Adolf Hitler invitó a los líderes de la Sociedad Americana de Eugenesia a visitar Alemania para que hicieran una demostración de cómo se ejecutaban en California las leyes de esterilización forzosa para los ‘débiles mentales’ promulgadas en Estados Unidos. «Nunca había leído nada acerca de ello ni en los libros de historia ni tampoco en la literatura estadounidense. Y esa legislación se estuvo aplicando hasta los años noventa», advierte Kathryn Stockett. La autora de la aclamada ‘Criadas y señoras’ afirma que se quedó en shock al enterarse y que aquello le sirvió de acicate para darle el empujón que necesitaba ‘El club de las indomables’ (Planeta), su segunda novela, que ha tardado 17 años en ver la luz y cuya gira europea de presentación arranca estos días en España.Según avanzó en su investigación, se dio cuenta de que las grandes damnificadas de esta legislación eran las mujeres que carecían de medios para defenderse. «Y, lo que es peor, en el sur de Estados Unidos se amplió para abarcar a las mujeres consideradas promiscuas . Las fuerzas del orden podían detener a una mujer por la calle porque tenía una apariencia promiscua, someterla a pruebas para identificar posibles enfermedades de transmisión sexual , mantenerla retenida y, finalmente, esterilizarla», precisa Stockett, originaria de Mississippi, en un encuentro con los medios.Noticia relacionada general No No LIBROS Lyceum Femenino, la década prodigiosa del club de las ‘maridas’ Celia Fraile GilCuando la autora comprendió el alcance del asunto ya llevaba unos años escribiendo ‘El club de las indomables’, pero decidió convertirlo en el alma de su relato. Esa chispa la sacó de una especie de parálisis creativa en la que estaba inmersa por el éxito de ‘Criadas y señoras’, con más de 15 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y una adaptación cinematográfica que no le anda a la zaga. «Escribí mi primer libro para mí misma, para reconectarme con mi infancia y con la familia a la que tanto echaba de menos. Sin embargo, con esta historia ya no estaba sola. Tenía un contrato, una editorial, tenía las expectativas de los lectores… Había mucha gente en esa habitación conmigo».Stockett se había prometido escribir un libro corto que contrarrestara las críticas que había recibido por la extensión de ‘Criadas y Señoras’. «Pero luego me di cuenta que era imposible. Si iba a escribir una historia ambientada en el año 1933, en Mississippi, y de mujeres, iba a ser imposible no ahondar sobre temas de discriminación, racismo, hipocresía », indica.La editorial «despidió» a Kathryn Stockett cuando llevaba diez años escribiendo el libro por no entregar el manuscritoLe llevó 12 años -más un parón de 5- terminar las más 800 páginas de ‘El club de las indomables’. La editorial la «despidió» después de los 10 primeros porque no había cumplido el contrato, pero ella hizo alarde de la misma tenacidad que mostró con ‘Criadas y señoras’ (tiene guardadas en un cajón de su casa las 60 cartas de rechazo de las editoriales ) y no desistió. «Frente a una situación de este tipo, hay personas que se hunden y no vuelven a salir a flote, y hay otras, que, como yo, se atascan al principio, pero luego se hacen más fuertes».Sus protagonistas pertenecen también a este último grupo. Y despliegan sororidad . «Creo que, como mujeres, tendemos a intentar resolver nuestros problemas por nosotras mismas, a solas, pero en realidad somos mucho más fuertes una vez que estamos juntas», asevera. Con el epicentro de un burdel clandestino, encuentran la manera de rebelarse contra la ley de esterilización que fue promulgada en Mississippi en 1928. «Era parte del denominado plan americano, que se promulgó a partir de la Primera Guerra Mundial porque muchos soldados volvieron del campo de batalla con sífilis o gonorrea y, por supuesto, se culpó de ello a las mujeres», especifica.Por aquella época, la Gran Depresión causaba estragos en Estados Unidos. Actualmente, la economía del país no está en recesión, pero las tensiones políticas arrecian dentro y fuera de sus fronteras. «No me da miedo hablar de política, no tengo ningún reparo en decir que no me gusta el gobierno actual , pero es verdad que allí trato de no hablar de ello porque si no es que no se habla de nada más. Está todo muy polarizado. Sin embargo, ahora estoy en España, así que puedo decir lo que quiera. Pienso que, en este momento, las mujeres en Estados Unidos están perdiendo sus derechos, sobre todo en materia de salud. Y esto llega a partir de la revocación de la ley Roe contra Wade , que es la que promulgó el derecho al aborto a nivel federal ».Por eso piensa que, ahora mismo, su país está yendo en la dirección incorrecta. «No digo que estemos en la situación en la que estábamos en 1933, pero sin lugar a dudas tenemos que luchar por los derechos que tenemos porque nos los pueden arrebatar con muchísima facilidad. Eso es de lo que hemos sido testigos últimamente». Adolf