En Italia había gran expectación y temor por saber si los graves disturbios y saqueos del pasado fin de semana en Milán se quedarían en un episodio aislado o se repetirían este sábado, dado que el misterioso movimiento que los había promovido, llamado 17 de Octubre, había amenazado con una movilización en ocho ciudades. Sin embargo, la jornada ha transcurrido con tranquilidad y sin grandes incidentes, con manifestaciones pacíficas, en este caso autorizadas, convocadas en muchas ciudades contra la guerra, el coste de la vida y el Gobierno de Giorgia Meloni. Pero ni rastro de grupos violentos ni saqueos. Solo al final del día se han registrado momentos de tensión y cargas policiales en marchas improvisadas en Roma, Turín, Bolonia y Florencia. En la capital italiana, algunos jóvenes han llegado a entrar en el Coliseo, aunque han sido repelidos por el personal de seguridad del recinto.
El amplio despliegue policial y la confusión de los llamamientos hacen que no hayan aparecido grupos violentos. El detenido es un periodista italiano de origen marroquí
En Italia había gran expectación y temor por saber si los graves disturbios y saqueos del pasado fin de semana en Milán se quedarían en un episodio aislado o se repetirían este sábado, dado que el misterioso movimiento que los había promovido, llamado 17 de Octubre, había amenazado con una movilización en ocho ciudades. Sin embargo, hasta media tarde la jornada ha transcurrido con tranquilidad, con manifestaciones pacíficas, en este caso autorizadas, convocadas en muchas ciudades contra la guerra, el coste de la vida y el Gobierno de Giorgia Meloni. Pero ni rastro de grupos violentos por el momento.
A partir de las cinco y media de la tarde se han registrado algunos momentos de tensión en Turín, en una manifestación autorizada. También en Roma se ha formado un grupo al final de una marcha pacífica que está siendo vigilado por la policía. Algunos jóvenes han llegado a entrar en el Coliseo, aunque han sido repelidos por el personal de seguridad del recinto. En Milán, Bolonia y Florencia ha habido episodios similares con grupos reducidos. El nivel de alerta se mantiene, pues se teme que, al igual que ocurrió la semana pasada, puedan producirse altercados por sorpresa en cualquier momento.
La calma general se ha debido en buena parte al enorme despliegue policial, sobre todo en Roma, Milán y Turín, las ciudades más problemáticas, pero también a la confusión de los llamamientos de los desconocidos promotores de las protestas. A un cierto punto, de hecho, desaparecieron de las redes sin decir la hora y el lugar de encuentro a sus seguidores.
Es posible que haya influido en ello el arresto en Milán de Youssef Siher, un periodista freelance y analista de 30 años, italiano de origen marroquí, que ha colaborado en algunos diarios nacionales. Ha sido acusado de instigación al delito por ser el ideólogo y organizador del Movimiento 17 de Octubre, con las agravantes de finalidad terrorista y uso de medios informáticos. Según la policía, sería el autor de los mensajes del grupo difundidos en redes sociales.
Siher tiene una licenciatura en Comunicación y un máster en Ciencias Políticas en la Universidad de Milán. También ha colaborado en el ISPI, un prestigioso instituto de investigación, en cuyo portal aparece un perfil suyo donde se lee que “sus intereses de investigación se centran en el islam político, los movimientos políticos islámicos y la relación entre el islam y el nacionalismo árabe”. El centro ha aclarado que solo fue becario en 2024.

El ministro de Defensa, Guido Crosetto, ha subrayado que “no era un marginado”. En su opinión, disponía de “una amplia red de contactos y muchas más oportunidades laborales y colaboraciones que la mayoría de sus coetáneos, de periódicos a instituciones públicas. ”Se codeaba con la élite de la intelectualidad italiana, y se han visto los resultados”, ha concluido.
Las actuaciones policiales comenzaron de madrugada. Ya en la noche entre el viernes y el sábado la policía hizo 150 registros en 20 localidades, principalmente en Milán, Monza y municipios del norte del país, en domicilios de sospechosos y de personas detenidas el pasado fin de semana. En Milán, había este sábado 1.000 policías y 500 militares que han blindado la ciudad. Sobre todo, han vigilado de forma disuasoria todas las estaciones de los municipios de las afueras de donde partieron la semana pasada los grupos de jóvenes que irrumpieron en el centro de la ciudad, de modo que ni siquiera pudieran llegar.
El nuevo decreto aprobado por el Gobierno esta semana permite el arresto preventivo a personas sospechosas antes de manifestaciones públicas, que lleven por ejemplo pasamontañas, aerosoles de pimienta y objetos peligrosos. En Roma han sido identificados 260 jóvenes y 63 de ellos han sido arrestados.

En la capital italiana, donde se han desplegado 1.500 policías, se han celebrado sin incidentes dos manifestaciones de estudiantes autorizadas de signo contrario. Una por la mañana de jóvenes de extrema derecha con unas 1.500 personas, y otra a las dos y media de otras 4.000 contra la guerra.
Las que preocupaban más eran otras dos convocatorias no permitidas de quien se atribuía las movilizaciones de Milán, el Movimiento 17 de Octubre, y otra similar aún más misteriosa llamada Noi Siamo il Popolo (Nosotros somos el Pueblo). Sin embargo, nunca han llegado a concretarse. Es más, habían surgido dudas de que quien la había convocado en el primer caso viviera en la ciudad, pues el lugar señalado, el Circo Massimo, alberga estos días una feria del Ministerio de Defensa y resultaba una elección muy extraña.
De la cita de Noi Siamo il Popolo, convocada a las tres de la tarde en Piazza del Popolo, nunca más se supo, no apareció nadie. La del Movimiento 17 de Octubre también era a las tres, pero fue anulada a última hora del viernes en un comunicado que argumentó que se hacía para impedir la respuesta policial. También quedaron cancelados los llamamientos organizados en otras siete ciudades.
Lo que el movimiento anunció luego, jugando con la sorpresa, es que se revelarían tres distintos puntos de encuentro en cada ciudad solo media hora antes de la cita, a las dos y media de la tarde, para que luego confluyeran en un mismo sitio a las tres. Es una táctica muy audaz y de resultado incierto en Roma, donde moverse a un sitio con solo media hora de margen desafía cualquier lógica. En todo caso, este sábado pasó la hora señalada y nadie anunció nada. El movimiento desapareció tan extrañamente como había aparecido. El arresto de su presunto organizador puede ser la explicación, a la espera de más detalles de la operación policial.
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