Durante 25 años, Clément Vandenkerckhove ha vivido al margen de una parte de su propia historia familiar. Ahora, a sus 26 años, su situación ha dado un giro definitivo: el hijo de Lorenzo de Bélgica, hermano menor del Rey Felipe, ya ostenta oficialmente el título de Príncipe de Bélgica, después de que su padre formalizara legalmente la paternidad.El cambio llega casi un año después de que Lorenzo hiciera pública por primera vez su relación de filiación y varios meses después de que ambos acudieran juntos ante el registro civil para completar el reconocimiento legal. Según ha adelantado la prensa belga, este último paso es el que ha permitido que Clément pase a tener el mismo título que los tres hijos que el príncipe tuvo con su esposa, Clara de Bélgica.La historia, que durante años estuvo rodeada de rumores, comenzó a hacerse pública en septiembre de 2025. Entonces, Lorenzo confirmó que era el padre biológico de Clément, nacido en agosto de 2000 fruto de su relación con la modelo y cantante de Flandes, Iris Vandenkerckhove, conocida artísticamente como Wendy Van Wanten. Un año después, aquel reconocimiento público se ha traducido finalmente en un nuevo estatus para el joven.De un secreto familiar a la Casa Real belgaClément nació antes de que Lorenzo se casara con Clara de Bélgica, en abril de 2003. Durante años, la identidad de su padre permaneció en privado e incluso el propio joven negó en 2021 que el príncipe fuera su progenitor durante su intervención en el programa flamenco ‘Het Huis’. La situación cambió radicalmente cuatro años después, cuando Lorenzo decidió confirmar públicamente la paternidad.El siguiente paso llegó en febrero de este año. Padre e hijo acudieron juntos a una administración municipal y firmaron ante un funcionario los documentos que hicieron oficial la filiación. Hasta entonces, las palabras de Lorenzo habían reconocido la relación biológica, pero no tenían todavía el mismo alcance jurídico.La nueva condición de Clément lo sitúa, a efectos del título, junto a Louise, Nicolás y Aymeric, los tres hijos que Lorenzo tiene con la Princesa Clara. La normativa que regula los títulos de la descendencia del Rey Alberto II contempla que los hijos y nietos de su descendencia directa puedan recibir el título de príncipe o princesa de los belgas.Clément mantiene el apellido de su madreConvertirse en príncipe no significa, sin embargo, que Clément vaya a transformar su vida por completo. El joven trabaja en la cocina de un restaurante y reside en Aalter, entre Gante y Brujas, y ha dejado claro que no pretende desprenderse del apellido con el que ha crecido.En una entrevista publicada este mes de agosto, explicó que mantiene una relación cercana con Lorenzo y que su padre está presente en su vida. Ambos, además, comparten una afición muy concreta: los automóviles, un interés que se ha convertido en uno de los puntos de conexión entre los dos.Su apellido materno tiene para él un valor especial. «Sacrificar este nombre de familia sería traicionar todo lo que mi madre ha hecho por mí», ha asegurado Clément, que no contempla sustituir Vandenkerckhove por el apellido dinástico pese a que la legislación le permite hacerlo.Tampoco parece que el título sea para él una cuestión económica. El joven ha explicado que no está especialmente preocupado por las consecuencias relacionadas con la herencia y que su prioridad es consolidar la relación con su padre. La nueva situación sí tiene efectos en el ámbito sucesorio, pero no le incorpora a la línea de sucesión al trono.RedesEl precedente de Delfina de BélgicaLa historia de Clément tiene un precedente especialmente cercano dentro de la propia Familia Real. Se trata de Delfina de Bélgica, hija del Rey Alberto II, que tuvo que emprender durante años una batalla judicial para conseguir que el antiguo monarca reconociera su paternidad. En 2020, finalmente obtuvo también el título de princesa.El paralelismo entre ambos casos resulta evidente: tanto Delfina como Clément nacieron fuera de los matrimonios de sus respectivos padres y tuvieron que esperar años hasta que su filiación quedara reconocida oficialmente. Sin embargo, ninguno de los dos ha pasado a ocupar un puesto en la sucesión de la Corona belga.El título tampoco implica funciones oficiales, rango protocolario ni una asignación económica pública. Clément podrá utilizar el tratamiento de alteza y, en principio, también tendría derecho al apellido dinástico de Sajonia-Coburgo, aunque todo apunta a que seguirá ligado al nombre de su madre.