El inicio de la jubilación masiva de los nacidos en el ‘baby boom’ llama cada vez con más fuerza a la puerta de la Seguridad Social, lo que unido a la actualización automática de las pensiones con la inflación está acelerando el gasto. Este año, el coste de abonar las 14 pagas que reciben los más de 10,4 millones de pensionistas (incluidos los funcionarios pertenecientes a clases pasivas) volverá a batir nuevos récord, con el agravante de que no se esperan presupuestos. Teniendo en cuenta las nóminas contributivas, el ingreso mínimo vital (IMV) y las prestaciones por incapacidad temporal, el desembolso del sistema escaló ya el pasado año hasta los 240.169 millones, un 6,46% más. Escenario que, teniendo en cuenta los mismos factores de pago, se quedará corto este ejercicio.La velocidad con la que se incrementa esta factura se explica por varios motivos. El primero de ellos, la actualización por ley de las nóminas con la evolución de los precios, que este 2026 han subido de forma general un 2,7%, un 7% en el caso de las mínimas y hasta un 11,4% las no contributivas , igual que el IMV. Los pagos y las actualizaciones se han convertido en el mayor desafío de las cuentas públicas en el medio y largo plazo, cuyo desembolso está lejos de ser cubierto por las aportaciones que realizan empresarios y trabajadores, lo que obliga a un esfuerzo del Estado con los impuestos para que se puedan realizar los compromisos de pago. En 2025 esta partida alcanzó una cifra récord de 52.990 millones de euros, un 10,1% más que en el año anterior y un incremento de 4.870 millones, a lo que se sumó un préstamo de 10.003 millones. Fueron en total 63.000 millones, el equivalente al déficit del sistema sin ayudas, más de ocho veces por encima del reconocido por la Seguridad Social, de 7.387 millones.El auxilio de los impuestos se está combinando desde que está en marcha la reforma del exministro José Luis Escrivá, con una espiral de subida de cotizaciones y de impuestos de nueva creación para lograr ingresos extra. Este ejercicio el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI) que pagan todos los trabajadores, independientemente de su nivel de renta ha aumentado hasta el 0,9%, distribuido en un 0,75% a cargo de la empresa y 0,15% del trabajador. De forma paralela continúa el destope de las bases máximas (sueldos de más de 60.000 euros) y la ‘cuota de solidaridad’ sigue devorando parte de los sueldos más altos que cotizan.63.000 Aumenta el recurso a los impuestos El año pasado la Seguridad Social recibió 63.000 millones de fondos procedentes de impuestos para poder hacer frente a la nómina de los jubilados. Sin estas aportaciones el déficit del sistema sería superior a esa cantidad, más de ocho veces el reconocido por la Seguridad Social, de 7.387 millones.Un segundo factor que tirará de nuevo de los desembolsos es el aumento del número de prestaciones que deben abonarse debido, en gran parte, al desembarco de la generación más abultada de la historia, los 14 millones de nacidos durante el ‘baby boom’, entre 1958 y 1975. El número de pensiones que se abonan crece este año a un ritmo superior al 1,5% y, como es habitual, este 2026 las pensiones de jubilación son las que tiran al alza del presupuesto: han aumentado ya un 1,6% en lo que va de ejercicio, hasta sumar casi 6,7 millones . En segundo lugar están, por su volumen, las de incapacidad permanente, más de 1,2 millones de pensiones, que crecen por encima del 5%.Más cotización, mejor nóminaUn tercer elemento que incrementa los desembolsos que debe hacer la Seguridad Social son las mejores carreras de cotización de los trabajadores que llegan a la jubilación y que generan mayores pensiones, al igual que el retraso en la edad de jubilación, que si bien pospone el pago de las nóminas y el trabajador cotiza más años, cuando aterriza en el sistema lo hace con prestaciones más elevadas, exentas también del castigo de los coeficientes reductores. Así, mientras que la pensión media del sistema se sitúa en 1.367 euros (1.569 en el caso de las prestaciones de jubilación), la cuantía de las nuevas altas se eleva hasta los 1.856 euros mensuales para los nuevos jubilados (la media de las nuevas altas es de 1.726 euros). Por tanto, las nuevas pensiones que se dan de alta son superiores en más de un 18% a las que se dan de baja del sistema.La actualización de las nóminas, el alza de prestaciones y su cuantía, por efecto del aterrizaje de los ‘boomers’, explican la velocidad a la que crecen los desembolsosUna muestra de este alargamiento de las carreras laborales se encuentra en el descenso de las jubilaciones anticipadas, que fue uno de los objetivos de la reforma de pensiones como medida para demorar pagos. Los últimos datos de la Seguridad Social sitúan la edad media de