LeBron James empezó la temporada con una pirueta de marketing algo exagerada, amagando una posible decisión definitiva sobre su retirada para anunciar una mera colaboración con una marca de coñac. Este lunes, sin embargo, optó por la discreción más absoluta para despedir su 23ª temporada como profesional en la NBA a los 41 años. Sin fanfarria ni fuegos artificiales, en el que bien podría ser su último partido de su ilustre trayectoria en la cima del baloncesto mundial, el astro se despidió del curso con Los Angeles Lakers –eliminados a manos de los Oklahoma City Thunder, vigentes campeones de la liga– como si se tratara de un encuentro más.
Tras la eliminación de los Lakers a manos de los Thunder, el astro de 41 años se tomará un tiempo de reflexión junto a su familia para decidir si continúa o no una temporada más
LeBron James empezó la temporada con una pirueta de marketing algo exagerada, amagando una posible decisión definitiva sobre su retirada para anunciar una mera colaboración con una marca de coñac. Este lunes, sin embargo, optó por la discreción más absoluta para despedir su 23ª temporada como profesional en la NBA a los 41 años. Sin fanfarria ni fuegos artificiales, en el que bien podría ser su último partido de su ilustre trayectoria en la cima del baloncesto mundial, el astro se despidió del curso con Los Angeles Lakers –eliminados a manos de los Oklahoma City Thunder, vigentes campeones de la liga– como si se tratara de un encuentro más.
La pregunta del millón no tardó en salir en la rueda de prensa posterior al choque disputado en L.A. Él es el primero que dice no tener una respuesta. “No sé lo que el futuro depara para mí, obviamente”, contestó sin dudar ni un segundo el astro de Akron. “Ahora mismo, tengo mucho tiempo para descansar. Me tomaré mi tiempo con la familia, lo hablaré con ellos, y cuando llegue el momento sabréis lo que decido hacer”, añadió. El botón rojo de la retirada sigue sin ser pulsado, y de momento quedan bajo candado los vídeos de homenaje, las portadas y los ríos de tinta a modo de loanza para uno de los jugadores más destacados de la historia del baloncesto mundial.
James cerró con 24 puntos y 12 rebotes la que puede ser, decida seguir o no, su última campaña en Los Ángeles. Una vez más, pareció invertir el avance de las agujas del reloj con promedios de 21 puntos, seis rebotes y siete asistencias a lo largo del curso. Su cuerpo, además, fue capaz de recuperarse de una ciática que le privó de participar en los entrenamientos de pretemporada por primera vez en su vida y le obligó a perderse 14 encuentros nada más empezar. “Volver fue todo un reto. Haber conseguido mantener el nivel y empujar los límites de lo posible ha sido guay”, reflexionó.
A partir de ahí solo se perdió otros ocho encuentros y fue luego capaz de liderar a los Lakers hacia la victoria en la primera ronda de los playoffs a pesar de las notables bajas del esloveno Luka Doncic y el estadounidense Austin Reaves, que se perdió los cuatro primeros encuentros de la eliminatoria contra los Houston Rockets. “Me he visto en situaciones que jamás me había visto en mi vida. Nunca había sido la tercera opción de un equipo, y poder disfrutar y brillar en ese papel me encantó, al igual que haber tenido que recuperar luego mi posición de primera espada en los playoffs y haber podido rendir a un gran nivel”, constató.
LeBron lamentó las lesiones que, según él, hicieron descarrilar el proyecto de unos Lakers ilusionantes en el tramo final del curso, donde lograron el tercer mejor balance del Oeste con 20 victorias y ocho derrotas tan solo por detrás de los Thunder y los Spurs, grandes favoritos al anillo.
Para poner en perspectiva la longevidad sin precedentes del cuatro veces campeón y MVP de la liga, basta constatar que tanto su entrenador JJ Redick como el preparador rival, Mark Daigneault, tiene su misma edad. “Para mí, ha tenido la trayectoria más destacada de cualquier jugador en la NBA. Puedes discutir todo lo que quieras sobre el mejor jugador de la historia, pero él es uno, sino el mejor de todos los tiempos”, le piropeaba el técnico angelino, que ni siquiera cayó anoche en la cuenta de que este podía ser el último encuentro de su coetáneo.
“Lo que está haciendo es sobresaliente. Ya solo el hecho de estar sobre la pista lo es. Lo que consigue hacer es increíble. LeBron es todavía un problema para los otros equipos, ya que es capaz de encontrar una brecha en tu sistema y te obliga a corregirla. Es alguien del que todavía puedes aprender mucho y que te hace mejorar como grupo, provoca que afiles aún más la espada”, comentó Daigneault. “Es difícil poner en palabras lo que está consiguiendo. No es muy viejo en el gran esquema de la vida, pero sí en términos de jugador de la NBA. Ahí fuera no lo parece. Es una fuerza de la naturaleza, fue su líder en pista y nos dio más de un dolor de cabeza”, apostilló Shai Gilgeous-Alexander, la gran estrella del momento en la competición.
Aunque ni él mismo parece tenerlo claro, hay indicadores que apuntan a la continuidad de LeBron en la élite. El principal, su rendimiento en pista y la importancia que ha mantenido en estos Lakers que orbitan alrededor de Doncic. Maverick Carter, amigo de infancia y principal gestor de sus negocios milmillonarios, dio pistas sobre el futuro de la veterana estrella cuando deslizó públicamente a comienzos de año que LeBron quería sentirse en posición de ganar otro anillo en un futuro inmediato y antes del final de su trayectoria. A pesar de las indirectas y los rumores que desataron estas declaraciones, James no fue traspasado durante la ventana de febrero y podrá decidir ahora su futuro con total libertad.
Una tercera etapa en su Cleveland natal, un hurra de época junto a Stephen Curry en San Francisco o un emparejamiento más pragmático con Nikola Jokic en Denver o Jalen Brunson en Nueva York en aras de ganar su quinto anillo son opciones que flotan en el ambiente. El abanico de posibilidades dependerá también de las ambiciones económicas de James, que este curso ingresó más de 52 millones de dólares con los Lakers. Repetir en Los Ángeles, donde trasladó toda su vida e imperio mediático en 2018, sigue siendo una opción realista a pesar de las limitaciones deportivas del proyecto.
De quedarse en L.A., LeBron superaría una vez más a otro de los iconos históricos de la NBA y la franquicia, esta vez en la edad de retirada. Kareem Abdul-Jabbar, a quien ya rebasó como máximo anotador de la competición en 2023, se despidió a los 42 años con cinco anillos, el último ganado a los 41. El Celtic Robert Parish, con 43 años, es el campeón más veterano de la historia. Preguntado por sus ocho temporadas en la ciudad, con seis visitas a los playoffs y siete eliminatorias ganadas en total, James dijo estar muy satisfecho por haber participado en el renacimiento competitivo de los Lakers después de la etapa protagonizada por el añorado Kobe Bryant, orgulloso especialmente del título logrado en 2020 en medio de la pandemia.
“A partir de los 40 años te olvidas de las cosas del pasado”, bromeó el astro al reflexionar sobre sus sensaciones particulares ante otro fin de curso. “Solo sé que lo he dado todo dentro de la pista, he controlado todo lo que podía controlar y, aunque odio perder, no veo como una decepción esta temporada”. El paso del tiempo y las cavilaciones veraniegas determinarán ahora su futuro: en la balanza, su pasión inquebrantable por el baloncesto y la necesidad de dedicarse por fin en cuerpo y alma a la familia. “Hablaré con mi mujer y mis hijos. Esa conversación será el factor más importante en mi decisión”, concluyó. La incógnita, pues, sigue viva.
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