El Madrid llamó en 2010 a José Mourinho para que se hiciera cargo de la tarea de demolición de un rival que era inabordable, el Barça de Pep Guardiola, y el técnico no escatimó en medios. Ahora, su misión en el equipo blanco no tiene que ver tanto con un rival externo, pese a las dos Ligas seguidas azulgranas, sino con un problema interno: la alarmante pérdida de competitividad del equipo. El portugués ya no es aquel entrenador exitoso de la primera etapa, pero es el hombre al que, según desveló este viernes en su primera rueda de prensa, Florentino Pérez ha llamado “con cada título” conseguido desde su salida del club, en 2013.
El técnico, que exhibe su cercanía con Florentino Pérez, arranca ante el Espanyol su segunda etapa blanca y asegura que ha llegado con mucha información de lo que ha pasado dentro
El Madrid llamó en 2010 a José Mourinho para que se hiciera cargo de la tarea de demolición de un rival que era inabordable, el Barça de Pep Guardiola, y el técnico no escatimó en medios. Ahora, su misión en el equipo blanco no tiene que ver tanto con un rival externo, pese a las dos Ligas seguidas azulgranas, sino con un problema interno: la alarmante pérdida de competitividad del equipo. El portugués ya no es aquel entrenador exitoso de la primera etapa, pero es el hombre al que, según desveló este viernes en su primera rueda de prensa, Florentino Pérez ha llamado “con cada título” conseguido desde su salida del club, en 2013.
El dato sirve para confirmar, y avisar también a todos los implicados, de la cercanía y confianza del presidente con el portugués. El dirigente siempre entendió que su trabajo entre 2010 y 2013 preparó al Madrid para la segunda edad dorada de la entidad (seis Champions). “Ahora vengo sin ganar nada, vengo porque me conocen y saben lo que puedo aportar. Eso es más profundo”, apuntaba esta semana en su entrevista en El Chiringuito.
Esa proximidad con el alto mando blanco resulta clave en un momento de grave crisis deportiva en una institución tan presidencialista y, sobre todo, atendiendo a lo que le ocurrió hace un año a Xabi Alonso, cuya autoridad no recibió el respaldo máximo. Al menos para echar a andar, la figura de Mourinho, por quien el Real Madrid pagó 15 millones al Benfica, se presenta firme para tratar de enderezar un conjunto con muchas grietas y dudas, tanto futbolísticas como de compromiso.
La dirección no ha tocado los pilares de la plantilla y ha decidido que la solución debe venir desde el banquillo y con Mou, que arrastra una trayectoria reciente cada vez más alejada de las grandes conquistas. La apuesta, por este grupo de jugadores y este técnico en particular (con contrato hasta 2029), pone también a examen a la dirección del club después de dos temporadas consecutivas sin ningún título importante y un fútbol depresivo. La última vez que el Madrid enlazó tres sin caza mayor (2003-06) desde la llegada a mediados de los cincuenta de Alfredo Di Stéfano terminó con la dimisión de Florentino Pérez, en febrero de 2006.

El luso ofreció ayer su primera rueda de prensa en la previa de la visita al Espanyol (21.30, DAZN; sin Tchouameni, Endrick, Thiago Pitarch, Asencio, Mendy, Militão y Rodrygo); un compromiso con los medios de comunicación que en su caso nunca será rutinario y que ayudará a medir la salud del proyecto, como ya le ocurrió en su primera etapa. En esa misma sala de Valdebebas escenificó hace 13 años su divorcio con una parte destacable de la caseta y su choque con un sector de la prensa. “Fueron tres años duros, intensos, casi violentos”, admitió Mou hace medio año cuando dirigía al Benfica y le tocó cruzarse con el Madrid en Europa.
En el cuadro lisboeta, la temporada pasada, se saltó varias comparecencias anteriores a encuentros de la Liga portuguesa, aunque en el Madrid aseguran que aquí se hará cargo de todas, previas y posteriores a los encuentros (no menos de cien hasta final de curso). En su estreno y sin nada todavía que defender o justificar al no haber debutado aún en competición oficial, se mostró relajado durante los 43 minutos de rueda de prensa, casi cuatro veces más del tiempo que empleaban sus antecesores en despachar la cita.
Mou no esquivó ninguna cuestión y, de paso, avisó en público al vestuario de que había llegado “con mucha información” de lo que ha pasado dentro. “Estuve tres años aquí y tengo mis contactos de base”, advirtió cuando fue preguntado por el grave conflicto entre Tchouameni y Valverde. “He visto normalidad [entre ellos]”, indicó.
Los asuntos que debe afrontar son muchos, de fondo y afectan a todos los órdenes de la caseta, futbolísticos y de ánimo. Avisó de que “hay que defender con 11” y que existen cuestiones “innegociables”, como el compromiso, dos puntos críticos en el progresivo hundimiento del Madrid desde agosto de 2014. A la vista de su currículum, este es, quizá, el asunto donde más avances se esperan con el portugués a corto plazo. Luego deberá resolver la vieja cantinela del encaje de las tres estrellas irrenunciables para el club: Vinicius, Mbappé y Bellingham. Aquí ya deslizó las dificultades de la empresa: “Los mejores quieren jugar con los mejores, pero la conjugación táctica puede ser un poco más difícil. Ancelotti ha encontrado un Brasil perfecto para Vinicius. Deschamps, una Francia perfecta para Mbappé. Y Tuchel, una Inglaterra perfecta para Bellingham. Para Mourinho es más difícil encontrar un Real Madrid perfecto para los tres”, avisó sobre un puzle que no pudieron cuadrar sus tres predecesores (Carletto, Xabi y Arbeloa).
Sobre el centro del campo aseguró que no había “déficit” y precisó que la incorporación de Rodri Hernández solo hubiera sido la guinda. Por su parte, la plantilla está cerrada pese a que el mercado veraniego todavía les concede diez días más de plazo para fichar, según precisó esta semana. De los partidos de pretemporada ha salido satisfecho, según trasladan desde su entorno, aunque entre los márgenes de mejora se encuentra la presión alta, una de las debilidades más evidentes del Madrid que hereda y que apunta al trabajo defensivo de los atacantes. “Gente que defiende y otros que esperan el balón recuperado, eso no”, alertó ayer.
El Madrid insiste por tercera campaña seguida con el mismo bloque de futbolistas y él es el cuarto entrenador, y el cuarto perfil distinto, en dos años en intentar el éxito con ellos. El Mou que dejó el Madrid en 2013 había levantado 20 títulos en 11 ejercicios. Desde entonces, en los 13 siguientes, solo ha alzado seis. El último, la Conference de 2022 con la Roma. Su última Liga nacional data de 2015 (la Premier con el Chelsea) y el pasado curso quedó fuera de la Champions con el Benfica.
La confianza de Florentino Pérez y el buen recuerdo que dejó en él pese a la polvareda social y mediática que levantó su primera etapa lo sitúan de nuevo en Chamartín para sacar del fango un proyecto gripado y con urgencias. Un hombre de la casa en un momento de muchos apuros.
Clasificación
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
| 2
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
| 3
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
| 4
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3 | 1 | 1 | 0 | 0 |
| 5
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1 | 1 | 0 | 1 | 0 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
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| 12
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0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 13
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0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 14
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0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 15
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0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 16
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0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
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