acceso a la jubilación en 65,2 años , cuando en 2019 era de 64,4 años, gracias también en parte de los incentivos que se aplican desde 2022 a la jubilación demorada. Todo ello en un año en el que la edad efectiva de retiro se ha retrasado hasta los 66 años y diez meses.Pese a la escalada del gasto, el Gobierno es optimista sobre la salud del sistema y rechaza nuevas reformas. Sin embargo, la alarma generada le ha llevado a crear su propia herramienta para calcular los oagos futuros. Como ya informó ABC, sus conclusiones dibujan un escenario mucho más amable del que proyectan organismos y expertos, sobresaltados por las cuentas de la Seguridad Social, un organismo endeudado en 136.000 millones . Un futuro optimista y sin reformasINTegraSS, como se denomina la nueva plataforma, realiza una evolución más moderada que los expertos de los pagos que el Estado tendrá que realizar hasta 2050, que sitúa en un promedio del 14% del PIB, si bien asegura que en el último ejercicio analizado se alcanzaría el pico de mayor tensión, con un 15,3% del PIB. Las estimaciones medias se quedan cortas frente al 14,4 para el mismo periodo que prevé la Autoridad Fiscal y se aleja del 15,4% que llegó a estimar la Comisión Europea en 2024, posteriormente revisada al 14,6%. A más distancia se queda del 17% que prevé la OCDE, que señala a España como el país que más proporción del PIB dedicará a afrontar las prestaciones de sus mayores a mediados de siglo. Hoy el promedio de gasto roza el 13%. El inicio de la jubilación masiva de los nacidos en el ‘baby boom’ llama cada vez con más fuerza a la puerta de la Seguridad Social, lo que unido a la actualización automática de las pensiones con la inflación está acelerando el gasto. Este año, el coste de abonar las 14 pagas que reciben los más de 10,4 millones de pensionistas (incluidos los funcionarios pertenecientes a clases pasivas) volverá a batir nuevos récord, con el agravante de que no se esperan presupuestos. Teniendo en cuenta las nóminas contributivas, el ingreso mínimo vital (IMV) y las prestaciones por incapacidad temporal, el desembolso del sistema escaló ya el pasado año hasta los 240.169 millones, un 6,46% más. Escenario que, teniendo en cuenta los mismos factores de pago, se quedará corto este ejercicio.La velocidad con la que se incrementa esta factura se explica por varios motivos. El primero de ellos, la actualización por ley de las nóminas con la evolución de los precios, que este 2026 han subido de forma general un 2,7%, un 7% en el caso de las mínimas y hasta un 11,4% las no contributivas , igual que el IMV. Los pagos y las actualizaciones se han convertido en el mayor desafío de las cuentas públicas en el medio y largo plazo, cuyo desembolso está lejos de ser cubierto por las aportaciones que realizan empresarios y trabajadores, lo que obliga a un esfuerzo del Estado con los impuestos para que se puedan realizar los compromisos de pago. En 2025 esta partida alcanzó una cifra récord de 52.990 millones de euros, un 10,1% más que en el año anterior y un incremento de 4.870 millones, a lo que se sumó un préstamo de 10.003 millones. Fueron en total 63.000 millones, el equivalente al déficit del sistema sin ayudas, más de ocho veces por encima del reconocido por la Seguridad Social, de 7.387 millones.El auxilio de los impuestos se está combinando desde que está en marcha la reforma del exministro José Luis Escrivá, con una espiral de subida de cotizaciones y de impuestos de nueva creación para lograr ingresos extra. Este ejercicio el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI) que pagan todos los trabajadores, independientemente de su nivel de renta ha aumentado hasta el 0,9%, distribuido en un 0,75% a cargo de la empresa y 0,15% del trabajador. De forma paralela continúa el destope de las bases máximas (sueldos de más de 60.000 euros) y la ‘cuota de solidaridad’ sigue devorando parte de los sueldos más altos que cotizan.63.000 Aumenta el recurso a los impuestos El año pasado la Seguridad Social recibió 63.000 millones de fondos procedentes de impuestos para poder hacer frente a la nómina de los jubilados. Sin estas aportaciones el déficit del sistema sería superior a esa cantidad, más de ocho veces el reconocido por la Seguridad Social, de 7.387 millones.Un segundo factor que tirará de nuevo de los desembolsos es el aumento del número de prestaciones que deben abonarse debido, en gran parte, al desembarco de la generación más abultada de la historia, los 14 millones de nacidos durante el ‘baby boom’, entre 1958 y 1975. El número de pensiones que se abonan crece este año a un ritmo superior al 1,5% y, como es habitual, este 2026 las pensiones de jubilación son las que tiran al alza del presupuesto: han aumentado ya un 1,6% en lo que va de ejercicio, hasta