Varapalo de la OCDE a España a cuenta del absentismo, uno de los agujeros negros de la economía y motivo de alarma por la escalada del gasto, cercano a los 34.000 millones. Hasta ahora han sido las empresas las únicas en alzar la voz sobre un desequilibrio que engorda con los años, pero el refuerzo viene desde el también llamado ‘club de los países ricos’, que destaca problemas de gestión y diseño de la incapacidad temporal y falta de incentivos para volver a trabajar. El organismo internacional, al que el Gobierno había pedido asesoramiento , recuerda que el absentismo ha estado creciendo con fuerza durante los últimos doce años y argumenta que el problema que se plantea en nuestro caso no es recortar la protección , sino cómo hacerla más sostenible. Para ello ha propuesto el estudio de otros modelos en Europa similares, pero con mejores resultados. Recuerda que España tiene un sistema relativamente generoso de prestaciones por incapacidad temporal, y que el reto no es copiar modelos muy restrictivos, sino mantener esa función protectora mejorando al mismo tiempo su sostenibilidad y los resultados de reintegración laboral.Para indicar el camino de las reformas, la OCDE compara nuestro sistema con el de otros países con sistemas generosos similares y con enfoques innovadores, como es el caso de Austria, Bélgica, Alemania, Países Bajos y Suecia . Todos ellos están muy por debajo de España en resultados y los cinco se sitúan aproximadamente entre 2,5 y 3,5 semanas de baja por empleado al año, por debajo de España, aunque por encima de la media de la OCDE dentro del grupo de países con sistemas de amplia cobertura. En 2024 España registró 4,9 semanas de ausencia por enfermedad por empleado al año, el tercer país con peores resultados tanto de la OCDE como de la UE, solo por detrás de Noruega y Finlandia.Noticia relacionada general No No El absentismo se dispara: casi 1,6 millones de empleados faltan cada día a su puesto de trabajo Susana AlcelayRecuerdan al Gobierno los analistas del organismo, que en nuestro caso los niveles de absentismo llevan unos 12 años aumentando: primero de forma gradual y, desde la pandemia , de forma mucho más acusada. Eso habría llevado a España a realizar un camino inverso: de estar por debajo de la media de la OCDE a situarse en la parte alta de la clasificación.Intervención temprana y coordinación¿Hacia dónde caminar? La base de las reformas futuras debe pasar por políticas de intervención tempranas y rehabilitación coordinada; planificación estructurada del retorno al trabajo; más peso de la baja parcial o reincorporación gradual; mejor coordinación institucional; e incentivos que favorezcan una vuelta al empleo rápida. Todas fórmulas de éxito en los países que se ponen como ejemplo a seguir.Controles estrictos, mecanismos obligatorios de reincorporación y altas progresivas, son herramientas en países que logran controlar las bajas Cita, por ejemplo, el caso de Alemania , donde se potencia la rehabilitación y se aplican mecanismos obligatorios de reincorporación al trabajo tras periodos prolongados de baja. Como quiere hacer España, hace uso de las reincorporaciones progresivas al empleo, uno de sus medidas más características. Otra caso a imitar es el de Suecia , donde los controles son estrictos, con evaluaciones periódicas; como en Alemania, funcionan las altas progresivas.En Austria la rehabilitación del paciente es clave; su lema es: «rehabilitación antes que prestación», con programas de reincorporación progresiva y servicios de asesoramiento. Y en Bélgica, para equilibrar la generosidad del sistema, se aplican controles estrictos, con revisiones médicas obligatorias en momentos clave y mecanismos de intervención temprana. Está muy extendida en este caso también la vuelta al empleo de forma gradual y hay programas innovadores de prevención, especialmente de salud metal. Otro caso analizado es el de Países Bajos , donde están diseñados potentes incentivos para prevenir el absentismo y facilitar la vuelta a puesto de trabajo. Como en el resto de casos, la reincorporación parcial es habitual.Batalla frustradaComo ya informó ABC, la batalla contra el absentismo no está dando frutos mientras su coste aumenta a velocidad de vértigo, convirtiendo el desequilibrio en una pesadilla económica junto a las pensiones. Sólo cinco regiones han dado el paso: Cataluña, Baleares, Asturias, Castilla-La Mancha y Cantabria, además de Ceuta y Melilla. La rigidez de los convenios, su burocracia y complejidad no están remando a favor de que prospere la fórmula, lo que comienza a inquietar a la Seguridad Social. No ayuda que el Instituto Nacional de la Seguridad Social actúe como intermediario. Las mutuas ya colaboraban con las regiones antes de firmar el acuerdo con el Gobierno, que impuso un acuerdo tipo igual para todas ellas, lo que ha introducido más papeleo en el proceso.Las altas progresivas , que son ahora una de las propuestas de la OCDE, tampoco han despegado. La fórmula, en principio, no gusta ni a empresarios ni a sindicatos y en estos momentos sólo se está aplicando en algunos casos oncológicos. La idea de estas altas es aplicarla en procesos de baja de larga duración (más de 180 días) derivados de determinadas patologías como procesos oncológicos, isquémicos cardiacos o accidentes cardiovasculares o traumatológicos