Dirigentes, militantes y altos cargos ya debaten en público tras la llamada desvelada por EL PAÍS y la trifulca televisiva entre Delgado y García
No. Emilio Delgado y Mónica García no han hablado en las últimas horas. El cruce de declaraciones de este lunes en Al Rojo Vivo, acrecentado con la llamada telefónica del pasado viernes entre ambos revelada por EL PAÍS, ha colococado a Más Madrid en el epicentro de la política nacional. El partido es a estas horas un hervidero de mensajes cruzados entre los seguidores de uno y otro bando: los moniquistas y los emilistas.
Los emilistas no están cómodos por cómo se han dado las cosas, pero consideran que ha sido bueno para el partido porque revela que se va a producir un proceso democrático interno transparente y abierto, a diferencia de otros partidos. “Ya está todo encima de la mesa. No hay necesidad de ocultar nada. El tiempo de Mónica se acabó y creemos que ahora es el de Emilio. ¿Qué tiene de malo decir eso?”, sostiene uno de los seguidores del diputado. “Eso sí, queremos que vote cuanta más gente mejor. Solo los militantes más cercanos que van a los actos no representan la generalidad del partido, sino a los más cercanos a Mónica y su gente. Es obvio”, continúa.
“Emilio tenía una opción mejor”, cuenta un moniquista y alto cargo de la formación, “podría haber dicho que se iba a presentar a las primarias y que cuenta con ella. Pero lo que hizo fue un espectáculo. Hace una movida resentida y lo filtra todo. ¿Qué somos sin normas? La politica sin normas no es política. Si hacemos esto quedamos como el puto ejercito de Pancho Villa. El elector no es tonto e intuitivamente no te vota. Es un desastre».
Los partidarios de García dicen que Delgado ha sido desleal al partido al supuestamente revelar la conversación de teléfono entre los dos del pasado viernes, a pocas horas de García anunciara que se presenta a las primarias.
La realidad es que eso no fue así. El sábado, en el acto en el que la ministra anuncia que vuelve a Madrid, los militantes más próximos a los dos núcleos comentaban en voz baja lo ocurrido. La rivalidad, a partir de este momento, era notoria dentro del partido y en las siguientes horas se haría pública por la intervención de ambos en el programa Al Rojo Vivo y las dos informaciones que publicó EL PAÍS el lunes, la segunda de ellas el relato de lo que se dijeron en la llamada telefónica, una reconstrucción elaborada con más de media docena de fuentes.
—Me lanzo mañana en la verbena [el acto del partido]—dijo García—.
—No me parece bien —respondió Delgado—. Me pones en una tesitura. O me bajo del acto y todo el mundo piensa que soy un niñato y un malqueda, o me lo como.
—A mí tampoco me pareció bien lo de Rufián.
“Emilio ha ejercido un liderazgo que genera resentimiento entre la gente”, observa por teléfono un alto cargo del partido. “Él estaba llamado a ser el heredero. ¿Y ahora qué hace? Quemarlo todo. La gente de Emilio están enfurecida, nosotros enfadados. Las cosas se pueden debatir. Estos son requisitos [en referencia al método de primarias] que nos hemos dado a nosotros mismos y que ya se votaron“.
En la orilla de Delgado sostienen que el salto a la política nacional de García ha perjudicado a la formación en la Comunidad de Madrid. Que en el Ministerio de Sanidad se ha encontrado con una huelga de médicos muy fuerte, lo que le ha generado un desgaste, el que acarrea el gobernar y el tomar decisiones.

Y que de la oposición a Ayuso se han encargado Manuela Bergerot, la portavoz en la Asamblea, y el propio Emilio, portavoz adjunto. “La tierra es de quien se la trabaja”, insiste otro emilista. Hay también otro grupo de seguidores de Emilio que sostiene que García no vuelve por una ambición personal, sino para preservar los cargos y un núcleo de poder que le es afín. Al haberse ido en su momento al Gobierno de coalición de Pedro Sánchez, se quedó en deuda con ellas y ahora eso debe ser recompensado. “No es descartable que se presente y no haga oposición otra vez. En ese caso dejaría a Manuela y a su equipo, que no perderían su trabajo”, amplían.
“Emilio fue al acto de [Gabriel] Rufián [el 18 de febrero] sin avisar”, cuenta ahora otro alto cargo de la dirección de Más Madrid. “De hecho”, continúa, “Emilio tenía información sobre otro [el acto del 21 de febrero] y él contraprograma con Rufián sin avisar a un solo miembro de la dirección. Y eso nos metió en todo el debate de la hoja de ruta de Rufián que ha acabado mezclándonos hasta con Irene Montero. Por eso, Mónica no le avisa de esto hasta el último momento [en referencia a la llamada del pasado viernes entre ambos]. Porque la última vez que le avisamos de algo importante… pasó lo que pasó”.
La dirección del partido considera también que el debate sobre la nueva arquitectura de las primarias se debatió hace un año y que plantear lo que dice Delgado (abrirlo a toda la militancia y, por tanto, a más gente, en lugar de a los que acuden a los actos) no tiene sentido.
“Emilio no dijo nada en aquel momento”, cuenta otro miembro de la dirección. “Llama mucho la atención que ahora se tenga como lo más importante. Es un error airear las diferencias internas como lo hizo Emilio. Se equivocó”.
La tensión ha llegado a tal punto que hasta la Mesa Regional, el máximo órgano del partido, ha emitido un comunicado este martes donde dicen que los debates internos deben desarrollarse a través de los cauces orgánicos del partido. “Más Madrid”, continúa el texto, “es una organización madura, con mecanismos democráticos sólidos y garantistas. Todo el mundo tiene derecho a expresar sus opiniones públicamente pero la exposición de debates internos y conversaciones privadas en medios de comunicación no contribuye al fortalecimiento del proyecto ni respeta el funcionamiento que nos hemos dado colectivamente”.
El pulso entre moniquistas y emilistas ha llegado hasta el epicentro de la Puerta del Sol, la sede de la Comunidad de Madrid. “Nosotros somos muy respetuosos con los procesos de descomposición de otros partidos. No solemos entrar”, dicen desde el entorno más cercano a Isabel Díaz Ayuso.
En el PSOE no creen que este ruido les favorezca a ellos, ni que con esto puedan arañar esos votos de la izquierda no socialista. “Máximo respeto por la vida interna de una formación como Más Madrid. Deseando que lleguen las elecciones y podamos formar gobierno con ellos”, cuentan fuentes del equipo de Óscar López, el también ministro de Pedro Sánchez que se enfrentará a Ayuso en las elecciones de 2027. Los futuros carteles electorales, eso sí, comienzan a confeccionarse. O bien será un López y García contra Ayuso. O una Ayuso frente a López y Emilio. Eso último está por saberse. Y por votarse.
