Sevilla, Huelva y Cádiz se dieron la mano alrededor de un ruedo. Lo hicieron en El Puerto de Santa María , capital taurina de la provincia gaditana durante el verano, con la Plaza Real nuevamente llena hasta la bandera y un extraordinario ambiente desde muchas horas antes del paseíllo. Tres provincias hermanadas históricamente, pertenecientes al antiguo Reino de Sevilla, que comparten también una manera muy particular de entender el toro, la calle y la vida.La fotografía final tuvo mucho de simbólico. El sevillano Borja Jiménez y el onubense David de Miranda salieron a hombros en Cádiz después de una tarde en la que Morante de la Puebla, otro sevillano y gran motor de la extraordinaria respuesta de público de esta temporada portuense, volvió a dejar su huella. Sevilla y Huelva triunfando en Cádiz. Andalucía occidental reunida en una Plaza Real que este verano ha recuperado el pulso de sus grandes tiempos.Y nuevamente la juventud. Muchísima. En los tendidos y en los alrededores de una plaza convertida estos días en uno de los grandes puntos de encuentro del verano. Jóvenes que van a los toros, viven la corrida y después continúan la noche por El Puerto. Una imagen que demuestra que, cuando existe un acontecimiento capaz de atraerlos, las nuevas generaciones responden.Pero otra de las imágenes más bonitas estaba en el callejón. Pablo Aguado, sin estar anunciado, ha acudido las dos últimas tardes simplemente para ver toros y disfrutar de sus compañeros. También El Juli estuvo ayer, entonces como ganadero de El Freixo, y volvió a ocupar hoy su sitio en el callejón. Miguel Ángel Perera fue otro de los nombres que se dejó ver en la jornada anterior. Toreros que quieren ver torear a otros toreros. Que se emocionan, admiran y disfrutan desde la barrera como cualquier aficionado. Pocas cosas explican mejor el interés que ha despertado la temporada de verano de El Puerto.Porque el toreo también tiene eso. La capacidad de emocionar incluso a quienes conocen sus secretos desde dentro. Aguado observando a Morante, Borja Jiménez o David de Miranda; El Juli regresando a la plaza después de haber vivido la víspera la corrida desde su condición de ganadero. El callejón de la Plaza Real se ha convertido casi en otra grada privilegiada de una temporada en la que nadie quiere perderse lo que está ocurriendo en El Puerto.En el ruedo, Morante volvió a tirar de conocimiento ante un toro complejo al que administró tiempos, distancias y terrenos hasta conseguir pasajes de enorme temple y hondura. Supo siempre lo que tenía delante y también lo que se dejaba atrás aquel animal. Una oreja para seguir dejando su sello en una temporada portuense que ha tenido en el cigarrero a su alma mater. Borja Jiménez protagonizó con el quinto uno de los momentos de la tarde. Desde la portagayola levantó la Plaza Real con un extraordinario despliegue capotero. Después llegó la muleta y cambió el registro. Mientras sonaba el ‘Concierto de Aranjuez’, el espartinero construyó una faena de sabor y exquisito temple, dando tiempos al toro y administrando perfectamente sus condiciones. La espada dejó sin una rúbrica mayor una obra que tuvo mucho más peso que el trofeo finalmente concedido.Y David de Miranda volvió a tirar de lo que le sobra: valor. El triguereño atraviesa un momento de enorme seguridad y volvió a demostrarlo metiéndose en terrenos imposibles y resolviendo las complicaciones desde una firmeza asombrosa. Tres orejas terminaron abriéndole la Puerta Grande junto a Borja Jiménez. Cuando durante la vuelta al ruedo de su primer oponente la banda genial banda del Maestro Dueñas interpretó ‘Mi Huelva tiene una ría’, Huelva encontró también su particular espacio en la noche portuense.Dos toreros a hombros. Uno de Sevilla y otro de Huelva. Y todo sucediendo en Cádiz. Quizá pocas fotografías expliquen mejor esa conexión entre las tres provincias occidentales de Andalucía. Tierras profundamente taurinas que históricamente han compartido mucho más que fronteras y