España afronta, en el sector de la energía, un panorama que puede lastrar las inversiones y el éxito de nuevos proyectos en el desarrollo de la transición energética: la escasez de profesionales especializados. Hidrógeno, subestaciones eléctricas, redes de alta tensión o nuevas instalaciones renovables están encontrando dificultades para cubrir puestos en prácticamente todos los niveles de cualificación.«Tenemos el problema desde los técnicos de obra e instaladores hasta perfiles de ingenieros júnior», explica Sandra Castaño, manager de Energía en LHH, consultora que forma parte de Adecco Group. La situación está obligando a las compañías a competir por profesionales incluso desde antes de que estos hayan terminado su formación.Una de las áreas donde el déficit resulta muy evidente es la del hidrógeno. El desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno, todavía en una fase incipiente, está generando una demanda de perfiles para los que apenas existe experiencia acumulada en España. Se buscan ingenieros de procesos, especialistas en electrólisis, ingenieros eléctricos, profesionales de instrumentación y control y responsables de seguridad y salud, además de especialistas vinculados a la construcción y puesta en marcha de las instalaciones.«Tampoco hay experiencia en el hidrógeno porque no se han realizado proyectos antes en España», apunta Castaño. La falta de profesionales especializados se convierte así en un problema de raíz: no existe aún una bolsa suficiente de trabajadores con experiencia específica porque las infraestructuras que precisan esos conocimientos están comenzando a levantarse.InfraestructurasOtro foco de problemas se halla en las subestaciones eléctricas de media y alta tensión . El crecimiento de las renovables requiere infraestructuras de nueva creación que transporten y distribuyan la electricidad, pero también profesionales con capacidad para diseñarlas, construirlas, ponerlas en funcionamiento y mantenerlas.En este campo, la demanda llega a especialistas en protección y control, profesionales de electromecánica, ingeniería civil y líneas de alta tensión. «Los perfiles que presentan mayor solicitud son los de ingenieros eléctricos e ingenieros civiles», señala la responsable de LHH.El problema empieza mucho antes de llegar a los puestos de ingeniería. Las empresas están necesitadas de técnicos de obra, instaladores y mantenedores, pero también de ingenieros recién titulados y especialistas con experiencia. «Son importantes los programas de beca de las compañías grandes. Cualquier ingeniero júnior ya tiene una oferta sobre la mesa», asegura.El mercado laboral energético se ha transformado en una carrera por captar y, sobre todo, retener talento. Las empresas están recurriendo a formación interna para crear sus propias canteras, aunque se encuentran con el problema de la rotación. «Una vez está formado el candidato, tenemos demasiada rotación, tanto a nivel nacional como internacional», detalla Castaño.Hiperinflación salariaLa evolución del sector tampoco ha ayudado a crear una fuente estable de profesionales. Entre 2018 y 2024 se produjo un fuerte crecimiento de la contratación relacionada con las energías renovables y una intensa competencia por los profesionales disponibles. Según Castaño, aquello generó una auténtica «hiperinflación» salarial en determinados perfiles.El escenario posterior ha sido diferente. La ralentización de determinados desarrollos ha dejado a parte de esos profesionales fuera del mercado y algunos han tenido que rebajar sus expectativas salariales para volver a encontrar empleo. A su juicio, los ciclos de fuerte contratación seguidos de periodos de menor actividad pueden estar frenando la especialización de nuevos profesionales.Castaño indica que los sueldos de ciertos perfiles de ingeniería no han subido como el coste de vida, lo que ha propiciado la búsqueda de oportunidades fuera de España. La carencia de especialistas en energía no es exclusiva de nuestro país y afecta también al entorno; nuevos proyectos en Portugal están atrayendo profesionales españoles. Francia, Italia y otros mercados con fuertes inversiones energéticas participan también en esta competencia.Las empresas están recurriendo a crear sus propias canteras, pero se encuentran con el problema de la rotaciónPero el rival no