Este mismo mes de julio, la prensa británica informaba de una plaga de roedores en la finca real de Sandringham . Ocurría con motivo de la visita de Carlos de Inglaterra y la Reina Camila a la Exposición Floral de la zona residencial, y todo porque animales de orejas y largas colas pululaban por allí sin demasiadas tensiones. Y hay una razón de peso para que eso ocurra y que se relaciona directamente con los residentes que alquilan alguna de las centenares de residencias de la monarquía.Si hay algo de lo que no cabe duda durante el reinado de Carlos III es que el monarca está sabiendo cómo explotar más que bien los recursos de la Casa Real para aumentar los ingresos y reducir los costes. Para el hijo de Isabel II, una de las grandes es que la Corona sea una institución útil que no suponga un coste demasiado elevado y que no sea visto como una carga.A lo largo de estos años, Carlos III ha puesto en marcha varias iniciativas orientadas a la reducción de los gastos de la Corona, que a su vez se han traducido también en un aumento de ingresos. Y una de las más interesantes es su «programa de alquiler» en Sandringham. Todas las casas de su propiedad, unas 300, son susceptibles de ser alquiladas.No todo es tan idílico en SandringhamPor ejemplo, no hace mucho se ponía en oferta de alquiler la casa en la que residía el jardinero jefe de la Reina Isabel II, que cuenta con todas las comodidades que se puedan imaginar, incluyendo capacidad para albergar a ocho personas, cuatro dormitorios, tres baños completos, un amplio salón, un comedor, una sala de televisión y una terraza.Ahora hay una plaga que preocupa cada vez más a los residentes en la finca real: son víctimas de una infestación de roedoresPero no todo es tan idílico como suena en los confines de Sandringham. Efectivamente, ahora hay una plaga que preocupa cada vez más a los residentes en la finca real: son víctimas de una infestación de roedores. Y en buena parte tiene que ver con un requisito imprescindible para ocupar una de las casas en alquiler.Prohibidos los gatosLas poblaciones de ratas y ratones se han disparado en los últimos años en el área hasta el punto de que estas plagas están devastando cultivos e invadiendo hogares. Antes de que el expríncipe Andrés se mudara a Marsh Farm, se vio a una empresa de control de plagas trabajando en la propiedad. Sin embargo, no había gatos a la vista para ayudar a cazarlos. La razón: los felinos están prohibidos en esta finca de 8.000 hectáreas.Según se conoce, la prohibición de que los inquilinos tengan gatos en Sandringham se remonta al reinado de Isabel IISegún se conoce, la prohibición de que los inquilinos tengan gatos se remonta al reinado de Isabel II. Si bien su amor por los perros y los caballos es bien conocido, nunca se la ha visto acariciando a un gato, e incluso la revista ‘Country Life’ se atrevió a sugerir en 2015 que la Reina era alérgica. Una información que nunca fue confirmada desde Buckingham Palace y que seguramente ya nunca se sepa..En cualquier caso, esta no es la única razón de la prohibición de gatos en la finca de Sandringham. Al parecer, la decisión se tomó para proteger las poblaciones de aves locales, incluyendo los numerosos faisanes y otras aves de caza criadas por humanos. Por lo tanto, desde 2018, se les pide a los nuevos residentes en la finca que se muden sin gato. Aunque eso signifique ver circular libres y felices a los ratones. Este mismo mes de julio, la prensa británica informaba de una plaga de roedores en la finca real de Sandringham . Ocurría con motivo de la visita de Carlos de Inglaterra y la Reina Camila a la Exposición Floral de la zona residencial, y todo porque animales de orejas y largas colas pululaban por allí sin demasiadas tensiones. Y hay una razón de peso para que eso ocurra y que se relaciona directamente con los residentes que alquilan alguna de las centenares de residencias de la monarquía.Si hay algo de lo que no cabe duda durante el reinado de Carlos III es que el monarca está sabiendo cómo explotar más que bien los recursos de la Casa Real para aumentar los ingresos y reducir los costes. Para el hijo de Isabel II, una de las grandes es que la Corona sea una institución útil que no suponga un coste demasiado elevado y que no sea visto como una carga.A lo largo de estos años, Carlos III ha puesto en marcha varias iniciativas orientadas a la reducción de los gastos de la Corona, que a su vez se han traducido también en un aumento de ingresos. Y una de las más interesantes es su «programa de alquiler» en Sandringham. Todas las casas de su propiedad, unas 300, son susceptibles de ser alquiladas.No todo es tan idílico en SandringhamPor ejemplo, no hace mucho se ponía en oferta de alquiler la casa en la que residía el jardinero jefe de la Reina Isabel II, que cuenta con todas las comodidades que se puedan imaginar, incluyendo capacidad para albergar a ocho personas, cuatro dormitorios, tres baños completos, un amplio salón, un comedor, una sala de televisión y una terraza.Ahora hay una plaga que preocupa cada vez más a los residentes en la finca real: son víctimas de una infestación de roedoresPero no todo es tan idílico como