Con permiso de la inmigración y los servicios, la construcción es en este momento la gran protagonista de los datos de empleo en España. El pasado mes de agosto esta rama de actividad ya sumaba 1,48 millones de afiliados tras ganar 90.254 con respecto al mismo mes de 2025, cifra que supone un aumento de 6,4 puntos en términos interanuales y que sitúa a este sector entre los más dinámicos en creación de puestos de trabajo; en el octavo mes del año, lo fue más incluso que la hostelería y otras actividades vinculadas a la economía estival. La edificación vive un buen momento y esto se hace evidente también en términos macroeconómicos, pues durante el pasado ejercicio fue la actividad que más creció en términos de PIB (un 7,2%) y de inversión (+5,2%). Y sin embargo, hace apenas unos días el Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló una caída del 9,8% el pasado mes de julio en el índice de producción de la construcción, un indicador que sirve para medir la evolución en el ritmo de ejecución de obras; de hecho, la rama ‘construcción de edificios’ reflejó un desplome mayor, del 35% . En román paladino, esto significa que, aunque mejoraran sus perspectivas en términos de empleo o de facturación, las empresas no fueron capaces de concluir proyectos al mismo ritmo que el año anterior.A nadie puede sorprender este dato, visto que en 2025 el parqué de viviendas solamente ganó 94.791 unidades , un resultado muy alejado de las 566.390 casas que se construyeron en 2006 -en pleno ‘boom’ de la construcción- a la vez que manifiestamente insuficiente para cubrir el déficit actual, que la última estimación del Banco de España situó en 750.000 inmuebles. La edificación necesita un empujón, y el reto se promete difícil porque la razón de que siga por debajo de las expectativas no está en la inversión -como se ha visto- sino en algo que no se puede producir ni comprar: la mano de obra. Según explica a este diario el presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) , Pedro Fernández Alén, esto y no otra cosa explica el mal resultado que viene arrojando este año el índice de producción de la construcción. Desde hace ya meses la patronal española insiste en que sus asociados necesitarían unos 700.000 nuevos trabajadores para alcanzar los objetivos deseados.Según la última oleada de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, al cierre del año pasado el sector contaba con 1,6 millones de empleados en activo, que son exactamente 1,2 millones menos de los que había en 2008, año que es bueno para hacer comparaciones porque, si nuestro país levantara casas al ritmo que lo hacía entonces, en poco más de 12 meses se cubriría la demanda; y con ello bajarían los precios. Pero en nada se parece la situación actual a la de aquel entonces, pues el ‘rally’ inflacionario del mercado inmobiliario no responde a la especulación sino a la falta de oferta. Desde la patronal han hecho de todo para tratar de atraer talento, como por ejemplo aprobar un convenio general, hace ahora tres años, que se cuenta entre los más garantistas de Europa, pero nada parece ser suficiente. En nuestro país, un albañil, un yesero o un encofrador con contrato fijo-discontinuo percibe indemnización en el momento en el que pasa a una situación de inactividad, algo a lo que la ley no obliga ya que no se trata de un despido, dado que ese mismo trabajador mantendrá activa la relación laboral con su empresa -precisamente, esa es la principal característica de los contratos fijos-discontinuos, que el trabajo es intermitente-, y aun así a los empleadores les cuesta atraer nuevos profesionales, algo que Pedro Fernández no puede achacar más que a razones culturales. El sector se envejece a marchas forzadasSi algo ilustra el problema es la estadística de vacantes del INE, pues cada mes la construcción genera nuevos puestos sin cubrir, hasta el punto de que en la última década el número de vacantes en el gremio ha crecido alrededor de un 900% . Y a todo esto añádase el problema de la falta de relevo generacional, pues el colectivo se envejece a marchas forzadas sin que las empresas puedan confiar en una potencial irrupción de savia nueva en el mercado, más allá de la que pueda llegar de la mano de la inmigración; por esta razón, desde la CNC se cuentan entre las patronales que ven con buenos ojos la reciente regularización aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Si en 2015 apenas el 13,4% de los profesionales de la edificación superaban los 50 años, en 2025 este grupo de edad ya suponía el 22% del total , según datos del observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción. Y mientras esto ocurría, la proporción de menores de 30 años afiliados a esta rama de actividad apenas variaba, pasando del 9,5 al 10,8%. En los próximos diez años se van a jubilar casi una cuarta parte de los albañiles y peones que hoy están sobre un andamio, y la incorporación de jóvenes no podrá compensarlo. Con permiso de la inmigración y los servicios, la construcción es en este momento la gran protagonista de los datos de empleo en España. El pasado mes de agosto esta rama de actividad ya sumaba 1,48 millones de afiliados tras ganar 90.254 con respecto al mismo mes de 2025, cifra que supone un aumento de 6,4 puntos en términos interanuales y que sitúa a este sector entre los más