está únicamente al otro lado de la frontera. «Ya estamos compitiendo con empresas norteamericanas, que pagan en dólares y ofrecen 100% teletrabajo», relata Castaño. La renovación de las redes eléctricas en Norteamérica está aumentando la contratación de especialistas en distribución y redes, que pueden trabajar desde España para compañías extranjeras.Ante esta situación, algunas empresas españolas están ampliando el radio de búsqueda. «Muchas compañías están optando por traerlos de Latinoamérica», declara. Se trata principalmente de profesionales cualificados, especialmente ingenieros eléctricos y civiles, que encuentran en España un mercado atractivo.El problema tiene su origen antes de que el profesional alcance el mercado laboral. Castaño constata la elevada exigencia de acceso a determinadas carreras de ingeniería y considera necesario facilitar la incorporación de estudiantes a estos itinerarios. La brecha de género añade otra dificultad. «Es un sector muy de hombres», reconoce Castaño, quien lleva ocho años en el ámbito energético. La fórmula para fabricar talentoPara José Pablo Chaves, subdirector de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Pontificia Comillas (Comillas ICAI), el problema está en que la formación no siempre encaja con los perfiles que ahora necesita el sector energético, marcado además por un cambio en las preferencias de los jóvenes.Según su experiencia, parte de los estudiantes se decanta por áreas que ofrecen una incorporación laboral más rápida o una remuneración inicial más elevada. La consecuencia es un mercado en el que conviven titulados universitarios con dificultades para encajar en determinadas vacantes y empresas que buscan profesionales técnicos que no encuentran con facilidad.La carencia de profesionales en el sector de la energía también afecta a Portugal, Francia e ItaliaUno de los principales desafíos para ampliar esa cantera está en atraer a más mujeres hacia las carreras técnicas. «Una de las grandes dificultades es convencer a mujeres», expone. La universidad pretende combatir una idea que para Chaves todavía pesa entre los jóvenes: «Hay una percepción de que lo técnico es aburrido y difícil». El experto reclama una colaboración más estrecha entre instituciones educativas, empresas y administraciones.La solución pasa también por reforzar la Formación Profesional. Chaves apuesta por aumentar las plazas de FP y facilitar la formación de personas desempleadas en estas especialidades, además de establecer incentivos para que las compañías contraten jóvenes y puedan formarlos. «Se buscan personas con experiencia, pero luego al final la gente joven necesita unos primeros pasos», resume.Actualizar la universidadLa universidad, por su parte, debe actualizar sus programas. En Comillas, comenta, los comités asesores empresariales permiten adaptar las titulaciones a las necesidades del mercado. También se están incorporando nuevas materias, como aplicaciones de inteligencia artificial (IA) al sector energético.El fuerte crecimiento de determinadas tecnologías también plantea interrogantes sobre la estabilidad del empleo. Chaves evita hablar de una «burbuja» renovable y prefiere referirse a ciclos. La fotovoltaica ofrece un ejemplo: el aumento de la generación solar está provocando precios muy bajos —incluso cero en determinadas horas— que pueden reducir la rentabilidad de algunas plantas. «No diría burbuja, porque creo que esto es un ciclo», afirma. Estima que estos ajustes no cuestionan la tendencia de fondo: la electrificación de la economía continuará impulsando la demanda de profesionales.La inteligencia artificial será otro de los factores que modificarán los perfiles energéticos. Para Chaves, su incorporación será inevitable, pero deberá hacerse con controles claros. «Es una herramienta muy potente», reflexiona, pero advierte de que debe integrarse «de manera consciente, inteligente, sin delegar responsabilidades importantes». El principio que considera esencial es mantener al profesional dentro del proceso, el denominado ‘human in the loop’.La IA permitirá automatizar determinadas tareas, sin embargo también abrirá nuevos riesgos, especialmente en materia de ciberseguridad. «El gran reto» será, concluye, integrar estas tecnologías «sin perder el control de procesos en sectores que son críticos». España afronta, en el sector de la energía, un panorama que puede lastrar las inversiones y el éxito de nuevos proyectos en el desarrollo de la transición energética: la escasez de profesionales especializados. Hidrógeno, subestaciones eléctricas, redes de alta tensión o nuevas instalaciones renovables están encontrando dificultades para cubrir puestos en prácticamente todos los niveles de cualificación.