que durante el verano encuentran en El Puerto uno de sus grandes puntos de reunión.La Plaza Real vuelve a ejercer esa condición de capital taurina de la provincia de Cádiz. No sólo por lo que sucede dentro del ruedo, sino por todo cuanto genera alrededor. Las horas anteriores al festejo, las terrazas, los restaurantes, las calles llenas y ese trasiego continuo de aficionados que convierte una corrida en un acontecimiento que trasciende los muros de la plaza.El Puerto ha recuperado, sobre todo, las ganas de ir a los toros . Y eso se aprecia especialmente entre los jóvenes. Porque no basta con organizar corridas: hay que conseguir que sucedan cosas alrededor de ellas. Que acudir a la plaza vuelva a formar parte de un día completo, de una experiencia y de una manera de disfrutar el verano. Y la imagen de estos días demuestra que algo se está haciendo bien.Otra plaza llena. Otro «No hay billetes». Un callejón en el que quieren estar hasta los toreros que esa tarde no tienen que vestirse de luces y unos tendidos donde la juventud comparte espacio con el aficionado de toda la vida.Sevilla puso a Morante y Borja Jiménez . Huelva, a David de Miranda. Cádiz puso El Puerto y una Plaza Real hasta la bandera. Tres provincias para el toro, para vivir y para disfrutar.De Sevilla a Huelva hubo que pasar por El Puerto. Y mereció la pena el viaje. Sevilla, Huelva y Cádiz se dieron la mano alrededor de un ruedo. Lo hicieron en El Puerto de Santa María , capital taurina de la provincia gaditana durante el verano, con la Plaza Real nuevamente llena hasta la bandera y un extraordinario ambiente desde muchas horas antes del paseíllo. Tres provincias hermanadas históricamente, pertenecientes al antiguo Reino de Sevilla, que comparten también una manera muy particular de entender el toro, la calle y la vida.La fotografía final tuvo mucho de simbólico. El sevillano Borja Jiménez y el onubense David de Miranda salieron a hombros en Cádiz después de una tarde en la que Morante de la Puebla, otro sevillano y gran motor de la extraordinaria respuesta de público de esta temporada portuense, volvió a dejar su huella. Sevilla y Huelva triunfando en Cádiz. Andalucía occidental reunida en una Plaza Real que este verano ha recuperado el pulso de sus grandes tiempos.Y nuevamente la juventud. Muchísima. En los tendidos y en los alrededores de una plaza convertida estos días en uno de los grandes puntos de encuentro del verano. Jóvenes que van a los toros, viven la corrida y después continúan la noche por El Puerto. Una imagen que demuestra que, cuando existe un acontecimiento capaz de atraerlos, las nuevas generaciones responden.Pero otra de las imágenes más bonitas estaba en el callejón. Pablo Aguado, sin estar anunciado, ha acudido las dos últimas tardes simplemente para ver toros y disfrutar de sus compañeros. También El Juli estuvo ayer, entonces como ganadero de El Freixo, y volvió a ocupar hoy su sitio en el callejón. Miguel Ángel Perera fue otro de los nombres que se dejó ver en la jornada anterior. Toreros que quieren ver torear a otros toreros. Que se emocionan, admiran y disfrutan desde la barrera como cualquier aficionado. Pocas cosas explican mejor el interés que ha despertado la temporada de verano de El Puerto.Porque el toreo también tiene eso. La capacidad de emocionar incluso a quienes conocen sus secretos desde dentro. Aguado observando a Morante, Borja Jiménez o David de Miranda; El Juli regresando a la plaza después de haber vivido la víspera la corrida desde su condición de ganadero. El callejón de la Plaza Real se ha convertido casi en otra grada privilegiada de una temporada en la que nadie quiere perderse lo que está ocurriendo en El Puerto.En el ruedo, Morante volvió a tirar de conocimiento ante un toro complejo al que administró tiempos, distancias y terrenos hasta conseguir pasajes de enorme temple y hondura. Supo siempre lo que tenía delante y también lo que se dejaba atrás aquel animal. Una oreja para seguir dejando su sello en