El cierre de la marca Seat, anunciado por su propietaria Volkswagen para hacer frente a la crisis en la que se encuentra inmersa, ha supuesto un mazazo para España. Una firma histórica, con la que ciudadanos, empleados, empresas y hasta políticos se sienten muy identificados… hasta que toca pagar un Ibiza, un León o un Ateca. Ahí desaparece el patriotismo y llega la racionalidad del bolsillo: automóviles asiáticos, más baratos y sin tanta aura como los Seat pero con mucho más realismo doméstico.Esa es la radiografía de la vida real que deja el mercado automovilístico en España, atrapado entre el romanticismo de la marca que ha acompañado la vida de los españoles desde los años 60 y la realidad económica de un 2026 donde prima mucho más pensárselo a la hora de adquirir un coche -se compran menos que hace una década-; calcular el gasto -se opta más por modelos más económicos tras el auge de costes generalizado-; y optar por unos vehículos electrificados que están haciendo las delicias de Europa aunque lleguen desde Asia.Una puesta a punto del mercado sobre ruedas de España deja encendidos algunos pilotos rojos que suenan como señales de alerta. El primero y más relevante que España aún no ha recuperado el nivel de matriculaciones de coches nuevos que tenía antes de la crisis de la pandemia. El millón de unidades nuevas vendidas ha ejercido como efecto psicológico. Las ventas entre 2019 y 2020 se hundieron un 35% y se quedaron estancadas durante años. Aunque han ido mejorando, a cierre de 2025 se vendieron 100.000 unidades menos que siete años antes.Y esa realidad enciende otro piloto de advertencia en el cuadro de mandos del sector: el paulatino envejecimiento del parque automovilístico. Tenemos circulando por nuestras carreteras algunas de las unidades más antiguas de toda Europa. Coches que siguen funcionando, sí. Pero cada vez más desactualizados , con medidas de seguridad de hace más de una década. Desgastados. Y más proclives tanto a sufrir en un accidente como a contaminar mucho más de lo que las etiquetas y normas municipales consideran razonable. De media, la vida de un coche español supera los 14 años. En la media de la UE, los 12,7 años. En Francia, los 11,5 años. Y en Alemania, los 10,6 años. Por poner algunos ejemplos.Ese envejecimiento tiene una derivada aún más compleja vinculada al elevado coste de los vehículos. O más bien, a la subida que han experimentado los coches nuevos en los últimos años. Los españoles se lo piensan a la hora de invertir en este bien que cada vez es más de lujo. Hace menos de una década, el 75% de los conductores no se gastaba en la adquisición de un coche más de 20.000 euros. Y los que compraban por encima de 40.000 euros apenas representaban un 3% de las adquisiciones. Hoy, la mitad de los coches que se compran valen menos de 20.000 euros a pesar de que el precio medio de un vehículo nuevo supera ampliamente esa referencia.En este contexto de precios cada vez más altos y presupuestos cada día más ajustados , las empresas europeas han sido las más castigadas entre los consumidores españoles y, sobre todo, la Seat. El emblema del automovilismo español ha ido perdiendo posiciones. Hace apenas diez años, Seat era la marca favorita del público español consolidando dos modelos, el León y el Ibiza, como los dos best-seller de la época. En un intento de renovación, la fábrica son sede en Martorell (Barcelona) lanzó el modelo Arona, que ha servido de sustituto al Ibiza en ventas como el segundo favorito. Pero la pandemia cambió el panorama, como tantas otras variables económicas. Desde hace cinco años, otros coches de empresas no-europeas se colaron en los concesionarios como el Dacia Sandero o el Hyundai Tucson. Y a día de hoy, y desde hace ya tres años, el Dacia Sandero, un coche rumano, es ya el coche del español promedio. Con más de 38.000 ventas en 2025, el Sandero supera de lejos los ejemplares vendidos por Seat en sus años de bonanza desde que se recopilan datos.Si nos centramos en las marcas, Toyota (Japón) es el líder de ventas en España. Hyundai o Kia, coreanas, no paran de crecer. Y las chinas, como MG o Ebro, van encontrando su hueco. Todas asiáticas ¿Pero qué tienen los automóviles extracomunitarios frente a la pujanza que siempre ejerció Seat para los españoles? En primer lugar, el precio. Buena parte de los coches de esas empresas se venden por debajo de los 20.000 euros . Además, los vehículos asiáticos incluyen una electrificación -que no eléctricos 100% en todos los casos- que los españoles no tenían hasta ahora. Marcas como Toyota así lo reflejan. Sus modelos híbridos se sitúan entre los más vendidos.El mercado ha dado un auténtico giro de 180 grados en pocos años. Ahora, el 50% de los coches que se venden son precisamente híbridos. El diésel -emblema de la industria de Seat, como otras europeas- apenas representa un 3% de todas