El kéfir ha dejado de ser ese desconocido que solo preparaba en casa del amigo más ‘sano’ para convertirse en un imprescindible de la cesta de la compra. Poco a poco se ha ganado una popularidad total que lo ha llevado a que su consumo en España se haya disparado un 120% en poco más de seis años, consolidándose como un producto fijo en casi cuatro de cada diez hogares. Ante este espectacular crecimiento, y tras operar durante mucho tiempo en un tierra de nadie, el Ministerio de Agricultura ha decidido tomar cartas en el asunto este mes de octubre, lanzando a consulta pública el proyecto de un nuevo Real Decreto con el que busca blindar la calidad de lo que compramos y unificar los criterios de producción en las fábricas. Para ti, como consumidor, esta inminente normativa marcará un antes y un después la próxima vez que te acerques al lineal de los lácteos, transformando radicalmente la forma en la que eliges, lees y disfrutas de este alimento fermentado.Hasta el momento, meter una botella de kéfir en el carro de la compra requería un acto de fe ciega por parte del consumidor, ya que a diferencia del yogur tradicional, que sí posee una reglamentación estricta desde hace décadas, este superalimento de moda operaba en España en una especie de limbo administrativo. Las marcas comercializaban sus botes bajo normativas genéricas, lo que permitía que convivieran bajo el mismo nombre productos elaborados mediante técnicas totalmente dispares. Precisamente, ha sido esta falta de un criterio técnico unificado lo que ha llevado a la regulación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El texto en el que trabaja el departamento de Luis Planas pretende fijar, por primera vez, las líneas rojas que separan al kéfir real de lo que los expertos consideran simples imitaciones industriales. Se abre así un escenario de reajuste técnico de obligado cumplimiento para las empresas sobre qué ingredientes e incluso qué tipo de fermentación microbiológica serán forzosas para poder poner la palabra ‘ kéfir ‘ en sus envases.Cómo afectará al consumidorSin embargo, la pregunta clave que se hace el consumidor es clara: esto, ¿cómo me afecta a mí? Pues, la futura ley del Ministerio de Agricultura va a provocar un auténtico cambio visual y de contenido en la zona de refrigerados. Cuando el Real Decreto entre en vigor, las modificaciones sustanciales se concentrarán en tres grandes ejes que transformarán la compra:Transparencia en las etiquetas. Solo habrá un kéfir de verdad. Un sabor reconocible.La primera novedad que va a ver el consumidor es la transparencia en las etiquetas . Y es que, hasta ahora el kéfir omitía en su etiquetado la presencia de levaduras en sus ingredientes, algo que ya no va a poder darse, puesto que para que sea auténtico requiere una doble fermentación en la que conviven bacterias y levaduras vivas. Un proceso que tendrá que especificarse en la composición microbiológica del producto.Además, a partir de ahora, los botes que simulan ser kéfir, pero en realidad son simples yogures líquidos camuflados perderán el derecho a utilizar la palabra ‘kéfir’, por lo que para poder lucir esa denominación en sus etiquetas, los fabricantes tendrán que demostrar técnicamente que han respetado el proceso microbiológico y los criterios específicos de fermentación que marca la ley, de tal manera que las imitaciones tendrán que buscar otro nombre o cambiar su receta.Y, finamente, el consumidor sabrá que está ante un kéfir verdadero por su sabor reconocible . La nueva normativa va a garantizar la presencia de levaduras vivas en el kéfir auténtico, lo que llevará al consumidor saber de antemano qué textura y acidez va a tener, llevando a diferenciarlo perfectamente de la cremosidad de un yogur batido. El kéfir ha dejado de ser ese desconocido que solo preparaba en casa del amigo más ‘sano’ para convertirse en un imprescindible de la cesta de la compra. Poco a poco se ha ganado una popularidad total que lo ha llevado a que su consumo en España se haya disparado un 120% en poco más de seis años, consolidándose como un producto fijo en casi cuatro de cada diez hogares. Ante este espectacular crecimiento, y tras operar durante mucho tiempo en un tierra de nadie, el Ministerio de Agricultura ha decidido tomar cartas en el asunto este mes de octubre, lanzando a consulta pública el proyecto de un nuevo Real Decreto con el que busca blindar la calidad de lo que compramos y unificar los criterios de producción en las fábricas. Para ti, como consumidor, esta inminente normativa marcará un antes y un después la próxima vez que te acerques al lineal de los lácteos, transformando radicalmente la forma en la que eliges, lees y disfrutas de este alimento fermentado.Hasta el momento, meter una botella de kéfir en el carro de la compra requería un acto de fe ciega por parte del consumidor, ya que a diferencia del yogur tradicional, que sí posee una reglamentación estricta desde hace décadas, este superalimento de moda operaba en España en una especie de limbo administrativo. Las marcas comercializaban sus botes bajo normativas genéricas, lo que permitía que convivieran bajo el mismo nombre productos elaborados mediante técnicas totalmente dispares. Precisamente, ha sido esta falta de un criterio técnico unificado lo que ha llevado a la regulación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El texto en el que trabaja el departamento de Luis Planas pretende fijar, por primera vez, las líneas rojas que separan al kéfir real de lo que los expertos consideran simples imitaciones industriales. Se abre así un escenario de reajuste técnico de obligado cumplimiento para las