Llegan malas noticias desde Corea del Sur para la comarca gallega de la Ribeira Sacra. El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, reunido en la ciudad coreana de Busán, ha rechazado este lunes distinguirla con este reconocimiento y ha devuelto su candidatura para que el Gobierno central y la Xunta introduzcan mejoras. La carrera de este enclave ubicado entre las provincias de Lugo y Ourense para ser Patrimonio de la Humanidad sigue viva, pero queda en el aire.
El Gobierno y la Xunta deberán introducir mejoras en un proyecto en el que llevan años trabajando
El Gobierno y la Xunta deberán introducir mejoras en un proyecto en el que llevan años trabajando
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Llegan malas noticias desde Corea del Sur para la comarca gallega de la Ribeira Sacra. El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, reunido en la ciudad coreana de Busán, ha rechazado este lunes distinguirla con este reconocimiento y ha devuelto su candidatura para que el Gobierno central y la Xunta introduzcan mejoras. La carrera de este enclave ubicado entre las provincias de Lugo y Ourense para ser Patrimonio de la Humanidad sigue viva, pero queda en el aire.
La de Ribeira Sacra es la única candidatura española de las 33 presentadas a Patrimonio de la Humanidad que analizan en Busán los 21 países que integran el comité. Bajo el nombre de Paisaje del Agua de la Ribeira Sacra, partía ya con desventaja después del informe desfavorable emitido el pasado mes de marzo por el Icomos, organismo asesor de la Unesco. El documento, aunque reconoce el buen estado de conservación del territorio y la calidad de sus infraestructuras turísticas, cuestiona que el paisaje de esta comarca reúna las características necesarias para ser considerado un ejemplo excepcional de asentamiento humano tradicional o de uso singular del territorio.
El Icomos, además de considerarlo “vulnerable a la despoblación”, pone en duda que cumpla los requisitos de “integridad y autenticidad” y rechaza que los embalses construidos en los ríos Miño y Sil que surcan la comarca representen “una evolución orgánica y una continuidad” de los molinos tradicionales. La Xunta y el Gobierno central esgrimieron al conocerse este dictamen que no es vinculante. El conselleiro de Cultura, el popular José López, alegó que otros bienes han obtenido la distinción con informes consultivos desfavorables.
Este lunes el pleno del comité de la Unesco ha aprobado una devolución técnica, la opción más favorable cuando una candidatura no consigue la inscripción inmediata. La propuesta salió adelante gracias al respaldo de un bloque de 15 países encabezado por Perú, informa Europa Press. Otros estados como Suiza y Chequia apostaban por un aplazamiento, una medida más severa que habría obligado a rehacer prácticamente toda la candidatura. El acuerdo alcanzado incluye una misión consultiva del Icomos sobre el terreno. Los expertos de este organismo consultivo de la Unesco trabajarán así conjuntamente con la Xunta y el Gobierno central para perfeccionar la candidatura antes de que vuelva a ser evaluada. El propio Icomos ha mostrado su satisfacción por esta solución y ha expresado su disposición a colaborar.
Esta comarca, surcada por los ríos Miño y Sil, aspira a convertirse en el quinto bien de Galicia elegido Patrimonio de la Humanidad, después del casco histórico de Santiago de Compostela, los Caminos de Santiago, la Muralla Romana de Lugo y la Torre de Hércules de A Coruña. El camino hacia la distinción de la Unesco está siendo muy accidentado. En 2021 el Gobierno y la Xunta ya decidieron retirar su candidatura para reformularla.
La Ribeira Sacra se presenta ante la Unesco como un territorio “esculpido por el agua y paradigma de una cultura hídrica, en el que se reconocen vívidamente las huellas que han marcado su construcción a lo largo de más de 1.500 años de ocupación continuada”, nacida de la “antigua tradición eremítica y monástica”. Incluye 83 monasterios documentados, una red de manantiales e ingenios asociados al agua de todas las épocas, desde los singulares sistemas de drenaje de los “socalcos” o terrazas de cultivo a fuentes sacralizadas, 668 molinos tradicionales, fábricas de luz del siglo XIX o embalses del XX. Todo ello sobre unos escapados cañones fluviales que han exigido la puesta en práctica de técnicas de cultivo singulares, entre ellas la llamada viticultura heroica.
Hace unos días, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, calificó la candidatura de “sólida, rigurosa y novedosa”. Aseguró que es el fruto “de un largo trabajo iniciado hace décadas” y coordinado entre el Gobierno gallego, el embajador de España ante la Unesco, Miquel Iceta, y el Ministerio de Cultura.
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