«Tenemos el problema desde los técnicos de obra e instaladores hasta perfiles de ingenieros júnior», explica Sandra Castaño, manager de Energía en LHH, consultora que forma parte de Adecco Group. La situación está obligando a las compañías a competir por profesionales incluso desde antes de que estos hayan terminado su formación.Una de las áreas donde el déficit resulta muy evidente es la del hidrógeno. El desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno, todavía en una fase incipiente, está generando una demanda de perfiles para los que apenas existe experiencia acumulada en España. Se buscan ingenieros de procesos, especialistas en electrólisis, ingenieros eléctricos, profesionales de instrumentación y control y responsables de seguridad y salud, además de especialistas vinculados a la construcción y puesta en marcha de las instalaciones.«Tampoco hay experiencia en el hidrógeno porque no se han realizado proyectos antes en España», apunta Castaño. La falta de profesionales especializados se convierte así en un problema de raíz: no existe aún una bolsa suficiente de trabajadores con experiencia específica porque las infraestructuras que precisan esos conocimientos están comenzando a levantarse.InfraestructurasOtro foco de problemas se halla en las subestaciones eléctricas de media y alta tensión . El crecimiento de las renovables requiere infraestructuras de nueva creación que transporten y distribuyan la electricidad, pero también profesionales con capacidad para diseñarlas, construirlas, ponerlas en funcionamiento y mantenerlas.En este campo, la demanda llega a especialistas en protección y control, profesionales de electromecánica, ingeniería civil y líneas de alta tensión. «Los perfiles que presentan mayor solicitud son los de ingenieros eléctricos e ingenieros civiles», señala la responsable de LHH.El problema empieza mucho antes de llegar a los puestos de ingeniería. Las empresas están necesitadas de técnicos de obra, instaladores y mantenedores, pero también de ingenieros recién titulados y especialistas con experiencia. «Son importantes los programas de beca de las compañías grandes. Cualquier ingeniero júnior ya tiene una oferta sobre la mesa», asegura.El mercado laboral energético se ha transformado en una carrera por captar y, sobre todo, retener talento. Las empresas están recurriendo a formación interna para crear sus propias canteras, aunque se encuentran con el problema de la rotación. «Una vez está formado el candidato, tenemos demasiada rotación, tanto a nivel nacional como internacional», detalla Castaño.Hiperinflación salariaLa evolución del sector tampoco ha ayudado a crear una fuente estable de profesionales. Entre 2018 y 2024 se produjo un fuerte crecimiento de la contratación relacionada con las energías renovables y una intensa competencia por los profesionales disponibles. Según Castaño, aquello generó una auténtica «hiperinflación» salarial en determinados perfiles.El escenario posterior ha sido diferente. La ralentización de determinados desarrollos ha dejado a parte de esos profesionales fuera del mercado y algunos han tenido que rebajar sus expectativas salariales para volver a encontrar empleo. A su juicio, los ciclos de fuerte contratación seguidos de periodos de menor actividad pueden estar frenando la especialización de nuevos profesionales.Castaño indica que los sueldos de ciertos perfiles de ingeniería no han subido como el coste de vida, lo que ha propiciado la búsqueda de oportunidades fuera de España. La carencia de especialistas en energía no es exclusiva de nuestro país y afecta también al entorno; nuevos proyectos en Portugal están atrayendo profesionales españoles. Francia, Italia y otros mercados con fuertes inversiones energéticas participan también en esta competencia.Las empresas están recurriendo a crear sus propias canteras, pero se encuentran con el problema de la rotaciónPero el rival no