empresas sobre qué ingredientes e incluso qué tipo de fermentación microbiológica serán forzosas para poder poner la palabra ‘ kéfir ‘ en sus envases.Cómo afectará al consumidorSin embargo, la pregunta clave que se hace el consumidor es clara: esto, ¿cómo me afecta a mí? Pues, la futura ley del Ministerio de Agricultura va a provocar un auténtico cambio visual y de contenido en la zona de refrigerados. Cuando el Real Decreto entre en vigor, las modificaciones sustanciales se concentrarán en tres grandes ejes que transformarán la compra:Transparencia en las etiquetas. Solo habrá un kéfir de verdad. Un sabor reconocible.La primera novedad que va a ver el consumidor es la transparencia en las etiquetas . Y es que, hasta ahora el kéfir omitía en su etiquetado la presencia de levaduras en sus ingredientes, algo que ya no va a poder darse, puesto que para que sea auténtico requiere una doble fermentación en la que conviven bacterias y levaduras vivas. Un proceso que tendrá que especificarse en la composición microbiológica del producto.Además, a partir de ahora, los botes que simulan ser kéfir, pero en realidad son simples yogures líquidos camuflados perderán el derecho a utilizar la palabra ‘kéfir’, por lo que para poder lucir esa denominación en sus etiquetas, los fabricantes tendrán que demostrar técnicamente que han respetado el proceso microbiológico y los criterios específicos de fermentación que marca la ley, de tal manera que las imitaciones tendrán que buscar otro nombre o cambiar su receta.Y, finamente, el consumidor sabrá que está ante un kéfir verdadero por su sabor reconocible . La nueva normativa va a garantizar la presencia de levaduras vivas en el kéfir auténtico, lo que llevará al consumidor saber de antemano qué textura y acidez va a tener, llevando a diferenciarlo perfectamente de la cremosidad de un yogur batido.
El kéfir ha dejado de ser ese desconocido que solo preparaba en casa del amigo más ‘sano’ para convertirse en un imprescindible de la cesta de la compra. Poco a poco se ha ganado una popularidad total que lo ha llevado a que su … consumo en España se haya disparado un 120% en poco más de seis años, consolidándose como un producto fijo en casi cuatro de cada diez hogares. Ante este espectacular crecimiento, y tras operar durante mucho tiempo en un tierra de nadie, el Ministerio de Agricultura ha decidido tomar cartas en el asunto este mes de octubre, lanzando a consulta pública el proyecto de un nuevo Real Decreto con el que busca blindar la calidad de lo que compramos y unificar los criterios de producción en las fábricas. Para ti, como consumidor, esta inminente normativa marcará un antes y un después la próxima vez que te acerques al lineal de los lácteos, transformando radicalmente la forma en la que eliges, lees y disfrutas de este alimento fermentado.
Hasta el momento, meter una botella de kéfir en el carro de la compra requería un acto de fe ciega por parte del consumidor, ya que a diferencia del yogur tradicional, que sí posee una reglamentación estricta desde hace décadas, este superalimento de moda operaba en España en una especie de limbo administrativo. Las marcas comercializaban sus botes bajo normativas genéricas, lo que permitía que convivieran bajo el mismo nombre productos elaborados mediante técnicas totalmente dispares. Precisamente, ha sido esta falta de un criterio técnico unificado lo que ha llevado a la regulación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El texto en el que trabaja el departamento de Luis Planas pretende fijar, por primera vez, las líneas rojas que separan al kéfir real de lo que los expertos consideran simples imitaciones industriales. Se abre así un escenario de reajuste técnico de obligado cumplimiento para las empresas sobre qué ingredientes e incluso qué tipo de fermentación microbiológica serán forzosas para poder poner la palabra ‘kéfir‘ en sus envases.
Cómo afectará al consumidor
Sin embargo, la pregunta clave que se hace el consumidor es clara: esto, ¿cómo me afecta a mí? Pues, la futura ley del Ministerio de Agricultura va a provocar un auténtico cambio visual y de contenido en la zona de refrigerados. Cuando el Real Decreto entre en vigor, las modificaciones sustanciales se concentrarán en tres grandes ejes que transformarán la compra:
-
Transparencia en las etiquetas.
-
Solo habrá un kéfir de verdad.
-
Un sabor reconocible.
La primera novedad que va a ver el consumidor es la transparencia en las etiquetas. Y es que, hasta ahora el kéfir omitía en su etiquetado la presencia de levaduras en sus ingredientes, algo que ya no va a poder darse, puesto que para que sea auténtico requiere una doble fermentación en la que conviven bacterias y levaduras vivas. Un proceso que tendrá que especificarse en la composición microbiológica del producto.
Además, a partir de ahora, los botes que simulan ser kéfir, pero en realidad son simples yogures líquidos camuflados perderán el derecho a utilizar la palabra ‘kéfir’, por lo que para poder lucir esa denominación en sus etiquetas, los fabricantes tendrán que demostrar técnicamente que han respetado el proceso microbiológico y los criterios específicos de fermentación que marca la ley, de tal manera que las imitaciones tendrán que buscar otro nombre o cambiar su receta.
Y, finamente, el consumidor sabrá que está ante un kéfir verdadero por su sabor reconocible. La nueva normativa va a garantizar la presencia de levaduras vivas en el kéfir auténtico, lo que llevará al consumidor saber de antemano qué textura y acidez va a tener, llevando a diferenciarlo perfectamente de la cremosidad de un yogur batido.
RSS de noticias de economia
