Una sesión tipo en un centro residencial con cinco usuarios puede empezar con el profesional sincronizando con una tablet todos los dispositivos. Primero les lleva de viaje a Venecia, una experiencia motivadora. Después, realizan una pequeña actividad de memoria a corto plazo , sobre lo que se les ha ido hablando, sin gafas. Entonces vuelven a ponerse las gafas y llevan a cabo una actividad más específica de estimulación cognitiva, por ejemplo haciendo la compra en un supermercado, memorizando una lista de alimentos, comprando los diferentes productos y pagando al final. Así relata Jorge Maylin Larruy, CEO de la compañía Oroi, el desarrollo de una sesión de realidad virtual con fines terapéuticos.La realidad virtual (RV), aumentada (RA) o mixta han traspasado el mundo de los juegos para convertirse en una herramienta innovadora en el ámbito de la sanidad en general, y de la geriatría en particular. Gracias a gafas especiales y entornos digitales inmersivos se pueden mejorar la estimulación cognitiva (activación de la memoria y la orientación y desarrollo de la orientación espacial), el estado anímico (reducción de la ansiedad, la depresión y la sensación de soledad) y buscar la rehabilitación motora (con ejercicios de movilidad y equilibrio).Las patologías para las que resultan más convenientes estas tecnologías terapéuticas son las enfermedades neurodegenerativas como el párkinson , pacientes que han sufrido un ictus o aquellos que padecen dolor crónico y/o precisan rehabilitación. Es una tecnología muy desarrollada en España, tanto en la sanidad pública como en la privada. Nuestro país es referente europeo en el uso de terapias con tecnologías inmersivas para el envejecimiento activo y la neurorrehabilitación. La realidad virtual puede lograrse sin visores individuales, con experiencias inmersivas, especialmente adecuada para ancianos con demencia avanzada o fragilidad, que rechazan ponerse cascos o gafas.Vivir experienciasOroi es una plataforma diseñada para hospitales, residencias o centros de día, que puede utilizarse además en servicios de asistencia a domicilio y de teleasistencia, con el dispositivo en el propio hogar del paciente. ¿Y cómo se logra el bienestar emocional con esta plataforma? Con la terapia Oroi Wellbeing, «viviendo experiencias que por limitaciones de edad no se pueden experimentar: visitar ciudades, el pueblo natal, museos, entornos naturales», indica Maylin.Con Oroi Cognitive se simulan actividades de la vida cotidiana, dice: «Por ejemplo, el entrenamiento de hacer la compra en un mercado u orientarse en la ciudad tiene una mayor transferencia a la vida real, se puede hacer luego en el día a día». La tecnología hand tracking, de Oroi Resort, permite que las personas interactúen con el mundo virtual mediante sus propias manos, de forma similar a cómo lo harían en la vida real. Finalmente, con Oroi Fit se une la realidad virtual con pedales (cinesiterapia), lo que «fomenta el ejercicio físico» mientras el usuario simula un paseo en bicicleta por paisajes reales.Con un software propio, su tecnología se usa en más de 800 centros de todo el mundo: aparte de España está presente en Francia, República Checa, EE.UU., Australia…Dynamics VR es una solución de realidad virtual aplicada a sesiones clínicas de rehabilitación. La plataforma tecnológica utiliza la gamificación inmersiva para agilizar la recuperación física y neurológica y la motora. La compañía nació en 2021. El impulso inicial surgió durante la pandemia, ante la necesidad de tratar a pacientes a domicilio mediante realidad virtual.Inicialmente se centraron en patologías musculoesqueléticas y posteriormente ampliaron su actividad hacia un ámbito más clínico. «Nuestro objetivo era automatizar partes del tratamiento, disminuir el tiempo de rehabilitación e incrementar las capacidades asistenciales en las áreas de los hospitales», señala Carlos Guerra Nieto, el CEO.Dynamics VR desarrolló con posterioridad terapias digitales para patologías neurológicas , especialmente para pacientes que han sufrido ictus, con participación de hospitales y universidades españolas. Guerra presume de resultados clínicos y