El congreso federal del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) en Erfurt, en el este de Alemania, se celebró este sábado en medio de un importante despliegue policial y multitudinarias manifestaciones en contra que intentaron bloquear las vías de acceso al recinto para evitar la entrada de los delegados del partido, que volvieron a reelegir, como estaba previsto, a sus dos líderes. Alice Weidel y Tino Chrupalla reafirmaron su objetivo de hacerse primero con el este y después con el Gobierno para poder “cerrar a cal y canto” las fronteras del país.
Alice Weidel y Tino Chrupalla reafirman su objetivo de hacerse primero con el este y después con el Gobierno federal en el congreso del partido en Erfurt
El congreso federal del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) en Erfurt, en el este de Alemania, se celebró este sábado en medio de un importante despliegue policial y multitudinarias manifestaciones en contra que intentaron bloquear las vías de acceso al recinto para evitar la entrada de los delegados del partido, que volvieron a reelegir, como estaba previsto, a sus dos líderes. Alice Weidel y Tino Chrupalla reafirmaron su objetivo de hacerse primero con el este y después con el Gobierno para poder “cerrar a cal y canto” las fronteras del país.
A pesar de los bloqueos, el congreso comenzó a la hora prevista. Muchos de los 600 delegados incluso acudieron de madrugada al recinto ferial por miedo a no poder llegar a tiempo por las protestas en las calles y otros se alojaron directamente en un hotel dentro del recinto. Fueron recibidos por Björn Höcke, el líder regional de Turingia y presidente del grupo parlamentario regional, el hombre al que muchos consideran el verdadero líder de AfD y, a la vez, el que más polariza. Para unos, defiende claramente la ideología del partido y para otros, es sinónimo de radicalización a la vez que son conscientes de su gran popularidad especialmente entre los jóvenes.
Höcke, que intentó incluir sin éxito en el orden del día una votación para modificar la lista de incompatibilidades de AfD para flexibilizar las normas que impiden la afiliación de personas que han sido miembros de un partido neonazi, aprovechó su discurso inaugural para atacar a la “sociedad civil multicultural” y a los políticos de los que denominó “partidos del cártel”, que a través del cordón sanitario —o cortafuegos como lo denominan en Alemania— les han impuesto “la marca de Caín de los parias”.

Posteriormente, llegó el momento de la reelección. Alice Weidel fue confirmada como líder de AfD con el 81,3% de los votos, con lo que no solo obtuvo un mejor resultado que su colíder, Tino Chrupalla, que obtuvo un 70%, sino que también mejoró su propio resultado obtenido en Essen, en 2024, cuando solo un 79,8% de los delegados votó a su favor. En ese año, además, se situó por detrás de su compañero de partido, que obtuvo un 82,7%, algo que según cuentan, no sentó nada bien a la política alemana.
Si bien en 2024 la diferencia no fue muy grande, en esta ocasión se ha dado la vuelta al resultado y la distancia entre los rivales se ha agrandado. Tradicionalmente, dentro del partido se veía a Weidel —que llegó a la presidencia del partido en 2022— como la economista de Renania del Norte-Westfalia que debía centrarse en el oeste del país y a Chrupalla —en el cargo desde 2019—, como el maestro pintor sajón que debía ocuparse del este. Lejos de acercarse entre ellos, los dos líderes emprendieron una lucha por el poder y la influencia dentro del partido en los últimos tiempos. Weidel se ha convertido en estos años en una figura destacada de la dirección de AfD y fue la candidata a canciller en la campaña electoral para el Bundestag de 2025, en donde AfD fue el segundo partido más votado.
El congreso, que se celebra hasta el domingo, tiene lugar en un momento de gran popularidad entre el electorado. Las encuestas lo sitúan en primera posición en intención de voto a nivel nacional con un 29%, por delante de los conservadores del canciller alemán, Friedrich Merz, que solo tienen un 20% de apoyo. Además, cada vez está más cerca de acceder a un Gobierno regional si se tienen en cuenta los sondeos para las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt donde AfD obtendría más de un 40% de los votos. Su entrada es vista por los partidos tradicionales y expertos como una señal de alarma que podría normalizar al partido a la vez que le daría acceso a los informes de los servicios de inteligencia, que vigilan desde hace tiempo a AfD en cinco de los 16 estados federados alemanes por sus posiciones extremistas, además de estar “bajo sospecha” a nivel nacional.
“Queremos gobernar”, declaró Weidel hoy por si había alguna duda sobre su objetivo. “Y gobernaremos, primero en un estado federado, y luego a nivel federal”, aseguró en un discurso en el que también prometió que van a “deportar sin piedad” y que van a “cerrar a cal y canto” las fronteras del país.
Pero el partido también cuenta con una fuerte oposición en la sociedad. Según datos de la policía, más de 30.000 personas se manifestaron en la capital de Turingia. Mientras, los organizadores hablan de al menos 50.000 personas. Varias calles, tramos de autopista y plazas fueron bloqueadas y cortadas al tráfico. Asimismo, lejos de lo que se temía, de momento las manifestaciones se han desarrollado mayoritariamente de manera pacífica.
Según el portavoz de la policía, Patrick Martin, solo se han producido pequeños enfrentamientos en algunos bloqueos, y en algunos casos ha sido necesario utilizar gas pimienta. En las inmediaciones del recinto ferial se concentraron gran parte de los manifestantes. Según el portavoz de la policía, en total, hay “varios miles” de efectivos policiales desplegados en la ciudad, procedentes de todos los estados federados, así como de la Policía Federal. La intervención policial cuenta con el apoyo de un amplio despliegue técnico: se están utilizando cañones de agua, vehículos especiales, helicópteros e incluso escuadrones a caballo.
El expresidente de Turingia Bodo Ramelow participó en las protestas y afirmó que “esta ciudad es sinónimo de libertad, de diversidad y de una vida conjunta y diversa”. También la presidenta de la Asociación de Sindicatos de Alemania (DGB), Yasmin Fahimi, apoyó las manifestaciones y declaró que con ellas se deja claro que “Erfurt no es un lugar para cualquier congreso de partido, sino que Erfurt es un lugar de resistencia”. Fahimi aprovechó para reclamar que se ponga en marcha un procedimiento para prohibir el partido, algo a lo que hasta el momento los políticos se han mostrado reticentes por miedo a fracasar y que eso aumente aún más el número de seguidores de un partido que ya cuenta con 75.000 afiliados, frente a los algo más de 50.000 que tenía a finales de 2024.
Por su parte, el ministro de Medio Ambiente de Alemania, Carsten Schneider, originario de Erfurt, rechazó que AfD sea un fenómeno propio del este del país, como siempre se apunta debido a la gran popularidad del partido en esa zona. “Se trata de algo que amenaza a toda Alemania y por eso es bueno que hoy estemos todos aquí unidos”, dijo ante varios miles de asistentes, que han llegado de diferentes partes, sobre un partido que cuenta con cada vez más apoyo en el oeste como se reflejó en las elecciones regionales que se celebraron a principios de año.
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