
Cuentan sus sueños en un campo de fútbol sala al aire libre, vallado y convertido en un campamento improvisado por los vecinos de la barriada de La Reina, en Ceuta. Aquí duermen cada noche 350 mujeres y niños que llegaron a nado desde Marruecos hace 11 días. Sobre el suelo o, con un poco de suerte, sobre una alfombra, esperan. Esperan porque, detrás de esas cuatro vallas y de los dos hombres que custodian la puerta y hacen guardia durante la noche, el mundo parece un lugar más seguro. Entre ellos hay niños que todavía sueñan con ser futbolistas, estudiar tecnología o enfermería. Niños que han cruzado el mar y que, sin saberlo, se han convertido en el objeto de discursos que hablan de ellos antes de escucharles.

Menores acogidos en un campamento improvisado de Ceuta cuentan sus sueños por carta para que los que se oponen a su acogida los conozcan 
Cuentan sus sueños en un campo de fútbol sala al aire libre, vallado y convertido en un campamento improvisado por los vecinos de la barriada de La Reina, en Ceuta. Aquí duermen cada noche 350 mujeres y niños que llegaron a nado desde Marruecos hace 11 días. Sobre el suelo o, con un poco de suerte, sobre una alfombra, esperan. Esperan porque, detrás de esas cuatro vallas y de los dos hombres que custodian la puerta y hacen guardia durante la noche, el mundo parece un lugar más seguro. Entre ellos hay niños que todavía sueñan con ser futbolistas, estudiar tecnología o enfermería. Niños que han cruzado el mar y que, sin saberlo, se han convertido en el objeto de discursos que hablan de ellos antes de escucharles.

