La policía israelí anunció este jueves la detención de un hombre de 36 años como presunto autor de la agresión a una religiosa francesa ocurrida el pasado martes cerca de la tumba del rey David, en el Monte Sión, en Jerusalén.
El ataque llega en pleno aumento de agresiones físicas y hostigamiento a cristianos en Israel
El ataque llega en pleno aumento de agresiones físicas y hostigamiento a cristianos en Israel


La policía israelí anunció la detención de un hombre de 36 años como presunto autor de la agresión a una religiosa francesa ocurrida el pasado martes cerca de la tumba del rey David, en el Monte Sión, en Jerusalén.
La víctima es una religiosa de 48 años, nacida en Francia y que trabaja como investigadora en la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén. En un vídeo que se ha difundido en redes sociales se aprecia cómo la mujer es perseguida por un individuo que la aborda por la espalda, la tira de un empujón y la patea estando en el suelo. Otra imagen difundida posteriormente por las autoridades la muestra con varios hematomas en el rostro.
El director de la institución académica, el padre Olivier Poquillon, se refirió a lo ocurrido en un mensaje publicado el jueves en la red social X, en el que afirmó que “el flagelo del odio es un desafío compartido”. Poquillon agradeció la ayuda prestada por las personas que acudieron a auxiliar a la religiosa durante la agresión, así como el apoyo recibido por parte de diplomáticos y estudiantes.
En un comunicado, la policía israelí subrayó que se toma “con la máxima seriedad” cualquier acto de violencia “motivado por una posible intención racista y dirigido contra miembros del clero”. El sospechoso permanece bajo custodia.
A esta agresión contra una religiosa cristiana se suma otro incidente ocurrido a principios de abril, en el que dos soldados israelíes vandalizaron una estatua de Cristo en la localidad de Debel, en el sur del Líbano. Los soldados fueron expulsados por el Ejército israelí después de que el ataque provocara una amplia condena pública.
Diversas organizaciones religiosas han constatado un aumento de los actos de hostigamiento y de la violencia contra peregrinos y miembros del clero cristiano, así como contra cristianos palestinos residentes en Jerusalén. Entre los incidentes denunciados figuran agresiones físicas y escupitajos, perpetrados a menudo —según estas entidades— por estudiantes ultraortodoxos de yeshivás judías.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel calificó el ataque como un “acto vergonzoso” y reafirmó el compromiso del país con la protección de la libertad religiosa y de culto para todas las confesiones. “La violencia contra personas inocentes, y especialmente contra miembros de comunidades religiosas, no tiene cabida en nuestra sociedad”, señaló el ministerio, que insistió en su “política firme contra la violencia” y en la voluntad de llevar a los responsables ante la justicia con rapidez.
La dirección de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa ha condenado enérgicamente lo ocurrido y denunciado el carácter “no provocado” de la agresión. La Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén expresó asimismo su “profunda conmoción” por los hechos y advirtió de que no se trata de un episodio aislado. En un comunicado, la institución afirmó que el ataque forma parte de “un patrón preocupante de creciente hostilidad hacia la comunidad cristiana y sus símbolos”.
El arresto tiene lugar en un momento en que el trato de Israel a las minorías religiosas está siendo objeto de crítica, pocas semanas después de que la policía impusiera restricciones al acceso a los actos de culto festivos tanto de musulmanes como de cristianos, una medida que afectó incluso al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, aunque posteriormente el Gobierno israelí rectificó.
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