está únicamente al otro lado de la frontera. «Ya estamos compitiendo con empresas norteamericanas, que pagan en dólares y ofrecen 100% teletrabajo», relata Castaño. La renovación de las redes eléctricas en Norteamérica está aumentando la contratación de especialistas en distribución y redes, que pueden trabajar desde España para compañías extranjeras.Ante esta situación, algunas empresas españolas están ampliando el radio de búsqueda. «Muchas compañías están optando por traerlos de Latinoamérica», declara. Se trata principalmente de profesionales cualificados, especialmente ingenieros eléctricos y civiles, que encuentran en España un mercado atractivo.El problema tiene su origen antes de que el profesional alcance el mercado laboral. Castaño constata la elevada exigencia de acceso a determinadas carreras de ingeniería y considera necesario facilitar la incorporación de estudiantes a estos itinerarios. La brecha de género añade otra dificultad. «Es un sector muy de hombres», reconoce Castaño, quien lleva ocho años en el ámbito energético. La fórmula para fabricar talentoPara José Pablo Chaves, subdirector de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Pontificia Comillas (Comillas ICAI), el problema está en que la formación no siempre encaja con los perfiles que ahora necesita el sector energético, marcado además por un cambio en las preferencias de los jóvenes.Según su experiencia, parte de los estudiantes se decanta por áreas que ofrecen una incorporación laboral más rápida o una remuneración inicial más elevada. La consecuencia es un mercado en el que conviven titulados universitarios con dificultades para encajar en determinadas vacantes y empresas que buscan profesionales técnicos que no encuentran con facilidad.La carencia de profesionales en el sector de la energía también afecta a Portugal, Francia e ItaliaUno de los principales desafíos para ampliar esa cantera está en atraer a más mujeres hacia las carreras técnicas. «Una de las grandes dificultades es convencer a mujeres», expone. La universidad pretende combatir una idea que para Chaves todavía pesa entre los jóvenes: «Hay una percepción de que lo técnico es aburrido y difícil». El experto reclama una colaboración más estrecha entre instituciones educativas, empresas y administraciones.La solución pasa también por reforzar la Formación Profesional. Chaves apuesta por aumentar las plazas de FP y facilitar la formación de personas desempleadas en estas especialidades, además de establecer incentivos para que las compañías contraten jóvenes y puedan formarlos. «Se buscan personas con experiencia, pero luego al final la gente joven necesita unos primeros pasos», resume.Actualizar la universidadLa universidad, por su parte, debe actualizar sus programas. En Comillas, comenta, los comités asesores empresariales permiten adaptar las titulaciones a las necesidades del mercado. También se están incorporando nuevas materias, como aplicaciones de inteligencia artificial (IA) al sector energético.El fuerte crecimiento de determinadas tecnologías también plantea interrogantes sobre la estabilidad del empleo. Chaves evita hablar de una «burbuja» renovable y prefiere referirse a ciclos. La fotovoltaica ofrece un ejemplo: el aumento de la generación solar está provocando precios muy bajos —incluso cero en determinadas horas— que pueden reducir la rentabilidad de algunas plantas. «No diría burbuja, porque creo que esto es un ciclo», afirma. Estima que estos ajustes no cuestionan la tendencia de fondo: la electrificación de la economía continuará impulsando la demanda de profesionales.La inteligencia artificial será otro de los factores que modificarán los perfiles energéticos. Para Chaves, su incorporación será inevitable, pero deberá hacerse con controles claros. «Es una herramienta muy potente», reflexiona, pero advierte de que debe integrarse «de manera consciente, inteligente, sin delegar responsabilidades importantes». El principio que considera esencial es mantener al profesional dentro del proceso, el denominado ‘human in the loop’.La IA permitirá automatizar determinadas tareas, sin embargo también abrirá nuevos riesgos, especialmente en materia de ciberseguridad. «El gran reto» será, concluye, integrar estas tecnologías «sin perder el control de procesos en sectores que son críticos».