Hitler invitó a los líderes de la Sociedad Americana de Eugenesia a visitar Alemania para que hicieran una demostración de cómo se ejecutaban en California las leyes de esterilización forzosa para los ‘débiles mentales’ promulgadas en Estados Unidos. «Nunca había leído nada acerca de ello ni en los libros de historia ni tampoco en la literatura estadounidense. Y esa legislación se estuvo aplicando hasta los años noventa», advierte Kathryn Stockett. La autora de la aclamada ‘Criadas y señoras’ afirma que se quedó en shock al enterarse y que aquello le sirvió de acicate para darle el empujón que necesitaba ‘El club de las indomables’ (Planeta), su segunda novela, que ha tardado 17 años en ver la luz y cuya gira europea de presentación arranca estos días en España.Según avanzó en su investigación, se dio cuenta de que las grandes damnificadas de esta legislación eran las mujeres que carecían de medios para defenderse. «Y, lo que es peor, en el sur de Estados Unidos se amplió para abarcar a las mujeres consideradas promiscuas . Las fuerzas del orden podían detener a una mujer por la calle porque tenía una apariencia promiscua, someterla a pruebas para identificar posibles enfermedades de transmisión sexual , mantenerla retenida y, finalmente, esterilizarla», precisa Stockett, originaria de Mississippi, en un encuentro con los medios.Noticia relacionada general No No LIBROS Lyceum Femenino, la década prodigiosa del club de las ‘maridas’ Celia Fraile GilCuando la autora comprendió el alcance del asunto ya llevaba unos años escribiendo ‘El club de las indomables’, pero decidió convertirlo en el alma de su relato. Esa chispa la sacó de una especie de parálisis creativa en la que estaba inmersa por el éxito de ‘Criadas y señoras’, con más de 15 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y una adaptación cinematográfica que no le anda a la zaga. «Escribí mi primer libro para mí misma, para reconectarme con mi infancia y con la familia a la que tanto echaba de menos. Sin embargo, con esta historia ya no estaba sola. Tenía un contrato, una editorial, tenía las expectativas de los lectores… Había mucha gente en esa habitación conmigo».Stockett se había prometido escribir un libro corto que contrarrestara las críticas que había recibido por la extensión de ‘Criadas y Señoras’. «Pero luego me di cuenta que era imposible. Si iba a escribir una historia ambientada en el año 1933, en Mississippi, y de mujeres, iba a ser imposible no ahondar sobre temas de discriminación, racismo, hipocresía », indica.La editorial «despidió» a Kathryn Stockett cuando llevaba diez años escribiendo el libro por no entregar el manuscritoLe llevó 12 años -más un parón de 5- terminar las más 800 páginas de ‘El club de las indomables’. La editorial la «despidió» después de los 10 primeros porque no había cumplido el contrato, pero ella hizo alarde de la misma tenacidad que mostró con ‘Criadas y señoras’ (tiene guardadas en un cajón de su casa las 60 cartas de rechazo de las editoriales ) y no desistió. «Frente a una situación de este tipo, hay personas que se hunden y no vuelven a salir a flote, y hay otras, que, como yo, se atascan al principio, pero luego se hacen más fuertes».Sus protagonistas pertenecen también a este último grupo. Y despliegan sororidad . «Creo que, como mujeres, tendemos a intentar resolver nuestros problemas por nosotras mismas, a solas, pero en realidad somos mucho más fuertes una vez que estamos juntas», asevera. Con el epicentro de un burdel clandestino, encuentran la manera de rebelarse contra la ley de esterilización que fue promulgada en Mississippi en 1928. «Era parte del denominado plan americano, que se promulgó a partir de la Primera Guerra Mundial porque muchos soldados volvieron del campo de batalla con sífilis o gonorrea y, por supuesto, se culpó de ello a las mujeres», especifica.Por aquella época, la Gran Depresión causaba estragos en Estados Unidos. Actualmente, la economía del país no está en recesión, pero las tensiones políticas arrecian dentro y fuera de sus fronteras. «No me da miedo hablar de política, no tengo ningún reparo en decir que no me gusta el gobierno actual , pero es verdad que allí trato de no hablar de ello porque si no es que no se habla de nada más. Está todo muy polarizado. Sin embargo, ahora estoy en España, así que puedo decir lo que quiera. Pienso que, en este momento, las mujeres en Estados Unidos están perdiendo sus derechos, sobre todo en materia de salud. Y esto llega a partir de la revocación de la ley Roe contra Wade , que es la que promulgó el derecho al aborto a nivel federal ».Por eso piensa que, ahora mismo, su país está yendo en la dirección incorrecta. «No digo que estemos en la situación en la que estábamos en 1933, pero sin lugar a dudas tenemos que luchar por los derechos que tenemos porque nos los pueden arrebatar con muchísima facilidad. Eso es de lo que hemos sido testigos últimamente».
