema emprendedor patrio, donde conviven diferentes startups que ofrecen ‘wearables’ para las reses bajo modelos de suscripción mensual o anual. La gallega Innogando, por ejemplo, comercializa un collar GPS con panel solar y monitoreo continuo, que se complementa con una app para controlar todo el rebaño desde la palma de la mano. Un simple vistazo al móvil basta para entender el estado de los animales.Ixorigue, fundada en el Valle de Benasque (una zona con gran tradición ganadera) y con sede en Madrid, lleva cuatro años en el mercado con dos formatos de dispositivos, collar y crotal, que ya usan más de 900 explotaciones ganaderas en diez países y 10.000 animales. Alfredo Poves, consejero delegado y cofundador de la empresa, cuenta que la funcionalidad estrella es la geolocalización, que se traduce en «ahorro de tiempo», ya que en la ganadería extensiva una parte importante de la jornada se dedica a ubicar al ganado. Más allá del posicionamiento, han desarrollado un sistema de inteligencia artificial que procesa en tiempo real la actividad del ejemplar. «Los algoritmos comparan su comportamiento con los registros de las decenas de miles de reses monitorizadas, lo que nos permite tener un modelo preventivo de bienestar animal». Basándose en el análisis de patrones etológicos, cuando los algoritmos detectan una anomalía, por ejemplo, un periodo de inactividad prolongado, el sistema envía automáticamente una alerta vía WhatsApp para facilitar una intervención inmediata.Los aparatos están vinculados a una aplicación que se puede contratar de forma independiente, ya que es un software de gestión desde con el que el ganadero centraliza la operativa cotidiana (altas, bajas, tratamientos, pesajes, vacunaciones…). «De hecho, algunos clientes adoptan primero la aplicación y posteriormente incorporan los dispositivos GPS», comenta Poves. El emprendedor destaca que la interfaz ha sido diseñada para garantizar la usabilidad, de modo que con una sesión de capacitación personalizada, los usuarios se desenvuelven bien. «Quiero romper una lanza –dice– a favor de aquellos ganaderos menos familiarizados con la ofimática y que, tras la formación, utilizan la app a diario con total fluidez». Las ventajas son tangibles. «Muchos clientes nos cuentan que, gracias al empleo de nuestros dispositivos, han disfrutado de un fin de semana libre por primera vez en años. La ganadería siempre será una actividad muy exigente, pero tratamos de favorecer la conciliación», subraya. La innovación es, hoy más que nunca, el mejor aliado para preservar el legado del mundo rural.AceptaciónLa startup Digitanimal nació para dar respuesta a una problemática real detectada por uno de sus fundadores. Como hijo de ganadero, Rubén Blanco vivió de primera mano la pérdida de diez ejemplares en la explotación familiar, una experiencia que le llevó a buscar, junto con Ignacio Gómez y Carlos Callejero, compañeros de trabajo en aquel entonces, soluciones para prevenir este tipo de incidentes mediante la tecnología. «Hicimos unas pruebas y, a raíz de la iniciativa FIWARE de la Comisión Europea, surgieron muchos programas de incubación. Conseguimos financiación y, al estudiar el mercado, vimos que había una oportunidad de nicho, así que en 2017 lanzamos el producto», explica Callejero, el CEO de la compañía. Una trayectoria en la que los fundadores han visto cómo el escepticismo de los inicios ha dado paso a la confianza.Entre sus servicios destaca el vallado virtual, que permite gestionar el ganado sin cercas físicas y definir los límites de pastoreo de forma sencilla. “Se generan unos perímetros virtuales para garantizar que los ejemplares permanezcan en las zonas asignadas”, detalla Callejero. Esta tecnología es estratégica en España, donde existen vastas extensiones de pasto público que, al no ser desbrozadas, acumulan materia orgánica seca que actúa como potencial combustible para incendios forestales. “Las administraciones locales y autonómicas incentivan el pastoreo en estas áreas. A los ganaderos no les salía a cuenta por la logística, pero con esta herramienta es más fácil”, apunta. Cuando el sensor detecta que el animal se aproxima al límite establecido, emite una señal acústica de advertencia para que redirija su