Naomi Klein estableció en un popular ensayo de 2007 las líneas maestras de lo que llamó “la doctrina del shock”. El poder aprovecha el aturdimiento que provoca una crisis para introducir cambios que en condiciones normales encontrarían mayores resistencias. La reacción del Real Madrid a la pelea de Tchouameni y Valverde que el jueves terminó con el uruguayo en el hospital tiene algo de ese aprovechamiento de la circunstancia traumática para tratar de reconducir la deriva de desintegración del vestuario.
El club impone a los futbolistas las multas más altas de su historia tras resolver sus expedientes en menos de 24 horas
Naomi Klein estableció en un popular ensayo de 2007 las líneas maestras de lo que llamó “la doctrina del shock”. El poder aprovecha el aturdimiento que provoca una crisis para introducir cambios que en condiciones normales encontrarían mayores resistencias. La reacción del Real Madrid a la pelea de Tchouameni y Valverde que el jueves terminó con el uruguayo en el hospital tiene algo de ese aprovechamiento de la circunstancia traumática para tratar de reconducir la deriva de desintegración del vestuario.
Poco más de 24 horas después de la pelea, el club anunció este viernes por la tarde sendas multas de 500.000 euros, las mayores de su historia. También se trata de la única ocasión en la que el Madrid ha hecho pública la resolución de un expediente disciplinario en las presidencias de Florentino Pérez.
El desenlace se conoció después de que los futbolistas comparecieran ante el instructor del expediente, donde aparentemente se reconciliaron. “Los jugadores han mostrado su total arrepentimiento por lo sucedido y se han disculpado entre ellos”, dice el comunicado del club. “Han trasladado sus disculpas al club, a sus compañeros, al cuerpo técnico y a la afición, y ambos se han puesto a disposición del Real Madrid para aceptar la sanción que el club estimara oportuna”. Medio millón de euros. Caso cerrado.
El club veía necesario un castigo ejemplar con el que empezar a enderezar un vestuario en desintegración, con futbolistas que llevan meses sin hablarse, con un grupo enfrentado al técnico y con los estándares profesionales a la baja. Las peleas del miércoles y el jueves fueron síntomas que alertaron de la profundidad de la fractura. Pero no solo.
Varias fuentes internas reconocen que además del incidente en sí les preocupa la cantidad de detalles íntimos que han trascendido en los últimos meses. El episodio de la pelea también lo toman como síntoma de la proliferación de fugas que tanto les inquieta, después de años manteniendo un entorno hermético alrededor del equipo y de la institución. Creen que si la maquinaria hubiera funcionado como antaño las peleas no habrían transcendido. O no lo habrían hecho minutos después de producirse. Consideran que hay varias personas dentro que buscan hacer daño al club y a su presidente, Florentino Pérez, difundiendo intimidades del primer equipo.
La reacción al caso de las peleas, con publicidad y contundencia en las sanciones, busca también provocar un cambio en este proceder. Han hecho saber al grupo que rastrean las filtraciones para tener identificados a los autores.
Tras la sacudida de encontrarse al segundo capitán conmocionado y ensangrentado, el Madrid ha tratado de pasar página a toda velocidad y regresar cuanto antes a la vieja rutina. Este viernes volvieron todos a la ciudad deportiva, salvo Valverde, a quien se ha prescrito entre 10 y 14 de días de reposo por el traumatismo creanoencefálico sufrido cuando se golpeó con una mesa en el fragor de la disputa.
El resto de sus compañeros se presentaron como siempre en Valdebebas para seguir preparando el clásico de mañana en el Camp Nou (21.00, Movistar), una cita con mucha miga. Si el Madrid no gana, tendrá que ver cómo el Barça celebra sobre el césped su segunda Liga consecutiva, en medio todavía de los rescoldos de una de sus crisis más agudas de los últimos tiempos.
Entre los que se ejercitaron con normalidad estaban Mbappé, recién recuperado, y Tchouameni, que no ha recibido sanción deportiva adicional a la multa. Además del entrenamiento, el centrocampista tuvo este viernes cita con el instructor del expediente, ante quien coincidió con Valverde.
Poco después Tchouameni publicó su propio texto en Instagram, con una línea distinta a la del uruguayo: “Lo que ocurrió esta semana en los entrenamientos es inaceptable”, comienza sin rodeos ni excusas. “La frustración no puede excusarlo todo”. Valverde había mencionado en la primera frase el “cansancio de la competición y la frustración”. En la segunda, al mensajero: “Hay alguien detrás que corre rápido con el cuento”.
El francés va por otro lado: “Independientemente de quién tenga razón o no, siempre debemos buscar la solución más tranquila para resolver un conflicto”. También hay diferencias en a quién creen que mancha el incidente. “Lamento la imagen que hemos proyectado del club”, dice el francés. “El resultado es una acumulación de cosas que terminan en una pelea sin sentido perjudicando mi imagen”, había escrito el día antes el uruguayo.
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