graves. Varapalo de la OCDE a España a cuenta del absentismo, uno de los agujeros negros de la economía y motivo de alarma por la escalada del gasto, cercano a los 34.000 millones. Hasta ahora han sido las empresas las únicas en alzar la voz sobre un desequilibrio que engorda con los años, pero el refuerzo viene desde el también llamado ‘club de los países ricos’, que destaca problemas de gestión y diseño de la incapacidad temporal y falta de incentivos para volver a trabajar. El organismo internacional, al que el Gobierno había pedido asesoramiento , recuerda que el absentismo ha estado creciendo con fuerza durante los últimos doce años y argumenta que el problema que se plantea en nuestro caso no es recortar la protección , sino cómo hacerla más sostenible. Para ello ha propuesto el estudio de otros modelos en Europa similares, pero con mejores resultados. Recuerda que España tiene un sistema relativamente generoso de prestaciones por incapacidad temporal, y que el reto no es copiar modelos muy restrictivos, sino mantener esa función protectora mejorando al mismo tiempo su sostenibilidad y los resultados de reintegración laboral.Para indicar el camino de las reformas, la OCDE compara nuestro sistema con el de otros países con sistemas generosos similares y con enfoques innovadores, como es el caso de Austria, Bélgica, Alemania, Países Bajos y Suecia . Todos ellos están muy por debajo de España en resultados y los cinco se sitúan aproximadamente entre 2,5 y 3,5 semanas de baja por empleado al año, por debajo de España, aunque por encima de la media de la OCDE dentro del grupo de países con sistemas de amplia cobertura. En 2024 España registró 4,9 semanas de ausencia por enfermedad por empleado al año, el tercer país con peores resultados tanto de la OCDE como de la UE, solo por detrás de Noruega y Finlandia.Noticia relacionada general No No El absentismo se dispara: casi 1,6 millones de empleados faltan cada día a su puesto de trabajo Susana AlcelayRecuerdan al Gobierno los analistas del organismo, que en nuestro caso los niveles de absentismo llevan unos 12 años aumentando: primero de forma gradual y, desde la pandemia , de forma mucho más acusada. Eso habría llevado a España a realizar un camino inverso: de estar por debajo de la media de la OCDE a situarse en la parte alta de la clasificación.Intervención temprana y coordinación¿Hacia dónde caminar? La base de las reformas futuras debe pasar por políticas de intervención tempranas y rehabilitación coordinada; planificación estructurada del retorno al trabajo; más peso de la baja parcial o reincorporación gradual; mejor coordinación institucional; e incentivos que favorezcan una vuelta al empleo rápida. Todas fórmulas de éxito en los países que se ponen como ejemplo a seguir.Controles estrictos, mecanismos obligatorios de reincorporación y altas progresivas, son herramientas en países que logran controlar las bajas Cita, por ejemplo, el caso de Alemania , donde se potencia la rehabilitación y se aplican mecanismos obligatorios de reincorporación al trabajo tras periodos prolongados de baja. Como quiere hacer España, hace uso de las reincorporaciones progresivas al empleo, uno de sus medidas más características. Otra caso a imitar es el de Suecia , donde los controles son estrictos, con evaluaciones periódicas; como en Alemania, funcionan las altas progresivas.En Austria la rehabilitación del paciente es clave; su lema es: «rehabilitación antes que prestación», con programas de reincorporación progresiva y servicios de asesoramiento. Y en Bélgica, para equilibrar la generosidad del sistema, se aplican controles estrictos, con revisiones médicas obligatorias en momentos clave y mecanismos de intervención temprana. Está muy extendida en este caso también la vuelta al empleo de forma gradual y hay programas innovadores de prevención, especialmente de salud metal. Otro caso analizado es el de Países Bajos , donde están diseñados potentes incentivos para prevenir el absentismo y facilitar la vuelta a puesto de trabajo. Como en el resto de casos, la reincorporación parcial es habitual.Batalla frustradaComo ya informó ABC, la batalla contra el absentismo no está dando frutos mientras su coste aumenta a velocidad de vértigo, convirtiendo el desequilibrio en una pesadilla económica junto a las pensiones. Sólo cinco regiones han dado el paso: Cataluña, Baleares, Asturias, Castilla-La Mancha y Cantabria, además de Ceuta y Melilla. La rigidez de los convenios, su burocracia y complejidad no están remando a favor de que prospere la fórmula, lo que comienza a inquietar a la Seguridad Social. No ayuda que el Instituto Nacional de la Seguridad Social actúe como intermediario. Las mutuas ya colaboraban con las regiones antes de firmar el acuerdo con el Gobierno, que impuso un acuerdo tipo igual para todas ellas, lo que ha introducido más papeleo en el proceso.Las altas progresivas , que son ahora una de las propuestas de la OCDE, tampoco han despegado. La fórmula, en principio, no gusta ni a empresarios ni a sindicatos y en estos momentos sólo se está aplicando en algunos casos oncológicos. La idea de estas altas es aplicarla en procesos de baja de larga duración (más de 180 días) derivados de determinadas patologías como procesos oncológicos, isquémicos cardiacos o accidentes cardiovasculares o traumatológicos graves.