trayectoria.Prevención de anomalíasLos dispositivos incluyen sensor de geoposicionamiento y de temperatura y acelerómetro, lo que posibilita la detección de cambios de comportamiento que alerten sobre enfermedades, riesgos o pérdidas. «Si el animal se junta con vacas con las que normalmente no lo hacía es indicativo de que está en celo», pone como ejemplo. El sistema muestra también por dónde han pastado los animales para determinar el momento óptimo de moverlos y aprovechar al máximo los recursos, tanto en extensivo como semi-extensivo. Estos mapas de pastoreo permiten planificar fertilizaciones y labores agronómicas con mayor precisión.Los collares GPS de la empresa madrileña Digitanimal se fabrican en EspañaLa compañía opera en más de 90 países, con una presencia consolidada en Portugal, Francia, Italia y Grecia. Cuenta con más de 16.000 granjas dadas de alta y 50.000 animales monitorizados . Cifras aparte, el CEO se muestra orgulloso por la libertad que les otorga el haber mantenido el control de la propiedad sin dar entrada a capital externo y por la decisión de no deslocalizar producción en Asia: «Los equipos los montamos aquí, las cajas provienen de un proveedor de Navarra, las correas se fabrican en Pinto… Es una satisfacción construir relaciones a largo plazo con empresas locales y generar puestos de trabajo en España». La digitalización ha dejado de ser un concepto abstracto en el campo: hoy tiene forma de collar inteligente y se programa con inteligencia artificial. La ganadería vive una metamorfosis imparable en la que el cencerro de metal está cediendo el testigo al collar conectado, una suerte de centinela digital que monitoriza en tiempo real a los animales para velar por su seguridad. Sensores, inteligencia artificial y blockchain son tecnologías con las que el campo está cada vez más familiarizado porque ayudan a ubicar en todo momento a los animales, obtener información constante de lo que hacen y recibir alertas cuando algo no va bien. Este control mejora tanto el bienestar de los seres vivos como la rentabilidad de la producción y la calidad de vida de los ganaderos , que, desde una plataforma virtual, saben lo que sucede en su explotación sin necesidad de estar presentes físicamente.La modernización se refleja en que casi el 75% de las instalaciones ganaderas de nuestro país presentan alguna tarea automatizada, según el informe ‘Estado de la Transformación Digital de la Ganadería Española’, elaborado por el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario. Con el objetivo de mejorar la eficiencia y la productividad, el 92,2% de los profesionales desean robotizar alguna de las actividades de su granja, estando a la cabeza la monitorización del bienestar animal, seguida de la sanidad y los partos. Los beneficios de la puesta al día, como recoge el documento, abarcan diversos aspectos de la gestión productiva, desde la detección precoz de enfermedades y optimización de la alimentación hasta el perfeccionamiento de los cuidados diarios.Javier Alejandre, miembro del Gabinete Técnico de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), señala que la creación de mapas de calor permite optimizar el uso del suelo, induciendo al ganado a moverse hacia las zonas menos transitadas. “La tecnología aporta información muy valiosa para la toma de decisiones”, resume.Al facilitar el sistema de trabajo, la tecnología hace que el sector resulte más atractivo para los jóvenes. “Hay que recordar que la ganadería extensiva se desarrolla en zonas periféricas y, si bien lo ideal es fijar población en el territorio, gracias a este tipo de soluciones el ganadero puede elegir dónde vivir sin renunciar a su profesión”, señala Juan Luis Delgado, ganadero, vicepresidente de Asaja Nacional, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, y presidente de Asaja Salamanca. Estas herramientas también alivian la escasez de mano de obra en los entornos alejados de la ciudad al “simplificar el manejo y supervisión del ganado”. Un ejemplo es la sustitución de vallas físicas por vallados virtuales, lo que elimina el mantenimiento constante.Noticia relacionada No No GPS y satélites para mejorar el pasto que consumen las vacas madrileñas Sara MedialdeaRetos en el horizonteSin embargo, la