optimización: «Hemos demostrado científicamente una disminución en el tiempo de tratamiento del 29% con respecto al grupo de realidad virtual y del 40% con respecto al histórico de una mutua laboral». El paciente utiliza las gafas y el profesional controla el tratamiento desde un ordenador. La plataforma, con software propio, permite evaluar el rango de movimiento, realizar determinados test, prescribir ejercicios y modificar las tareas en tiempo real. Hay sesiones específicas que puede diseñar el terapeuta y, además, programas automatizados que evolucionan según el progreso del paciente. Los resultados quedan registrados y pueden incorporarse a la historia clínica.Dynamics VR es una solución de realidad virtual y gamificación aplicada a la rehabiitaciónLas terapias trabajan simultáneamente capacidades que se deterioran con la edad. «Se desarrollan tareas que implican una parte motora y una cognitiva, de toma de decisiones, memoria, motricidad fina o la postura o el equilibrio», detalla. Defiende el CEO de Dynamics VR la gamificación como herramienta terapéutica porque «aporta el incremento de la motivación por parte del paciente para generar adherencia a la terapia». «También genera un aprendizaje motor superior porque están implicadas áreas emocionales del cerebro que mejoran el proceso de rehabilitación física y cognitiva», añade.Dentro de la expansión internacional, la plataforma se ha vendido en España, Portugal e Italia y en varios países latinoamericanos –México, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay y Venezuela–. Su siguiente objetivo es crecer en Alemania y Austria a partir de 2027. «El foco está puesto en hospitales y mutuas laborales», afirma Guerra.Rehametrics integra en una única plataforma rehabilitación física, cognitiva y ocupacional, con un diseño que evita los sensores colocados en el cuerpo y los mandos para que los usuarios puedan interactuar directamente con el movimiento natural de sus extremidades o con una tablet táctil de pantalla grande. «El objetivo es seguir lo que nos muestra la evidencia científica: encontrar la dificultad óptima que saca al usuario de su zona de confort, pero no demasiado como para frustrarlo, ni tan poco como para que deje de ser motivante», expone Pablo Gagliardo, director comercial de la compañía, para quien esta tecnología presenta unas ventajas específicas en geriatría , pues «permite aumentar el número de repeticiones» de forma correcta sin necesidad de colocar sensores, cables ni mandos.Beneficios tangiblesCada una de las modalidades tiene sus beneficios concretos, aclara: en la realidad aumentada, se pueden «trabajar equilibrio o coordinación sin interferencias con el movimiento natural, sin necesidad de gafas, sin vestimenta técnica ni accesorios»; en la mixta, que es un paso intermedio, el paciente usa gafas, pero continúa viendo al terapeuta y su entorno real, pues «se busca seguir completando las tareas de terapia de rehabilitación antes de entrar a un entorno totalmente inmersivo y que también es bastante útil para los distintos usuarios»; y, por último, en la inmersiva, «se realizan actividades de forma segura, sobre todo eliminando distractores externos». La visión artificial registra el movimiento de manera natural, ahorrando tiempo de calibración y facilitando el trabajo de equilibrio, coordinación y rango articular. Además, emplean «redes neuronales para reconocer el movimiento en tiempo real», comenta. «Y el uso de datos está estrictamente regulado», apunta.Rehametrics integra en una única plataforma rehabilitación física, cognitiva y ocupacionalRehametrics lleva casi diez años dedicado al desarrollo de software clínico para rehabilitación con el enfoque de digitalizar las sesiones para facilitar el trabajo multidisciplinar y cuantificación de los datos. «Medimos todo –declara Gagliardo–: rangos articulares, velocidad de movimiento, cuánto puedes levantar el pie del suelo, cuántos pasos puedes dar, cómo se desplaza el centro de gravedad, lo que facilita el seguimiento clínico de los usuarios». Su modelo está implantado en más de 500 centros y se exporta a unos 15 países en Europa, Iberoamérica y Asia. Una