Ha caído la “mayor estructura” de origen argelino dedicada al tráfico ilícito de personas en el Mediterráneo. Una organización criminal transnacional que logró hacer hasta 64 viajes para movilizar más de 2.000 migrantes, y registró beneficios superiores a los 24 millones de euros. El Ministerio del Interior saca pecho ante la Unión Europea de su lucha contra las mafias de inmigración irregular con esta macrooperación en la que han sido detenidas 78 personas (77 en España y una en Argelia) y se han incautado 18 embarcaciones de alta velocidad valoradas en más de 5 millones de euros. La Guardia Civil y la Policía Nacional han logrado desarticular este entramado criminal en una operación conjunta que ha contado con la colaboración de Europol y la participación de las autoridades policiales de Francia, Portugal y Polonia.
La Guardia Civil y la Policía Nacional desarticulan una organización que ganó más de 24 millones de euros por trasladar a más de 2.000 personas en 64 viajes a España
Ha caído la “mayor estructura” de origen argelino dedicada al tráfico ilícito de personas en el Mediterráneo. Una organización criminal transnacional que logró hacer hasta 64 viajes para movilizar más de 2.000 migrantes, y registró beneficios superiores a los 24 millones de euros. El Ministerio del Interior saca pecho ante la Unión Europea de su lucha contra las mafias de inmigración irregular con esta macrooperación en la que han sido detenidas 78 personas (77 en España y una en Argelia) y se han incautado 18 embarcaciones de alta velocidad valoradas en más de 5 millones de euros. La Guardia Civil y la Policía Nacional han logrado desarticular este entramado criminal en una operación conjunta que ha contado con la colaboración de Europol y la participación de las autoridades policiales de Francia, Portugal y Polonia.
El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska sostiene que se trata de “una de las estructuras delincuenciales transnacionales más compleja, activa y peligrosa detectada hasta la fecha en el Mediterráneo, presuntamente dedicada al tráfico marítimo de seres humanos”. En una nota informativa difundida este viernes, en el marco de la crisis migratoria en Ceuta, Interior precisa que a las personas detenidas se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de seres humanos, tráfico de drogas, tráfico de armas, municiones y explosivos, almacenamiento y transporte ilícito de combustible líquido. También se les atribuyen delitos de robos con fuerza, amenazas, extorsiones, detenciones ilegales, contrabando, blanqueo de capitales y otras actividades ilícitas conexas.
Durante la Operación Salem, se han intervenido 26.675 euros en efectivo, drogas (15.000 pastillas de MDMA, 61 kilogramos de hachís, 500 gramos de cocaína y 40 gramos metanfetamina) y armas (un revólver del calibre 38, un subfusil simulado y diversa munición). De igual forma, los agentes se han incautado de cuatro vehículos, 725 litros de gasolina, antenas satelitales, dispositivos de geolocalización y material altamente especializado.
Este entramado criminal utilizaba “embarcaciones de alta velocidad” para transportar drogas desde España hasta Argelia. Y era en el trayecto de retorno en el que trasladaban migrantes hasta las costas de Almería, Cartagena, Murcia, Alicante e Ibiza. Este modus operandi les permitía obtener “importantes beneficios económicos”: llegaron a cobrar 12.000 euros por cada persona trasladada en operaciones que, en algunos casos, implicaban hasta 50 inmigrantes por trayecto. A estos ingresos se sumaban los beneficios adicionales derivados de la introducción de drogas en distintos países africanos, así como el negocio del “petaqueo” o abastecimiento de combustible de estas embarcaciones.
Las travesías marítimas organizadas por la trama eran “extremadamente peligrosas” para los migrantes que iban a bordo. “Viajaban hacinados, a gran velocidad, con fuerte oleaje, sin iluminación, con sistemas de navegación tecnológicamente avanzados y, en la mayoría de los casos, sin chalecos salvavidas”, apunta Interior. Este tipo de trayectos no solo implicaba el cruce marítimo, sino también un recorrido previo a través de diferentes países de África hasta la costa de Argelia.
Los agentes, que han seguido la pista a esta organización desde 2023, aseguran que la estructura se caracterizaba por su “extraordinaria capacidad operativa”, “altamente profesionalizada” y con una “extensa red de ramificaciones nacionales e internacionales”. Según detallan, el entramado operaba mediante subestructuras “perfectamente organizadas y jerarquizadas” que estaban asentadas en Andalucía, la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. También contaban con ramificaciones operativas en Francia, Portugal, Italia y Polonia.
La trama estaba dirigida por un “líder absoluto” que se hacía cargo de la planificación, coordinación, supervisión y financiación de toda la actividad criminal. “Este máximo responsable aportaba importantes recursos económicos, suministraba armamento y sustancias estupefacientes y dirigía la distribución de dichas mercancías ilícitas hacia diversos países del norte de África donde el consumo de estupefacientes de origen sintético como el MDMA tiene alta demanda social”, señala la nota de la Guardia Civil.

La organización estaba integrada por más de 78 miembros distribuidos en tres “niveles funcionales diferenciados”: uno a cargo de la dirección estratégica y el control general de las operaciones; otro integrado por pilotos, transportistas y responsables de medios operativos; y un tercero compuesto por colaboradores, captadores, suministradores, vigilantes, personal logístico, abastecedores de combustible, gestores financieros y testaferros.
Además, la red contaba con medios técnicos y económicos: embarcaciones de alta velocidad de “elevado valor económico”, motores de gran potencia, vehículos de transporte y vigilancia, así como pisos de seguridad, sistemas de comunicación cifrada, teléfonos satelitales, dispositivos de geolocalización, antenas satelitales y una red logística distribuida en varios países. Interior subraya a su vez que detectaron un “extraordinario nivel de violencia” en la organización contra sus propios integrantes y contra los migrantes que trasladaban. Y recalca que la trama incluso llegó a “aleccionar a sus pilotos para enfrentarse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.