adopción de tecnología lleva aparejados desafíos, como la capacitación del personal o las dificultades económicas y técnicas que pueden enfrentar las pequeñas explotaciones, comunes en España. Juan Luis Delgado pide un impulso decidido por parte de las administraciones: «Las ayudas siguen muy centradas en líneas clásicas como la compra de un tractor, pero este tipo de implementaciones deberían tener un plus porque son el futuro». Javier Alejandre, de UPA, indica que hasta ahora el precio y las dificultades de conectividad han sido los principales frenos para la generalización de estos dispositivos, aunque confía en que los costes se reduzcan a medida que avance la tecnología. “Por otra parte, conforme seamos capaces de extraer mayor valor añadido a los datos que generan los dispositivos, los ganaderos podrán amortizar antes la inversión”. Para Alejandre, tanto el Kit Digital como los planes de mejora ganadera han supuesto un apoyo importante para la implementación de estas soluciones. “Desde UPA consideramos que la ganadería extensiva debe ser objetivo prioritario en el modelo de ayudas porque es el sector agrario donde el avance de la digitalización es menor”, concluye.La oportunidad no ha pasado por alto para el ecosistema emprendedor patrio, donde conviven diferentes startups que ofrecen ‘wearables’ para las reses bajo modelos de suscripción mensual o anual. La gallega Innogando, por ejemplo, comercializa un collar GPS con panel solar y monitoreo continuo, que se complementa con una app para controlar todo el rebaño desde la palma de la mano. Un simple vistazo al móvil basta para entender el estado de los animales.Ixorigue, fundada en el Valle de Benasque (una zona con gran tradición ganadera) y con sede en Madrid, lleva cuatro años en el mercado con dos formatos de dispositivos, collar y crotal, que ya usan más de 900 explotaciones ganaderas en diez países y 10.000 animales. Alfredo Poves, consejero delegado y cofundador de la empresa, cuenta que la funcionalidad estrella es la geolocalización, que se traduce en «ahorro de tiempo», ya que en la ganadería extensiva una parte importante de la jornada se dedica a ubicar al ganado. Más allá del posicionamiento, han desarrollado un sistema de inteligencia artificial que procesa en tiempo real la actividad del ejemplar. «Los algoritmos comparan su comportamiento con los registros de las decenas de miles de reses monitorizadas, lo que nos permite tener un modelo preventivo de bienestar animal». Basándose en el análisis de patrones etológicos, cuando los algoritmos detectan una anomalía, por ejemplo, un periodo de inactividad prolongado, el sistema envía automáticamente una alerta vía WhatsApp para facilitar una intervención inmediata.Los aparatos están vinculados a una aplicación que se puede contratar de forma independiente, ya que es un software de gestión desde con el que el ganadero centraliza la operativa cotidiana (altas, bajas, tratamientos, pesajes, vacunaciones…). «De hecho, algunos clientes adoptan primero la aplicación y posteriormente incorporan los dispositivos GPS», comenta Poves. El emprendedor destaca que la interfaz ha sido diseñada para garantizar la usabilidad, de modo que con una sesión de capacitación personalizada, los usuarios se desenvuelven bien. «Quiero romper una lanza –dice– a favor de aquellos ganaderos menos familiarizados con la ofimática y que, tras la formación, utilizan la app a diario con total fluidez». Las ventajas son tangibles. «Muchos clientes nos cuentan que, gracias al empleo de nuestros dispositivos, han disfrutado de un fin de semana libre por primera vez en años. La ganadería siempre será una actividad muy exigente, pero tratamos de favorecer la conciliación», subraya. La innovación es, hoy más que nunca, el mejor aliado para preservar el legado del mundo rural.AceptaciónLa startup Digitanimal nació para dar respuesta a una problemática real detectada por uno de sus fundadores. Como hijo de ganadero, Rubén Blanco vivió de primera mano la pérdida de diez ejemplares en la explotación familiar, una experiencia que le llevó a buscar, junto con Ignacio Gómez y Carlos Callejero, compañeros de trabajo en aquel entonces, soluciones para prevenir este tipo de incidentes mediante la