una temporada portuense que ha tenido en el cigarrero a su alma mater. Borja Jiménez protagonizó con el quinto uno de los momentos de la tarde. Desde la portagayola levantó la Plaza Real con un extraordinario despliegue capotero. Después llegó la muleta y cambió el registro. Mientras sonaba el ‘Concierto de Aranjuez’, el espartinero construyó una faena de sabor y exquisito temple, dando tiempos al toro y administrando perfectamente sus condiciones. La espada dejó sin una rúbrica mayor una obra que tuvo mucho más peso que el trofeo finalmente concedido.Y David de Miranda volvió a tirar de lo que le sobra: valor. El triguereño atraviesa un momento de enorme seguridad y volvió a demostrarlo metiéndose en terrenos imposibles y resolviendo las complicaciones desde una firmeza asombrosa. Tres orejas terminaron abriéndole la Puerta Grande junto a Borja Jiménez. Cuando durante la vuelta al ruedo de su primer oponente la banda genial banda del Maestro Dueñas interpretó ‘Mi Huelva tiene una ría’, Huelva encontró también su particular espacio en la noche portuense.Dos toreros a hombros. Uno de Sevilla y otro de Huelva. Y todo sucediendo en Cádiz. Quizá pocas fotografías expliquen mejor esa conexión entre las tres provincias occidentales de Andalucía. Tierras profundamente taurinas que históricamente han compartido mucho más que fronteras y que durante el verano encuentran en El Puerto uno de sus grandes puntos de reunión.La Plaza Real vuelve a ejercer esa condición de capital taurina de la provincia de Cádiz. No sólo por lo que sucede dentro del ruedo, sino por todo cuanto genera alrededor. Las horas anteriores al festejo, las terrazas, los restaurantes, las calles llenas y ese trasiego continuo de aficionados que convierte una corrida en un acontecimiento que trasciende los muros de la plaza.El Puerto ha recuperado, sobre todo, las ganas de ir a los toros . Y eso se aprecia especialmente entre los jóvenes. Porque no basta con organizar corridas: hay que conseguir que sucedan cosas alrededor de ellas. Que acudir a la plaza vuelva a formar parte de un día completo, de una experiencia y de una manera de disfrutar el verano. Y la imagen de estos días demuestra que algo se está haciendo bien.Otra plaza llena. Otro «No hay billetes». Un callejón en el que quieren estar hasta los toreros que esa tarde no tienen que vestirse de luces y unos tendidos donde la juventud comparte espacio con el aficionado de toda la vida.Sevilla puso a Morante y Borja Jiménez . Huelva, a David de Miranda. Cádiz puso El Puerto y una Plaza Real hasta la bandera. Tres provincias para el toro, para vivir y para disfrutar.De Sevilla a Huelva hubo que pasar por El Puerto. Y mereció la pena el viaje.
Sevilla, Huelva y Cádiz se dieron la mano alrededor de un ruedo. Lo hicieron en El Puerto de Santa María, capital taurina de la provincia gaditana durante el verano, con la Plaza Real nuevamente llena hasta la bandera y un extraordinario ambiente desde … muchas horas antes del paseíllo. Tres provincias hermanadas históricamente, pertenecientes al antiguo Reino de Sevilla, que comparten también una manera muy particular de entender el toro, la calle y la vida.
La fotografía final tuvo mucho de simbólico. El sevillano Borja Jiménez y el onubense David de Miranda salieron a hombros en Cádiz después de una tarde en la que Morante de la Puebla, otro sevillano y gran motor de la extraordinaria respuesta de público de esta temporada portuense, volvió a dejar su huella. Sevilla y Huelva triunfando en Cádiz. Andalucía occidental reunida en una Plaza Real que este verano ha recuperado el pulso de sus grandes tiempos.
Y nuevamente la juventud. Muchísima. En los tendidos y en los alrededores de una plaza convertida estos días en uno de los grandes puntos de encuentro del verano. Jóvenes que van a los toros, viven la corrida y después continúan la noche por El Puerto. Una imagen que demuestra que, cuando existe un acontecimiento capaz de atraerlos, las nuevas generaciones responden.