suena en los confines de Sandringham. Efectivamente, ahora hay una plaga que preocupa cada vez más a los residentes en la finca real: son víctimas de una infestación de roedores. Y en buena parte tiene que ver con un requisito imprescindible para ocupar una de las casas en alquiler.Prohibidos los gatosLas poblaciones de ratas y ratones se han disparado en los últimos años en el área hasta el punto de que estas plagas están devastando cultivos e invadiendo hogares. Antes de que el expríncipe Andrés se mudara a Marsh Farm, se vio a una empresa de control de plagas trabajando en la propiedad. Sin embargo, no había gatos a la vista para ayudar a cazarlos. La razón: los felinos están prohibidos en esta finca de 8.000 hectáreas.Según se conoce, la prohibición de que los inquilinos tengan gatos en Sandringham se remonta al reinado de Isabel IISegún se conoce, la prohibición de que los inquilinos tengan gatos se remonta al reinado de Isabel II. Si bien su amor por los perros y los caballos es bien conocido, nunca se la ha visto acariciando a un gato, e incluso la revista ‘Country Life’ se atrevió a sugerir en 2015 que la Reina era alérgica. Una información que nunca fue confirmada desde Buckingham Palace y que seguramente ya nunca se sepa..En cualquier caso, esta no es la única razón de la prohibición de gatos en la finca de Sandringham. Al parecer, la decisión se tomó para proteger las poblaciones de aves locales, incluyendo los numerosos faisanes y otras aves de caza criadas por humanos. Por lo tanto, desde 2018, se les pide a los nuevos residentes en la finca que se muden sin gato. Aunque eso signifique ver circular libres y felices a los ratones. Este mismo mes de julio, la prensa británica informaba de una plaga de roedores en la finca real de Sandringham . Ocurría con motivo de la visita de Carlos de Inglaterra y la Reina Camila a la Exposición Floral de la zona residencial, y todo porque animales de orejas y largas colas pululaban por allí sin demasiadas tensiones. Y hay una razón de peso para que eso ocurra y que se relaciona directamente con los residentes que alquilan alguna de las centenares de residencias de la monarquía.Si hay algo de lo que no cabe duda durante el reinado de Carlos III es que el monarca está sabiendo cómo explotar más que bien los recursos de la Casa Real para aumentar los ingresos y reducir los costes. Para el hijo de Isabel II, una de las grandes es que la Corona sea una institución útil que no suponga un coste demasiado elevado y que no sea visto como una carga.A lo largo de estos años, Carlos III ha puesto en marcha varias iniciativas orientadas a la reducción de los gastos de la Corona, que a su vez se han traducido también en un aumento de ingresos. Y una de las más interesantes es su «programa de alquiler» en Sandringham. Todas las casas de su propiedad, unas 300, son susceptibles de ser alquiladas.No todo es tan idílico en SandringhamPor ejemplo, no hace mucho se ponía en oferta de alquiler la casa en la que residía el jardinero jefe de la Reina Isabel II, que cuenta con todas las comodidades que se puedan imaginar, incluyendo capacidad para albergar a ocho personas, cuatro dormitorios, tres baños completos, un amplio salón, un comedor, una sala de televisión y una terraza.Ahora hay una plaga que preocupa cada vez más a los residentes en la finca real: son víctimas de una infestación de roedoresPero no todo es tan idílico como suena en los confines de Sandringham. Efectivamente, ahora hay una plaga que preocupa cada vez más a los residentes en la finca real: son víctimas de una infestación de roedores. Y en buena parte tiene que ver con un requisito imprescindible para ocupar una de las casas en alquiler.Prohibidos los gatosLas poblaciones de ratas y ratones se han disparado en los últimos años en el área hasta el punto de que estas plagas están devastando cultivos e invadiendo hogares. Antes de que el expríncipe Andrés se mudara a Marsh Farm, se vio a una empresa de control de plagas trabajando en la propiedad. Sin embargo, no había gatos a la vista para ayudar a cazarlos. La razón: los felinos están prohibidos en esta finca de 8.000 hectáreas.Según se conoce, la prohibición de que los inquilinos tengan gatos en Sandringham se remonta al reinado de Isabel IISegún se conoce, la prohibición de que los inquilinos tengan gatos se remonta al reinado de Isabel II. Si bien su amor por los perros y los caballos es bien conocido, nunca se la ha visto acariciando a un gato, e incluso la revista ‘Country Life’ se atrevió a sugerir en 2015 que la Reina era alérgica. Una información que nunca fue confirmada desde Buckingham Palace y que seguramente ya nunca se sepa..En cualquier caso, esta no es la única razón de la prohibición de gatos en la finca de Sandringham. Al parecer, la decisión se tomó para proteger las poblaciones de aves locales, incluyendo los numerosos faisanes y otras aves de caza criadas por humanos. Por lo tanto, desde 2018, se les pide a los nuevos residentes en la finca que se muden sin gato. Aunque eso signifique ver circular libres y felices a los ratones. RSS de noticias de gente
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