El tomate vuelve a reinar en Buñol (Valencia) este último miércoles de agosto. “La Tomatina es un festival tan divertido y tan loco…”, describen los visitantes de otros países. Desde que la celebración prendiese en la población a raíz de una pelea de unos jóvenes en 1945 que se saldó a tomatazos, miles de personas de todos los continentes se han acercado hasta este municipio del interior de la provincia de Valencia para vivir este frenesí tan curioso como divertido. Hoy, unos 22.000 participantes, la mayoría extranjeros, han convertido este municipio de 9.800 habitantes en un campo de batalla en el que la munición han sido 150 toneladas de este fruto que ha teñido todo y a todos de rojo.
Buñol se tiñe de rojo con 22.000 personas lanzándose 150 toneladas de este fruto rojo en una catarsis festiva
El tomate vuelve a reinar en Buñol (Valencia) este último miércoles de agosto. “La Tomatina es un festival tan divertido y tan loco…”, describen los visitantes de otros países. Desde que la celebración prendiese en la población a raíz de una pelea de unos jóvenes en 1945 que se saldó a tomatazos, miles de personas de todos los continentes se han acercado hasta este municipio del interior de la provincia de Valencia para vivir este frenesí tan curioso como divertido. Hoy, unos 22.000 participantes, la mayoría extranjeros, han convertido este municipio de 9.800 habitantes en un campo de batalla en el que la munición han sido 150 toneladas de este fruto que ha teñido todo y a todos de rojo.