sesión tipo en un centro residencial con cinco usuarios puede empezar con el profesional sincronizando con una tablet todos los dispositivos. Primero les lleva de viaje a Venecia, una experiencia motivadora. Después, realizan una pequeña actividad de memoria a corto plazo , sobre lo que se les ha ido hablando, sin gafas. Entonces vuelven a ponerse las gafas y llevan a cabo una actividad más específica de estimulación cognitiva, por ejemplo haciendo la compra en un supermercado, memorizando una lista de alimentos, comprando los diferentes productos y pagando al final. Así relata Jorge Maylin Larruy, CEO de la compañía Oroi, el desarrollo de una sesión de realidad virtual con fines terapéuticos.La realidad virtual (RV), aumentada (RA) o mixta han traspasado el mundo de los juegos para convertirse en una herramienta innovadora en el ámbito de la sanidad en general, y de la geriatría en particular. Gracias a gafas especiales y entornos digitales inmersivos se pueden mejorar la estimulación cognitiva (activación de la memoria y la orientación y desarrollo de la orientación espacial), el estado anímico (reducción de la ansiedad, la depresión y la sensación de soledad) y buscar la rehabilitación motora (con ejercicios de movilidad y equilibrio).Las patologías para las que resultan más convenientes estas tecnologías terapéuticas son las enfermedades neurodegenerativas como el párkinson , pacientes que han sufrido un ictus o aquellos que padecen dolor crónico y/o precisan rehabilitación. Es una tecnología muy desarrollada en España, tanto en la sanidad pública como en la privada. Nuestro país es referente europeo en el uso de terapias con tecnologías inmersivas para el envejecimiento activo y la neurorrehabilitación. La realidad virtual puede lograrse sin visores individuales, con experiencias inmersivas, especialmente adecuada para ancianos con demencia avanzada o fragilidad, que rechazan ponerse cascos o gafas.Vivir experienciasOroi es una plataforma diseñada para hospitales, residencias o centros de día, que puede utilizarse además en servicios de asistencia a domicilio y de teleasistencia, con el dispositivo en el propio hogar del paciente. ¿Y cómo se logra el bienestar emocional con esta plataforma? Con la terapia Oroi Wellbeing, «viviendo experiencias que por limitaciones de edad no se pueden experimentar: visitar ciudades, el pueblo natal, museos, entornos naturales», indica Maylin.Con Oroi Cognitive se simulan actividades de la vida cotidiana, dice: «Por ejemplo, el entrenamiento de hacer la compra en un mercado u orientarse en la ciudad tiene una mayor transferencia a la vida real, se puede hacer luego en el día a día». La tecnología hand tracking, de Oroi Resort, permite que las personas interactúen con el mundo virtual mediante sus propias manos, de forma similar a cómo lo harían en la vida real. Finalmente, con Oroi Fit se une la realidad virtual con pedales (cinesiterapia), lo que «fomenta el ejercicio físico» mientras el usuario simula un paseo en bicicleta por paisajes reales.Con un software propio, su tecnología se usa en más de 800 centros de todo el mundo: aparte de España está presente en Francia, República Checa, EE.UU., Australia…Dynamics VR es una solución de realidad virtual aplicada a sesiones clínicas de rehabilitación. La plataforma tecnológica utiliza la gamificación inmersiva para agilizar la recuperación física y neurológica y la motora. La compañía nació en 2021. El impulso inicial surgió durante la pandemia, ante la necesidad de tratar a pacientes a domicilio mediante realidad virtual.Inicialmente se centraron en patologías musculoesqueléticas y posteriormente ampliaron su actividad hacia un ámbito más clínico. «Nuestro objetivo era automatizar partes del tratamiento, disminuir el tiempo de rehabilitación e incrementar las capacidades asistenciales en las áreas de los hospitales», señala Carlos Guerra Nieto, el CEO.Dynamics VR desarrolló con posterioridad terapias digitales para patologías neurológicas , especialmente para pacientes que han sufrido ictus, con participación de hospitales y universidades españolas. Guerra presume de resultados clínicos y