A mediados del siglo XX, cuando la humanidad descubrió que tenía la capacidad para destruirse a sí misma, Einstein y Oppenheimer imaginaron un reloj simbólico que medía la cercanía del desastre. Pero la amenaza no ha sido nunca exclusiva del espectro nuclear. Así lo documenta un artículo publicado recientemente. El agotamiento de recursos, la fragilidad institucional o las posibles crisis tecnológicas han funcionado como los puntos clave para que un grupo de investigadores intente determinar cuánto tiempo puede mantenerse activa una civilización antes de colapsar. En ese afán, los autores esbozaron 10 futuros posibles para dentro de mil años.
Una investigación explora diversos escenarios hasta dentro de mil años y concluye que las posibilidades de derrumbe de las civilizaciones aumentan cuando consumen recursos más rápido del ritmo al que se regeneran
A mediados del siglo XX, cuando la humanidad descubrió que tenía la capacidad para destruirse a sí misma, Einstein y Oppenheimer imaginaron un reloj simbólico que medía la cercanía del desastre. Pero la amenaza no ha sido nunca exclusiva del espectro nuclear. Así lo documenta un artículo publicado recientemente. El agotamiento de recursos, la fragilidad institucional o las posibles crisis tecnológicas han funcionado como los puntos clave para que un grupo de investigadores intente determinar cuánto tiempo puede mantenerse activa una civilización antes de colapsar. En ese afán, los autores esbozaron 10 futuros posibles para dentro de mil años.
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