El Ministerio del Interior envió el pasado jueves una alerta alimentaria a los 67 centros penitenciarios que dependen de él ante la posible venta a los reclusos en los economatos de las prisiones de una partida de nueces pecanas con “un nivel de níquel por encima de los valores admitidos según la legislación”, según se recoge en una orden interna a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El documento detalla que el aviso se realiza después de que la empresa fabricante notificara que había detectado 14 lotes de varios de sus productos envasados que contienen este fruto seco con porcentajes superiores a los permitidos por la UE entre los suministrados a las cárceles.
La medida se toma tras avisar el fabricante de varias partidas que superan los límites comercializadas en los economatos penitenciarios
La medida se toma tras avisar el fabricante de varias partidas que superan los límites comercializadas en los economatos penitenciarios


El Ministerio del Interior envió el pasado jueves una alerta alimentaria a los 67 centros penitenciarios que dependen de él ante la posible venta a los reclusos en los economatos de las prisiones de una partida de nueces pecanas con “un nivel de níquel por encima de los valores admitidos según la legislación”, según se recoge en una orden interna a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El documento detalla que el aviso se realiza después de que la empresa fabricante notificara que había detectado 14 lotes de varios de sus productos envasados que contienen este fruto seco con porcentajes superiores a los permitidos por la UE entre los suministrados a las cárceles.
La alerta de Interior ordena a los directores de las cárceles la “comprobación de existencias del producto implicado” y, en caso de confirmarse que hubiera, se inmovilizara y se procediera a identificarlo “mediante cartelería indicando ‘producto no conforme”, para que no fuera puesto a la venta a los presos. Las cárceles deben también avisar al proveedor para que proceda a su retirada y comunicar mediante un correo electrónico al departamento de Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo (TPFE, cuya directora gerente es la que firma la comunicación) “la cantidad, número de albarán y lote retirado”. La instrucción recuerda que es precisamente la información recogida en el albarán la que permite “mantener un adecuado sistema de trazabilidad” para localizar los productos.
Fuentes de Instituciones Penitenciarias aseguran que, hasta este lunes, se habían detectado partidas bajo sospecha en cuatro centros penitenciarios y recalcan que es la primera alerta alimentaria de este año provocada por el aviso de una empresa suministradora. El níquel es un metal tóxico presente en la naturaleza y, por tanto, en algunos alimentos y, en concreto, en varios frutos secos, como las nueces pecanas. Un consumo excesivo de alimentos con este elemento provoca reacciones dermatológicas eccematosas y el empeoramiento de otras alérgicas a las personas más sensibles a este metal, según señalaba en 2015 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
En 2024, la Comisión Europea estableció un reglamento en el que fijaba el límite máximo de níquel en los productos alimenticios, entre ellos los frutos secos, y daba un plazo de 13 meses a la industria alimentaria para adaptarse al mismo. Este reglamento fijó la ingesta máxima en 10 miligramos por kilo de peso con las nueces, castañas, piñones y anacardos. Además de los frutos secos, también contienen altas concentraciones de este elemento las espinacas, el cacao, las legumbres y las conservas.
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