las ventas de vehículos nuevos en España, según Faconauto. Y ahí reside parte de la debilidad del fabricante español, acorralado por las nuevas marcas electrificadas del extranjero.El estado económico de los españoles muestra tal debilidad que la elección de un coche también depende de un tercero: de la entidad financiera que va a conceder un crédito. Según estimaciones de Asnef (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito) aproximadamente entre el 75% y el 80% de los vehículos se adquieren mediante algún tipo de financiación. El tipo medio que se aplica en los préstamos al consumo ronda el 7%, acorde a la última actualización elaborada por el Banco de España. Para un sueldo medio que apenas supera los 1.600 euros netos al mes, según el último registro del INE, adentrarse en la adquisición de un vehículo es un reto presupuestario del que van desgajándose algunos sentimentalismos, como el de Seat, en favor de racionalismo aunque venga del exterior. El cierre de la marca Seat, anunciado por su propietaria Volkswagen para hacer frente a la crisis en la que se encuentra inmersa, ha supuesto un mazazo para España. Una firma histórica, con la que ciudadanos, empleados, empresas y hasta políticos se sienten muy identificados… hasta que toca pagar un Ibiza, un León o un Ateca. Ahí desaparece el patriotismo y llega la racionalidad del bolsillo: automóviles asiáticos, más baratos y sin tanta aura como los Seat pero con mucho más realismo doméstico.Esa es la radiografía de la vida real que deja el mercado automovilístico en España, atrapado entre el romanticismo de la marca que ha acompañado la vida de los españoles desde los años 60 y la realidad económica de un 2026 donde prima mucho más pensárselo a la hora de adquirir un coche -se compran menos que hace una década-; calcular el gasto -se opta más por modelos más económicos tras el auge de costes generalizado-; y optar por unos vehículos electrificados que están haciendo las delicias de Europa aunque lleguen desde Asia.Una puesta a punto del mercado sobre ruedas de España deja encendidos algunos pilotos rojos que suenan como señales de alerta. El primero y más relevante que España aún no ha recuperado el nivel de matriculaciones de coches nuevos que tenía antes de la crisis de la pandemia. El millón de unidades nuevas vendidas ha ejercido como efecto psicológico. Las ventas entre 2019 y 2020 se hundieron un 35% y se quedaron estancadas durante años. Aunque han ido mejorando, a cierre de 2025 se vendieron 100.000 unidades menos que siete años antes.Y esa realidad enciende otro piloto de advertencia en el cuadro de mandos del sector: el paulatino envejecimiento del parque automovilístico. Tenemos circulando por nuestras carreteras algunas de las unidades más antiguas de toda Europa. Coches que siguen funcionando, sí. Pero cada vez más desactualizados , con medidas de seguridad de hace más de una década. Desgastados. Y más proclives tanto a sufrir en un accidente como a contaminar mucho más de lo que las etiquetas y normas municipales consideran razonable. De media, la vida de un coche español supera los 14 años. En la media de la UE, los 12,7 años. En Francia, los 11,5 años. Y en Alemania, los 10,6 años. Por poner algunos ejemplos.Ese envejecimiento tiene una derivada aún más compleja vinculada al elevado coste de los vehículos. O más bien, a la subida que han experimentado los coches nuevos en los últimos años. Los españoles se lo piensan a la hora de invertir en este bien que cada vez es más de lujo. Hace menos de una década, el 75% de los conductores no se gastaba en la adquisición de un coche más de 20.000 euros. Y los que compraban por encima de 40.000 euros apenas representaban un 3% de las adquisiciones. Hoy, la mitad de los coches que se compran valen menos de 20.000 euros a pesar de que el precio medio de un vehículo nuevo supera ampliamente esa referencia.En este contexto de precios cada vez más altos y presupuestos cada día más ajustados , las empresas europeas han sido las más castigadas entre los consumidores españoles y, sobre todo, la Seat. El emblema del automovilismo español ha ido perdiendo posiciones. Hace apenas diez años, Seat era la marca favorita del público español consolidando dos modelos, el León y el Ibiza, como los dos best-seller de la época. En un intento de renovación, la fábrica son sede en Martorell (Barcelona) lanzó el modelo Arona, que ha servido de sustituto al Ibiza en ventas como el segundo favorito. Pero la pandemia cambió el panorama, como tantas otras variables económicas. Desde hace cinco años, otros coches de empresas no-europeas se colaron en los concesionarios como el Dacia Sandero o el Hyundai Tucson. Y a día de hoy, y desde hace ya tres años, el Dacia Sandero, un coche rumano, es ya el coche del español promedio. Con más de 38.000 ventas en 2025, el Sandero supera de lejos los