España afronta, en el sector de la energía, un panorama que puede lastrar las inversiones y el éxito de nuevos proyectos en el desarrollo de la transición energética: la escasez de profesionales especializados. Hidrógeno, subestaciones eléctricas, redes de alta tensión o nuevas instalaciones renovables … están encontrando dificultades para cubrir puestos en prácticamente todos los niveles de cualificación.
«Tenemos el problema desde los técnicos de obra e instaladores hasta perfiles de ingenieros júnior», explica Sandra Castaño, manager de Energía en LHH, consultora que forma parte de Adecco Group. La situación está obligando a las compañías a competir por profesionales incluso desde antes de que estos hayan terminado su formación.
Una de las áreas donde el déficit resulta muy evidente es la del hidrógeno. El desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno, todavía en una fase incipiente, está generando una demanda de perfiles para los que apenas existe experiencia acumulada en España. Se buscan ingenieros de procesos, especialistas en electrólisis, ingenieros eléctricos, profesionales de instrumentación y control y responsables de seguridad y salud, además de especialistas vinculados a la construcción y puesta en marcha de las instalaciones.
«Tampoco hay experiencia en el hidrógeno porque no se han realizado proyectos antes en España», apunta Castaño. La falta de profesionales especializados se convierte así en un problema de raíz: no existe aún una bolsa suficiente de trabajadores con experiencia específica porque las infraestructuras que precisan esos conocimientos están comenzando a levantarse.
Infraestructuras
Otro foco de problemas se halla en las subestaciones eléctricas de media y alta tensión. El crecimiento de las renovables requiere infraestructuras de nueva creación que transporten y distribuyan la electricidad, pero también profesionales con capacidad para diseñarlas, construirlas, ponerlas en funcionamiento y mantenerlas.
En este campo, la demanda llega a especialistas en protección y control, profesionales de electromecánica, ingeniería civil y líneas de alta tensión. «Los perfiles que presentan mayor solicitud son los de ingenieros eléctricos e ingenieros civiles», señala la responsable de LHH.
El problema empieza mucho antes de llegar a los puestos de ingeniería. Las empresas están necesitadas de técnicos de obra, instaladores y mantenedores, pero también de ingenieros recién titulados y especialistas con experiencia. «Son importantes los programas de beca de las compañías grandes. Cualquier ingeniero júnior ya tiene una oferta sobre la mesa», asegura.
El mercado laboral energético se ha transformado en una carrera por captar y, sobre todo, retener talento. Las empresas están recurriendo a formación interna para crear sus propias canteras, aunque se encuentran con el problema de la rotación. «Una vez está formado el candidato, tenemos demasiada rotación, tanto a nivel nacional como internacional», detalla Castaño.
Hiperinflación salaria
La evolución del sector tampoco ha ayudado a crear una fuente estable de profesionales. Entre 2018 y 2024 se produjo un fuerte crecimiento de la contratación relacionada con las energías renovables y una intensa competencia por los profesionales disponibles. Según Castaño, aquello generó una auténtica «hiperinflación» salarial en determinados perfiles.
El escenario posterior ha sido diferente. La ralentización de determinados desarrollos ha dejado a parte de esos profesionales fuera del mercado y algunos han tenido que rebajar sus expectativas salariales para volver a encontrar empleo. A su juicio, los ciclos de fuerte contratación seguidos de periodos de menor actividad pueden estar frenando la especialización de nuevos profesionales.
Castaño indica que los sueldos de ciertos perfiles de ingeniería no han subido como el coste de vida, lo que ha propiciado la búsqueda de oportunidades fuera de España. La carencia de especialistas en energía no es exclusiva de nuestro país y afecta también al entorno; nuevos proyectos en Portugal están atrayendo profesionales españoles. Francia, Italia y otros mercados con fuertes inversiones energéticas participan también en esta competencia.
