
No fue la mejor, la más conocida ni la más longeva, pero sí la primera: Mediodía. Revista de Sevilla inauguró la etapa de las publicaciones periódicas que servirían de laboratorio de pruebas a unos jóvenes que soñaban con irrumpir en la literatura y acabaron pasando a la historia como la gran generación del siglo XX. Después vendrían la malagueña Litoral ―el gran referente, que cumple cien años en noviembre―, Papel de Aleluya, en Huelva, Gallo, en Granada, la murciana Verso y prosa, Meseta, en Valladolid o Carmen, en Santander. “Hay una competición sana entre todos y algo que no era tan habitual en la literatura, que es una reivindicación de las periferias. En todas partes hay revistas. Y todos se van asomando a lo que hacen los otros, creando un aire de época perfectamente identificable”, explica Eva Díaz Pérez, mientras ojea los originales que custodia la Real Academia de las Buenas Letras de Sevilla, de la que es miembro.
Andalucía celebra el centenario con una edición facsímil de los primeros 16 números de esta revista fundacional en la que participaron Lorca, Alberti y Cernuda 
No fue la mejor, la más conocida ni la más longeva, pero sí la primera: Mediodía. Revista de Sevilla inauguró la etapa de las publicaciones periódicas que servirían de laboratorio de pruebas a unos jóvenes que soñaban con irrumpir en la literatura y acabaron pasando a la historia como la gran generación del siglo XX. Después vendrían la malagueña Litoral ―el gran referente, que cumple cien años en noviembre―, Papel de Aleluya, en Huelva, Gallo, en Granada, la murciana Verso y prosa, Meseta, en Valladolid o Carmen, en Santander. “Hay una competición sana entre todos y algo que no era tan habitual en la literatura, que es una reivindicación de las periferias. En todas partes hay revistas. Y todos se van asomando a lo que hacen los otros, creando un aire de época perfectamente identificable”, explica Eva Díaz Pérez, mientras ojea los originales que custodia la Real Academia de las Buenas Letras de Sevilla, de la que es miembro.
