El PP y Vox, que cogobiernan Alcalá de Henares (más de 200.000 habitantes), han intentado ganar tiempo este viernes ante la doble acusación de acoso laboral y sexual firmada por dos funcionarios contra Víctor Acosta, el portavoz ultra en el municipio y segundo teniente de alcalde en el Consistorio. Así, durante la reunión de la junta de portavoces convocada a petición del PSOE, y según la oposición, Judith Piquet (PP), la alcaldesa del municipio, se ha negado a tomar medida alguna con el argumento de, supuestamente, desconocer los hechos, defender la presunción de inocencia y la excusa de que el juez no ha decidido aún si admite a trámite la querella. Acosta, por su parte, no ha acudido a una cita mantenida a puerta cerrada. El PP no había dado su versión de lo ocurrido en el momento de publicación de este artículo.
La alcaldesa Piquet, según la oposición, aduce que no toma ninguna medida contra su segundo teniente de alcalde porque la denuncia no está admitida a trámite
El PP y Vox, que cogobiernan Alcalá de Henares (más de 200.000 habitantes), han intentado ganar tiempo este viernes ante la doble acusación de acoso laboral y sexual firmada por dos funcionarios contra Víctor Acosta, el portavoz ultra en el municipio y segundo teniente de alcalde en el Consistorio. Así, durante la reunión de la junta de portavoces convocada a petición del PSOE, y según la oposición, Judith Piquet (PP), la alcaldesa del municipio, se ha negado a tomar medida alguna con el argumento de, supuestamente, desconocer los hechos, defender la presunción de inocencia y la excusa de que el juez no ha decidido aún si admite a trámite la querella. Acosta, por su parte, no ha acudido a una cita mantenida a puerta cerrada. El PP no había dado su versión de lo ocurrido en el momento de publicación de este artículo.
“Ante cualquier situación de conflicto, la obligación de la alcaldesa es impedir que ese conflicto se pueda reproducir”, ha sostenido el exalcalde y líder del PSOE local, Javier Rodríguez Palacios. “A día de hoy, el denunciado podría exigir compartir espacio con la denunciante”, ha abundado sobre el segundo teniente de alcalde y los funcionarios de la intervención y los servicios jurídicos que le han denunciado. “Se hace ineludible la retirada de las competencias (del segundo teniente de alcalde). Además, que la alcaldesa haya negado haber impulsado medida preventiva alguna para proteger a la trabajadora denunciante es inadmisible”, ha añadido. Y ha rematado: “Víctor Acosta no puede seguir un minuto más representando a los vecinos y vecinas de Alcalá en esta situación”.
En la misma línea se ha expresado Rosa Romero, la portavoz de Más Madrid. “Lo más importante ahora mismo es activar medidas antiacoso para proteger a las personas denunciantes trabajadoras del Ayuntamiento, algo que es necesario y perfectamente compatible con dejar trabajar a la Justicia”, ha dicho. “Proteger a quien denuncia es perfectamente compatible con el respeto a la presunción de inocencia y a las garantías judiciales”, ha añadido. Y ha recordado: “Vox ha pedido la dimisión del alcalde de Móstoles (Manuel Bautista), también denunciado por acoso sexual y laboral”.
Por su parte, el PP viene explicando su decisión de no retirarle las competencias de la segunda tenencia de alcaldía a Acosta con la máxima acidez.
Así, los conservadores señalan a través de un portavoz que están actuando “con el mismo criterio garantista que durante años han defendido el PSOE y sus socios”. E ironizan: “Vamos a seguir la doctrina Rufián que tanto le gusta al señor Rodríguez Palacios y a la señora Rosa Romero: no actuar políticamente hasta que exista una sentencia firme. Resulta curioso ver cómo quienes en el Congreso y en la política nacional piden prudencia, garantías y respeto a la presunción de inocencia de Zapatero, Koldo, Ábalos, Begoña y Cerdán, ahora exigen condenas anticipadas y decisiones sumarísimas en la política local”.
A este punto se ha llegado después de que el lunes se conociera que dos funcionarios del Ayuntamiento han denunciado a Acosta por la presunta comisión de los delitos de acoso laboral, acoso sexual, amenazas y revelación de secretos. Eso ha provocado un terremoto en este ayuntamiento madrileño, donde el voto está muy fragmentado, y cualquier polémica puede inclinar la balanza con las elecciones municipales de mayo de 2027 ya en el horizonte. Al tiempo, la polémica está tensionando la vida interna de un Consistorio en el que las denuncias cruzadas y los choques judiciales ya estaban a la orden del día.
Sirva como ejemplo una escena vivida el jueves, durante un minuto de silencio convocado contra la violencia machista. Tras la pancarta institucional se colocó el PP. A su lado, los concejales de Vox, con Acosta a la cabeza y con sus propios carteles, con los que intentan equiparar la violencia ejercida contra las mujeres por el hecho de ser mujeres con cualquier otro tipo de violencia. Y enfrente, la izquierda (PSOE y Más Madrid) y los sindicatos. Una fotografía de la distancia irreconciliable que separa al gobierno y a la oposición ahora mismo en Alcalá de Henares.
