Fue este jueves cuando, como si tal cosa, Carlos de Inglaterra anunciaba que Buckingham Palace se ha terminado para ellos. Que ya no vivirán más allí, que este es el final. Lo hizo mientras explicaba, en un sublime ejercicio de transparencia, cómo se está financiando su reforma, un ambicioso proyecto que ha ocupado una década, y cuyo término se espera para finales de 2027. Adiós a todo un símbolo histórico de la monarquía británica y testigo mudo de miles de historias, casi siempre sublimes.Carlos III y Camila ya no vivirán allí. Simplemente mantendrán el palacio solo para actividades oficiales. Algo estrictamente funcional y que responde a un viejo deseo del monarca inglés: convertir el histórico edificio en el «palacio del pueblo». Es el final después de dos siglos de historia de un palacio que durante mucho tiempo fue sinónimo de realeza.Muchos lo vislumbraron ya cuando el Príncipe Guillermo encontró lejos de allí su nuevo hogar definitivo. Dicen que nunca pensó en mudarse a Buckingham Palace hasta que finalmente se decantó por Forest Lodge, en Windsor, un lugar bastante más bucólico y, por decirlo así, moderno. Adaptado a sus gustos y ese convencimiento de adaptar la monarquía a leyes más contemporáneas.Noticia relacionada general No No Un Trooping de Colour muy especial: el ‘no cumpleaños’ de Carlos y el vestido de Kate Middleton A.B. BuendíaRecepciones, banquetes, bailes…Buckingham Palace es uno de los monumentos más emblemáticos del mundo y atrae regularmente a más de medio millón de visitantes que buscan la oportunidad de recorrer sus históricos salones y las diferentes estancias que han acogido innumerables visitas de Estado, recepciones, banquetes, bailes y muchas más cosas. Pero para la Familia Real, la vida en el monumental palacio hacía tiempo se que se había convertido en una perspectiva poco atractiva.GtresHasta no hace demasiado, cuando todavía vivía la Reina Isabel, Buckingham Palace era un escenario vital para la imagen de la Familia Real, con sus banderas izadas para enseñar que la monarca residía en el centro de la capital del país. Sin embargo, como declararía la biógrafa real Ingrid Seward a ‘Hello!›, aquella decisión del Príncipe de Gales de irse lejos de allí ya era una medida absolutamente «visionaria» que no debía sorprender, dada la nueva cruzada de Guillermo: modernizar la Corona. Y parece que en esa decisión también ha conseguido convencer a su padre.Ladi Di y Carlos de Inglaterra, en la entrada de Buckingham Palace en 1981. GtresTanto Carlos de Inglaterra como su hijo ven ahora cómo debe ser su nuevo hogar bajo conceptos muy diferentes a los que tradicionalmente han contemplado las diferentes generaciones de las figuras reales británicas. Desean una mayor privacidad, vivir lejos de las miradas indiscretas.Aquel lejano 1703El Palacio de Buckingham despide una historia que comenzó con cierta modestia -si se puede utilizar este ambiguo término- en aquel lejano 1703. Fue entonces cuando el duque de Buckingham, John Sheffield, decidió construir una austera residencia urbana. Sesenta años después, el Rey Jorge II compró el edificio y comenzó su remodelación, con la intención de transformarlo en un gran palacio. Las obras se completaron en 1837, momento en el que la Reina Victoria pudo finalmente trasladar la residencia real. Pasarían los años, llegaría su gloria y allí fijaría su residencia oficial de Su Majestad la Reina Isabel II.La Reina Isabel II, en su coronación en Buckingham Palace en 1953. GtresAudiencias reales para más de 50.000 personas cada año Cuenta con numerosas salas de representación y salones de recepción, y emplea a más de 800 personas. Los Salones de Estado son el centro de las actividades del palacio y albergan una extensa colección de arte que incluye pinturas, tapices, esculturas, valiosas piezas de porcelana y muebles antiguos. Aunque tanto la estructura como la colección de arte pertenecen al Estado británico. Todos los líderes extranjeros que visitan Gran Bretaña son recibidos aquí y más de 50.000 personas participan cada año en audiencias y banquetes en los jardines del palacio.Hace años que se puede entrar a visitar parte del palacio sin restricciones. Ya no es un privilegio exclusivo de la nobleza. Cada año, en agosto y septiembre, mientras la Reina Madre residía en Escocia, parte del palacio se abría al público. La mayoría de los visitantes finalizan su recorrido turístico con un paseo por el lado sur del jardín, desde donde pueden disfrutar de la majestuosa vista de la fachada del palacio. El Palacio de Buckingham siempre ha sido a la vez un monumento histórico, un símbolo de Londres y una moderna residencia real. Ya no será esto último. Fue