La vivienda mantiene un papel fundamental en el patrimonio de las familias españolas, a pesar de que el peso del ladrillo ha ido reduciéndose en los últimos años desde el pico del ‘boom’ inmobiliario que ahogó a muchas familias a partir de 2008. El valor actual de todos los inmuebles en propiedad representa cuatro veces el Producto Interior Bruto (PIB) de la economía. Esto es, prácticamente el mayor porcentaje de todo el mundo, solo un poco por detrás de Australia, no solo en las antípodas geográficas sino sobre todo económicas de España.Entre las grandes potencias occidentales, la vivienda en España ejerce como punto de apoyo para las economías domésticas, ya sean grandes o pequeñas, como no lo hace entre ningún otro país cercano, a tenor de lo que revela el último estudio de McKinsey Global Institute sobre balance económico e inversión global. Ese valor estimado de cuatro veces el PIB nacional supondría aproximadamente unos 6,8 billones de euros (la riqueza del país ronda los 1,7 billones) acumulados en todo tipo de casas, pisos, apartamentos y los más variados inmuebles. El peso de la vivienda sobre esa riqueza nacional es muy inferior en otros territorios cercanos, como ocurre en Italia o Francia, donde el ladrillo representa aproximadamente tres veces el PIB de esos países; en Alemania, en el entorno de 2,5 veces su PIB; o Portugal , país en el que la vivienda cuenta con una exposición mucho más escueta entre los activos de los que disponen sus ciudadanos, según indica el informe. Jan Mischke, socio en McKinsey Global Institute y uno de los autores del informe, destaca que «el valor de los activos inmobiliarios en relación con el PIB en España se ha corregido significativamente desde los años del boom lo que, en buena medida, se debe a la evolución de la inflación». Sin embargo, destaca que «sigue siendo el segundo más elevado del mundo».Solo el 36% de los hogares jóvenes son propietarios de vivienda, mientras que en 2011 ese colectivo representaba un 70% de los menores de 35 añosSolo en 2024 y 2025, ejercicio en el que se ha realizado este análisis, ese peso económico se ha reducido en diez puntos porcentuales. El momento álgido del ladrillo sobre la riqueza de los españoles llegó en 2008, cuando este activo tuvo un valor que representaba casi seis veces el PIB del país. Pero la crisis inmobiliaria, primero, unida a la galopante inflación de la última década, y la imposibilidad de muchos jóvenes para acceder a una vivienda en condiciones dignas ha ido mermando este peso de los inmuebles.De hecho, España, el ‘país de propietarios’, ya no lo es tanto: solo un 70% de los hogares son dueños de la vivienda en la que habitan, lo que supone una reducción de casi doce puntos desde la gran recesión de 2011, según el Banco de España. En el caso de los menores de 35 años, el número de propietarios se encuentra en el 36%. En 2011 eran un 70%.Más patrimonio por la bolsaPor otra parte, el patrimonio de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares (9,45 billones de euros) en 2025, situándose junto con Polonia, Irlanda y Suecia entre las economías con mayor crecimiento de riqueza neta de los hogares. España registró el año pasado un crecimiento relativamente sólido de la riqueza per cápita, de alrededor del 6%. «Según vemos en nuestro análisis, el principal motor fue la evolución de los mercados de renta variable», indica Jan Mischke. Los hogares españoles mantienen solo el 18% de su riqueza en renta variable. La vivienda mantiene un papel fundamental en el patrimonio de las familias españolas, a pesar de que el peso del ladrillo ha ido reduciéndose en los últimos años desde el pico del ‘boom’ inmobiliario que ahogó a muchas familias a partir de 2008. El valor actual de todos los inmuebles en propiedad representa cuatro veces el Producto Interior Bruto (PIB) de la economía. Esto es, prácticamente el mayor porcentaje de todo el mundo, solo un poco por detrás de Australia, no solo en las antípodas geográficas sino sobre todo económicas de España.Entre las grandes potencias occidentales, la vivienda en España ejerce como punto de apoyo para las economías domésticas, ya sean grandes o pequeñas, como no lo hace entre ningún otro país cercano, a tenor de lo que revela el último estudio de McKinsey Global Institute sobre balance económico e inversión global. Ese valor estimado de cuatro veces el PIB nacional supondría aproximadamente unos 6,8 billones de euros (la riqueza del país ronda los 1,7 billones) acumulados en todo tipo de casas, pisos, apartamentos y los más variados inmuebles. El peso de la vivienda sobre esa riqueza nacional es muy inferior en otros territorios cercanos, como ocurre en Italia o Francia, donde el ladrillo representa aproximadamente tres veces el PIB de esos países; en Alemania, en el entorno de 2,5 veces su PIB; o Portugal , país en el que la vivienda cuenta con una exposición mucho más escueta entre los activos de los que disponen sus ciudadanos, según indica el informe. Jan Mischke, socio en McKinsey Global Institute y uno de los autores del informe, destaca que «el valor de los activos inmobiliarios en relación con el PIB en España se ha corregido significativamente desde los años del boom lo que, en buena medida, se debe