Pero otra de las imágenes más bonitas estaba en el callejón. Pablo Aguado, sin estar anunciado, ha acudido las dos últimas tardes simplemente para ver toros y disfrutar de sus compañeros. También El Juli estuvo ayer, entonces como ganadero de El Freixo, y volvió a ocupar hoy su sitio en el callejón. Miguel Ángel Perera fue otro de los nombres que se dejó ver en la jornada anterior. Toreros que quieren ver torear a otros toreros. Que se emocionan, admiran y disfrutan desde la barrera como cualquier aficionado. Pocas cosas explican mejor el interés que ha despertado la temporada de verano de El Puerto.
Porque el toreo también tiene eso. La capacidad de emocionar incluso a quienes conocen sus secretos desde dentro. Aguado observando a Morante, Borja Jiménez o David de Miranda; El Juli regresando a la plaza después de haber vivido la víspera la corrida desde su condición de ganadero. El callejón de la Plaza Real se ha convertido casi en otra grada privilegiada de una temporada en la que nadie quiere perderse lo que está ocurriendo en El Puerto.
En el ruedo, Morante volvió a tirar de conocimiento ante un toro complejo al que administró tiempos, distancias y terrenos hasta conseguir pasajes de enorme temple y hondura. Supo siempre lo que tenía delante y también lo que se dejaba atrás aquel animal. Una oreja para seguir dejando su sello en una temporada portuense que ha tenido en el cigarrero a su alma mater.
Borja Jiménez protagonizó con el quinto uno de los momentos de la tarde. Desde la portagayola levantó la Plaza Real con un extraordinario despliegue capotero. Después llegó la muleta y cambió el registro. Mientras sonaba el ‘Concierto de Aranjuez’, el espartinero construyó una faena de sabor y exquisito temple, dando tiempos al toro y administrando perfectamente sus condiciones. La espada dejó sin una rúbrica mayor una obra que tuvo mucho más peso que el trofeo finalmente concedido.
Y David de Miranda volvió a tirar de lo que le sobra: valor. El triguereño atraviesa un momento de enorme seguridad y volvió a demostrarlo metiéndose en terrenos imposibles y resolviendo las complicaciones desde una firmeza asombrosa. Tres orejas terminaron abriéndole la Puerta Grande junto a Borja Jiménez. Cuando durante la vuelta al ruedo de su primer oponente la banda genial banda del Maestro Dueñas interpretó ‘Mi Huelva tiene una ría’, Huelva encontró también su particular espacio en la noche portuense.
Dos toreros a hombros. Uno de Sevilla y otro de Huelva. Y todo sucediendo en Cádiz. Quizá pocas fotografías expliquen mejor esa conexión entre las tres provincias occidentales de Andalucía. Tierras profundamente taurinas que históricamente han compartido mucho más que fronteras y que durante el verano encuentran en El Puerto uno de sus grandes puntos de reunión.
La Plaza Real vuelve a ejercer esa condición de capital taurina de la provincia de Cádiz. No sólo por lo que sucede dentro del ruedo, sino por todo cuanto genera alrededor. Las horas anteriores al festejo, las terrazas, los restaurantes, las calles llenas y ese trasiego continuo de aficionados que convierte una corrida en un acontecimiento que trasciende los muros de la plaza.
El Puerto ha recuperado, sobre todo, las ganas de ir a los toros. Y eso se aprecia especialmente entre los jóvenes. Porque no basta con organizar corridas: hay que conseguir que sucedan cosas alrededor de ellas. Que acudir a la plaza vuelva a formar parte de un día completo, de una experiencia y de una manera de disfrutar el verano. Y la imagen de estos días demuestra que algo se está haciendo bien.
Otra plaza llena. Otro «No hay billetes». Un callejón en el que quieren estar hasta los toreros que esa tarde no tienen que vestirse de luces y unos tendidos donde la juventud comparte espacio con el aficionado de toda la vida.
Sevilla puso a Morante y Borja Jiménez. Huelva, a David de Miranda. Cádiz puso El Puerto y una Plaza Real hasta la bandera. Tres provincias para el toro, para vivir y para disfrutar.
De Sevilla a Huelva hubo que pasar por El Puerto. Y mereció la pena el viaje.
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