este jueves cuando, como si tal cosa, Carlos de Inglaterra anunciaba que Buckingham Palace se ha terminado para ellos. Que ya no vivirán más allí, que este es el final. Lo hizo mientras explicaba, en un sublime ejercicio de transparencia, cómo se está financiando su reforma, un ambicioso proyecto que ha ocupado una década, y cuyo término se espera para finales de 2027. Adiós a todo un símbolo histórico de la monarquía británica y testigo mudo de miles de historias, casi siempre sublimes.Carlos III y Camila ya no vivirán allí. Simplemente mantendrán el palacio solo para actividades oficiales. Algo estrictamente funcional y que responde a un viejo deseo del monarca inglés: convertir el histórico edificio en el «palacio del pueblo». Es el final después de dos siglos de historia de un palacio que durante mucho tiempo fue sinónimo de realeza.Muchos lo vislumbraron ya cuando el Príncipe Guillermo encontró lejos de allí su nuevo hogar definitivo. Dicen que nunca pensó en mudarse a Buckingham Palace hasta que finalmente se decantó por Forest Lodge, en Windsor, un lugar bastante más bucólico y, por decirlo así, moderno. Adaptado a sus gustos y ese convencimiento de adaptar la monarquía a leyes más contemporáneas.Noticia relacionada general No No Un Trooping de Colour muy especial: el ‘no cumpleaños’ de Carlos y el vestido de Kate Middleton A.B. BuendíaRecepciones, banquetes, bailes…Buckingham Palace es uno de los monumentos más emblemáticos del mundo y atrae regularmente a más de medio millón de visitantes que buscan la oportunidad de recorrer sus históricos salones y las diferentes estancias que han acogido innumerables visitas de Estado, recepciones, banquetes, bailes y muchas más cosas. Pero para la Familia Real, la vida en el monumental palacio hacía tiempo se que se había convertido en una perspectiva poco atractiva.GtresHasta no hace demasiado, cuando todavía vivía la Reina Isabel, Buckingham Palace era un escenario vital para la imagen de la Familia Real, con sus banderas izadas para enseñar que la monarca residía en el centro de la capital del país. Sin embargo, como declararía la biógrafa real Ingrid Seward a ‘Hello!›, aquella decisión del Príncipe de Gales de irse lejos de allí ya era una medida absolutamente «visionaria» que no debía sorprender, dada la nueva cruzada de Guillermo: modernizar la Corona. Y parece que en esa decisión también ha conseguido convencer a su padre.Ladi Di y Carlos de Inglaterra, en la entrada de Buckingham Palace en 1981. GtresTanto Carlos de Inglaterra como su hijo ven ahora cómo debe ser su nuevo hogar bajo conceptos muy diferentes a los que tradicionalmente han contemplado las diferentes generaciones de las figuras reales británicas. Desean una mayor privacidad, vivir lejos de las miradas indiscretas.Aquel lejano 1703El Palacio de Buckingham despide una historia que comenzó con cierta modestia -si se puede utilizar este ambiguo término- en aquel lejano 1703. Fue entonces cuando el duque de Buckingham, John Sheffield, decidió construir una austera residencia urbana. Sesenta años después, el Rey Jorge II compró el edificio y comenzó su remodelación, con la intención de transformarlo en un gran palacio. Las obras se completaron en 1837, momento en el que la Reina Victoria pudo finalmente trasladar la residencia real. Pasarían los años, llegaría su gloria y allí fijaría su residencia oficial de Su Majestad la Reina Isabel II.La Reina Isabel II, en su coronación en Buckingham Palace en 1953. GtresAudiencias reales para más de 50.000 personas cada año Cuenta con numerosas salas de representación y salones de recepción, y emplea a más de 800 personas. Los Salones de Estado son el centro de las actividades del palacio y albergan una extensa colección de arte que incluye pinturas, tapices, esculturas, valiosas piezas de porcelana y muebles antiguos. Aunque tanto la estructura como la colección de arte pertenecen al Estado británico. Todos los líderes extranjeros que visitan Gran Bretaña son recibidos aquí y más de 50.000 personas participan cada año en audiencias y banquetes en los jardines del palacio.Hace años que se puede entrar a visitar parte del palacio sin restricciones. Ya no es un privilegio exclusivo de la nobleza. Cada año, en agosto y septiembre, mientras la Reina Madre residía en Escocia, parte del palacio se abría al público. La mayoría de los visitantes finalizan su recorrido turístico con un paseo por el lado sur del jardín, desde donde pueden disfrutar de la majestuosa vista de la fachada del palacio. El Palacio de Buckingham siempre ha sido a la vez un monumento histórico, un símbolo de Londres y una moderna residencia real. Ya no será esto último.