sumar casi 6,7 millones . En segundo lugar están, por su volumen, las de incapacidad permanente, más de 1,2 millones de pensiones, que crecen por encima del 5%.Más cotización, mejor nóminaUn tercer elemento que incrementa los desembolsos que debe hacer la Seguridad Social son las mejores carreras de cotización de los trabajadores que llegan a la jubilación y que generan mayores pensiones, al igual que el retraso en la edad de jubilación, que si bien pospone el pago de las nóminas y el trabajador cotiza más años, cuando aterriza en el sistema lo hace con prestaciones más elevadas, exentas también del castigo de los coeficientes reductores. Así, mientras que la pensión media del sistema se sitúa en 1.367 euros (1.569 en el caso de las prestaciones de jubilación), la cuantía de las nuevas altas se eleva hasta los 1.856 euros mensuales para los nuevos jubilados (la media de las nuevas altas es de 1.726 euros). Por tanto, las nuevas pensiones que se dan de alta son superiores en más de un 18% a las que se dan de baja del sistema.La actualización de las nóminas, el alza de prestaciones y su cuantía, por efecto del aterrizaje de los ‘boomers’, explican la velocidad a la que crecen los desembolsosUna muestra de este alargamiento de las carreras laborales se encuentra en el descenso de las jubilaciones anticipadas, que fue uno de los objetivos de la reforma de pensiones como medida para demorar pagos. Los últimos datos de la Seguridad Social sitúan la edad media de acceso a la jubilación en 65,2 años , cuando en 2019 era de 64,4 años, gracias también en parte de los incentivos que se aplican desde 2022 a la jubilación demorada. Todo ello en un año en el que la edad efectiva de retiro se ha retrasado hasta los 66 años y diez meses.Pese a la escalada del gasto, el Gobierno es optimista sobre la salud del sistema y rechaza nuevas reformas. Sin embargo, la alarma generada le ha llevado a crear su propia herramienta para calcular los oagos futuros. Como ya informó ABC, sus conclusiones dibujan un escenario mucho más amable del que proyectan organismos y expertos, sobresaltados por las cuentas de la Seguridad Social, un organismo endeudado en 136.000 millones . Un futuro optimista y sin reformasINTegraSS, como se denomina la nueva plataforma, realiza una evolución más moderada que los expertos de los pagos que el Estado tendrá que realizar hasta 2050, que sitúa en un promedio del 14% del PIB, si bien asegura que en el último ejercicio analizado se alcanzaría el pico de mayor tensión, con un 15,3% del PIB. Las estimaciones medias se quedan cortas frente al 14,4 para el mismo periodo que prevé la Autoridad Fiscal y se aleja del 15,4% que llegó a estimar la Comisión Europea en 2024, posteriormente revisada al 14,6%. A más distancia se queda del 17% que prevé la OCDE, que señala a España como el país que más proporción del PIB dedicará a afrontar las prestaciones de sus mayores a mediados de siglo. Hoy el promedio de gasto roza el 13%.
El inicio de la jubilación masiva de los nacidos en el ‘baby boom’ llama cada vez con más fuerza a la puerta de la Seguridad Social, lo que unido a la actualización automática de las pensiones con la inflación está acelerando el gasto. Este año, … el coste de abonar las 14 pagas que reciben los más de 10,4 millones de pensionistas (incluidos los funcionarios pertenecientes a clases pasivas) volverá a batir nuevos récord, con el agravante de que no se esperan presupuestos. Teniendo en cuenta las nóminas contributivas, el ingreso mínimo vital (IMV) y las prestaciones por incapacidad temporal, el desembolso del sistema escaló ya el pasado año hasta los 240.169 millones, un 6,46% más. Escenario que, teniendo en cuenta los mismos factores de pago, se quedará corto este ejercicio.
La velocidad con la que se incrementa esta factura se explica por varios motivos. El primero de ellos, la actualización por ley de las nóminas con la evolución de los precios, que este 2026 han subido de forma general un 2,7%, un 7% en el caso de las mínimas y hasta un 11,4% las no contributivas, igual que el IMV. Los pagos y las actualizaciones se han convertido en el mayor desafío de las cuentas públicas en el medio y largo plazo, cuyo desembolso está lejos de ser cubierto por las aportaciones que realizan empresarios y trabajadores, lo que obliga a un esfuerzo del Estado con los impuestos para que se puedan realizar los compromisos de pago.
En 2025 esta partida alcanzó una cifra récord de 52.990 millones de euros, un 10,1% más que en el año anterior y un incremento de 4.870 millones, a lo que se sumó un préstamo de 10.003 millones. Fueron en total 63.000 millones, el equivalente al déficit del sistema sin ayudas, más de ocho veces por encima del reconocido por la Seguridad Social, de 7.387 millones.