ejemplares vendidos por Seat en sus años de bonanza desde que se recopilan datos.Si nos centramos en las marcas, Toyota (Japón) es el líder de ventas en España. Hyundai o Kia, coreanas, no paran de crecer. Y las chinas, como MG o Ebro, van encontrando su hueco. Todas asiáticas ¿Pero qué tienen los automóviles extracomunitarios frente a la pujanza que siempre ejerció Seat para los españoles? En primer lugar, el precio. Buena parte de los coches de esas empresas se venden por debajo de los 20.000 euros . Además, los vehículos asiáticos incluyen una electrificación -que no eléctricos 100% en todos los casos- que los españoles no tenían hasta ahora. Marcas como Toyota así lo reflejan. Sus modelos híbridos se sitúan entre los más vendidos.El mercado ha dado un auténtico giro de 180 grados en pocos años. Ahora, el 50% de los coches que se venden son precisamente híbridos. El diésel -emblema de la industria de Seat, como otras europeas- apenas representa un 3% de todas las ventas de vehículos nuevos en España, según Faconauto. Y ahí reside parte de la debilidad del fabricante español, acorralado por las nuevas marcas electrificadas del extranjero.El estado económico de los españoles muestra tal debilidad que la elección de un coche también depende de un tercero: de la entidad financiera que va a conceder un crédito. Según estimaciones de Asnef (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito) aproximadamente entre el 75% y el 80% de los vehículos se adquieren mediante algún tipo de financiación. El tipo medio que se aplica en los préstamos al consumo ronda el 7%, acorde a la última actualización elaborada por el Banco de España. Para un sueldo medio que apenas supera los 1.600 euros netos al mes, según el último registro del INE, adentrarse en la adquisición de un vehículo es un reto presupuestario del que van desgajándose algunos sentimentalismos, como el de Seat, en favor de racionalismo aunque venga del exterior.
El cierre de la marca Seat, anunciado por su propietaria Volkswagen para hacer frente a la crisis en la que se encuentra inmersa, ha supuesto un mazazo para España. Una firma histórica, con la que ciudadanos, empleados, empresas y hasta políticos se sienten muy identificados… … hasta que toca pagar un Ibiza, un León o un Ateca. Ahí desaparece el patriotismo y llega la racionalidad del bolsillo: automóviles asiáticos, más baratos y sin tanta aura como los Seat pero con mucho más realismo doméstico.
Esa es la radiografía de la vida real que deja el mercado automovilístico en España, atrapado entre el romanticismo de la marca que ha acompañado la vida de los españoles desde los años 60 y la realidad económica de un 2026 donde prima mucho más pensárselo a la hora de adquirir un coche -se compran menos que hace una década-; calcular el gasto -se opta más por modelos más económicos tras el auge de costes generalizado-; y optar por unos vehículos electrificados que están haciendo las delicias de Europa aunque lleguen desde Asia.
Una puesta a punto del mercado sobre ruedas de España deja encendidos algunos pilotos rojos que suenan como señales de alerta. El primero y más relevante que España aún no ha recuperado el nivel de matriculaciones de coches nuevos que tenía antes de la crisis de la pandemia. El millón de unidades nuevas vendidas ha ejercido como efecto psicológico. Las ventas entre 2019 y 2020 se hundieron un 35% y se quedaron estancadas durante años. Aunque han ido mejorando, a cierre de 2025 se vendieron 100.000 unidades menos que siete años antes.
Y esa realidad enciende otro piloto de advertencia en el cuadro de mandos del sector: el paulatino envejecimiento del parque automovilístico. Tenemos circulando por nuestras carreteras algunas de las unidades más antiguas de toda Europa. Coches que siguen funcionando, sí. Pero cada vez más desactualizados, con medidas de seguridad de hace más de una década. Desgastados. Y más proclives tanto a sufrir en un accidente como a contaminar mucho más de lo que las etiquetas y normas municipales consideran razonable. De media, la vida de un coche español supera los 14 años. En la media de la UE, los 12,7 años. En Francia, los 11,5 años. Y en Alemania, los 10,6 años. Por poner algunos ejemplos.
Ese envejecimiento tiene una derivada aún más compleja vinculada al elevado coste de los vehículos. O más bien, a la subida que han experimentado los coches nuevos en los últimos años. Los españoles se lo piensan a la hora de invertir en este bien que cada vez es más de lujo. Hace menos de una década, el 75% de los conductores no se gastaba en la adquisición de un coche más de 20.000 euros. Y los que compraban por encima de 40.000 euros apenas representaban un 3% de las adquisiciones. Hoy, la mitad de los coches que se compran valen menos de 20.000 euros a pesar de que el precio medio de un vehículo nuevo supera ampliamente esa referencia.