dinámicos en creación de puestos de trabajo; en el octavo mes del año, lo fue más incluso que la hostelería y otras actividades vinculadas a la economía estival. La edificación vive un buen momento y esto se hace evidente también en términos macroeconómicos, pues durante el pasado ejercicio fue la actividad que más creció en términos de PIB (un 7,2%) y de inversión (+5,2%). Y sin embargo, hace apenas unos días el Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló una caída del 9,8% el pasado mes de julio en el índice de producción de la construcción, un indicador que sirve para medir la evolución en el ritmo de ejecución de obras; de hecho, la rama ‘construcción de edificios’ reflejó un desplome mayor, del 35% . En román paladino, esto significa que, aunque mejoraran sus perspectivas en términos de empleo o de facturación, las empresas no fueron capaces de concluir proyectos al mismo ritmo que el año anterior.A nadie puede sorprender este dato, visto que en 2025 el parqué de viviendas solamente ganó 94.791 unidades , un resultado muy alejado de las 566.390 casas que se construyeron en 2006 -en pleno ‘boom’ de la construcción- a la vez que manifiestamente insuficiente para cubrir el déficit actual, que la última estimación del Banco de España situó en 750.000 inmuebles. La edificación necesita un empujón, y el reto se promete difícil porque la razón de que siga por debajo de las expectativas no está en la inversión -como se ha visto- sino en algo que no se puede producir ni comprar: la mano de obra. Según explica a este diario el presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) , Pedro Fernández Alén, esto y no otra cosa explica el mal resultado que viene arrojando este año el índice de producción de la construcción. Desde hace ya meses la patronal española insiste en que sus asociados necesitarían unos 700.000 nuevos trabajadores para alcanzar los objetivos deseados.Según la última oleada de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, al cierre del año pasado el sector contaba con 1,6 millones de empleados en activo, que son exactamente 1,2 millones menos de los que había en 2008, año que es bueno para hacer comparaciones porque, si nuestro país levantara casas al ritmo que lo hacía entonces, en poco más de 12 meses se cubriría la demanda; y con ello bajarían los precios. Pero en nada se parece la situación actual a la de aquel entonces, pues el ‘rally’ inflacionario del mercado inmobiliario no responde a la especulación sino a la falta de oferta. Desde la patronal han hecho de todo para tratar de atraer talento, como por ejemplo aprobar un convenio general, hace ahora tres años, que se cuenta entre los más garantistas de Europa, pero nada parece ser suficiente. En nuestro país, un albañil, un yesero o un encofrador con contrato fijo-discontinuo percibe indemnización en el momento en el que pasa a una situación de inactividad, algo a lo que la ley no obliga ya que no se trata de un despido, dado que ese mismo trabajador mantendrá activa la relación laboral con su empresa -precisamente, esa es la principal característica de los contratos fijos-discontinuos, que el trabajo es intermitente-, y aun así a los empleadores les cuesta atraer nuevos profesionales, algo que Pedro Fernández no puede achacar más que a razones culturales. El sector se envejece a marchas forzadasSi algo ilustra el problema es la estadística de vacantes del INE, pues cada mes la construcción genera nuevos puestos sin cubrir, hasta el punto de que en la última década el número de vacantes en el gremio ha crecido alrededor de un 900% . Y a todo esto añádase el problema de la falta de relevo generacional, pues el colectivo se envejece a marchas forzadas sin que las empresas puedan confiar en una potencial irrupción de savia nueva en el mercado, más allá de la que pueda llegar de la mano de la inmigración; por esta razón, desde la CNC se cuentan entre las patronales que ven con buenos ojos la reciente regularización aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Si en 2015 apenas el 13,4% de los profesionales de la edificación superaban los 50 años, en 2025 este grupo de edad ya suponía el 22% del total , según datos del observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción. Y mientras esto ocurría, la proporción de menores de 30 años afiliados a esta rama de actividad apenas variaba, pasando del 9,5 al 10,8%. En los próximos diez años se van a jubilar casi una cuarta parte de los albañiles y peones que hoy están sobre un andamio, y la incorporación de jóvenes no podrá compensarlo.
Con permiso de la inmigración y los servicios, la construcción es en este momento la gran protagonista de los datos de empleo en España. El pasado mes de agosto esta rama de actividad ya sumaba 1,48 millones de afiliados tras ganar 90.254 … con respecto al mismo mes de 2025, cifra que supone un aumento de 6,4 puntos en términos interanuales y que sitúa a este sector entre los más dinámicos en creación de puestos de trabajo; en el octavo mes del año, lo fue más incluso que la hostelería y otras actividades vinculadas a la economía estival. La edificación vive un buen momento y esto se hace evidente también en términos macroeconómicos, pues durante el pasado ejercicio fue la actividad que más creció en términos de PIB (un 7,2%) y de inversión (+5,2%).
