
El plan piloto impulsado por el Departamento de Educación de Cataluña para introducir agentes de los Mossos en los institutos para reducir la conflictividad agoniza ya a pocos días de su puesta en marcha. De los 14 centros educativos que inicialmente se incluían en la prueba, una decena habrían votado salir de la prueba, de modo que apenas quedarían cuatro, de los cuales uno se añadió posteriormente.
Una decena de los 14 centros previstos ha votado abandonar la prueba, que el Govern continúa defendiendo
Una decena de los 14 centros previstos ha votado abandonar la prueba, sobre la que la consejera Esther Niubó dará explicaciones este martes en el Parlament


El plan piloto impulsado por el Departamento de Educación de Cataluña para introducir agentes de los Mossos en los institutos para reducir la conflictividad agoniza ya a pocos días de su puesta en marcha. De los 14 centros educativos que inicialmente se incluían en la prueba, una decena habrían votado salir de la prueba, de modo que apenas quedarían cuatro, de los cuales uno se añadió posteriormente.
La iniciativa, avanzada por este diario, planteaba desplegar media docena de agentes en 14 centros, todos ellos institutos —aunque dos son institutos escuela y dos centros de FP— ubicados en L’Hospitalet, El Prat, Sabadell y varios de las zonas de Vic, Urgell y el Aran. La idea es que los agentes, que irán de paisano y sin arma, estén de forma estable en los institutos y colaboren con los equipos directivos para promover políticas de prevención y mediación de conflictos, y mejorar así la convivencia.
El plan despertó una fuerte oposición de los profesores de la mayoría de centros afectados, en un momento álgido del conflicto educativo. Muchos de los institutos optaron por celebrar claustros extraordinarios para pedir salir de la prueba, ya que no se les había consultado previamente si querían participar en ella. En algunos casos, las direcciones optaron por la renuncia al tener la mayoría del claustro en contra. Con todo, en los últimos días se han añadido a esta opción el instituto de Vic y el de Aran, según explican fuentes de los centros. En el caso de Vic, la opinión del profesorado está bastante polarizada -aunque la opción de la retirada fue más numerosa- y la dirección optó por una vía intermedia: asegura que se mantiene dentro de la prueba, pero el agente no estará de forma estable en el centro, solo acudirá cuando se le requiera, cosa que en la práctica significa que no aplica los principios que constituyen el plan.
Uno de los aspectos más criticados al Govern es la opacidad respecto a este plan. De hecho, Educación no tenía intención de hablar de la iniciativa hasta meses después de su puesta en marcha y realizar una evaluación de la misma. Esto rompe la forma de hacer habitual del Departamento, que acostumbra a presentar —algunas ocasiones, varias veces— pruebas piloto menos polémicas, como las del refuerzo de las matemáticas, la comprensión lectora o de acogida a los nuevos profesores.
Ni Educación ni Mossos dan detalles de la situación en que se encuentra el plan. El Govern siempre ha defendido que se trata de una prueba “voluntaria”. La consejera de Educación tendrá que dar explicaciones sobre esta prueba ante la comisión del Parlament este martes, así como también de la infiltración de dos agentes en una asamblea docente, aunque sobre este tema la consejera de Interior, Nuria Parlon ya pidió disculpas la semana pasada.
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