En este contexto de precios cada vez más altos y presupuestos cada día más ajustados, las empresas europeas han sido las más castigadas entre los consumidores españoles y, sobre todo, la Seat. El emblema del automovilismo español ha ido perdiendo posiciones. Hace apenas diez años, Seat era la marca favorita del público español consolidando dos modelos, el León y el Ibiza, como los dos best-seller de la época. En un intento de renovación, la fábrica son sede en Martorell (Barcelona) lanzó el modelo Arona, que ha servido de sustituto al Ibiza en ventas como el segundo favorito.
Así han cambiado los best-seller de cada época
El español medio ya no conduce un
coche europeo, ahora apuesta por
automóviles asiáticos
Tipo de combustible
Gasolina
Híbrido
Coches más vendidos en 2017
Seat León
/ España
20.080€
Ventas
35.316
/ España
Seat Ibiza
precio mínimo
14.060€
33.756
Renault Megane
/ Francia
16.600€
32.131
Citroën C4
/ Francia
17.900€
30.879
Renault Clio
/ Francia
12.850€
28.867
Coches más vendidos en 2026
(*) Hasta agosto
Dacia Sandero
/ Rumanía
13.490€
23.769
Seat Ibiza
/ España
15.390€
19.837
Toyota Corolla
/ Japón
25.950€
17.119
/ Japón
Toyota C-HR
35.750€
15.930
/ China
18.990€
15.309
Fuente:Faconauto/ ABC
Así han cambiado los best-seller
de cada época
El español promedio ya no conduce un coche
europeo, ahora apuesta por automóviles asiáticos
Tipo de combustible
Gasolina
Híbrido
Coches más vendidos en 2017
Seat León
/ España
20.080€
precio mínimo
Ventas
35.316
Seat Ibiza
/ España
14.060€
33.756
Renault Megane
/ Francia
16.600€
32.131
Citroën C4
/ Francia
17.900€
30.879
Renault Clio
/ Francia
12.850€
28.867
Coches más vendidos en 2026
(*) Hasta agosto
Dacia Sandero
/ Rumanía
13.490€
23.769
Seat Ibiza
/ España
15.390€
19.837
Toyota Corolla
/ Japón
25.950€
17.119
/ Japón
Toyota C-HR
35.750€
15.930
/ China
18.990€
15.309
Fuente:Faconauto/ ABC


Pero la pandemia cambió el panorama, como tantas otras variables económicas. Desde hace cinco años, otros coches de empresas no-europeas se colaron en los concesionarios como el Dacia Sandero o el Hyundai Tucson. Y a día de hoy, y desde hace ya tres años, el Dacia Sandero, un coche rumano, es ya el coche del español promedio. Con más de 38.000 ventas en 2025, el Sandero supera de lejos los ejemplares vendidos por Seat en sus años de bonanza desde que se recopilan datos.
Si nos centramos en las marcas, Toyota (Japón) es el líder de ventas en España. Hyundai o Kia, coreanas, no paran de crecer. Y las chinas, como MG o Ebro, van encontrando su hueco. Todas asiáticas ¿Pero qué tienen los automóviles extracomunitarios frente a la pujanza que siempre ejerció Seat para los españoles? En primer lugar, el precio. Buena parte de los coches de esas empresas se venden por debajo de los 20.000 euros. Además, los vehículos asiáticos incluyen una electrificación -que no eléctricos 100% en todos los casos- que los españoles no tenían hasta ahora. Marcas como Toyota así lo reflejan. Sus modelos híbridos se sitúan entre los más vendidos.
El mercado ha dado un auténtico giro de 180 grados en pocos años. Ahora, el 50% de los coches que se venden son precisamente híbridos. El diésel -emblema de la industria de Seat, como otras europeas- apenas representa un 3% de todas las ventas de vehículos nuevos en España, según Faconauto. Y ahí reside parte de la debilidad del fabricante español, acorralado por las nuevas marcas electrificadas del extranjero.
El estado económico de los españoles muestra tal debilidad que la elección de un coche también depende de un tercero: de la entidad financiera que va a conceder un crédito. Según estimaciones de Asnef (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito) aproximadamente entre el 75% y el 80% de los vehículos se adquieren mediante algún tipo de financiación. El tipo medio que se aplica en los préstamos al consumo ronda el 7%, acorde a la última actualización elaborada por el Banco de España. Para un sueldo medio que apenas supera los 1.600 euros netos al mes, según el último registro del INE, adentrarse en la adquisición de un vehículo es un reto presupuestario del que van desgajándose algunos sentimentalismos, como el de Seat, en favor de racionalismo aunque venga del exterior.
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