optimización: «Hemos demostrado científicamente una disminución en el tiempo de tratamiento del 29% con respecto al grupo de realidad virtual y del 40% con respecto al histórico de una mutua laboral». El paciente utiliza las gafas y el profesional controla el tratamiento desde un ordenador. La plataforma, con software propio, permite evaluar el rango de movimiento, realizar determinados test, prescribir ejercicios y modificar las tareas en tiempo real. Hay sesiones específicas que puede diseñar el terapeuta y, además, programas automatizados que evolucionan según el progreso del paciente. Los resultados quedan registrados y pueden incorporarse a la historia clínica.Dynamics VR es una solución de realidad virtual y gamificación aplicada a la rehabiitaciónLas terapias trabajan simultáneamente capacidades que se deterioran con la edad. «Se desarrollan tareas que implican una parte motora y una cognitiva, de toma de decisiones, memoria, motricidad fina o la postura o el equilibrio», detalla. Defiende el CEO de Dynamics VR la gamificación como herramienta terapéutica porque «aporta el incremento de la motivación por parte del paciente para generar adherencia a la terapia». «También genera un aprendizaje motor superior porque están implicadas áreas emocionales del cerebro que mejoran el proceso de rehabilitación física y cognitiva», añade.Dentro de la expansión internacional, la plataforma se ha vendido en España, Portugal e Italia y en varios países latinoamericanos –México, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay y Venezuela–. Su siguiente objetivo es crecer en Alemania y Austria a partir de 2027. «El foco está puesto en hospitales y mutuas laborales», afirma Guerra.Rehametrics integra en una única plataforma rehabilitación física, cognitiva y ocupacional, con un diseño que evita los sensores colocados en el cuerpo y los mandos para que los usuarios puedan interactuar directamente con el movimiento natural de sus extremidades o con una tablet táctil de pantalla grande. «El objetivo es seguir lo que nos muestra la evidencia científica: encontrar la dificultad óptima que saca al usuario de su zona de confort, pero no demasiado como para frustrarlo, ni tan poco como para que deje de ser motivante», expone Pablo Gagliardo, director comercial de la compañía, para quien esta tecnología presenta unas ventajas específicas en geriatría , pues «permite aumentar el número de repeticiones» de forma correcta sin necesidad de colocar sensores, cables ni mandos.Beneficios tangiblesCada una de las modalidades tiene sus beneficios concretos, aclara: en la realidad aumentada, se pueden «trabajar equilibrio o coordinación sin interferencias con el movimiento natural, sin necesidad de gafas, sin vestimenta técnica ni accesorios»; en la mixta, que es un paso intermedio, el paciente usa gafas, pero continúa viendo al terapeuta y su entorno real, pues «se busca seguir completando las tareas de terapia de rehabilitación antes de entrar a un entorno totalmente inmersivo y que también es bastante útil para los distintos usuarios»; y, por último, en la inmersiva, «se realizan actividades de forma segura, sobre todo eliminando distractores externos». La visión artificial registra el movimiento de manera natural, ahorrando tiempo de calibración y facilitando el trabajo de equilibrio, coordinación y rango articular. Además, emplean «redes neuronales para reconocer el movimiento en tiempo real», comenta. «Y el uso de datos está estrictamente regulado», apunta.Rehametrics integra en una única plataforma rehabilitación física, cognitiva y ocupacionalRehametrics lleva casi diez años dedicado al desarrollo de software clínico para rehabilitación con el enfoque de digitalizar las sesiones para facilitar el trabajo multidisciplinar y cuantificación de los datos. «Medimos todo –declara Gagliardo–: rangos articulares, velocidad de movimiento, cuánto puedes levantar el pie del suelo, cuántos pasos puedes dar, cómo se desplaza el centro de gravedad, lo que facilita el seguimiento clínico de los usuarios». Su modelo está implantado en más de 500 centros y se exporta a unos 15 países en Europa, Iberoamérica y Asia.