Fue este jueves cuando, como si tal cosa, Carlos de Inglaterra anunciaba que Buckingham Palace se ha terminado para ellos. Que ya no vivirán más allí, que este es el final. Lo hizo mientras explicaba, en un sublime ejercicio de transparencia, cómo se … está financiando su reforma, un ambicioso proyecto que ha ocupado una década, y cuyo término se espera para finales de 2027. Adiós a todo un símbolo histórico de la monarquía británica y testigo mudo de miles de historias, casi siempre sublimes.
Carlos III y Camila ya no vivirán allí. Simplemente mantendrán el palacio solo para actividades oficiales. Algo estrictamente funcional y que responde a un viejo deseo del monarca inglés: convertir el histórico edificio en el «palacio del pueblo». Es el final después de dos siglos de historia de un palacio que durante mucho tiempo fue sinónimo de realeza.
Muchos lo vislumbraron ya cuando el Príncipe Guillermo encontró lejos de allí su nuevo hogar definitivo. Dicen que nunca pensó en mudarse a Buckingham Palace hasta que finalmente se decantó por Forest Lodge, en Windsor, un lugar bastante más bucólico y, por decirlo así, moderno. Adaptado a sus gustos y ese convencimiento de adaptar la monarquía a leyes más contemporáneas.
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Recepciones, banquetes, bailes…
Buckingham Palace es uno de los monumentos más emblemáticos del mundo y atrae regularmente a más de medio millón de visitantes que buscan la oportunidad de recorrer sus históricos salones y las diferentes estancias que han acogido innumerables visitas de Estado, recepciones, banquetes, bailes y muchas más cosas. Pero para la Familia Real, la vida en el monumental palacio hacía tiempo se que se había convertido en una perspectiva poco atractiva.

Hasta no hace demasiado, cuando todavía vivía la Reina Isabel, Buckingham Palace era un escenario vital para la imagen de la Familia Real, con sus banderas izadas para enseñar que la monarca residía en el centro de la capital del país. Sin embargo, como declararía la biógrafa real Ingrid Seward a ‘Hello!›, aquella decisión del Príncipe de Gales de irse lejos de allí ya era una medida absolutamente «visionaria» que no debía sorprender, dada la nueva cruzada de Guillermo: modernizar la Corona. Y parece que en esa decisión también ha conseguido convencer a su padre.

(Gtres)
Tanto Carlos de Inglaterra como su hijo ven ahora cómo debe ser su nuevo hogar bajo conceptos muy diferentes a los que tradicionalmente han contemplado las diferentes generaciones de las figuras reales británicas. Desean una mayor privacidad, vivir lejos de las miradas indiscretas.
Aquel lejano 1703
El Palacio de Buckingham despide una historia que comenzó con cierta modestia -si se puede utilizar este ambiguo término- en aquel lejano 1703. Fue entonces cuando el duque de Buckingham, John Sheffield, decidió construir una austera residencia urbana. Sesenta años después, el Rey Jorge II compró el edificio y comenzó su remodelación, con la intención de transformarlo en un gran palacio. Las obras se completaron en 1837, momento en el que la Reina Victoria pudo finalmente trasladar la residencia real. Pasarían los años, llegaría su gloria y allí fijaría su residencia oficial de Su Majestad la Reina Isabel II.

(Gtres)
Audiencias reales para más de 50.000 personas cada año
Cuenta con numerosas salas de representación y salones de recepción, y emplea a más de 800 personas. Los Salones de Estado son el centro de las actividades del palacio y albergan una extensa colección de arte que incluye pinturas, tapices, esculturas, valiosas piezas de porcelana y muebles antiguos. Aunque tanto la estructura como la colección de arte pertenecen al Estado británico. Todos los líderes extranjeros que visitan Gran Bretaña son recibidos aquí y más de 50.000 personas participan cada año en audiencias y banquetes en los jardines del palacio.

Hace años que se puede entrar a visitar parte del palacio sin restricciones. Ya no es un privilegio exclusivo de la nobleza. Cada año, en agosto y septiembre, mientras la Reina Madre residía en Escocia, parte del palacio se abría al público. La mayoría de los visitantes finalizan su recorrido turístico con un paseo por el lado sur del jardín, desde donde pueden disfrutar de la majestuosa vista de la fachada del palacio. El Palacio de Buckingham siempre ha sido a la vez un monumento histórico, un símbolo de Londres y una moderna residencia real. Ya no será esto último.
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