Y sin embargo, hace apenas unos días el Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló una caída del 9,8% el pasado mes de julio en el índice de producción de la construcción, un indicador que sirve para medir la evolución en el ritmo de ejecución de obras; de hecho, la rama ‘construcción de edificios’ reflejó un desplome mayor, del 35%. En román paladino, esto significa que, aunque mejoraran sus perspectivas en términos de empleo o de facturación, las empresas no fueron capaces de concluir proyectos al mismo ritmo que el año anterior.
Índice de producción
en la construcción
Variación anual en porcentaje
Fuente:INE/ ABC
Índice de producción en la construcción
Variación anual en porcentaje
Fuente:INE/ ABC


A nadie puede sorprender este dato, visto que en 2025 el parqué de viviendas solamente ganó 94.791 unidades, un resultado muy alejado de las 566.390 casas que se construyeron en 2006 -en pleno ‘boom’ de la construcción- a la vez que manifiestamente insuficiente para cubrir el déficit actual, que la última estimación del Banco de España situó en 750.000 inmuebles.
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La edificación necesita un empujón, y el reto se promete difícil porque la razón de que siga por debajo de las expectativas no está en la inversión -como se ha visto- sino en algo que no se puede producir ni comprar: la mano de obra. Según explica a este diario el presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Pedro Fernández Alén, esto y no otra cosa explica el mal resultado que viene arrojando este año el índice de producción de la construcción. Desde hace ya meses la patronal española insiste en que sus asociados necesitarían unos 700.000 nuevos trabajadores para alcanzar los objetivos deseados.
Según la última oleada de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, al cierre del año pasado el sector contaba con 1,6 millones de empleados en activo, que son exactamente 1,2 millones menos de los que había en 2008, año que es bueno para hacer comparaciones porque, si nuestro país levantara casas al ritmo que lo hacía entonces, en poco más de 12 meses se cubriría la demanda; y con ello bajarían los precios. Pero en nada se parece la situación actual a la de aquel entonces, pues el ‘rally’ inflacionario del mercado inmobiliario no responde a la especulación sino a la falta de oferta.
Afiliados en la construcción
En millones de trabajadores
Fuente:INE/ ABC
Afiliados en la construcción
En millones de trabajadores
Fuente:INE/ ABC


Desde la patronal han hecho de todo para tratar de atraer talento, como por ejemplo aprobar un convenio general, hace ahora tres años, que se cuenta entre los más garantistas de Europa, pero nada parece ser suficiente. En nuestro país, un albañil, un yesero o un encofrador con contrato fijo-discontinuo percibe indemnización en el momento en el que pasa a una situación de inactividad, algo a lo que la ley no obliga ya que no se trata de un despido, dado que ese mismo trabajador mantendrá activa la relación laboral con su empresa -precisamente, esa es la principal característica de los contratos fijos-discontinuos, que el trabajo es intermitente-, y aun así a los empleadores les cuesta atraer nuevos profesionales, algo que Pedro Fernández no puede achacar más que a razones culturales.
El sector se envejece a marchas forzadas
Si algo ilustra el problema es la estadística de vacantes del INE, pues cada mes la construcción genera nuevos puestos sin cubrir, hasta el punto de que en la última década el número de vacantes en el gremio ha crecido alrededor de un 900%. Y a todo esto añádase el problema de la falta de relevo generacional, pues el colectivo se envejece a marchas forzadas sin que las empresas puedan confiar en una potencial irrupción de savia nueva en el mercado, más allá de la que pueda llegar de la mano de la inmigración; por esta razón, desde la CNC se cuentan entre las patronales que ven con buenos ojos la reciente regularización aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Evolución del
parque de vivienda
Total obra nueva anual
453.548
439.102
491.541
509.432
566.390
541.194
534.749
338.411
198.125
142.802
220.941
150.675
143.184
142.261
127.862
136.728
143.731
148.635
160.638
96.197
91.928
90.610
102.322
94.791
Fuente:Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / ABC
Evolución del parque de vivienda
Total obra nueva anual
566.390
600.000
453.548
500.000
400.000
300.000
143.731
200.000
94.791
100.000
Fuente:Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana / ABC


Si en 2015 apenas el 13,4% de los profesionales de la edificación superaban los 50 años, en 2025 este grupo de edad ya suponía el 22% del total, según datos del observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción. Y mientras esto ocurría, la proporción de menores de 30 años afiliados a esta rama de actividad apenas variaba, pasando del 9,5 al 10,8%. En los próximos diez años se van a jubilar casi una cuarta parte de los albañiles y peones que hoy están sobre un andamio, y la incorporación de jóvenes no podrá compensarlo.
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