Una sesión tipo en un centro residencial con cinco usuarios puede empezar con el profesional sincronizando con una tablet todos los dispositivos. Primero les lleva de viaje a Venecia, una experiencia motivadora. Después, realizan una pequeña actividad de memoria a corto plazo, sobre lo … que se les ha ido hablando, sin gafas. Entonces vuelven a ponerse las gafas y llevan a cabo una actividad más específica de estimulación cognitiva, por ejemplo haciendo la compra en un supermercado, memorizando una lista de alimentos, comprando los diferentes productos y pagando al final. Así relata Jorge Maylin Larruy, CEO de la compañía Oroi, el desarrollo de una sesión de realidad virtual con fines terapéuticos.
La realidad virtual (RV), aumentada (RA) o mixta han traspasado el mundo de los juegos para convertirse en una herramienta innovadora en el ámbito de la sanidad en general, y de la geriatría en particular. Gracias a gafas especiales y entornos digitales inmersivos se pueden mejorar la estimulación cognitiva (activación de la memoria y la orientación y desarrollo de la orientación espacial), el estado anímico (reducción de la ansiedad, la depresión y la sensación de soledad) y buscar la rehabilitación motora (con ejercicios de movilidad y equilibrio).
Las patologías para las que resultan más convenientes estas tecnologías terapéuticas son las enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, pacientes que han sufrido un ictus o aquellos que padecen dolor crónico y/o precisan rehabilitación. Es una tecnología muy desarrollada en España, tanto en la sanidad pública como en la privada. Nuestro país es referente europeo en el uso de terapias con tecnologías inmersivas para el envejecimiento activo y la neurorrehabilitación. La realidad virtual puede lograrse sin visores individuales, con experiencias inmersivas, especialmente adecuada para ancianos con demencia avanzada o fragilidad, que rechazan ponerse cascos o gafas.
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Vivir experiencias
Oroi es una plataforma diseñada para hospitales, residencias o centros de día, que puede utilizarse además en servicios de asistencia a domicilio y de teleasistencia, con el dispositivo en el propio hogar del paciente. ¿Y cómo se logra el bienestar emocional con esta plataforma? Con la terapia Oroi Wellbeing, «viviendo experiencias que por limitaciones de edad no se pueden experimentar: visitar ciudades, el pueblo natal, museos, entornos naturales», indica Maylin.
Con Oroi Cognitive se simulan actividades de la vida cotidiana, dice: «Por ejemplo, el entrenamiento de hacer la compra en un mercado u orientarse en la ciudad tiene una mayor transferencia a la vida real, se puede hacer luego en el día a día». La tecnología hand tracking, de Oroi Resort, permite que las personas interactúen con el mundo virtual mediante sus propias manos, de forma similar a cómo lo harían en la vida real. Finalmente, con Oroi Fit se une la realidad virtual con pedales (cinesiterapia), lo que «fomenta el ejercicio físico» mientras el usuario simula un paseo en bicicleta por paisajes reales.
Con un software propio, su tecnología se usa en más de 800 centros de todo el mundo: aparte de España está presente en Francia, República Checa, EE.UU., Australia…
Dynamics VR es una solución de realidad virtual aplicada a sesiones clínicas de rehabilitación. La plataforma tecnológica utiliza la gamificación inmersiva para agilizar la recuperación física y neurológica y la motora. La compañía nació en 2021. El impulso inicial surgió durante la pandemia, ante la necesidad de tratar a pacientes a domicilio mediante realidad virtual.
Inicialmente se centraron en patologías musculoesqueléticas y posteriormente ampliaron su actividad hacia un ámbito más clínico. «Nuestro objetivo era automatizar partes del tratamiento, disminuir el tiempo de rehabilitación e incrementar las capacidades asistenciales en las áreas de los hospitales», señala Carlos Guerra Nieto, el CEO.