tecnología. «Hicimos unas pruebas y, a raíz de la iniciativa FIWARE de la Comisión Europea, surgieron muchos programas de incubación. Conseguimos financiación y, al estudiar el mercado, vimos que había una oportunidad de nicho, así que en 2017 lanzamos el producto», explica Callejero, el CEO de la compañía. Una trayectoria en la que los fundadores han visto cómo el escepticismo de los inicios ha dado paso a la confianza.Entre sus servicios destaca el vallado virtual, que permite gestionar el ganado sin cercas físicas y definir los límites de pastoreo de forma sencilla. “Se generan unos perímetros virtuales para garantizar que los ejemplares permanezcan en las zonas asignadas”, detalla Callejero. Esta tecnología es estratégica en España, donde existen vastas extensiones de pasto público que, al no ser desbrozadas, acumulan materia orgánica seca que actúa como potencial combustible para incendios forestales. “Las administraciones locales y autonómicas incentivan el pastoreo en estas áreas. A los ganaderos no les salía a cuenta por la logística, pero con esta herramienta es más fácil”, apunta. Cuando el sensor detecta que el animal se aproxima al límite establecido, emite una señal acústica de advertencia para que redirija su trayectoria.Prevención de anomalíasLos dispositivos incluyen sensor de geoposicionamiento y de temperatura y acelerómetro, lo que posibilita la detección de cambios de comportamiento que alerten sobre enfermedades, riesgos o pérdidas. «Si el animal se junta con vacas con las que normalmente no lo hacía es indicativo de que está en celo», pone como ejemplo. El sistema muestra también por dónde han pastado los animales para determinar el momento óptimo de moverlos y aprovechar al máximo los recursos, tanto en extensivo como semi-extensivo. Estos mapas de pastoreo permiten planificar fertilizaciones y labores agronómicas con mayor precisión.Los collares GPS de la empresa madrileña Digitanimal se fabrican en EspañaLa compañía opera en más de 90 países, con una presencia consolidada en Portugal, Francia, Italia y Grecia. Cuenta con más de 16.000 granjas dadas de alta y 50.000 animales monitorizados . Cifras aparte, el CEO se muestra orgulloso por la libertad que les otorga el haber mantenido el control de la propiedad sin dar entrada a capital externo y por la decisión de no deslocalizar producción en Asia: «Los equipos los montamos aquí, las cajas provienen de un proveedor de Navarra, las correas se fabrican en Pinto… Es una satisfacción construir relaciones a largo plazo con empresas locales y generar puestos de trabajo en España». La digitalización ha dejado de ser un concepto abstracto en el campo: hoy tiene forma de collar inteligente y se programa con inteligencia artificial.
La ganadería vive una metamorfosis imparable en la que el cencerro de metal está cediendo el testigo al collar conectado, una suerte de centinela digital que monitoriza en tiempo real a los animales para velar por su seguridad. Sensores, inteligencia artificial y blockchain son tecnologías … con las que el campo está cada vez más familiarizado porque ayudan a ubicar en todo momento a los animales, obtener información constante de lo que hacen y recibir alertas cuando algo no va bien. Este control mejora tanto el bienestar de los seres vivos como la rentabilidad de la producción y la calidad de vida de los ganaderos, que, desde una plataforma virtual, saben lo que sucede en su explotación sin necesidad de estar presentes físicamente.
La modernización se refleja en que casi el 75% de las instalaciones ganaderas de nuestro país presentan alguna tarea automatizada, según el informe ‘Estado de la Transformación Digital de la Ganadería Española’, elaborado por el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario. Con el objetivo de mejorar la eficiencia y la productividad, el 92,2% de los profesionales desean robotizar alguna de las actividades de su granja, estando a la cabeza la monitorización del bienestar animal, seguida de la sanidad y los partos. Los beneficios de la puesta al día, como recoge el documento, abarcan diversos aspectos de la gestión productiva, desde la detección precoz de enfermedades y optimización de la alimentación hasta el perfeccionamiento de los cuidados diarios.