«Quiero vivir una vida normal»Mucho antes de convertirse oficialmente en príncipe, Clément ya había explicado qué esperaba de su relación con la Familia Real. En el documental de VTM en el que reveló públicamente la identidad de su padre, resumió sus aspiraciones de una manera muy alejada de los privilegios que ahora lleva aparejado su nuevo título.Su deseo, según explicó entonces, era sencillamente «tomarse una cerveza con su padre y poder vivir una vida normal». «Mi padre no hizo nada malo, mi madre no hizo nada malo. No quiero oír constantemente: ¿Sabes siquiera quién es tu padre?», añadió en aquella intervención.Ahora, esa parte de su historia ya no es un secreto. Clément Vandenkerckhove ha pasado de ser el hijo cuya existencia permaneció durante décadas fuera del ámbito oficial a formar parte, con título incluido, de la Familia Real belga. Un cambio de nombre y de estatus que llega después de un proceso largo, pero que, por el momento, no parece haber cambiado su manera de entender la vida. Durante 25 años, Clément Vandenkerckhove ha vivido al margen de una parte de su propia historia familiar. Ahora, a sus 26 años, su situación ha dado un giro definitivo: el hijo de Lorenzo de Bélgica, hermano menor del Rey Felipe, ya ostenta oficialmente el título de Príncipe de Bélgica, después de que su padre formalizara legalmente la paternidad.El cambio llega casi un año después de que Lorenzo hiciera pública por primera vez su relación de filiación y varios meses después de que ambos acudieran juntos ante el registro civil para completar el reconocimiento legal. Según ha adelantado la prensa belga, este último paso es el que ha permitido que Clément pase a tener el mismo título que los tres hijos que el príncipe tuvo con su esposa, Clara de Bélgica.La historia, que durante años estuvo rodeada de rumores, comenzó a hacerse pública en septiembre de 2025. Entonces, Lorenzo confirmó que era el padre biológico de Clément, nacido en agosto de 2000 fruto de su relación con la modelo y cantante de Flandes, Iris Vandenkerckhove, conocida artísticamente como Wendy Van Wanten. Un año después, aquel reconocimiento público se ha traducido finalmente en un nuevo estatus para el joven.De un secreto familiar a la Casa Real belgaClément nació antes de que Lorenzo se casara con Clara de Bélgica, en abril de 2003. Durante años, la identidad de su padre permaneció en privado e incluso el propio joven negó en 2021 que el príncipe fuera su progenitor durante su intervención en el programa flamenco ‘Het Huis’. La situación cambió radicalmente cuatro años después, cuando Lorenzo decidió confirmar públicamente la paternidad.El siguiente paso llegó en febrero de este año. Padre e hijo acudieron juntos a una administración municipal y firmaron ante un funcionario los documentos que hicieron oficial la filiación. Hasta entonces, las palabras de Lorenzo habían reconocido la relación biológica, pero no tenían todavía el mismo alcance jurídico.La nueva condición de Clément lo sitúa, a efectos del título, junto a Louise, Nicolás y Aymeric, los tres hijos que Lorenzo tiene con la Princesa Clara. La normativa que regula los títulos de la descendencia del Rey Alberto II contempla que los hijos y nietos de su descendencia directa puedan recibir el título de príncipe o princesa de los belgas.Clément mantiene el apellido de su madreConvertirse en príncipe no significa, sin embargo, que Clément vaya a transformar su vida por completo. El joven trabaja en la cocina de un restaurante y reside en Aalter, entre Gante y Brujas, y ha dejado claro que no pretende desprenderse del apellido con el que ha crecido.En una entrevista publicada