
La Barcelona “que levanta la persiana cada mañana” ha protagonizado este miércoles el pregón de La Mercè en una emotiva, gráfica y festiva celebración del comercio de barrio. Los botiguers Toni y Meritxell Falgueras, cuarta y quinta generación del Celler Gelida, una bodega de Sants, han aplaudido el comercio local y han llamado a los vecinos de la ciudad “a comprar en las mercerías, en los ultramarinos…”. “Menos llorar cuando cierran y más hacer que no cierren”, han pedido con razón citando a las grandes cadenas, pero no al comercio por internet, dos martillos que desertizan los barrios.

La cuarta y quinta generación del Celler Gelida, celebran a dos voces la Barcelona “que levanta la persiana cada mañana”
La Barcelona “que levanta la persiana cada mañana” ha protagonizado este miércoles el pregón de La Mercè en una emotiva, gráfica y festiva celebración del comercio de barrio. Los botiguers Toni y Meritxell Falgueras, cuarta y quinta generación del Celler Gelida, una bodega de Sants, han aplaudido el comercio local y han llamado a los vecinos de la ciudad “a comprar en las mercerías, en los ultramarinos…”. “Menos llorar cuando cierran y más hacer que no cierren”, han pedido con razón citando a las grandes cadenas, pero no al comercio por internet, dos martillos que desertizan los barrios.
“Somos lo que comemos, lo que bebemos y también somos donde compramos”, han proclamado en un pregón a dos voces, que no ha sido, han dicho, su discurso, sino “el de todos los botiguers” y “de todos los que compráis en el comercio de proximidad”. Porque, han proclamado en un Saló de Cent con representantes de los ejes comerciales en el público, “dónde compras también es una forma de hacer barrio, red y política”.
Toni y Meritxell no han eludido debates contemporáneos, como el de la cohesión y seguridad en los barrios, donde las tiendas son ojos, luces encendidas. O la crisis de los alquileres, que también ha llegado a los locales comerciales, y de la que ellos se libran porque son propietarios del espacio de su bodega, en la calle de Vallespir. De la historia del Celler Gelida también han hablado: que abrió en 1895, de cuando los tenderos solo cerraban el día de Santa Marta, patrona de los hostaleros y restauradores; de cuando tras la Guerra Civil les cambiaron el nombre catalán “celler”, por el castellano “bodega”, o de cuando el abuelo se libró de la mili tomando mostillo para que le saliera azúcar en los análisis.
Bonito ha sido cuando han relatado hasta qué punto un buen botiguer sabe lo que necesitas antes de que lo pienses o lo sepas. O cómo las tiendas participan de las historias familiares, con clientes de varias generaciones. “Tú, papa, sin estudiar mercadotecnia, has vendido muchas emociones embotelladas”, ha dicho Meri. Y Toni ha explicado lo que ha viajado conociendo bodegas y licorerías. ¡Más de 2.000! En cambio, viajes aparte, su vida ha transcurrido en 150 metros de distancia: casa, escuela, trabajo, su mujer Maria, que vivía en la acera de enfrente… “Ahora me han abierto un tanatorio en la calle trasera”, ha concluido.
No han faltado nombres conocidos en los recuerdos de quien todavía está detrás del mostrador, Toni; y Meritxell, comunicadora y sumiller. Han citado entre los clientes a la cantante Núria Feliu, cantante de Sants; al peluquero Pascual Iranzo; o a los escritores Manuel Vázquez Montalbán e Ignasi Riera. “Nos incluían en su lista de museos”, han explicado. El marido de Meritxell es desde hace unos meses Daniel Vázquez Sallés, el hijo del añorado MVM. Y nombres no tan conocidos, pero importantes en el Gelida, como los de sus empleados: Matías, Antoniu, Esther y Marta.
El pregón ha acabado invitando al público a levantar el porrón y, con Shanghai como ciudad invitada a la fiesta mayor, a brindar (una celebración que Meritxell ha señalado que se puede hacer sin alcohol) con la palabra china “ganbei”, que significa “vaciemos la copa”.
El alcalde, Jaume Collboni, ha apelado a la defensa del comercio como lo hace de quedarse en la ciudad. “Para preservar la identidad de la ciudad es necesario ayudar al comercio que hace posible la singularidad. Proteger el comercio es también proteger la ciudad y con la elección de los pregoneros queremos reivindicar el comercio de la ciudad”, ha celebrado antes de pedir un aplauso para los “hombres y mujeres que durante siglos nos han alimentado”. “Tras cada tienda, mercado y negocio hay constancia y una forma de hacer ciudad que explican los barrios”, ha dicho. El alcalde ha invitado a un brindis por tres aspectos: “El progreso, que llegue a todos los barrios; por el respeto a los que han nacido y los que han elegido Barcelona, porque todos somos barceloneses; y por la paz”.
