La Guardia Civil ha detenido a diez personas de una organización criminal cuyos integrantes tirotearon a una patrullera en las costas de Huelva este martes durante una persecución en el mar. Una embarcación del Servicio de Vigilancia Aduanera seguía la estela de una narcolancha cuando los delincuentes que iban en ella abrieron fuego. Los agentes respondieron —hiriendo a uno de los narcos—, pero finalmente no lograron interceptarlos. Ahora, gracias a un operativo desplegado después, han desmantelado a la banda, a la que también han intervenido seis toneladas de hachís.
Es el enésimo episodio donde los delincuentes utilizan armas de fuego contra las fuerzas de seguridad que luchan contra el tráfico de drogas en Andalucía
Es el enésimo episodio donde los delincuentes utilizan armas de fuego contra las fuerzas de seguridad que luchan contra el tráfico de drogas en Andalucía
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La Guardia Civil ha detenido a diez personas de una organización criminal cuyos integrantes tirotearon a una patrullera en las costas de Huelva este martes durante una persecución en el mar. Una embarcación del Servicio de Vigilancia Aduanera seguía la estela de una narcolancha cuando los delincuentes que iban en ella abrieron fuego. Los agentes respondieron —hiriendo a uno de los narcos—, pero finalmente no lograron interceptarlos. Ahora, gracias a un operativo desplegado después, han desmantelado a la banda, a la que también han intervenido seis toneladas de hachís.
El tiroteo se produjo durante la madrugada del lunes al martes de esta semana. El equipo de aduanas comenzó entonces a perseguir a un bote semirrígido que estaba, supuestamente, traficando con drogas. Los tripulantes de la semirrígida emprendieron la huida realizando numerosas maniobras evasivas “y de extrema peligrosidad”, según han explicado desde la Guardia Civil, “poniendo en grave riesgo la vida de los agentes”. También lanzaron parte de los fardos que cargaban al mar para dificultar la navegación de los agentes. Y, más tarde, abrieron fuego contra ellos. Como respuesta, los guardias también dispararon a los narcotraficantes e hirieron a uno de ellos. La patrullera finalmente tuvo una avería y se vio obligada a desistir de la persecución. Los criminales consiguieron escapar y poco después dejaron a su compañero herido en una playa de la costa de Cádiz, desde donde fue trasladado al hospital de Puerto Real.
La comandancia de la Guardia Civil en Huelva puso en marcha a la mañana siguiente una operación cuyo objetivo era localizar la narcolancha y detener a sus tripulantes. Una vez consiguieron localizar el bote, este jueves lo abordaron en un operativo que también les permitió intervenir una segunda embarcación que prestaba apoyo desde alta mar. Como consecuencia, nueve personas fueron detenidas y se incautaron casi seis toneladas de hachís. La décima persona, la que había sido herida de bala y abandonada por sus compañeros en el litoral gaditano, fue también arrestada. La investigación sigue abierta para esclarecer las responsabilidades de cada uno de los miembros de la organización y su participación en el ataque a los agentes.
“Violencia extrema”
La actividad del narco en Huelva es cada vez mayor, como muestran los datos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). Estos reflejan que las incautaciones de hachís en la provincia se duplicaron hasta las 43 toneladas durante 2025. También se nota por el aumento de ataques sufridos por los cuerpos de seguridad. De hecho, hace tan solo tres meses, dos guardias civiles fallecían al colisionar dos embarcaciones del Servicio Marítimo de la Comandancia de Huelva cuando perseguían a otra narcolancha. Ocurrió a principios de mayo. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) emitió entonces un comunicado para criticar al Ministerio del Interior, al que acusaba de ignorar “las advertencias” que tenían sobre el riesgo de los agentes en su lucha contra el narcotráfico. Pocas semanas después, en junio, otro grupo de narcos disparó con armas largas a la Guardia Civil durante una descarga frustrada de hachís en la ría de Punta Umbría, en la costa onubense, aunque nadie resultó herido.
Entonces, el portavoz de la AUGC en Huelva, Lucas Lavilla, reiteró la situación de “riesgo” que viven los agentes por la “violencia extrema” ejercida por el narcotráfico, que cuenta cada vez con más acceso a las armas de fuego, desde pistolas a fusiles de guerra. En la mayoría de ocasiones, según fuentes policiales, las utilizan para defenderse de otros grupos rivales y prevenir posibles robos de droga, conocidos como vuelcos; pero otras veces también las utilizan contra las fuerzas de seguridad.
La situación se extiende al resto de Andalucía, donde los incidentes con las organizaciones criminales se suceden de forma periódica. También este pasado mayo, la patrullera Audaz del Servicio de Vigilancia Aduanera fue golpeada por una semirrígida durante una persecución a un bote cargado de petacas de combustible en la costa de Almería. Poco antes, en noviembre de 2025, un investigador de la Policía Nacional de 45 años resultó herido grave tras recibir varios disparos procedentes de un arma larga —que atravesaron el chaleco antibalas— durante una operación contra el tráfico de drogas en Isla Mayor (Sevilla). El agente es miembro del Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (Greco) de Jerez de la Frontera (Cádiz), especializado en combatir la criminalidad organizada. En la provincia gaditana, de hecho, se produjo otro de los episodios recientes más negros de la lucha contra el narcotráfico, cuando dos agentes de la Guardia Civil fallecieron y otros cuatro resultaron heridos después de que una narcolancha embistiera a una zódiac del Instituto Armado en el puerto de Barbate. Tras su detención, los responsables serán juzgados por un jurado popular.
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