este mes de agosto, explicó que mantiene una relación cercana con Lorenzo y que su padre está presente en su vida. Ambos, además, comparten una afición muy concreta: los automóviles, un interés que se ha convertido en uno de los puntos de conexión entre los dos.Su apellido materno tiene para él un valor especial. «Sacrificar este nombre de familia sería traicionar todo lo que mi madre ha hecho por mí», ha asegurado Clément, que no contempla sustituir Vandenkerckhove por el apellido dinástico pese a que la legislación le permite hacerlo.Tampoco parece que el título sea para él una cuestión económica. El joven ha explicado que no está especialmente preocupado por las consecuencias relacionadas con la herencia y que su prioridad es consolidar la relación con su padre. La nueva situación sí tiene efectos en el ámbito sucesorio, pero no le incorpora a la línea de sucesión al trono.RedesEl precedente de Delfina de BélgicaLa historia de Clément tiene un precedente especialmente cercano dentro de la propia Familia Real. Se trata de Delfina de Bélgica, hija del Rey Alberto II, que tuvo que emprender durante años una batalla judicial para conseguir que el antiguo monarca reconociera su paternidad. En 2020, finalmente obtuvo también el título de princesa.El paralelismo entre ambos casos resulta evidente: tanto Delfina como Clément nacieron fuera de los matrimonios de sus respectivos padres y tuvieron que esperar años hasta que su filiación quedara reconocida oficialmente. Sin embargo, ninguno de los dos ha pasado a ocupar un puesto en la sucesión de la Corona belga.El título tampoco implica funciones oficiales, rango protocolario ni una asignación económica pública. Clément podrá utilizar el tratamiento de alteza y, en principio, también tendría derecho al apellido dinástico de Sajonia-Coburgo, aunque todo apunta a que seguirá ligado al nombre de su madre.«Quiero vivir una vida normal»Mucho antes de convertirse oficialmente en príncipe, Clément ya había explicado qué esperaba de su relación con la Familia Real. En el documental de VTM en el que reveló públicamente la identidad de su padre, resumió sus aspiraciones de una manera muy alejada de los privilegios que ahora lleva aparejado su nuevo título.Su deseo, según explicó entonces, era sencillamente «tomarse una cerveza con su padre y poder vivir una vida normal». «Mi padre no hizo nada malo, mi madre no hizo nada malo. No quiero oír constantemente: ¿Sabes siquiera quién es tu padre?», añadió en aquella intervención.Ahora, esa parte de su historia ya no es un secreto. Clément Vandenkerckhove ha pasado de ser el hijo cuya existencia permaneció durante décadas fuera del ámbito oficial a formar parte, con título incluido, de la Familia Real belga. Un cambio de nombre y de estatus que llega después de un proceso largo, pero que, por el momento, no parece haber cambiado su manera de entender la vida.
Durante 25 años, Clément Vandenkerckhove ha vivido al margen de una parte de su propia historia familiar. Ahora, a sus 26 años, su situación ha dado un giro definitivo: el hijo de Lorenzo de Bélgica, hermano menor del Rey Felipe, ya ostenta oficialmente el … título de Príncipe de Bélgica, después de que su padre formalizara legalmente la paternidad.
El cambio llega casi un año después de que Lorenzo hiciera pública por primera vez su relación de filiación y varios meses después de que ambos acudieran juntos ante el registro civil para completar el reconocimiento legal. Según ha adelantado la prensa belga, este último paso es el que ha permitido que Clément pase a tener el mismo título que los tres hijos que el príncipe tuvo con su esposa, Clara de Bélgica.
La historia, que durante años estuvo rodeada de rumores, comenzó a hacerse pública en septiembre de 2025. Entonces, Lorenzo confirmó que era el padre biológico de Clément, nacido en agosto de 2000 fruto de su relación con la modelo y cantante de Flandes, Iris Vandenkerckhove, conocida artísticamente como Wendy Van Wanten. Un año después, aquel reconocimiento público se ha traducido finalmente en un nuevo estatus para el joven.
