Ya son más de 200 las personas que Estados Unidos ha matado sin juicio previo en el Caribe y el Pacífico desde el pasado mes de septiembre por su presunta implicación en el tráfico de drogas. La simbólica marca quedó superada con el anuncio este sábado por la noche (hora de Washington, seis más en la España peninsular) con un nuevo ataque contra una supuesta narcolancha en la que viajaban tres tripulantes en aguas del Pacífico.
El bombardeo de una embarcación con tres tripulantes en el Pacífico es el último bombardeo extrajudicial ordenado por Washington
El bombardeo de una embarcación con tres tripulantes en el Pacífico es el último bombardeo extrajudicial ordenado por Washington


Ya son más de 200 las personas que Estados Unidos ha matado sin juicio previo en el Caribe y el Pacífico desde el pasado mes de septiembre por su presunta implicación en el tráfico de drogas. La simbólica marca quedó superada con el anuncio este sábado por la noche (hora de Washington, seis más en la España peninsular) con un nuevo ataque contra una supuesta narcolancha en la que viajaban tres tripulantes en aguas del Pacífico.
La noticia la dio la cuenta en X del Comando Sur de Estados Unidos con un mensaje que enmarcó la operación en la campaña Lanza Sur, de bombardeos sobre embarcaciones cargadas de drogas, según Washington, con rumbo a Estados Unidos. “La inteligencia confirmó que la lancha transitaba por rutas conocidas de narcotráfico y que participaba en operaciones de contrabando de estupefacientes”, dice el mensaje, que añade, sin ofrecer pruebas, que “tres narcoterroristas varones resultaron muertos durante esta acción” y que “ningún miembro de las fuerzas militares de Estados Unidos sufrió daños”.
La comunicación iba acompañada, como ya es costumbre en estos últimos meses, de un vídeo con el letrero de “desclasificado” en el que se ve algo que parece una embarcación saltar por los aires. Desde el primer ataque extrajudicial de este tipo, del que dio noticia el presidente de Estados Unidos, Donald Trump a principios de septiembre, el Ejército ha comunicado unos 60 bombardeos.
Washington no se ha molestado en ninguno de ellos en compartir información, más allá de la propaganda, sobre las identidades de las 202 personas muertas en esas operaciones o sobre la carga que llevaban las lanchas pulverizadas. Investigaciones periodísticas han probado en este tiempo que algunos de los tripulantes de esas embarcaciones eran pescadores. A Trump le gusta presumir que desde que empezó su campaña de ataques extrajudiciales de que “nadie se atreve a salir a faenar en esas aguas”. Volvió a decirlo el sábado en una entrevista con su nuera, Lara Trump, en Fox News. “Creo que los que se arriesgan es porque no ven las noticias”, dijo el presidente de Estados Unidos.
Los ataques alcanzaron su apogeo el pasado diciembre, mes en el que se registraron 14. Entonces, la campaña se interpretaba como una medida de presión contra el chavismo, entre acusaciones de implicación de sus líderes con el narcotráfico. La captura el 3 de enero del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para su procesamiento en Nueva York hizo pensar que los ataques remitirían. Si bien perdieron intensidad, no pararon.
En las últimas semanas, su ritmo ha crecido. Solo en la última, las autoridades estadounidenses han informado de tres ataques mortales, y entre el 11 de abril y el 8 de mayo se registró un bombardeo casi cada tres días.
La campaña que este sábado superó la simbólica marca de los 200 muertos ha resucitado la retórica de la “guerra contra las drogas” lanzada por el presidente Richard Nixon a principios de los años 70 y que vivió su apogeo en tiempos de Bill Clinton. Trump contempla la lucha contra el narcotráfico como una extensión de su programa de resucitar la Doctrina Monroe, que ha definido la política exterior de Estados Unidos en Latinoamérica desde el siglo XIX y puede resumirse en el eslogan imperialista América (el continente) para los americanos (los estadounidenses).
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