Los alumnos de bachillerato catalanes volverán a tener lecturas obligatorias el curso que viene, dos años después de que se retirara esta exigencia del currículum. Lo ha anunciado este jueves la consejera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, durante la presentación de una nueva guía de refuerzo del aprendizaje en un colegio público de Cornellà de Llobregat (Barcelona). Con ella estaban el secretario de Mejora Educativa, Ignasi Giménez Renom, y la directora general de Currículum y Desarrollo Profesional, Sònia Fernández Cuenca. Además de las lecturas, el documento reúne recomendaciones, no obligatorias, para que centros y educadores trabajen la escritura manual, la comprensión lectora, la oralidad, la ortografía, el vocabulario y la competencia matemática. Niubó lo ha resumido así: “Planteamos un retorno urgente a las prácticas esenciales”.
El departamento de Educación publica una nueva guía de medidas de refuerzo del aprendizaje tras el descenso de la comprensión lectora
El departamento de Educación publica una nueva guía de medidas de refuerzo del aprendizaje tras el descenso de la comprensión lectora

Los alumnos de bachillerato catalanes volverán a tener lecturas obligatorias el curso que viene, dos años después de que se retirara esta exigencia del currículum. Lo ha anunciado este jueves la consejera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, durante la presentación de una nueva guía de refuerzo del aprendizaje en un colegio público de Cornellà de Llobregat (Barcelona). Con ella estaban el secretario de Mejora Educativa, Ignasi Giménez Renom, y la directora general de Currículum y Desarrollo Profesional, Sònia Fernández Cuenca. Además de las lecturas, el documento reúne recomendaciones, no obligatorias, para que centros y educadores trabajen la escritura manual, la comprensión lectora, la oralidad, la ortografía, el vocabulario y la competencia matemática. Niubó lo ha resumido así: “Planteamos un retorno urgente a las prácticas esenciales”.
La guía recomienda fomentar la escritura a mano, con apuntes, esquemas y dictados preparados, y el cálculo mental. Pide también que cada alumno disponga, en cada materia, de un material escrito de referencia, ya sea un libro de texto o un dosier del centro. El departamento recomienda el papel, aunque admite el formato digital si el centro ya lo usa. Propone dedicar al menos dos de las cuatro horas de gestión autónoma a la comprensión lectora y a las matemáticas, una recomendación que ya se hizo el curso pasado. Además, de cara al curso que viene, el departamento pedirá a todas las escuelas e institutos que presenten un plan lector, hasta ahora voluntario.
Educación ha explicado que los centros mantienen su autonomía metodológica, a excepción de las lecturas prescriptivas comunes de bachillerato. Aun así, defienden que el apoyo escrito libre de tecnología es esencial para fomentar la concentración y el pensamiento profundo. La consejera lo ha valorado: “Son aspectos que han perdido peso en el sistema educativo y que no nos podemos permitir”.
El departamento justifica estas medidas con las últimas evaluaciones, que apuntan a un descenso de la comprensión lectora y a problemas de ortografía. Lo describen como una crisis de atención entre el alumnado. La guía quiere poner el acento en los conocimientos y la memoria, sin tocar el modelo competencial. Según Giménez Renom: “Las competencias no pueden construirse sobre el vacío”.
El documento incluye también los próximos pasos. Desde octubre, Educación visitará todos los territorios para explicar las orientaciones y los saberes esenciales, aquello que el departamento considera clave para mejorar el aprendizaje. El Govern pretende presentar próximamente un acuerdo de sobre las bibliotecas escolares. También han anunciado que publicaran nuevas guías que concreten cada una de las prácticas.
La estrategia que Niubó ha presentado se enmarca en las medidas que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, expuso el pasado lunes en el cierre de un acto por la infancia celebrado en el Palau Centelles de Barcelona. En él, Illa adelantó que preparaba un plan estratégico para frenar el uso excesivo de las pantallas entre niños y adolescentes. Según el Govern, el plan pretendía acompañar las limitaciones al uso de pantallas con la recuperación de hábitos que la digitalización había desplazado. Illa reivindicó el papel, el lápiz y los libros como herramienta educativa. Así como la escritura a mano, el vocabulario y la oralidad como herramientas de aprendizaje. También defendió recuperar el libro de texto y reforzar la función de las bibliotecas en los centros educativos. “Debemos hacer que vuelvan los libros, que sean un nuevo objeto cotidiano y reunir a las familias a su alrededor. Es responsabilidad de los adultos”, afirmó.
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