Adolf Hitler invitó a los líderes de la Sociedad Americana de Eugenesia a visitar Alemania para que hicieran una demostración de cómo se ejecutaban en California las leyes de esterilización forzosa para los ‘débiles mentales’ promulgadas en Estados Unidos. «Nunca había leído nada … acerca de ello ni en los libros de historia ni tampoco en la literatura estadounidense. Y esa legislación se estuvo aplicando hasta los años noventa», advierte Kathryn Stockett.
La autora de la aclamada ‘Criadas y señoras’ afirma que se quedó en shock al enterarse y que aquello le sirvió de acicate para darle el empujón que necesitaba ‘El club de las indomables’ (Planeta), su segunda novela, que ha tardado 17 años en ver la luz y cuya gira europea de presentación arranca estos días en España.
Según avanzó en su investigación, se dio cuenta de que las grandes damnificadas de esta legislación eran las mujeres que carecían de medios para defenderse. «Y, lo que es peor, en el sur de Estados Unidos se amplió para abarcar a las mujeres consideradas promiscuas. Las fuerzas del orden podían detener a una mujer por la calle porque tenía una apariencia promiscua, someterla a pruebas para identificar posibles enfermedades de transmisión sexual, mantenerla retenida y, finalmente, esterilizarla», precisa Stockett, originaria de Mississippi, en un encuentro con los medios.
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Cuando la autora comprendió el alcance del asunto ya llevaba unos años escribiendo ‘El club de las indomables’, pero decidió convertirlo en el alma de su relato. Esa chispa la sacó de una especie de parálisis creativa en la que estaba inmersa por el éxito de ‘Criadas y señoras’, con más de 15 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y una adaptación cinematográfica que no le anda a la zaga. «Escribí mi primer libro para mí misma, para reconectarme con mi infancia y con la familia a la que tanto echaba de menos. Sin embargo, con esta historia ya no estaba sola. Tenía un contrato, una editorial, tenía las expectativas de los lectores… Había mucha gente en esa habitación conmigo».
Stockett se había prometido escribir un libro corto que contrarrestara las críticas que había recibido por la extensión de ‘Criadas y Señoras’. «Pero luego me di cuenta que era imposible. Si iba a escribir una historia ambientada en el año 1933, en Mississippi, y de mujeres, iba a ser imposible no ahondar sobre temas de discriminación, racismo, hipocresía», indica.
La editorial «despidió» a Kathryn Stockett cuando llevaba diez años escribiendo el libro por no entregar el manuscrito
Le llevó 12 años -más un parón de 5- terminar las más 800 páginas de ‘El club de las indomables’. La editorial la «despidió» después de los 10 primeros porque no había cumplido el contrato, pero ella hizo alarde de la misma tenacidad que mostró con ‘Criadas y señoras’ (tiene guardadas en un cajón de su casa las 60 cartas de rechazo de las editoriales) y no desistió. «Frente a una situación de este tipo, hay personas que se hunden y no vuelven a salir a flote, y hay otras, que, como yo, se atascan al principio, pero luego se hacen más fuertes».
Sus protagonistas pertenecen también a este último grupo. Y despliegan sororidad. «Creo que, como mujeres, tendemos a intentar resolver nuestros problemas por nosotras mismas, a solas, pero en realidad somos mucho más fuertes una vez que estamos juntas», asevera. Con el epicentro de un burdel clandestino, encuentran la manera de rebelarse contra la ley de esterilización que fue promulgada en Mississippi en 1928. «Era parte del denominado plan americano, que se promulgó a partir de la Primera Guerra Mundial porque muchos soldados volvieron del campo de batalla con sífilis o gonorrea y, por supuesto, se culpó de ello a las mujeres», especifica.
Por aquella época, la Gran Depresión causaba estragos en Estados Unidos. Actualmente, la economía del país no está en recesión, pero las tensiones políticas arrecian dentro y fuera de sus fronteras. «No me da miedo hablar de política, no tengo ningún reparo en decir que no me gusta el gobierno actual, pero es verdad que allí trato de no hablar de ello porque si no es que no se habla de nada más. Está todo muy polarizado. Sin embargo, ahora estoy en España, así que puedo decir lo que quiera. Pienso que, en este momento, las mujeres en Estados Unidos están perdiendo sus derechos, sobre todo en materia de salud. Y esto llega a partir de la revocación de la ley Roe contra Wade, que es la que promulgó el derecho al aborto a nivel federal».
Por eso piensa que, ahora mismo, su país está yendo en la dirección incorrecta. «No digo que estemos en la situación en la que estábamos en 1933, pero sin lugar a dudas tenemos que luchar por los derechos que tenemos porque nos los pueden arrebatar con muchísima facilidad. Eso es de lo que hemos sido testigos últimamente».
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