a la evolución de la inflación». Sin embargo, destaca que «sigue siendo el segundo más elevado del mundo».Solo el 36% de los hogares jóvenes son propietarios de vivienda, mientras que en 2011 ese colectivo representaba un 70% de los menores de 35 añosSolo en 2024 y 2025, ejercicio en el que se ha realizado este análisis, ese peso económico se ha reducido en diez puntos porcentuales. El momento álgido del ladrillo sobre la riqueza de los españoles llegó en 2008, cuando este activo tuvo un valor que representaba casi seis veces el PIB del país. Pero la crisis inmobiliaria, primero, unida a la galopante inflación de la última década, y la imposibilidad de muchos jóvenes para acceder a una vivienda en condiciones dignas ha ido mermando este peso de los inmuebles.De hecho, España, el ‘país de propietarios’, ya no lo es tanto: solo un 70% de los hogares son dueños de la vivienda en la que habitan, lo que supone una reducción de casi doce puntos desde la gran recesión de 2011, según el Banco de España. En el caso de los menores de 35 años, el número de propietarios se encuentra en el 36%. En 2011 eran un 70%.Más patrimonio por la bolsaPor otra parte, el patrimonio de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares (9,45 billones de euros) en 2025, situándose junto con Polonia, Irlanda y Suecia entre las economías con mayor crecimiento de riqueza neta de los hogares. España registró el año pasado un crecimiento relativamente sólido de la riqueza per cápita, de alrededor del 6%. «Según vemos en nuestro análisis, el principal motor fue la evolución de los mercados de renta variable», indica Jan Mischke. Los hogares españoles mantienen solo el 18% de su riqueza en renta variable.
La vivienda mantiene un papel fundamental en el patrimonio de las familias españolas, a pesar de que el peso del ladrillo ha ido reduciéndose en los últimos años desde el pico del ‘boom’ inmobiliario que ahogó a muchas familias a partir de 2008. El valor … actual de todos los inmuebles en propiedad representa cuatro veces el Producto Interior Bruto (PIB) de la economía. Esto es, prácticamente el mayor porcentaje de todo el mundo, solo un poco por detrás de Australia, no solo en las antípodas geográficas sino sobre todo económicas de España.
Entre las grandes potencias occidentales, la vivienda en España ejerce como punto de apoyo para las economías domésticas, ya sean grandes o pequeñas, como no lo hace entre ningún otro país cercano, a tenor de lo que revela el último estudio de McKinsey Global Institute sobre balance económico e inversión global. Ese valor estimado de cuatro veces el PIB nacional supondría aproximadamente unos 6,8 billones de euros (la riqueza del país ronda los 1,7 billones) acumulados en todo tipo de casas, pisos, apartamentos y los más variados inmuebles.
El peso de la vivienda sobre esa riqueza nacional es muy inferior en otros territorios cercanos, como ocurre en Italia o Francia, donde el ladrillo representa aproximadamente tres veces el PIB de esos países; en Alemania, en el entorno de 2,5 veces su PIB; o Portugal, país en el que la vivienda cuenta con una exposición mucho más escueta entre los activos de los que disponen sus ciudadanos, según indica el informe.
Jan Mischke, socio en McKinsey Global Institute y uno de los autores del informe, destaca que «el valor de los activos inmobiliarios en relación con el PIB en España se ha corregido significativamente desde los años del boom lo que, en buena medida, se debe a la evolución de la inflación». Sin embargo, destaca que «sigue siendo el segundo más elevado del mundo».
Solo el 36% de los hogares jóvenes son propietarios de vivienda, mientras que en 2011 ese colectivo representaba un 70% de los menores de 35 años
Solo en 2024 y 2025, ejercicio en el que se ha realizado este análisis, ese peso económico se ha reducido en diez puntos porcentuales. El momento álgido del ladrillo sobre la riqueza de los españoles llegó en 2008, cuando este activo tuvo un valor que representaba casi seis veces el PIB del país. Pero la crisis inmobiliaria, primero, unida a la galopante inflación de la última década, y la imposibilidad de muchos jóvenes para acceder a una vivienda en condiciones dignas ha ido mermando este peso de los inmuebles.
De hecho, España, el ‘país de propietarios’, ya no lo es tanto: solo un 70% de los hogares son dueños de la vivienda en la que habitan, lo que supone una reducción de casi doce puntos desde la gran recesión de 2011, según el Banco de España. En el caso de los menores de 35 años, el número de propietarios se encuentra en el 36%. En 2011 eran un 70%.
Más patrimonio por la bolsa
Por otra parte, el patrimonio de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares (9,45 billones de euros) en 2025, situándose junto con Polonia, Irlanda y Suecia entre las economías con mayor crecimiento de riqueza neta de los hogares. España registró el año pasado un crecimiento relativamente sólido de la riqueza per cápita, de alrededor del 6%. «Según vemos en nuestro análisis, el principal motor fue la evolución de los mercados de renta variable», indica Jan Mischke. Los hogares españoles mantienen solo el 18% de su riqueza en renta variable.
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