Las empresas están recurriendo a crear sus propias canteras, pero se encuentran con el problema de la rotación
Pero el rival no está únicamente al otro lado de la frontera. «Ya estamos compitiendo con empresas norteamericanas, que pagan en dólares y ofrecen 100% teletrabajo», relata Castaño. La renovación de las redes eléctricas en Norteamérica está aumentando la contratación de especialistas en distribución y redes, que pueden trabajar desde España para compañías extranjeras.
Ante esta situación, algunas empresas españolas están ampliando el radio de búsqueda. «Muchas compañías están optando por traerlos de Latinoamérica», declara. Se trata principalmente de profesionales cualificados, especialmente ingenieros eléctricos y civiles, que encuentran en España un mercado atractivo.
El problema tiene su origen antes de que el profesional alcance el mercado laboral. Castaño constata la elevada exigencia de acceso a determinadas carreras de ingeniería y considera necesario facilitar la incorporación de estudiantes a estos itinerarios. La brecha de género añade otra dificultad. «Es un sector muy de hombres», reconoce Castaño, quien lleva ocho años en el ámbito energético.
La fórmula para fabricar talento
Para José Pablo Chaves, subdirector de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Pontificia Comillas (Comillas ICAI), el problema está en que la formación no siempre encaja con los perfiles que ahora necesita el sector energético, marcado además por un cambio en las preferencias de los jóvenes.
Según su experiencia, parte de los estudiantes se decanta por áreas que ofrecen una incorporación laboral más rápida o una remuneración inicial más elevada. La consecuencia es un mercado en el que conviven titulados universitarios con dificultades para encajar en determinadas vacantes y empresas que buscan profesionales técnicos que no encuentran con facilidad.
La carencia de profesionales en el sector de la energía también afecta a Portugal, Francia e Italia
Uno de los principales desafíos para ampliar esa cantera está en atraer a más mujeres hacia las carreras técnicas. «Una de las grandes dificultades es convencer a mujeres», expone. La universidad pretende combatir una idea que para Chaves todavía pesa entre los jóvenes: «Hay una percepción de que lo técnico es aburrido y difícil». El experto reclama una colaboración más estrecha entre instituciones educativas, empresas y administraciones.
La solución pasa también por reforzar la Formación Profesional. Chaves apuesta por aumentar las plazas de FP y facilitar la formación de personas desempleadas en estas especialidades, además de establecer incentivos para que las compañías contraten jóvenes y puedan formarlos. «Se buscan personas con experiencia, pero luego al final la gente joven necesita unos primeros pasos», resume.
Actualizar la universidad
La universidad, por su parte, debe actualizar sus programas. En Comillas, comenta, los comités asesores empresariales permiten adaptar las titulaciones a las necesidades del mercado. También se están incorporando nuevas materias, como aplicaciones de inteligencia artificial (IA) al sector energético.
El fuerte crecimiento de determinadas tecnologías también plantea interrogantes sobre la estabilidad del empleo. Chaves evita hablar de una «burbuja» renovable y prefiere referirse a ciclos. La fotovoltaica ofrece un ejemplo: el aumento de la generación solar está provocando precios muy bajos —incluso cero en determinadas horas— que pueden reducir la rentabilidad de algunas plantas. «No diría burbuja, porque creo que esto es un ciclo», afirma. Estima que estos ajustes no cuestionan la tendencia de fondo: la electrificación de la economía continuará impulsando la demanda de profesionales.
La inteligencia artificial será otro de los factores que modificarán los perfiles energéticos. Para Chaves, su incorporación será inevitable, pero deberá hacerse con controles claros. «Es una herramienta muy potente», reflexiona, pero advierte de que debe integrarse «de manera consciente, inteligente, sin delegar responsabilidades importantes». El principio que considera esencial es mantener al profesional dentro del proceso, el denominado ‘human in the loop’.
La IA permitirá automatizar determinadas tareas, sin embargo también abrirá nuevos riesgos, especialmente en materia de ciberseguridad. «El gran reto» será, concluye, integrar estas tecnologías «sin perder el control de procesos en sectores que son críticos».
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