De un secreto familiar a la Casa Real belga
Clément nació antes de que Lorenzo se casara con Clara de Bélgica, en abril de 2003. Durante años, la identidad de su padre permaneció en privado e incluso el propio joven negó en 2021 que el príncipe fuera su progenitor durante su intervención en el programa flamenco ‘Het Huis’. La situación cambió radicalmente cuatro años después, cuando Lorenzo decidió confirmar públicamente la paternidad.
El siguiente paso llegó en febrero de este año. Padre e hijo acudieron juntos a una administración municipal y firmaron ante un funcionario los documentos que hicieron oficial la filiación. Hasta entonces, las palabras de Lorenzo habían reconocido la relación biológica, pero no tenían todavía el mismo alcance jurídico.
La nueva condición de Clément lo sitúa, a efectos del título, junto a Louise, Nicolás y Aymeric, los tres hijos que Lorenzo tiene con la Princesa Clara. La normativa que regula los títulos de la descendencia del Rey Alberto II contempla que los hijos y nietos de su descendencia directa puedan recibir el título de príncipe o princesa de los belgas.
Clément mantiene el apellido de su madre
Convertirse en príncipe no significa, sin embargo, que Clément vaya a transformar su vida por completo. El joven trabaja en la cocina de un restaurante y reside en Aalter, entre Gante y Brujas, y ha dejado claro que no pretende desprenderse del apellido con el que ha crecido.
En una entrevista publicada este mes de agosto, explicó que mantiene una relación cercana con Lorenzo y que su padre está presente en su vida. Ambos, además, comparten una afición muy concreta: los automóviles, un interés que se ha convertido en uno de los puntos de conexión entre los dos.
Su apellido materno tiene para él un valor especial. «Sacrificar este nombre de familia sería traicionar todo lo que mi madre ha hecho por mí», ha asegurado Clément, que no contempla sustituir Vandenkerckhove por el apellido dinástico pese a que la legislación le permite hacerlo.
Tampoco parece que el título sea para él una cuestión económica. El joven ha explicado que no está especialmente preocupado por las consecuencias relacionadas con la herencia y que su prioridad es consolidar la relación con su padre. La nueva situación sí tiene efectos en el ámbito sucesorio, pero no le incorpora a la línea de sucesión al trono.

El precedente de Delfina de Bélgica
La historia de Clément tiene un precedente especialmente cercano dentro de la propia Familia Real. Se trata de Delfina de Bélgica, hija del Rey Alberto II, que tuvo que emprender durante años una batalla judicial para conseguir que el antiguo monarca reconociera su paternidad. En 2020, finalmente obtuvo también el título de princesa.
El paralelismo entre ambos casos resulta evidente: tanto Delfina como Clément nacieron fuera de los matrimonios de sus respectivos padres y tuvieron que esperar años hasta que su filiación quedara reconocida oficialmente. Sin embargo, ninguno de los dos ha pasado a ocupar un puesto en la sucesión de la Corona belga.
El título tampoco implica funciones oficiales, rango protocolario ni una asignación económica pública. Clément podrá utilizar el tratamiento de alteza y, en principio, también tendría derecho al apellido dinástico de Sajonia-Coburgo, aunque todo apunta a que seguirá ligado al nombre de su madre.
«Quiero vivir una vida normal»
Mucho antes de convertirse oficialmente en príncipe, Clément ya había explicado qué esperaba de su relación con la Familia Real. En el documental de VTM en el que reveló públicamente la identidad de su padre, resumió sus aspiraciones de una manera muy alejada de los privilegios que ahora lleva aparejado su nuevo título.
Su deseo, según explicó entonces, era sencillamente «tomarse una cerveza con su padre y poder vivir una vida normal». «Mi padre no hizo nada malo, mi madre no hizo nada malo. No quiero oír constantemente: ¿Sabes siquiera quién es tu padre?», añadió en aquella intervención.
Ahora, esa parte de su historia ya no es un secreto. Clément Vandenkerckhove ha pasado de ser el hijo cuya existencia permaneció durante décadas fuera del ámbito oficial a formar parte, con título incluido, de la Familia Real belga. Un cambio de nombre y de estatus que llega después de un proceso largo, pero que, por el momento, no parece haber cambiado su manera de entender la vida.
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