Javier Alejandre, miembro del Gabinete Técnico de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), señala que la creación de mapas de calor permite optimizar el uso del suelo, induciendo al ganado a moverse hacia las zonas menos transitadas. “La tecnología aporta información muy valiosa para la toma de decisiones”, resume.
Al facilitar el sistema de trabajo, la tecnología hace que el sector resulte más atractivo para los jóvenes. “Hay que recordar que la ganadería extensiva se desarrolla en zonas periféricas y, si bien lo ideal es fijar población en el territorio, gracias a este tipo de soluciones el ganadero puede elegir dónde vivir sin renunciar a su profesión”, señala Juan Luis Delgado, ganadero, vicepresidente de Asaja Nacional, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores, y presidente de Asaja Salamanca. Estas herramientas también alivian la escasez de mano de obra en los entornos alejados de la ciudad al “simplificar el manejo y supervisión del ganado”. Un ejemplo es la sustitución de vallas físicas por vallados virtuales, lo que elimina el mantenimiento constante.
Retos en el horizonte
Sin embargo, la adopción de tecnología lleva aparejados desafíos, como la capacitación del personal o las dificultades económicas y técnicas que pueden enfrentar las pequeñas explotaciones, comunes en España. Juan Luis Delgado pide un impulso decidido por parte de las administraciones: «Las ayudas siguen muy centradas en líneas clásicas como la compra de un tractor, pero este tipo de implementaciones deberían tener un plus porque son el futuro».
Javier Alejandre, de UPA, indica que hasta ahora el precio y las dificultades de conectividad han sido los principales frenos para la generalización de estos dispositivos, aunque confía en que los costes se reduzcan a medida que avance la tecnología. “Por otra parte, conforme seamos capaces de extraer mayor valor añadido a los datos que generan los dispositivos, los ganaderos podrán amortizar antes la inversión”. Para Alejandre, tanto el Kit Digital como los planes de mejora ganadera han supuesto un apoyo importante para la implementación de estas soluciones. “Desde UPA consideramos que la ganadería extensiva debe ser objetivo prioritario en el modelo de ayudas porque es el sector agrario donde el avance de la digitalización es menor”, concluye.
La oportunidad no ha pasado por alto para el ecosistema emprendedor patrio, donde conviven diferentes startups que ofrecen ‘wearables’ para las reses bajo modelos de suscripción mensual o anual. La gallega Innogando, por ejemplo, comercializa un collar GPS con panel solar y monitoreo continuo, que se complementa con una app para controlar todo el rebaño desde la palma de la mano. Un simple vistazo al móvil basta para entender el estado de los animales.
Ixorigue, fundada en el Valle de Benasque (una zona con gran tradición ganadera) y con sede en Madrid, lleva cuatro años en el mercado con dos formatos de dispositivos, collar y crotal, que ya usan más de 900 explotaciones ganaderas en diez países y 10.000 animales. Alfredo Poves, consejero delegado y cofundador de la empresa, cuenta que la funcionalidad estrella es la geolocalización, que se traduce en «ahorro de tiempo», ya que en la ganadería extensiva una parte importante de la jornada se dedica a ubicar al ganado.
Más allá del posicionamiento, han desarrollado un sistema de inteligencia artificial que procesa en tiempo real la actividad del ejemplar. «Los algoritmos comparan su comportamiento con los registros de las decenas de miles de reses monitorizadas, lo que nos permite tener un modelo preventivo de bienestar animal». Basándose en el análisis de patrones etológicos, cuando los algoritmos detectan una anomalía, por ejemplo, un periodo de inactividad prolongado, el sistema envía automáticamente una alerta vía WhatsApp para facilitar una intervención inmediata.