Pensión media de jubilación
de las nuevas altas
En euros al mes
1.856,15
1.528,73
1.425,67
1.280,15
2026
(febrero)
Fuente:Seguridad Social / ABC
Pensión media de jubilación de las nuevas altas
En euros al mes
1.856,15
1.528,73
1.425,67
1.280,15
2026
(febrero)
Fuente:Seguridad Social / ABC
El auxilio de los impuestos se está combinando desde que está en marcha la reforma del exministro José Luis Escrivá, con una espiral de subida de cotizaciones y de impuestos de nueva creación para lograr ingresos extra. Este ejercicio el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI) que pagan todos los trabajadores, independientemente de su nivel de renta ha aumentado hasta el 0,9%, distribuido en un 0,75% a cargo de la empresa y 0,15% del trabajador. De forma paralela continúa el destope de las bases máximas (sueldos de más de 60.000 euros) y la ‘cuota de solidaridad’ sigue devorando parte de los sueldos más altos que cotizan.
63.000
Aumenta el recurso a los impuestos
El año pasado la Seguridad Social recibió 63.000 millones de fondos procedentes de impuestos para poder hacer frente a la nómina de los jubilados. Sin estas aportaciones el déficit del sistema sería superior a esa cantidad, más de ocho veces el reconocido por la Seguridad Social, de 7.387 millones.
Un segundo factor que tirará de nuevo de los desembolsos es el aumento del número de prestaciones que deben abonarse debido, en gran parte, al desembarco de la generación más abultada de la historia, los 14 millones de nacidos durante el ‘baby boom’, entre 1958 y 1975. El número de pensiones que se abonan crece este año a un ritmo superior al 1,5% y, como es habitual, este 2026 las pensiones de jubilación son las que tiran al alza del presupuesto: han aumentado ya un 1,6% en lo que va de ejercicio, hasta sumar casi 6,7 millones. En segundo lugar están, por su volumen, las de incapacidad permanente, más de 1,2 millones de pensiones, que crecen por encima del 5%.
Más cotización, mejor nómina
Un tercer elemento que incrementa los desembolsos que debe hacer la Seguridad Social son las mejores carreras de cotización de los trabajadores que llegan a la jubilación y que generan mayores pensiones, al igual que el retraso en la edad de jubilación, que si bien pospone el pago de las nóminas y el trabajador cotiza más años, cuando aterriza en el sistema lo hace con prestaciones más elevadas, exentas también del castigo de los coeficientes reductores. Así, mientras que la pensión media del sistema se sitúa en 1.367 euros (1.569 en el caso de las prestaciones de jubilación), la cuantía de las nuevas altas se eleva hasta los 1.856 euros mensuales para los nuevos jubilados (la media de las nuevas altas es de 1.726 euros). Por tanto, las nuevas pensiones que se dan de alta son superiores en más de un 18% a las que se dan de baja del sistema.
La actualización de las nóminas, el alza de prestaciones y su cuantía, por efecto del aterrizaje de los ‘boomers’, explican la velocidad a la que crecen los desembolsos
Una muestra de este alargamiento de las carreras laborales se encuentra en el descenso de las jubilaciones anticipadas, que fue uno de los objetivos de la reforma de pensiones como medida para demorar pagos. Los últimos datos de la Seguridad Social sitúan la edad media de acceso a la jubilación en 65,2 años, cuando en 2019 era de 64,4 años, gracias también en parte de los incentivos que se aplican desde 2022 a la jubilación demorada. Todo ello en un año en el que la edad efectiva de retiro se ha retrasado hasta los 66 años y diez meses.
Pese a la escalada del gasto, el Gobierno es optimista sobre la salud del sistema y rechaza nuevas reformas. Sin embargo, la alarma generada le ha llevado a crear su propia herramienta para calcular los oagos futuros. Como ya informó ABC, sus conclusiones dibujan un escenario mucho más amable del que proyectan organismos y expertos, sobresaltados por las cuentas de la Seguridad Social, un organismo endeudado en 136.000 millones.
Un futuro optimista y sin reformas
INTegraSS, como se denomina la nueva plataforma, realiza una evolución más moderada que los expertos de los pagos que el Estado tendrá que realizar hasta 2050, que sitúa en un promedio del 14% del PIB, si bien asegura que en el último ejercicio analizado se alcanzaría el pico de mayor tensión, con un 15,3% del PIB. Las estimaciones medias se quedan cortas frente al 14,4 para el mismo periodo que prevé la Autoridad Fiscal y se aleja del 15,4% que llegó a estimar la Comisión Europea en 2024, posteriormente revisada al 14,6%. A más distancia se queda del 17% que prevé la OCDE, que señala a España como el país que más proporción del PIB dedicará a afrontar las prestaciones de sus mayores a mediados de siglo. Hoy el promedio de gasto roza el 13%.
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