Dynamics VR desarrolló con posterioridad terapias digitales para patologías neurológicas, especialmente para pacientes que han sufrido ictus, con participación de hospitales y universidades españolas. Guerra presume de resultados clínicos y optimización: «Hemos demostrado científicamente una disminución en el tiempo de tratamiento del 29% con respecto al grupo de realidad virtual y del 40% con respecto al histórico de una mutua laboral». El paciente utiliza las gafas y el profesional controla el tratamiento desde un ordenador. La plataforma, con software propio, permite evaluar el rango de movimiento, realizar determinados test, prescribir ejercicios y modificar las tareas en tiempo real. Hay sesiones específicas que puede diseñar el terapeuta y, además, programas automatizados que evolucionan según el progreso del paciente. Los resultados quedan registrados y pueden incorporarse a la historia clínica.

Las terapias trabajan simultáneamente capacidades que se deterioran con la edad. «Se desarrollan tareas que implican una parte motora y una cognitiva, de toma de decisiones, memoria, motricidad fina o la postura o el equilibrio», detalla. Defiende el CEO de Dynamics VR la gamificación como herramienta terapéutica porque «aporta el incremento de la motivación por parte del paciente para generar adherencia a la terapia». «También genera un aprendizaje motor superior porque están implicadas áreas emocionales del cerebro que mejoran el proceso de rehabilitación física y cognitiva», añade.
Dentro de la expansión internacional, la plataforma se ha vendido en España, Portugal e Italia y en varios países latinoamericanos –México, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay y Venezuela–. Su siguiente objetivo es crecer en Alemania y Austria a partir de 2027. «El foco está puesto en hospitales y mutuas laborales», afirma Guerra.
Rehametrics integra en una única plataforma rehabilitación física, cognitiva y ocupacional, con un diseño que evita los sensores colocados en el cuerpo y los mandos para que los usuarios puedan interactuar directamente con el movimiento natural de sus extremidades o con una tablet táctil de pantalla grande. «El objetivo es seguir lo que nos muestra la evidencia científica: encontrar la dificultad óptima que saca al usuario de su zona de confort, pero no demasiado como para frustrarlo, ni tan poco como para que deje de ser motivante», expone Pablo Gagliardo, director comercial de la compañía, para quien esta tecnología presenta unas ventajas específicas en geriatría, pues «permite aumentar el número de repeticiones» de forma correcta sin necesidad de colocar sensores, cables ni mandos.
Beneficios tangibles
Cada una de las modalidades tiene sus beneficios concretos, aclara: en la realidad aumentada, se pueden «trabajar equilibrio o coordinación sin interferencias con el movimiento natural, sin necesidad de gafas, sin vestimenta técnica ni accesorios»; en la mixta, que es un paso intermedio, el paciente usa gafas, pero continúa viendo al terapeuta y su entorno real, pues «se busca seguir completando las tareas de terapia de rehabilitación antes de entrar a un entorno totalmente inmersivo y que también es bastante útil para los distintos usuarios»; y, por último, en la inmersiva, «se realizan actividades de forma segura, sobre todo eliminando distractores externos». La visión artificial registra el movimiento de manera natural, ahorrando tiempo de calibración y facilitando el trabajo de equilibrio, coordinación y rango articular. Además, emplean «redes neuronales para reconocer el movimiento en tiempo real», comenta. «Y el uso de datos está estrictamente regulado», apunta.

Rehametrics lleva casi diez años dedicado al desarrollo de software clínico para rehabilitación con el enfoque de digitalizar las sesiones para facilitar el trabajo multidisciplinar y cuantificación de los datos. «Medimos todo –declara Gagliardo–: rangos articulares, velocidad de movimiento, cuánto puedes levantar el pie del suelo, cuántos pasos puedes dar, cómo se desplaza el centro de gravedad, lo que facilita el seguimiento clínico de los usuarios». Su modelo está implantado en más de 500 centros y se exporta a unos 15 países en Europa, Iberoamérica y Asia.
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