Los aparatos están vinculados a una aplicación que se puede contratar de forma independiente, ya que es un software de gestión desde con el que el ganadero centraliza la operativa cotidiana (altas, bajas, tratamientos, pesajes, vacunaciones…). «De hecho, algunos clientes adoptan primero la aplicación y posteriormente incorporan los dispositivos GPS», comenta Poves.
El emprendedor destaca que la interfaz ha sido diseñada para garantizar la usabilidad, de modo que con una sesión de capacitación personalizada, los usuarios se desenvuelven bien. «Quiero romper una lanza –dice– a favor de aquellos ganaderos menos familiarizados con la ofimática y que, tras la formación, utilizan la app a diario con total fluidez». Las ventajas son tangibles. «Muchos clientes nos cuentan que, gracias al empleo de nuestros dispositivos, han disfrutado de un fin de semana libre por primera vez en años. La ganadería siempre será una actividad muy exigente, pero tratamos de favorecer la conciliación», subraya. La innovación es, hoy más que nunca, el mejor aliado para preservar el legado del mundo rural.
Aceptación
La startup Digitanimal nació para dar respuesta a una problemática real detectada por uno de sus fundadores. Como hijo de ganadero, Rubén Blanco vivió de primera mano la pérdida de diez ejemplares en la explotación familiar, una experiencia que le llevó a buscar, junto con Ignacio Gómez y Carlos Callejero, compañeros de trabajo en aquel entonces, soluciones para prevenir este tipo de incidentes mediante la tecnología. «Hicimos unas pruebas y, a raíz de la iniciativa FIWARE de la Comisión Europea, surgieron muchos programas de incubación. Conseguimos financiación y, al estudiar el mercado, vimos que había una oportunidad de nicho, así que en 2017 lanzamos el producto», explica Callejero, el CEO de la compañía. Una trayectoria en la que los fundadores han visto cómo el escepticismo de los inicios ha dado paso a la confianza.
Entre sus servicios destaca el vallado virtual, que permite gestionar el ganado sin cercas físicas y definir los límites de pastoreo de forma sencilla. “Se generan unos perímetros virtuales para garantizar que los ejemplares permanezcan en las zonas asignadas”, detalla Callejero. Esta tecnología es estratégica en España, donde existen vastas extensiones de pasto público que, al no ser desbrozadas, acumulan materia orgánica seca que actúa como potencial combustible para incendios forestales. “Las administraciones locales y autonómicas incentivan el pastoreo en estas áreas. A los ganaderos no les salía a cuenta por la logística, pero con esta herramienta es más fácil”, apunta. Cuando el sensor detecta que el animal se aproxima al límite establecido, emite una señal acústica de advertencia para que redirija su trayectoria.
Prevención de anomalías
Los dispositivos incluyen sensor de geoposicionamiento y de temperatura y acelerómetro, lo que posibilita la detección de cambios de comportamiento que alerten sobre enfermedades, riesgos o pérdidas. «Si el animal se junta con vacas con las que normalmente no lo hacía es indicativo de que está en celo», pone como ejemplo. El sistema muestra también por dónde han pastado los animales para determinar el momento óptimo de moverlos y aprovechar al máximo los recursos, tanto en extensivo como semi-extensivo. Estos mapas de pastoreo permiten planificar fertilizaciones y labores agronómicas con mayor precisión.

La compañía opera en más de 90 países, con una presencia consolidada en Portugal, Francia, Italia y Grecia. Cuenta con más de 16.000 granjas dadas de alta y 50.000 animales monitorizados. Cifras aparte, el CEO se muestra orgulloso por la libertad que les otorga el haber mantenido el control de la propiedad sin dar entrada a capital externo y por la decisión de no deslocalizar producción en Asia: «Los equipos los montamos aquí, las cajas provienen de un proveedor de Navarra, las correas se fabrican en Pinto… Es una satisfacción construir relaciones a largo plazo con empresas locales y generar puestos de trabajo en España».
La digitalización ha dejado de ser un concepto abstracto en el campo: hoy tiene forma de collar inteligente y se programa con inteligencia artificial.
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