
A veces pasa que un lugar se hace famoso sin buscarlo, o por razones ajenas a su labor. Fue así en el restaurante La Camarga. No salió en todos los medios por su buena cocina ni por su amable atención. Saltó a la fama por un micro, un florero y un caso de espionaje político que quiso hundir a la familia Pujol con el Partido Popular y el PSOE mediante. En uno de sus discretos reservados (al menos hasta ese momento) se reunió el 7 de julio de 2010 la líder entonces del PP en Cataluña, Alícia Sánchez-Camacho, con la expareja de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, que le contó intimidades de su relación, entre ellas que supuestamente blanqueaba dinero en Andorra. Fue la chispa del caso Pujol con la agencia Método 3 implicada en el espionaje. La causa judicial quedó archivada sin saber quién encargó la grabación después de que Sánchez-Camacho pactara con Método 3 la eliminación de las pruebas del espionaje.
Con la pandemia, el local cerró y se convirtió en El Cangrejo Loco, que mantiene casi igual el reservado donde fueron grabadas Alícia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez
A veces pasa que un lugar se hace famoso sin buscarlo, o por razones ajenas a su labor. Fue así en el restaurante La Camarga. No salió en todos los medios por su buena cocina ni por su amable atención. Saltó a la fama por un micro, un florero y un caso de espionaje político que quiso hundir a la familia Pujol con el Partido Popular y el PSOE mediante. En uno de sus discretos reservados (al menos hasta ese momento) se reunió el 7 de julio de 2010 la líder entonces del PP en Cataluña, Alícia Sánchez-Camacho, con la expareja de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, que le contó intimidades de su relación, entre ellas que supuestamente blanqueaba dinero en Andorra. Fue la chispa del caso Pujol con la agencia Método 3 implicada en el espionaje. La causa judicial quedó archivada sin saber quién encargó la grabación después de que Sánchez-Camacho pactara con Método 3 la eliminación de las pruebas del espionaje.
En el centro de la mesa donde compartieron confidencias, se escondía un micro instalado por un detective de la agencia Método 3. Los dueños del local fueron totalmente ajenos a la circunstancia, pero su nombre quedó manchado por el escándalo. Se publicaron muchas mentiras y su reputación quedó dañada. Lo pasaron tan mal que David Vidal, entonces propietario con su hermana Núria, no quiere hablar del caso. Solo cuenta que fue “una pesadilla” que llenó el restaurante de periodistas y lo vació de clientes. Remontaron meses después con muchas pérdidas, pero entonces llegó la pandemia, y les dio la estocada final. La Camarga cerró para siempre.

David Vidal, quien también llevaba el restaurante La Provença, no quiere ni recordar ni hablar del caso. “Sufrí mucho y perdimos mucho dinero”, apunta al teléfono desde el restaurante que dirige ahora. “No quiero recordar esa etapa, solo hablo de ello cuando alguien me lo pregunta”, apunta con ganas de colgar. Con el tiempo, la curiosidad se ha diluido.
Lo cuenta así Toni Herrero, que regenta ahora los mismos dos locales de la calle Aribau 115 y 117, que volvieron a ser un restaurante: El Cangrejo Loco. El propietario de la emblemática marisquería del Port Olímpic buscaba una alternativa para seguir atendiendo a su clientela mientras se realizaba la reforma del puerto. Compraron el local del número 115 y alquilaron el 117, siguiendo la misma fórmula de los antiguos gerentes de La Camarga. Tras una reforma, abrieron con su formato de marisquería y arroces, con un menú de mediodía de cocina local a 16,50 euros, que se llena de vecinos y trabajadores de oficinas.
Recuerda que cuando empezaron, en 2021, los clientes les preguntaban por el reservado del escándalo, tenían curiosidad por verlo. Explica Toni Herrero que sigue bastante igual que en aquél momento. En la planta de arriba hay tres slaones privados de diferentes medidas y en el que comieron Camacho y Álvarez es el pequeño, para entre dos y seis comensales, que ahora se llama Venus. “Le podría haber pasado a cualquier restaurante, los dueños no tuvieron nada que ver”, defiende el actual propietario, que con su experiencia cuenta que es habitual que la gente lleve ramos de flores, globos o cualquier otra decoración a estos espacios privados.
Ahora tienen dos restaurantes porque en el puerto ya hace casi dos años que reabrieron en el llamado Balcó Gastronòmic y mantienen el del Eixample porque ha funcionado muy bien. Toni Herrero está muy satisfecho de la operación porque ahora tiene dos barcos que van viento en popa. En Barcelona, el restaurante La Camarga ha pasado a la historia y este nombre vuelve a referirse solo a la región francesa de marismas y lagunas que tiene como capital representativa la ciudad de Arlés. De este bucólico paisaje le venía el nombre.
Pero para escándalos en un reservado se lleva la palma el almuerzo de Carlos Mazón con la periodista Maribel Vilaplana, aunque aquí no hubo ni espionaje ni el restaurante tampoco tuvo nada que ver con todo aquello. En un reservado de esta casa de comidas de Valencia, muy frecuentada por políticos y periodistas, alargó la tarde el presidente de la Generalitat Valenciana el fatídico día de la dana en Valencia el 29 de octubre de 2024.

Después de horas de silencio sobre su paradero durante la emergencia por fuertes desbordamientos de agua que se llevaron a 231 personas, saltó la notícia de que el presidente estaba desconectado en un reservado de este restaurante. Con el caso todavía en proceso en el Juzgado de Instrucción nº 4 de Catarroja, el municipio más afectado, El Ventorro no ha sufrido ningún tipo de consecuencia. Sus salones siguen llenos cada mediodía de lunes a viernes en su horario habitual. Nada ha cambiado, excepto que han sacado el rótulo para evitar que los curiosos se hicieran un selfie con el cartel de El Ventorro de fondo. Aun así, Alfredo Romero, el propietario, reconoce que ha sido “muy desagradable” y ha pasado “muchos nervios”, y con amabilidad, pide no removerlo más.
Nada ha cambiado, excepto que han sacado el cartel de la fachada para evitar a los curiosos que iban a hacerse un selfie con el rótulo de El Ventorro de fondo, algo que no era anecdótico. En Valencia, parece que el lugar del escándalo es más apetecible que nunca.
