
Los restos de sangre en la vivienda de Roberto Fernández Magriñat, el anciano desaparecido 84 años al que se perdió la pista en Torrejón de Ardoz (Madrid) la semana pasada, fueron cruciales para apuntalar las sospechas contra su hijo. Desde el principio, los investigadores calificaron esta ausencia de “inquietante” y los pasos que han dado y las pesquisas realizadas han conducido hasta el hijo, de 51 años, que fue detenido a finales de la semana pasada e ingresó en prisión provisional. La hipótesis con la que se trabaja es que el octogenario ha sido asesinado por su vástago en la casa en la que convivían y que el crimen se produjo, en concreto, el sábado 5 de septiembre.
La policía, que trabaja con la hipótesis de que el anciano esté muerto, halló restos con un reactivo químico a pesar de que había limpiado la vivienda y pintado las paredes 
Los restos de sangre en la vivienda de Roberto Fernández Magriñat, el anciano desaparecido 84 años al que se perdió la pista en Torrejón de Ardoz (Madrid) la semana pasada, fueron cruciales para apuntalar las sospechas contra su hijo. Desde el principio, los investigadores calificaron esta ausencia de “inquietante” y los pasos que han dado y las pesquisas realizadas han conducido hasta el hijo, de 51 años, que fue detenido a finales de la semana pasada e ingresó en prisión provisional. La hipótesis con la que se trabaja es que el octogenario ha sido asesinado por su vástago en la casa en la que convivían y que el crimen se produjo, en concreto, el sábado 5 de septiembre.