Varapalo de la OCDE a España a cuenta del absentismo, uno de los agujeros negros de la economía y motivo de alarma por la escalada del gasto, cercano a los 34.000 millones. Hasta ahora han sido las empresas las únicas en alzar la voz … sobre un desequilibrio que engorda con los años, pero el refuerzo viene desde el también llamado ‘club de los países ricos’, que destaca problemas de gestión y diseño de la incapacidad temporal y falta de incentivos para volver a trabajar.
El organismo internacional, al que el Gobierno había pedido asesoramiento, recuerda que el absentismo ha estado creciendo con fuerza durante los últimos doce años y argumenta que el problema que se plantea en nuestro caso no es recortar la protección, sino cómo hacerla más sostenible. Para ello ha propuesto el estudio de otros modelos en Europa similares, pero con mejores resultados. Recuerda que España tiene un sistema relativamente generoso de prestaciones por incapacidad temporal, y que el reto no es copiar modelos muy restrictivos, sino mantener esa función protectora mejorando al mismo tiempo su sostenibilidad y los resultados de reintegración laboral.
Para indicar el camino de las reformas, la OCDE compara nuestro sistema con el de otros países con sistemas generosos similares y con enfoques innovadores, como es el caso de Austria, Bélgica, Alemania, Países Bajos y Suecia. Todos ellos están muy por debajo de España en resultados y los cinco se sitúan aproximadamente entre 2,5 y 3,5 semanas de baja por empleado al año, por debajo de España, aunque por encima de la media de la OCDE dentro del grupo de países con sistemas de amplia cobertura. En 2024 España registró 4,9 semanas de ausencia por enfermedad por empleado al año, el tercer país con peores resultados tanto de la OCDE como de la UE, solo por detrás de Noruega y Finlandia.
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Recuerdan al Gobierno los analistas del organismo, que en nuestro caso los niveles de absentismo llevan unos 12 años aumentando: primero de forma gradual y, desde la pandemia, de forma mucho más acusada. Eso habría llevado a España a realizar un camino inverso: de estar por debajo de la media de la OCDE a situarse en la parte alta de la clasificación.
Intervención temprana y coordinación
¿Hacia dónde caminar? La base de las reformas futuras debe pasar por políticas de intervención tempranas y rehabilitación coordinada; planificación estructurada del retorno al trabajo; más peso de la baja parcial o reincorporación gradual; mejor coordinación institucional; e incentivos que favorezcan una vuelta al empleo rápida. Todas fórmulas de éxito en los países que se ponen como ejemplo a seguir.
Controles estrictos, mecanismos obligatorios de reincorporación y altas progresivas, son herramientas en países que logran controlar las bajas
Cita, por ejemplo, el caso de Alemania, donde se potencia la rehabilitación y se aplican mecanismos obligatorios de reincorporación al trabajo tras periodos prolongados de baja. Como quiere hacer España, hace uso de las reincorporaciones progresivas al empleo, uno de sus medidas más características. Otra caso a imitar es el de Suecia, donde los controles son estrictos, con evaluaciones periódicas; como en Alemania, funcionan las altas progresivas.
En Austria la rehabilitación del paciente es clave; su lema es: «rehabilitación antes que prestación», con programas de reincorporación progresiva y servicios de asesoramiento. Y en Bélgica, para equilibrar la generosidad del sistema, se aplican controles estrictos, con revisiones médicas obligatorias en momentos clave y mecanismos de intervención temprana. Está muy extendida en este caso también la vuelta al empleo de forma gradual y hay programas innovadores de prevención, especialmente de salud metal.
Otro caso analizado es el de Países Bajos, donde están diseñados potentes incentivos para prevenir el absentismo y facilitar la vuelta a puesto de trabajo. Como en el resto de casos, la reincorporación parcial es habitual.
Batalla frustrada
Como ya informó ABC, la batalla contra el absentismo no está dando frutos mientras su coste aumenta a velocidad de vértigo, convirtiendo el desequilibrio en una pesadilla económica junto a las pensiones. Sólo cinco regiones han dado el paso: Cataluña, Baleares, Asturias, Castilla-La Mancha y Cantabria, además de Ceuta y Melilla. La rigidez de los convenios, su burocracia y complejidad no están remando a favor de que prospere la fórmula, lo que comienza a inquietar a la Seguridad Social. No ayuda que el Instituto Nacional de la Seguridad Social actúe como intermediario. Las mutuas ya colaboraban con las regiones antes de firmar el acuerdo con el Gobierno, que impuso un acuerdo tipo igual para todas ellas, lo que ha introducido más papeleo en el proceso.
Las altas progresivas, que son ahora una de las propuestas de la OCDE, tampoco han despegado. La fórmula, en principio, no gusta ni a empresarios ni a sindicatos y en estos momentos sólo se está aplicando en algunos casos oncológicos. La idea de estas altas es aplicarla en procesos de baja de larga duración (más de 180 días) derivados de determinadas patologías como procesos oncológicos, isquémicos cardiacos o accidentes cardiovasculares o traumatológicos graves.
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